Una visión optimista para la tercera edad

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El drama de los ancianos que rehúsan pasar los últimos días de su vida en un asilo adquiere una solución de "ENMV0002398">"película" en Robot & Frank. En este filme protagonizado por legendario Frank Langella, un octogenario conoce un robot que lo cuida y se convierte en su mejor compañía.

Aunque el asunto suena como el argumento de una cinta de ciencia ficción dirigida por Steven Spielberg, lo cierto es que Robot & Frank es una producción indie que retrata una nueva realidad que podría generalizarse a la vuelta de pocos años.

Como explica Sam Bisbee, productor del filme, algunos países ya usan robots para cuidar ancianos.

"Para escribir el guión Christopher Ford se inspiró en una crónica que escuchó en la estación radial NPR [National Public Radio]", reveló Bisbee durante la sesión de preguntas y respuestas que prosiguió a la premier de Robot & Frank la semana pasada en el Coral Gables Art Cinema.

"Según el informe, en Japón varias compañías fabrican robots que suministran medicina y ayudan a los ancianos en su cuidado personal", dijo el productor de cine.

Estimulado por los adelantos de la ciencia japonesa, pero también preocupado por el futuro de sus padres y abuelos, Ford decidió crear una fábula futurista donde la tecnología no actúa como una amenaza para los humanos, sino todo lo contrario.

En Robot & Frank, los avances tecnológicos se convierten en solución de una cruda realidad social que cada día se vuelve peor: la soledad, desatención y aislamiento que padecen millones de ancianos en el mundo.

Esa es la situación que enfrenta el octogenario Frank (Langella), sofisticado ladrón en sus años mozos que ahora vive solo y empieza a perder la memoria. Preocupados por su situación y su resistencia a ingresar a un hogar de ancianos, sus hijos Hunter (James Marsden) y Madison (Liv Tyler) deciden comprarle un robot como ayudante personal.

"La película no juzga la decisión de los hijos de Frank, sino que la presenta como la mejor solución para su situación personal", comentó Bisbee, quien ganó el Oscar en 2010 por su canción para el cortometraje The New Tenant y ha producido cintas como Don't Go to the Woods y Paper Covers Rock.

"La trama sugiere que además de actuar como enfermeros o sirvientes, los robots pueden convertirse en amigos de los ancianos".

Algo así sucede con Frank, quien al comienzo rechaza el aparato, pero cuando éste se convierte en su cómplice, las cosas cambian.

El anciano, por ejemplo, cuenta con la colaboración del robot para coquetear con la bibliotecaria de su vecindario (Susan Sarandon) y para revivir sus mejores momentos como ladrón de joyas.

Uno de los principales activos del filme, sin lugar a dudas, es la fenomenal actuación del veterano Langella. Después de forjarse un nombre en la escena de Hollywood durante la década del 70, Langella vivió un período de oscuridad que hace algunos años empezó a disiparse.

Igual que otros cineastas, Bisbee pensó que el actor aún tiene mucho que dar.

"En todas las escenas en que aparece junto al robot, Langella tuvo que filmar solo ya que el robot nunca habló en el rodaje y su voz se grabó después, al editar la película", explica Bisse.

"Langella contó con la ayuda de su nieto, quien trabajó como técnico en el filme y algunas veces leía los diálogos del robot. Sin embargo, el actor fue capaz de lucirse en escena sin la ayuda de nadie".

La autosuficiencia mostrada por Langella no es gratuita. El artista atemorizó a los jóvenes de los años 70 y se convirtió en leyenda al protagonizar al conde Drácula, peros su gloria llegaría al encarnar a Richard Nixon en la obra Frost/Nixon, papel que le dio el premio Tony. El actor repitió su personaje en la cinta del mismo nombre dirigida por Ron Howard,

Pero Langella no es el único que se roba la pantalla.

El robot adquiere movimiento gracias al trabajo de la actriz Rachel Ma y la voz de Peter Sarsgaard (An Education, Elegy). Aunque la robótica está muy avanzada, los productores del filme no pudieron encontrar un modelo listo para convertirse en estrella de cine.

"Rachel [Ma] usó por largas horas un pesado vestido metálico y tuvo que soportar temperaturas de 100 grados", revela Bisse. "Gracias a su trabajo y a la voz del talentoso Sarsgaard, el robot se convierte en un personaje amigable, cálido y creíble".

Robot & Frank se exhibe en el Coral Gables Art cinema. Para información sobre boletos y horarios, visitar: http://www.gablescinema.com.

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