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Persisten las inequidades en la vacunación en el condado de L.A., pese a los progresos en áreas desatendidas

A man receives a COVID-19 vaccine as his dog sits in front of him.
Joel Jurez sostiene a su perro, Yuki, mientras el asistente médico Adrián Davis le aplica una vacuna contra el COVID-19 en una clínica montada en la iglesia St. Patrick’s Catholic Church, el viernes pasado, en Los Ángeles.
(Irfan Khan / Los Angeles Times)

El condado de Los Ángeles logró avances significativos en la aplicación de vacunas contra el COVID-19 en las comunidades de color más afectadas por la pandemia, pero dichas zonas continúan aún muy por detrás de los vecindarios más ricos y del condado en su conjunto, según un análisis de datos realizado por The Times.

Algunos vecindarios del sur de Los Ángeles, donde la propagación del coronavirus fue particularmente devastadora, tuvieron el mayor aumento en la cantidad de residentes con al menos una dosis entre el 1º de marzo y este pasado lunes, según muestran los datos. Otras áreas que experimentaron mejoras importantes incluyen Thai Town, en Hollywood, Lennox y Cudahy.

Sin embargo, pese a los avances, las zonas siguen registrando tasas de vacunación por debajo del promedio del condado.

En cada una de las 10 comunidades que mostraron las mayores ganancias relativas durante las últimas seis semanas, la proporción de la población de 16 años o más que recibió al menos una dosis sigue por debajo del 30%. En comparación, el 37.1% de los residentes del condado de Los Ángeles mayores de 16 años de edad habían recibido al menos una inyección hasta el 4 de abril, según datos de salud pública.

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El análisis de The Times, que comparó el crecimiento de las tasas de vacunación en comunidades con al menos 5.000 residentes, indica que el condado está progresando en su objetivo de garantizar una distribución equitativa de las preciadas dosis.

Pero, tal como señaló esta semana la directora de salud pública del condado de Los Ángeles, Bárbara Ferrer, “todavía tenemos un largo camino por recorrer”. “Se invirtió mucho trabajo y consideración en esto. Hemos tenido mucho apoyo de nuestra comunidad religiosa y de organizaciones comunitarias”, agregó la funcionaria. “Hemos tenido esfuerzos de organización para facilitar que las personas lleguen a los lugares de vacunación y se han hecho listas de lugares donde debemos acercar las dosis hasta aquellos con movilidad limitada. Así que, no fue por casualidad”.

Enfatizar el esfuerzo será más importante a partir del jueves, cuando el condado, y California en su conjunto, comenzarán a permitir que todos los residentes mayores de 16 años reserven citas, una medida que agregará millones de individuos más a la fila de vacunación.

El análisis del periódico también reveló que, si bien la vacunación se aceleró en algunas áreas, en otras hubo aumentos más modestos. En particular, estas zonas tendieron a ser comunidades más ricas, que ya contaban con porciones significativas de su población inmunizadas.

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Desde el 1º de marzo hasta el lunes, los aumentos relativos más pequeños en términos del porcentaje de residentes mayores de 16 años que fueron vacunados al menos parcialmente se observaron en Westwood, Rancho Palos Verdes, Rolling Hills Estates, Palos Verdes Estates, Encino, Century City, Cheviot Hills, Beverly Crest, Beverly Hills y Bel-Air.

Al menos el 50% de los residentes en casi todas esas comunidades, salvo Westwood, han recibido una dosis hasta ahora.

Los funcionarios de salud expresaron durante meses que la vacunación se ve afectada por las mismas inequidades en términos de acceso a la atención médica y pobreza agravadas por generaciones. Por ejemplo, aquellos que podían ausentarse del trabajo para concurrir a una clínica de vacunas lejana, o que podían actualizar constantemente un portal web para obtener una cita en demanda, tenían una ventaja clara sobre alguien cuyo empleo era menos flexible o que no tenían el mismo acceso al transporte ni a internet. “Las personas que pueden viajar, que tienen automóviles, cuyos trabajos les permiten pasar tiempo frente a la computadora para obtener una cita, todas ellas tuvieron ventajas, particularmente en los primeros días de la vacunación”, afirmó Ferrer.

Cheviot Hills sirve como ejemplo. Aproximadamente el 37% de la población de 16 años o más de esa comunidad del lado oeste ya había recibido al menos una dosis de vacuna para el 1º de marzo. Esa proporción aumentó desde entonces a casi el 64%.

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En el otro extremo del espectro se encuentra University Park, en el sur de Los Ángeles, donde solo alrededor del 6.5% de los residentes habían recibido al menos una dosis a comienzos de marzo.

Desde entonces, la cifra creció notablemente, a un poco más del 25%, pero la zona aún está muy por detrás del promedio del condado en cobertura de vacunas.

El ingreso familiar promedio para las 10 principales comunidades del condado con los mayores cambios en tasas de vacunación durante el período examinado es de aproximadamente $42.000. En los sitios con menos cambios, es de $141.000.

La edad probablemente fue otro factor para que algunas comunidades tuvieran un impulso más rápido que otras, ya que los residentes de edad avanzada se encontraron entre los primeros grupos en el condado de Los Ángeles en ser priorizados para el acceso a las vacunas.

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Las 10 comunidades principales con los cambios recientes más importantes en las tasas de cobertura de vacunas son mucho más jóvenes que el condado en su conjunto.

La proporción de residentes que tienen al menos 65 años en esos lugares es del 8.2%. Para las áreas con el menor crecimiento relativo de la tasa de vacunación, es del 22.8%. Aproximadamente el 14.1% de los residentes en todo el condado son mayores de 65 años, según la Oficina del Censo de EE.UU.

Sin embargo, los problemas de inequidad son imposibles de ignorar. Los datos publicados recientemente continúan mostrando una brecha obstinada en la tasa de vacunación en todo el condado entre los residentes negros y latinos, en comparación con otros grupos.

Hasta el 4 de abril, el 22.7% de los residentes negros y latinos del condado mayores de 16 años habían recibido al menos una dosis de la vacuna, en comparación con el 40.4% de los residentes asiáticos, el 38.1% de los residentes nativos de Alaska/indígenas americanos y el 37.1% de los residentes blancos.

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Esta brecha en la cobertura de vacunación es especialmente preocupante cuando se trata de los residentes latinos del condado, que han sido infectados y murieron por COVID-19 a tasas más altas que otros grupos.

Los funcionarios y expertos han notado durante mucho tiempo que los vecindarios latinos de bajos ingresos son altamente susceptibles a la propagación del coronavirus debido a las viviendas densamente pobladas y el hacinamiento en sus condiciones de vida. Una mayor proporción de latinos también son trabajadores esenciales que no pudieron ejercer sus tareas desde sus casas, o están empleados en entornos de mayor riesgo, lo cual crea una circunstancia en la que pueden haberse enfermado en el trabajo y haber propagado después el virus a sus familiares.

Además de una mayor probabilidad de exposición, los latinos también tienen menos posibilidades de tener acceso a una atención de calidad debido a las desigualdades estructurales arraigadas desde hace mucho tiempo, algo “que es una receta para problemas”, según el Dr. David Hayes-Bautista, un distinguido profesor de medicina en la Facultad de Medicina David Geffen, de UCLA.

A menos que se aborden estos problemas estructurales, “cuando llegue la próxima pandemia, y sabremos que vendrá […], veremos, desafortunadamente, los mismos resultados trágicos”, destacó en una entrevista reciente.

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A principios de marzo, California comenzó a dedicar el 40% de su suministro total de vacunas contra el COVID-19 a las comunidades que se encuentran dentro del cuartil más bajo de una herramienta de medición socioeconómica llamada California Healthy Places Index.

En las semanas posteriores, el condado de Los Ángeles hizo avances para cerrar sus brechas de vacunación.

Del 4 de marzo al 4 de abril, la proporción de latinos en edad elegible del condado que habían recibido al menos una dosis aumentó a más del doble: del 10.5% al 22.7%, según muestran datos oficiales.

Durante ese mismo período, la cobertura de vacunación también creció sustancialmente para los residentes indígenas estadounidenses/nativos de Alaska, del 19% al 38.1%; y para los residentes negros, del 12% al 22.7%.

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En comparación, los residentes asiáticos y blancos tuvieron aumentos más modestos, pero aún significativos, en sus tasas de vacunación en todo el condado: del 22.6% al 40.4% y del 21.2% al 37.1%, respectivamente.

“Esa es una buena señal que indica que estamos cerrando las brechas, pero obviamente debemos hacerlo más rápido”, advirtió el Dr. Paul Simon, director científico del Departamento de Salud Pública del condado de Los Ángeles, durante una sesión informativa reciente.

Según el funcionario, el condado continúa tomando una serie de medidas destinadas a mejorar la cobertura de la vacuna en las comunidades más afectadas, como la distribución de códigos de un solo uso que la población puede emplear para programar sus turnos cerca de su domicilio, designando días en sitios específicos para los residentes en áreas determinadas; establecer clínicas de vacunas móviles y emergentes, y trabajar con grupos comunitarios para correr la voz y reducir cualquier barrera que impida el acceso a las vacunas. “Creo que, si continuamos enfocándonos en abordar la desigualdad en las tasas de vacunación, si hacemos el proceso más fácil, obtenemos más información y logramos buenas asociaciones, cerraremos esa brecha”, anticipó Ferrer.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí

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