Los Angeles Times

Un ejecutivo que mira hacia el futuro

El Sentinel

En sus manos está el futuro. Son los maestros quienes moldean y guían las mentes que despuntan por el camino del saber.

La profesión docente, sin embargo, ha dejado de inspirar la admiración que tuvo en generaciones pasadas y los bajos salarios y pobres condiciones de trabajo unidos a nuevas leyes y el crecimiento poblacional han ocasionado una seria escasez de maestros.

Para el próximo año académico que comienza en agosto, el estado de Florida necesitará 32,000 nuevos maestros. De esos, 2,500 se necesitan en el Distrito Escolar de Orange, que constituye el 12mo distrito más grande del país.

"El reto primordial es cómo nosotros podemos acercarnos a áreas geográficas en la nación donde hay una abundancia de candidatos y donde no hay tantos empleos para maestros", explicó el director de reclutamiento para el Distrito de Orange, Javier Meléndez. Su plan de reclutamiento está enfocado en estados como Michigan, Pensylvannia, Nueva York y Minnesota, donde los educadores a veces deben esperar hasta dos años para obtener plazas permanentes. Puerto Rico también ha figurado en esos esfuerzos de reclutamiento. Allí se revisaron 2,000 hojas de vida, entrevistaron a 250 y reclutaron a 63 maestros.

El rol de Meléndez es convencer a los maestros más cualificados de que la Florida Central es una excelente opción laboral.

"Nosotros queremos proyectar en esos candidatos el hecho de que Orlando y el Condado Orange proveen una alta calidad de vida y hay una población diversa", indicó Meléndez, apuntando a otros factores como la ausencia de impuestos estatales y las oportunidades de desarrollo profesional como atractivos que maestros consideran a la hora de optar por el estado de Florida.

Más allá de sus funciones de reclutador, Javier Meléndez desea servir de guía para quienes decidan mudarse aquí, de forma tal que la transición sea más fácil de lo que fue para él cuando llegó a Estados Unidos procedente de Puerto Rico.

Tenía 21 años, $30 en los bolsillos y la ilusión de estudiar en la Universidad del estado de Nueva York, donde le habían prometido una beca universitaria. Sólo así podría completar sus estudios de Maestría ya que su situación económica era tan precaria que los profesores de la Universidad de Puerto Rico (donde obtuvo su Bachillerato) tuvieron que hacer una colecta para comprarle el boleto aéreo.

Lo que ahora considera que fue "una situación bien riesgosa" valió la pena. Tras completar su maestría en Educación e Historia, trabajó por más de una década para la universidad del estado y luego para Fordham University, como consejero y director de diferentes programas.

En el 1990, el delicado estado de salud de su madre y su abuela -- las dos mujeres que lo criaron a él y a su hermano -- lo trajo a Orlando.

"Aquí no se me abrieron las puertas inicialmente", aseguró el funcionario de 54 años, quien logró destacarse de tal manera que en el 1998 fue nombrado a su cargo actual. Ahora disfruta de la vida familiar junto a su esposa y su hijo, y como voluntario en las pequeñas ligas de béisbol en las que se destaca su retoño.

"El Señor ha sido muy bueno conmigo; mi familia, y mi cultura también han sido muy buenos para proporcionarme a mí la entereza y la fortaleza espiritual para escoger los caminos correctos independientemente de los retos. Eso lo he estado haciendo desde pequeño y eso es algo que me llena de orgullo", destacó.

Puede comunicarse con Wilma Colón a través de 407-420-6189 o wcolon@orlandosentinel.com.

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