11 de Septiembre queda marcado con nuevo monumento a las víctimas

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Determinados a nunca olvidar pero quizás listos para seguir adelante, los estadounidenses dieron el domingo al 11 de septiembre un lugar en la historia y dejaron un recuerdo para una nueva generación.

Una ceremonia solemne de recordación se realizó en el lugar donde fueron derribadas las Torres Gemelas, y los nombres de los muertos fueron leídos en voz alta, algunos por niños que no tienen edad para recordar a sus padres muertos.

En Nueva York, Washington y Pensilvania, así como en muchos lugares más de Estados Unidos y del mundo, la gente participó en ceremonias y rituales que a lo largo de 10 años se han vuelto muy conocidos, sin dejar de ser conmovedores. Fueron desplegadas banderas estadounidenses lo mismo en el nuevo edificio del Centro de Comercio Mundial que en la torre Eiffel de París. Igual se derramaron lágrimas en el Pentágono que en una base militar en Irak.

El presidente Barack Obama citó un pasaje bíblico y habló de la necesidad de encontrar fortaleza pese al temor. Su antecesor George W. Bush, quien asumió meses antes de los atentados, recordó el sacrificio nacional durante la Guerra Civil. El vicepresidente Joe Biden dijo que la esperanza debe crecer tras la tragedia.

Y Jessica Rhodes habló de su sobrina, Kathryn L. LaBorie, la principal sobrecargo del avión que se estrelló contra la torre dos del Centro de Comercio Mundial. Recordó su sonrisa radiante y su compasión infinita, y sugirió que hoy, 10 años después, ha llegado el momento de seguir adelante.

"Aunque ella quizás no será encontrada nunca, jamás se ha perdido a sus familiares y amigos", dijo Rhodes tras leer una parte de la lista de fallecidos en la zona cero. "Hoy la honramos al permitir que salga la tristeza de perderla y abrazar la alegría de haberla conocido".

Fue la décima vez que la nación ha hecho una pausa para recordar un día definitorio. al hacerlo, dejó atrás una década que ha incluido dos guerras, cambios profundos en la seguridad nacional, vuelcos en la vida diaria y, hace apenas unos meses, la muerte de Osama bin Laden, el terrorista escurridizo que planificó los atentados.

Exactamente en el lugar donde estaban las torres, se presentó un Monumento Recordatorio, con dos grandes caídas de agua, que evocaban el llanto. En el primer día, el monumento estuvo abierto sólo a los familiares de las víctimas. En el perímetro había parapetos de bronce, con los nombres de las víctimas grabados.

El aniversario se conmemoró bajo medidas intensificadas de seguridad. Particularmente en Nueva York y Washington, las autoridades estaban en alerta. De cara al aniversario, el gobierno federal advirtió a esas ciudades sobre una pista de un posible ataque con coche-bomba. La policía registró camiones en Nueva York y bloqueó las calles cercanas al Centro de Comercio Mundial. Para acercarse a unas cuadras del sitio, la gente tenía que pasar por puestos de revisión.

En un hecho que generó alerta fugazmente, dos aeronaves militares escoltaron un vuelo de American Airlines, que iba de Los Angeles a Nueva York. Tres pasajeros fueron repetidas veces al baño, y algunas personas pensaron que estaban usando mímica para comunicarse.

Sin embargo, se liberó a los tres por falta de mayores evidencias, dijo un funcionario de las autoridades, quien no tenía autorización para dar declaraciones a la prensa y solicitó permanecer en el anonimato.

Más temprano, el funcionario dijo que eran incorrecto los reportes de que los hombres se habían encerrado en el baño.

También despegaron cazabombarderos para escoltar un vuelo de Frontier Airlines entre Denver y Detroit, después de que la tripulación reportó que dos personas habían pasado mucho tiempo en el baño. El FBI informó que una búsqueda dentro del avión no reveló problema alguno, y los tres pasajeros fueron interrogados.

Sollozando, los familiares de las víctimas ingresaron al monumento recién inaugurado y colocaron retratos y flores frente a los nombres grabados en bajorrelieves de bronce. Obama Bush, inclinaron la cabeza y acariciaron las inscripciones.

Obama, que estaba protegido por un panel de vidrio a prueba de balas delante de unos robles blancos plantados en el monumento, leyó el pasaje de la Biblia después de un momento de silencio a las 8:46 de la mañana, cuando la primera aeronave se estrelló contra la torre norte hace 10 años.

El presidente leyó el Salmo 46, que invoca la presencia de Dios como inspiración para soportar el dolor. "Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón del mar".

La ceremonia de Nueva York, que concluyó con toques a silencio de clarines militares, constituyó el hecho central de las conmemoraciones realizadas en todo el país.

En otra ceremonia realizada en el Pentágono, el secretario de Defensa, Leon Panetta, observó un momento de silencio a las 9:37 de la mañana, hora en que una aeronave se estrelló contra el centro militar de Estados Unidos. Panetta rindió homenaje a los 6.200 miembros de las fuerzas armadas estadounidenses que han muerto desde entonces en las guerras de Irak y Afganistán.

En el homenaje del Pentágono, el vicepresidente Biden destacó que la fuerza militar estadounidense constituye una "generación de guerreros del 11/sep".

"Nunca antes en nuestra historia, Estados Unidos había exigido tanto en tan poco tiempo a la fuerza integrada por voluntarios", destacó. "Puedo decir sin temor a ser acusado de exageración que las filas militares del 11/sep figuran entre las más grandiosas que hayamos producido, y nació a partir del 11/sep", manifestó.

Obama y su esposa viajaron de Nueva York a Shanksville, Pensilvania para colocar una ofrenda floral en el Monumento Nacional al Vuelo 93, erigido cerca del lugar donde se estrelló uno de los cuatro aviones secuestrados en esa fecha. Un día antes Bush, el ex presidente Bill Clinton y Biden participaron en la inauguración de la primera fase del Muro de los Nombres que incluye a los 40 pasajeros y tripulantes que repelieron a cuatro terroristas que trataban de estrellar la aeronave contra el Capitolio.

Un coro participó en el homenaje ante unas 5.000 personas que asistieron a la ceremonia conmemorativa durante la cual se dio lectura a los nombres de los caídos.

En Nueva York, los familiares leyeron los nombres de 2.983 víctimas, de las cuales, 2.977 murieron en Nueva York, Washington y Pensilvania el 11 de septiembre del 2001 y de seis que cayeron en el atentado de 1993 contra el Centro de Comercio Mundial, al estallar en el sótano un camioneta cargada con explosivos.

"Siempre serás mi heroína", le dijo Patricia Smith, de 12 años de edad, a su madre fallecida en la aciaga fecha.

Nicholas Gorki recordó a su padre, "a quien nunca conocí porque estaba en el vientre de mi madre. Te quiero. Me diste la vida, y ojalá pudieras estar conmigo para disfrutarla juntos".

Peter Negron, de 21 años, cuyo padre trabajaba en el piso 88 de la torre norte, dijo que durante los diez años que siguieron al ataque, ha tratado de inculcarle a su hermano menor lecciones que había aprendido de su padre.

"Decidí convertirme en un científico forense", señaló Negron. "Espero que mi padre se enorgullezca de los jóvenes que hemos logrado ser, mi hermano y yo. Te extraño tanto, papá"

Entretanto, Bush leyó un pasaje de una carta del presidente Abraham Lincoln a la madres de los soldados que cayeron en la Guerra de Secesión.

"Rezo por que nuestro padre calme la angustia de su pérdida", dijo Bush.

Obama y Bush estaban acompañados de sus esposas al dirigirse a uno de los dos espejos de agua construidos sobre los cimientos de las Torres Gemelas, del monumento del 11/sep que fue abierto el domingo para los familiares de las víctimas.

El alcalde Michael Bloomberg inició la ceremonia.

Desde la madrugada, los colores de la bandera estadounidense se reflejaban sobres seis pisos del edificio en construcción One World Trade Center, que alojará oficinas y un centro cultural.

El chelista Yo-Yo Ma tocó música de Bach, James Taylor cantó la melancólica "Close Your Eyes" y Paul Simon tocó su vieja canción "Sounds of Silence".

Los estadounidenses se reunieron para orar en catedrales en las grandes ciudades y depositar rosas frente a las estaciones de bomberos de los pueblos pequeños, a fin de recordar de incontables modos el aniversario de los ataques terroristas más devastadores desde la fundación de la nación, y para conmemorar uno de esos hechos que configuran la historia.

Al igual que en conmemoraciones anteriores, las campanas volvieron a tañer para lamentar la pérdida de los muertos en los ataques.

En el mundo, abundaron las conmemoraciones solemnes, desde París hasta Japón. Sin embargo, hubo manifestaciones menos amigables.

El Talibán conmemoró el aniversario con una promesa de que seguirá combatiendo contra las fuerzas estadounidenses en Afganistán, e insistió en que no participó en los atentados. La milicia fundamentalista condenó el "colonialismo estadounidense" y dijo que los afganos tienen "energía suficiente" para la guerra.

Horas después, un dinamitero suicida del Talibán detonó un camión frente a un puesto de combate en la provincia oriental afgana de Wardak, donde mató a dos civiles y dejó heridos a 77 soldados estadounidenses.

Gran parte del significado de las ceremonias este año radica más en lo que no se dice abiertamente: la ocasión del aniversario para que los estadounidenses mediten acerca de cómo los ataques los cambiaron a ellos y al mundo, y la continua lucha por comprender el lugar que ocupa el 11 de septiembre en la psiquis nacional.

"Mucho queda implícito", comentó Ken Foote, autor de "Shadowed Ground: America's Landscapes of Violence and Tragedy (Tierra ensombrecida: los paisajes estadounidenses de violencia y tragedia), al examinar el papel que la veneración de los sitios de muerte y desastre desempeña en la vida moderna. "Estos aniversarios son particularmente cruciales para concebir qué historia narrar, qué significa todo esto. Obliga a la gente a desentrañar lo que nos ocurrió".

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El periodista de Associated Press Joe Mandak en Shanksville, Pensilvania, contribuyó a este despacho.

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