Nuevo jefe de ASPIRA busca motivar a jóvenes

El entusiasmo de George Cabrera es contagioso, se podría decir que este se expande por la oficina con la misma velocidad, y el mismo efecto, que el aroma del café cubano que brinda a quienes llegan a la oficina de ASPIRA en Miami.

Cabrera apenas tiene un mes como el nuevo CEO de ASPIRA Florida, y en ese corto tiempo su entusiasmo y energías ya están marcando no solo el ritmo de trabajo sino el rumbo de la organización cuya brújula apunta hacia el norte del estado.

A sus 35 años, este joven de origen cubano asume un cargo con legado histórico y con mucha carga emocional. No fue fácil para la organización llenar el vacío que dejó el fallecimiento del pasado presidente Raúl Martínez a sus 57 años. Fue así como Cabrera, graduado con maestría en administración de empresas de Nova Southeastern University y jefe de Finanzas por siete años, fue promovido a su nuevo cargo.

De inmediato Cabrera tiene el reto de poner en funcionamiento una nueva escuela bilingüe en West Palm Beach y otra en Wynwood, Miami; de ahí seguir para el área de Orlando donde las ayudas que brinda la organización se hacen cada vez más necesarias a medida que se incrementa la población hispana.

ASPIRA, organización no gubernamental y sin fines de lucro, que ayuda a estudiantes de todas las nacionalidades a desarrollar sus capacidades de liderazgo y los anima a seguir estudiando. Ya tiene tres décadas en el sur de Florida, y 51 años en Nueva York donde se originó gracias al acucioso trabajo de la socióloga Antonia Pantoja en pro de las familias puertorriqueñas.

Como es de esperarse con tantas décadas de trabajo, ya ASPIRA cuenta con un par de generaciones de "Aspirantes" (como se les llama a los que participan en los programas). "No se quieren ir porque somos una familia muy grande", dijo Cabrera sonriendo.

¿Qué lo llevó a interesarse en ASPIRA?

"Ya sabía de la organización porque he tenido familiares que han sido Aspirantes", dijo

Quizás la dedicación de Cabrera comenzó desde muy pequeño con su mamá, la trabajadora social Miriam González, a quien acompañaba a hacer visitas a familias de bajos recursos en Passaic, Nueva Jersey. Confiesa que adora a sus abuelos, Manuel y María de la Grana, y que a ellos les debe su buen dominio del español. Quizás por esta razón es que él hace tanto hincapié en la educación bilingüe. "Hablar dos idiomas es dinero en tu bolsillo", dice.

Cabrera espera que sus hijos, tanto el niño de 11 años y el que viene en camino, sigan la vocación social que le ha legado su familia. Su esposa también lo ayuda en sus labores en pro de la comunidad.

"Mi satisfacción personal es cuando voy a las graduaciones de los estudiantes en las zonas menos afortunadas", dice con orgullo. "Ahí donde les cuesta más trabajo a los chicos y que a pesar de todo llegan a graduarse".

La organización tiene un alto nivel de éxito comprobado ya que alrededor de un 98 por ciento de sus estudiantes se gradúan de la escuela secundaria. Luego se les asesora en las maneras de encontrar becas y ayuda financieras para que puedan seguir en la universidad.

La otra parte de su trabajo que le proporciona grandes satisfacciones es la financiera. Cabrera disfruta ver como se transforman los edificios que han adquirido en escuelas. La organización también se ocupa de la parte estructural y ambiental de las instalaciones, para que tengan las mejores condiciones para enseñar y aprender.

Como ejemplo cita a la escuela más reciente de Miami, la Eugenio María de Hostos en el de área de Wynwood, para la cual pudo conseguir la ayuda necesaria, no solo para adquirir el edificio donde funciona, sino para hacer todas las mejoras que requería.

En memoria de Raúl

A Martínez, su mentor y amigo, quien perdiera su lucha contra el cáncer de próstata hace casi dos años, lo recuerda como una persona sencilla al que no le impresionaban las grandes riquezas. "Él siempre me decía que nunca olvidara mis raíces", recuerda Cabrera.

Como homenaje, Cabrera le dio un sitio de honor bajo una palma que Martínez rescató y que fue puesta entre los dos edificios de esta nueva escuela en Miami. Es así como él, su pupilo y amigo le rinde un sencillo y sentido homenaje a un hombre que dedicara más de 20 años de su vida a encaminar a la juventud hispana en situación de desventaja. "Él siempre puso a los estudiantes por delante".

La dimensión del hombre que dirige ASPIRA Florida en estos momentos ya está definida; ahora lo interesante es ver como otros evalúan su gestión durante estos 30 días de presidencia.

Edward Hernández, es un abogado quien tiene dos años como miembro de la junta directiva de la organización, dice que Cabrera ha sobrepasado las expectativas que se tenían. "En el lapso de un mes, el ha completado una increíble cantidad de trabajo", dijo.

Hernández dice que aunque se podría pensar que Cabrera es aún muy joven para dirigir una organización de la envergadura de ASPIRA; su vocación para el trabajo social, aunada a un especial talento para las finanzas y negocios, le ha reiterado a la junta directiva que eligieron bien cuando tomaron la decisión de promoverlo de jefe de finanzas a presidente.

"Él ha comprometido y activado a una gran cantidad de gente y ha obtenido patrocinios de grandes compañías", dijo Hernández.

"Cabrera es una estrella joven que va en ascenso dentro de la comunidad. Vamos a hacer todo lo posible porque se quede en ASPIRA por un largo tiempo", dijo.

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