Columna: El Mundial en México, no es solo fútbol, es también fiesta y cultura
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CIUDAD DE MÉXICO.- — La Copa del Mundo de la FIFA significa ver a los mejores jugadores del fútbol del planeta, pero también es el escaparate perfecto para que los países anfitriones se muestren al mundo y demuestren de qué están hechos. El Mundial en México, no es solo fútbol, es también fiesta y cultura, y eso quedó demostrado previo a la inauguración de la edición de 2026.
He tenido la fortuna de cubrir los mundiales desde Sudáfrica 2010 hasta México 2026, y tras 16 años he recorrido el camino rumbo a los estadios mundialistas donde la fiesta la organizan los aficionados.
Pero por primera vez en mi vida la llamada “última milla”, un kilómetro y medio que la FIFA cierra por razones de seguridad alrededor del estadio, estuvo llena de vida y color, con diferentes agrupaciones que mostraron lo que significa ser mexicano.
Desde la banda de Sonora y Sinaloa, hasta la guelaguetza oaxaqueña, sin olvidar el norteño de
Monterrey y Chihuahua, todo tipo de muestras culturales se dieron cita en los alrededores del inmueble.
Y obvio no podía faltar el mariachi que hizo cantar a los mexicanos y a todos los extranjeros que acudieron a la gran inauguración del Mundial.
Además, debido a que el Estadio Azteca está justo en el centro de la colonia Santa Úrsula, los vendedores ambulantes, puestos de tacos y restaurantes y bares de la Última Milla, vieron cómo los visitantes probaban por primera vez el chile nacional y se daban una picada que les haría recordar este día para siempre.
Signo de una democracia saludable, hubo algunas agrupaciones de protesta que pedían justicia para los suyos y les pedían a los aficionados de la Selección Mexicana que no fueran indiferentes ante el dolor de sus paisanos.
Al final el Mundial en México, no es solo futbol, es también fiesta y cultura, y la victoria de la Selección Mexicana vino a coronar una pachanga que será recordada por décadas en este país.