Europe
Scottish voters reject independence from Britain

El Titanic en Orlando: Navegando en la historia

James CameronPremier ExhibitionsInternational DriveEric Schmidt

Con el naufragio del Titanic, la tragedia naval de mayor repercusión en la historia moderna, se hundió una época de ingenuidad y elegancia. Cien años después, siguen saliendo a la superficie las historias que han convertido la tragedia en una nostálgica leyenda sobre la fragilidad humana.

Así lo vive Ana Bateman, una actriz puertorriqueña de 26 años, quien trabaja como guía para los cada vez más frecuentes visitantes de la atracción "Titanic The Experience" que hablan español.

Ella forma parte de una iniciativa reciente de contratar guías en español, pues uno de cada tres visitantes en esta atracción de Orlando habla nuestro idioma.

Bateman cambia su identidad por la de María Peñasco, una española de 17 años que viajaba en el barco por su luna de miel junto a su esposo Víctor, de 18. Ambos eran de Madrid.

"Lo que más me llama la atención de la historia de María es que su madre le dijo que no se subieran a ningún barco, pues ella tenía un presentimiento de que algo trágico ocurriría", relata Bateman.

"Cuando llegaron a Francia, los esposos vieron toda la información sobre el Titanic y decidieron dejar a uno de sus sirvientes allí, para que le enviara tarjetas postales a la madre, haciéndola creer que estaban en Francia mientras ellos viajaban en el trasatlántico. María y su sirvienta sobrevivieron, no así Víctor", comenta.

Como todos los pasajeros, al emprender el viaje pensaron que, después de todo, nada podría pasarle al barco, pues sus constructores estaban convencidos de que la nave jamás podría naufragar. Al lujo espectacular de sus cabinas se unía la tecnología más avanzada para evitar un hundimiento: su diseñador, Thomas Andrews, aseguraba que cuatro compartimentos podrían aislarse en caso de que penetrara agua en el barco, frenando así la posibilidad del naufragio.

Esa misma convicción hizo que los pasajeros no dieran importancia al témpano de hielo que impactó el casco a las 11:40 p.m. del 14 de abril de 1912, o que los oficiales de un barco cercano, el California, a unas 50 millas del sitio, no dieran importancia a los fuegos artificiales lanzados como señal de emergencia por la tripulación del Titanic.

Fue por esa misma razón que no había más que 24 botes de salvamento, cuando en realidad se habrían necesitado de 65 a 70 para salvar las vidas de todos los pasajeros y tripulantes.

"Fue el fin de una época", afirma la joven puertorriqueña -- o española, mientras recorre la exhibición con El Sentinel. "A partir de ahí se impusieron reglas más estrictas para la navegación y códigos de seguridad", explica.

"Los simulacros de seguridad que se hacen en los cruceros hoy día son consecuencia del hundimiento del Titanic", afirma.

Pero según la guía son el lujo y la elegancia del barco, y las historias de sus ilustres pasajeros, lo que alimenta la mística del Titanic. "La primera clase tenía condiciones que no tenía ningún otro barco, la segunda clase era el equivalente a la primera de otros barcos, como también la tercera era similar a la segunda de otros trasatlánticos", afirma Bateman.

No deja de referirse a la tercera clase, donde se hablaban más de 32 idiomas. En ella viajaban unos 800 inmigrantes.

Pero más que los artefactos o las réplicas del interior del barco, son las historias humanas la parte más emocionante del recorrido.

"Lo que más impresiona es la forma como los actores te hacen revivir el momento", dice Raquel Fernández, quien llevó a su hijo Rudy López, estudiante de escuela intermedia, a ver la atracción.

"Yo quería ver la exposición porque estoy leyendo un libro sobre el barco, y me impresionó que había muchos niños, algunos que murieron y otros que sobrevivieron", explica López, quien pudo seguir el tour en inglés.

Exploración marítima

Cuando en 1985 una expedición financiada por la Marina de Guerra de Estados Unidos a cargo del científico y ex capitán Robert Ballard encontró los restos de la nave, revivió ante millones en el mundo el recuerdo de la trágica madrugada del 15 de abril de 1912, tres horas luego de chocar con un témpano.

Pronto sus intenciones de conservar el sitio como una tumba intocable, donde descansan unas 1,500 almas, fueron desplazadas por otras expediciones ansiosas de confrontar las diferentes versiones sobre las causas del hundimiento y por mostrar al mundo los restos conservados en las frías aguas a 400 millas al sur de Newfoundland.

Finalmente la división RMS Titanic, de la compañía Premier Exhibitions, dueña de "Titanic The Experience", se apoderó de los derechos para extraer desde una profundidad de 12,500 pies bajo el mar más de 5,500 artefactos.

Una pequeña parte de ellos se encuentra a la vista del público en la atracción ubicada en International Drive.

La constante búsqueda de restos del Titanic parece haber impulsado a celebridades como el director de cine James Cameron, quien dará a conocer la versión en 3-D de su estelar película Titanic la próxima semana, a explorar más allá.

Cameron acaba de descender unas 7 millas en un batiscafo que ayudó a diseñar hasta casi el lecho de la Fosa de las Marianas, la más profunda del mundo, en el Pacífico Sur.

El empresario Richard Branson hará lo propio muy pronto. Y Eric Schmidt, uno de los fundadores de Google, financia otra expedición a grandes profundidades.

Por su parte, el Museo de la National Geographic en Washington prepara una nueva exhibición sobre la historia y estudio del Titanic.

"Titanic: Una obsesión de 100 años" destacará la obra de Ballard y Cameron.

La exhibición examinará la construcción del buque y la ingeniería del mismo. Incluirá un modelo detallado a escala del barco, así como una maqueta en pleno funcionamiento de la sala de máquinas. Serán mostradas también réplicas y artefactos.

Eventos en el centenario

La atracción de Orlando conmemora los 100 años del desastre naval con varios eventos durante el mes de abril.

Cena de gala, que reproduce la comida de la noche del hundimiento, en que el capitán del Titanic Edward Smith celebraba su retiro.

El menú consiste de cinco platos y una docena de actores interpretan a pasajeros, en medio de música y actuaciones. Los días 14 y 15 de abril se hará un simulacro del naufragio. Costo: $100 adultos, $65 niños.

Vigilia con velas en la que participarán niños de 4to. y 5to. grado de escuelas primarias luego de una visita gratis a la exhibición, durante el mes de abril. En los eventos se invitarán a expertos y un descendiente de víctimas que vive en Orlando.

Una subasta de 55 artefactos se realizará en abril para recaudar fondos para abrir nuevas atracciones.

Envíe su opinión a acollado@orlandosentinel.com o 407-420-5347.

Copyright © 2014, Los Angeles Times
Comments
Loading