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Lo que espera la familia de Khimberly Zavaleta, víctima fatal de un caso de bullying

Khimberly Zavaleta, de 12 años, sufrió una lesión cerebral que se originó por un golpe de una botella en una pelea escolar.
(Soudi Jiménez / LA Times en Español)

Khimberly Zavaleta, de 12 años, murió de una lesión cerebral catastrófica luego de ser golpeada con una botella de metal

En cada espacio de la vivienda se recuerda a Khimberly Zavaleta. Hace exactamente dos semanas, la niña de 12 años intervino cuando su hermana mayor, Sharon, fue acosada por un grupo de estudiantes antes de salir de clases. En su afán de defender a la joven de 15 años, pidió a los agresores que la dejaran en paz. En esa pelea escolar, Khimberly fue impactada con una botella de agua de metal, lesión que a la larga le quitó la vida.

Mientras tratan de levantarse de la tragedia, los integrantes de la familia evocan las memorias de la niña de ojos grandes originaria de Lima, Perú, que con sus detalles dejó una huella imborrable en sus seres queridos. A esta niña le encantaba bailar, cantar y el volleyball. Ella soñaba con ser doctora en medicina, deseaba ayudar a los demás.

“He tratado de tomar fuerza, pero las lágrimas lo ganan a uno”, confiesa Elma Chuquipa, madre de la niña, quien la llamaba “mi tesoro” y “pedacito de luna”, recordando que Khimberly era muy cariñosa, le servía sus alimentos, le preparaba su té y le daba masajes. Cuando esta mujer llegaba a la casa, lo primero que hacía era preguntar por su hija. “Tesoro, ¿dónde estás?”, era lo que decía. Esa rutina la sigue repitiendo, aunque ahora no puede recibir la alegría de su pequeña.

La familia observa los recuerdos de Khimberly Zavaleta colocados en u
La familia observa los recuerdos de Khimberly Zavaleta colocados en una mesa en la sala de su casa en el Valle de San Fernando.
(Soudi Jiménez / LA Times en Español)
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En una mesa con dos fotografías, una de ellas de su graduación de quinto grado de 2025, cada vez que alguien pasa por la sala de la vivienda observa los recuerdos de la niña que falleció el 25 de febrero producto de una lesión cerebral. Estas imágenes les provocan consternación y tristeza. Pensar en el deceso de la niña es también una manera de hacer conciencia sobre la gravedad y las consecuencias que genera el bullying.

“Esto ya debe parar, no es el primer caso que sucede. Tantos niños que van a la escuela, a salir adelante, a querer estudiar y llega esta clase de personas que parecen pandilleros y agreden a los estudiantes de esta manera, ellos no se pueden defender”, reflexiona Josselyn, de 32 años, hermana mayor de Khimberly. “No es justo que digan que están seguros dentro de la escuela, porque no es así”.

Fotografía familiar de Khimberly Zavaleta Chuquipa en el hospital.
(Cortesía de Guy David Gazi)

Este caso ocurrió el 17 de febrero en la Reseda Charter High School.

En el pasado, Sharon, estudiante del décimo grado, cuenta que sufrió acoso verbal. Ella asegura que el grupo que la atacó hace dos semanas –integrado por cuatro jovencitas y un muchaho– ya estuvo involucrado en otros incidentes fuera de la escuela. Existen videos que los mismos agresores grabaron y compartieron en las redes sociales en donde se les ve arremetiendo en contra de una muchacha.

Ante la muerte de Khimberly, el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) manifestó sus condolencias pero no reveló detalles de lo ocurrido. En un comunicado, un vocero de LAUSD subrayó que esta institución “se toma muy en serio la seguridad y el bienestar de nuestros estudiantes”, indicando que están cooperando con las fuerzas del orden en relación con este caso fatal.

El día de la agresión, la policía escolar abrió un expediente con el testimonio de las jovencitas Zavaleta. De acuerdo al Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), este caso se está investigando como homicidio; sin embargo, debido a la sensibilidad del caso y a que las partes involucradas son menores de edad no están revelando más informacion.

En el año escolar 2021-2022, se reportó que el 19.2% de los estudiantes entre sexto y doceavo grado a lo largo de Estados Unidos sufrió acoso escolar, siendo la prevalencia mayor entre las estudiantes mujeres (21.8%) que entre los alumnos varones (16.7%), según datos oficiales del Centro Nacional de Estadísticas de Educación y de la Oficina de Estadísticas de Justicia.

Elmer Roldán, director ejecutivo de Communities in Schools of Los Angeles, considera que el acoso se origina por ignorancia y a veces por influencia de las redes sociales; por eso personal de su organización, visita planteles educativos y ofrece charlas que sirven para mejorar el ambiente escolar y ofrecer recursos a los estudiantes para que resuelvan los conflictos sin utilizar la violencia.

“Las escuelas tienen que tomar acción con más certeza para intervenir y tomar seriedad cuando haya situaciones de bullying porque tienen la responsabilidad de asegurarse de que los niños no estén causando esa clase de daño”, sostiene Roldán, enfatizando que su institución está abierta a recibir a padres y madres de familia que buscan ayuda.

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Khimberly Zavaleta Chuquipa con papá Jesús Zavaleta y hermana Sharon Zavaleta, 15 años.
(Cortesía de Guy David Gazi)

En más de 25 años en el sistema educativo, Richard Ramos ha observado que uno de cada 10 estudiantes son acosadores. En su opinión, LAUSD tiene una política clara para enfrentar estos casos; sin embargo, los estudiantes que son víctimas de bullying no siempre quieren hablar de lo que está pasando en su entorno.

“Cuando un niño pone el dedo, los demás niños que son amigos del agresor se enojan y ahí es cuando es más grave la situación”, explica Ramos, quien entre 2017 y 2024 fue director de Northridge Middle School, luego de ser director en Haddon Avenue Elementary School y profesor por 17 años.

Ante cualquier situación de acoso, indica la psicoterapeuta Elisa Jiménez , es clave la comunicación. Los padres tienen que poner atención en las señales que mandan sus hijos e hijas. Un mensaje de alerta son los cambios que sufren; por ejemplo, cuando se quieren quedar encerrados en casa, empiezan a llorar y no quieren ir a la escuela.

Jiménez, directora ejecutiva de California Mental Health Connection, observa que desde pequeños se les debe hablar a los hijos sobre cualquier tipo de abuso, se les debe insistir que cuando alguien los amenaza que no hablen, ese es el primer indicador para que busquen a sus padres.

Khimberly Zavaleta, de 12 años, era originaria de Lima, Perú.
(Soudi Jiménez / LA Times en Español)

En este momento, los integrantes de la familia de Khimberly se preparan para recibir los restos del médico forense y darle sepultura a su pequeña; para cubrir los gastos han creado una cuenta en el portal GoFundMe. Sin embargo, más allá de preservar la memoria de la niña vivaracha lo que desean es que este caso no quede impune y se eviten más tragedias.

“Queremos que los padres estén más pendiente de sus hijos, porque son niños los que atacaron a mi sobrina, que la escuela vea la manera de resolver este problema del bullying, este problema es bien grande, es nacional”, comentó Liz Trugman, tía de la niña fallecida. Jesús Zavaleta, padre de la menor, añade: “nosotros esperamos justicia para Khimberly y que las personas que le causaron eso a mi hija se hagan responsables de sus actos”.

Khimberly era estudiante de sexto grado, ella llegó a Los Ángeles procedente de Perú en 2021.

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