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Bad Bunny reivindica el español, idioma que resiste y crece en Estados Unidos

Bad Bunny durante un concierto en Atlanta, el miércoles 15 de mayo de 2024. (Foto de Paul R. Giunta/Invision/AP)
(Paul R. Giunta / Paul R. Giunta/invision/ap)

El español resonará en el Super Bowl, un idioma que lo hablan 65 millones de personas en suelo estadounidense

La presentación del puertorriqueno Bad Bunny en el Super Bowl ha generado revuelo por su música en español; en octubre pasado, en el monólogo que realizó para el programa Saturday Night Live, el cantante boricua le sugirió a la audiencia que su show de medio tiempo, en el más grande evento deportivo de Estados Unidos a realizarse el próximo domingo en San Francisco, será en castellano. Por eso dijo: “tienes cuatro meses para aprender”.

Si algunas personas se dieron a la tarea de aprender palabras u oraciones en el idioma de Carlos Fuentes, Julio Cortázar y Roque Dalton en los días recientes, al menos 65 millones de personas no tuvieron que tomar clases de español porque —de forma limitada o fluida— hablan esta lengua en sus hogares en territorio estadounidense, un idioma que en estados como California, Florida, Texas, Arizona y Nuevo México se habló muchos años antes que el inglés.

“En mi escuela nadie sabe hablar español fluido”, comenta Isabella, de nueve años, por eso ella les ayuda a sus compañeros que tienen dificultades con este idioma. Hija de inmigrantes salvadoreños y nacida en Los Ángeles, con la ayuda de su abuela materna esta niña aprendió a leer y escribir en castellano desde los cinco años. En su casa le leían libros de cuentos como Pinocho y leyendas como la Siguanaba, un personaje de la mitología cuzcatleca.

Ingrid Rodríguez, a la izquierda, y su hija, Isabella, de 9 años, leen un libro e
Ingrid Rodríguez, a la izquierda, y su hija, Isabella, de 9 años, leen un libro en español en su casa el miércoles 4 de febrero de 2026 en Los Ángeles, California.
(Kayla Bartkowski/Los Angeles Times)

Con la influencia de los medios de comunicación, la literatura, el cine y la música, este idioma se ha propagado en Estados Unidos de forma exponencial en los últimos 30 años, yendo de la mano con el crecimiento de la comunidad latina. Según el Centro Pew, en 1990 vivían 21.8 millones de personas de ascendencia latina. En la actualidad, esta población asciende a 68 millones de personas.

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A pesar de que el español es añejo en suelo estadounidense, en diferentes etapas este idioma ha sido prohibido y atacado.

La presencia de Bad Bunny en el Super Bowl viene a combatir la más reciente ola de ataques que ha lanzado el presidente Donald Trump en contra de los migrantes, entre sus acciones se destacan la ola de redadas masivas utilizando el idioma de los latinos —el castellano— como un elemento de perfil racial para capturar y deportar a esas personas.

Desde el primer día de su segundo mandato, Trump marcó el territorio. Poco después de su investidura cerró —el 20 de enero de 2025— el sitio web y las redes sociales de la Casa Blanca en español. En agosto, ocurrió lo mismo con el sitio web del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, algo que se desprendió de la Orden Ejecutiva 14224 firmada por el mandatario, en marzo de 2025, en la que designó al inglés como idioma oficial de Estados Unidos.

“Es una cuestión de poder y control”, valora Xóchitl C. Chávez, antropóloga cultural y etnomusicóloga que imparte clases de música popular en la Universidad de California en Riverside. “A la gente se le olvida la historia, empezando por las lenguas de las comunidades indígenas, se puede mencionar el español, el francés y el creol. Este país siempre ha tenido diferentes lenguas, pero para ciertos individuos y perspectivas políticas esas lenguas ahora se ven como extranjeras”.

Hace pocos días, el cantante boricua Benito Antonio Martínez Ocasio —el nombre verdadero de Bad Bunny— obtuvo el premio Grammy por su disco Debí tirar más fotos, convirtiéndose en el primero en español que gana álbum del año. A raíz de ese premio y de su intervención en el Super Bowl, programada para el medio tiempo del juego entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots, ahora más personas anglosajonas se escuchan hablando español en las redes sociales o expresan su interés en este idioma.

Sara Quintanar, compositora de ascendencia mexicana, enseña español por medio de la música.
(Sara Quintanar)
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Este interés por el castellano no es nuevo, sostiene Sara Quintanar, compositora de ascendencia mexicana. Hace 16 años, cuando su hija mayor empezó el kínder, ella se ofreció como voluntaria para dar clases de música en una escuela de lenguaje dual en la ciudad de Glendale, California. Ella tocaba su guitarra y cantaba canciones en español. Los profesores se empezaron a dar cuenta de que los niños y las niñas adquieren mayor fluidez y mejoran la pronunciación de palabras con la música.

El impacto que tuvo su música la llevó a grabar un disco, luego los padres de familia le pedían más temas. Así fue como se convirtió en conferencista de educación bilingüe, igual realiza presentaciones en bibliotecas y escuelas. A la fecha cuenta con seis discos grabados que promueve en sus redes sociales, siendo su gran satisfacción porque ha podido enseñar vocabulario y compartir con otras generaciones el idioma que ella heredó de su madre, una mujer migrante nacida en Monterrey, México.

“La música es genial para desarrollar habilidades matemáticas y lingüísticas”, asegura Quintanar.

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Según estudios académicos, la tercera y cuarta generación de personas de ascendencia latina se enfoca en el inglés solamente; por lo tanto, el español se ha mantenido vivo gracias al incremento de los migrantes. Ahora, no obstante, se observa que esas generaciones que menospreciaban el idioma de sus abuelos están rescatando el castellano, analiza David Zarazua, profesor de español de la Universidad del Sur de California (USC).

Hasta la década de 1970 había una opresión por parte del sistema educativo y los políticos para que no se hablara español, explica Zarazua.

Esto es algo que comprobó Carlos Montes en 1956 cuando llegó a Los Ángeles. Este activista nació en El Paso, Texas. Al poco tiempo sus padres se lo llevaron a Ciudad Juárez, en el estado mexicano de Chihuahua. Ahí aprendió a leer y escribir en español, el único idioma que hablaba cuando su familia se estableció en el sureste del condado angelino. En su nueva escuela, una profesora anglosajona espigada y de cabello rubio le hablaba solo en inglés e incluso le quiso cambiar el nombre.

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“La profesora quería ponerme Charles o Charlie, pero yo no me dejé”, relata el activista de 78 años, agregando que en su escuela no había programas de educación bilingüe. Para él fue un shock cultural enfrentarse a diferentes limitaciones para comunicarse. El problema era mayor. En ese momento, la ciudad de Huntington Park era mayormente anglosajona, contrario a lo que se mira en la actualidad cuando el 95.5% de los habitantes son latinos. Una vez al caminar por ese suburbio en su adolescencia, leyó un rótulo en inglés en un edificio de departamentos que decía: “se renta, solo blancos”.

Martin Luther King Jr., líder de la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur
Martin Luther King Jr., líder de la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur, pronuncia su discurso “Tengo un sueño” ante miles de personas en el monumento a Lincoln durante la Marcha en Washington por el Empleo y la Libertad, el 28 de agosto de 1963, en Washington. (AP Foto/Archivo)
(Associated Press)

Fue por medio del movimiento de los derechos civiles que en 1968 se aprobó la Ley de Educación Bilingüe en Estados Unidos. Esta lucha social permitió que surgieran escuelas bilingües en diferentes partes del país en donde se enseñaba alemán, holandés, checo, italiano, polaco, francés y español.

El primer idioma europeo que se habló en Estados Unidos fue el castellano. Esto ocurrió con la llegada de los exploradores españoles a la Florida en 1513, encabezados por Juan Ponce de León. En el mismo estado, el almirante español Pedro Menéndez de Avilés fundó el 8 de septiembre de 1565 la ciudad de San Agustín, considerada la ciudad de origen europeo más antigua en suelo estadounidense.

Unos 80 años antes de que California se anexaran a Estados Unidos el idioma que se hablaba era el español, lo mismo sucedía en Nevada, Utah, Nuevo México, Arizona y Colorado, entre otros territorios. En 1848, cuando se firmó el Tratado de Guadalupe Hidalgo que puso fin a la guerra entre México y Estados Unidos, el uso del castellano era una las garantías que se les concedió a los habitantes, al igual que la cultura y la religión. Ese tratado no obligaba a las personas que quedaron en suelo estadounidense a que aprendieran inglés.

“El español es parte de la historia de Estados Unidos”, apunta Gloria Arjona, profesora de literatura y castellano del California Institute of Technology (Caltech) ubicado en Pasadena, destacando que la cultura hispana está presente en la región suroeste de la nación no solo por el idioma, sino también en el establecimiento de ciudades como Los Ángeles, San Francisco, San Diego, San Antonio, Santa Fe y Tucson, entre otras que llevan esta huella. “Esta cultura está viva, está presente”, subraya la académica.

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A pesar de las garantías establecidas, a partir de 1850 en territorios como Texas, Arizona y California se impulsó el English only, detalla Martha Rivas, profesora de Estudios Chicanos en la Universidad Estatal de California Domínguez Hills. La experta alude que esta política se derivó de la ley conocida como Negro Act, emitida en 1740, en la que se les quita a las personas de color la posibilidad de tener acceso a la literatura en su propio idioma, igual se les anula la opción de aprender a leer y a escribir. El único libro que podían leer era la Biblia.

La casa de adobe de Ávila, ubicada en el número 10 de la histórica calle Olvera en Los Ángeles
La casa de adobe de Ávila, ubicada en el número 10 de la histórica calle Olvera en Los Ángeles, fue fotografiada el viernes 28 de julio de 2023.
(Ringo Chiu/For The Los Angeles Times)

A finales del siglo XIX, los estudiantes fueron segregados en escuelas solo para blancos y otras solo para mexicanos, lo que luego llevó a que los profesores tuvieran libertad para castigar a los alumnos, algo que se extendió hasta la década de 1980, señala la académica. En una escuela de la ciudad de Pomona, ubicada a 29 millas al este de Los Ángeles, Rivas recuerda que en su época de estudiante, entre 1985 y 1987, a los varones que hablaban en su idioma natal les bajaban los pantalones y les pegaban con un trozo de madera.

“Todo está conectado con el supremacismo blanco”, explica Rivas, académica que cuenta con un doctorado en educación con una especialización en teoría racial, vinculando esta parte de la historia de Estados Unidos con las políticas implementadas en la actual administración federal. También señala que la población anglosajona va reduciéndose cada vez más, por lo tanto los blancos quieren controlar la narrativa y a la gente de color, tachando a los inmigrantes latinos como ilegales y criminales. En ese sentido, añade que el hecho que Bad Bunny cante en español en el Super Bowl es un motivo de celebración porque es un idioma que siempre ha estado aquí.

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En su infancia, a principios de la década de 1990, la familia de Zaida Hernández no encontraba libros bilingües sobre su cultura, mucho menos sobre ciencia en la zona de Houston, Texas. Esta joven aprendió español en el hogar con sus padres, quienes mandaban a traer libros en castellano a El Salvador, su tierra natal. Al crecer, ella decidió escribir su propia historia en libros infantiles como Space Espacio (2021), My First Space Words (2022) y Luz Lucero, niña astronauta (2023).

Hernández, de 34 años, llegó a la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) en 2009 cuando cursaba la secundaria. Su puerta de entrada fue una pasantía, luego hizo siete más mientras estudiaba en la Universidad de Houston, hasta graduarse como ingeniera mecánica en 2015 y con una maestría en ingeniería industrial en 2017, año en el que fue contratada por la NASA, en donde en la actualidad trabaja con un grupo de expertos que diseña misiones a la Luna.

“Es muy importante que los libros muestren no solo el lenguaje, también la cultura y la diversidad, que pueda motivar a los niños y que se vean a ellos mismos, y digan: si esa niña puede ser astronauta, yo también puedo ser astronauta”, valora la autora y científica que ocupa parte de su tiempo libre para dar conferencias en escuelas inspirando a niñas y niños a que estudien ciencias. “El español es parte de nuestra cultura latina, no solo es el lenguaje, es todo lo que viene con el lenguaje, la música y la comida. Cuando voy a misa, a mí me gusta escucharla en español, le siento más sabor”, señala Hernández.

Zaida Hernandez makes a rocket on the Los Angeles Times en Espanol stage during the Los Angeles Times Festival of Books
Zaida Hernández comparte con niños en el Festival de Libros de LA Times realizado en 2023.
(James Carbone / Para LA Times en Español )
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Sin duda alguna, los libros son clave para traspasar el idioma. En los últimos años, en algunos estados conservadores se han censurado libros de autores como el colombiano Gabriel García Márquez o la chilena Isabel Allende como ocurrió en 2023 con más de 600 obras literarias en el condado de Orange, en Florida. Algo que se ha replicado en otras regiones de Texas y Utah, debido a la implementación de leyes estatales. Al final, aseguran expertos, esta censura proviene de opiniones personales de individuos que no se fijan en el valor literario de estos libros.

En cerca de 20 años en la industria, la curadora literaria Jenny Lizárraga ha observado cómo han crecido los programas de enseñanza dual en diferentes distritos escolares de la nación. En su opinión, en la actualidad en todas las bibliotecas públicas de Estados Unidos existe una colección de libros en español —ya sea pequeña o grande— que responde al interés de las personas hispanohablantes, que no necesariamente todos son de ascendencia latina.

“Los libros vienen a ser el pilar que abre la puerta donde la gente puede conectarse con su historia”, sostiene Lizárraga, directora de Cinco Books, distribuidora de libros fundada en 2009 en Miami, Florida, llevando obras en español a distintas bibliotecas y escuelas del territorio estadounidense.

La reina Letizia de España, junto a un grupo de invitados especiales
La reina Letizia de España, junto a un grupo de invitados especiales, inauguró la sede del Instituto Cervantes de Los Ángeles en diciembre de 2022.
(Cortesía Casa Real.)

De acuerdo al Instituto Cervantes, en 2025 en todo el mundo había más de 635 millones de hablantes del español. Tan solo en Estados Unidos hay 65 millones de potenciales hablantes, de ellos 20 millones tienen competencias limitadas y 45 millones tienen dominio como hablantes nativos. Esta institución, creada en España en mayo de 1991, cuenta con sedes en más de 90 ciudades en 45 países. Seis de ellas están en suelo estadounidense, ubicadas en Los Ángeles, New York, Chicago, Albuquerque, Boston y Seattle. Además, existe una extensión en El Paso, Texas, que depende del centro en Albuquerque.

Entre sus programas, ofrece cursos presenciales para niñas y niños, utilizando la cultura de los países hispanohablantes para enseñar el idioma. A juicio de Ángels Ferrer-Rovira, directora académica del Instituto Cervantes de Los Ángeles, las personas que viven en ciudades de gran concentración latina tienen la oportunidad de practicar el castellano con normalidad, detallando que si alguien quiere exponer a su hijo al español solo necesita visitar una tienda o un restaurante, otros tienen la oportunidad de hacerlo en casa.

“El tener padres hispanohablantes es un regalo porque cada noche el niño tiene la oportunidad de hablar en español”, valora Ferrer-Rovira.

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Contrario a los mitos del pasado, hablar otro idioma lo único que logra en la mente de un niño o niña es un mayor desarrollo intelectual, sostienen expertos.

A los cuatro años, Concepción Valadez aprendió a leer y escribir en español en Sanderson, Texas. “Me dio una identidad”, reconoce la investigadora y profesora emérita del Departamento de Educación de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Al llegar a Soledad, California, en enero de 1947 no existían programas de educación bilingüe, en ese momento ella tenía 13 años. Esta académica, con más de 40 años de experiencia en la enseñanza de profesores que se gradúan de la UCLA, señala que atacar a los latinos es una política racista en contra de los hispanohablantes.

“Cuando hablas otro idioma la mente tiene más matices para procesar la información, puedes conversar con más personas, tienes otras maneras de resolver problemas; los idiomas abren la mente y el entendimiento”, apunta Valadez.

La llegada de Bad Bunny al Super Bowl ha servido para darle visibilidad al castellano, algunos hasta ahora se dan cuenta que esta es la tercera lengua materna en el mundo tras el chino mandarín y el hindi. El año pasado había 24.5 millones de aprendices del español alrededor del planeta, el 78% de ellos se concentraban en Estados Unidos, la Unión Europea y Brasil.

Por todo lo que ha enfrentado el idioma en la historia estadounidense, el español es como el ave fénix.

“El español en Estados Unidos es un idioma de la resistencia, es un idioma que nos permite mantener vivas nuestras raíces y reafirma nuestra identidad; pese a todos esos intentos de erradicar el español sigue más fuerte que nunca”, subraya Karina Zelaya, profesora de literatura y escritura de la Universidad Estatal de California en Northridge (CSUN).

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La presentación del cantante boricua en el mayor evento deportivo de Estados Unidos, atraerá a propios y extraños a ver el show del medio tiempo, otros tendrán que buscar su diccionario e inscribirse en algún curso de español.

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