La medallista olímpica de oro Adriana Ruano se encuentra en Los Ángeles junto a su compatriota Jean Pierre Brol, quien ganó el bronce en tiro deportivo en París 2024. Ambos estarán presentes en el Festival Chapín de Los Ángeles 2026 en Lafayette Park
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A poco más de dos años de convertirse en la primera medallista olímpica de oro en la historia de Guatemala en París 2024, la tiradora Adriana Ruano asegura que su siguiente gran meta es clasificar a los Juegos Olímpicos de 2028, que se disputarán precisamente en esta ciudad.
“Es mi sueño, es mi siguiente meta a largo plazo”, dijo Ruano, quien finalizó en primer puesto en tiro deportivo en París 2024 y ganó la primera medalla dorada en la historia de su país. “Definitivamente significa muchísimo poder pelear para poner la bandera de Guatemala en lo más alto, nuevamente”.
La atleta guatemalteca reflexionó sobre el impacto que su medalla ha tenido en su país, especialmente entre las mujeres. Aseguró que desde su triunfo ha recibido el acercamiento de compatriotas que le agradecen por lo que representó su logro.
Ruano se encuentra en Los Ángeles junto a su compatriota Jean Pierre Brol, quien ganó el bronce en la misma disciplina en París 2024. Ambos estarán presentes en el Festival Chapín de Los Ángeles 2026 en Lafayette Park, donde convivirán con aficionados.
Para Ruano, lo más importante de sus preseas olímpicas es que unieron a la gente y también sirvieron de inspiración para las mujeres guatemaltecas, al igual que ella se inspiró en su momento en la gimnasta chapina Luisa Fernanda Portocarrero.
“Ha sido una experiencia muy bonita; sobre todo, creo que los guatemaltecos nos unimos más con estas noticias”, expresó Ruano.
Ruano es una gimnasta convertida en atleta de tiro tras una lesión detectada de pequeña, cuando competía en gimnasia. La seria lesión en la espalda la forzó a abandonar la gimnasia, pero encontró en el tiro otro deporte que la llevó a sacar su frustración de encima y que eventualmente se convirtió en su deporte número uno.
“Muchas mujeres se me acercan diciéndome que todo esto encendió en ellas esa valentía. No importa si eres hombre o si eres mujer, siempre que tengas un sueño claro y el valor de enfrentarte a todo lo que un sueño conlleva”, dijo Ruano, una atleta de 31 años de la capital guatemalteca.
Ruano también destacó el efecto de su medalla entre otros deportistas guatemaltecos, a quienes dijo haber motivado en la búsqueda de sus propias metas.
“Somos un equipo, venimos trabajando para esto. Varios deportistas me han dicho que les he ayudado a seguir adelante con su sueño, a no rendirse, y creo que ahí está el impacto de la medalla en el deporte guatemalteco”, afirmó.
Por su parte, Brol relató que nunca olvidará cómo, durante los Juegos Olímpicos de París, Guatemala vivió cerca de dos semanas de un ambiente distinto, con la gente animándolo a mejorar en distintas áreas de su vida.
Brol recordó el encuentro con un joven en un centro comercial que le dijo que, inspirado por su logro, había bajado 30 libras.
“No solamente en el tema deportivo, sino en la actitud de las personas, fue positivo”, dijo el tirador de 43 años.
Ruano y Brol, inspirados por la figura de su padre
Tanto Ruano como Brol comparten un dolor similar que, al mismo tiempo, se convirtió en una figura de motivación: la muerte de sus padres antes de lograr la excelencia deportiva en las Olimpiadas. El padre de Ruano, Luis Ruano, falleció un mes antes del debut olímpico en Tokio 2020, donde la tiradora terminó en el último lugar de su competencia. Para Ruano, ese resultado le rompió el corazón porque sentía que había quedado en deuda con su papá.
Cuatro años después, tras mucho esfuerzo, disciplina y resiliencia, logró la máxima presea olímpica.
“Mi papá y mi mamá son mi todo. Nunca me dieron un ‘no’ para luchar por mi sueño”, relató Ruano. “Después de los Juegos Olímpicos de Tokio, para mí regresar fue muy difícil. Sentí que había defraudado a mi papá, pero eso mismo fue lo que me impulsó a soñar nuevamente con los Juegos Olímpicos”.
Ruano contó que, desde entonces y hasta su triunfo en París, honrar la memoria de su padre, un médico ginecólogo de profesión, se convirtió en su principal motivación. De él dijo haber heredado valores como la pasión, la búsqueda de la excelencia y la responsabilidad.
“Él siempre me dijo dos cosas: siempre hacer las cosas bien con los valores de la mano; y dos, nunca perder la fe, siempre tener a Dios en tu vida. Son los consejos que guardo de él”, compartió Ruano.
La tiradora guatemalteca reveló que también su entrenador perdió a su padre en un periodo cercano, una experiencia compartida que, dijo, se ha convertido en parte de lo que los mantiene unidos y motivados como equipo rumbo a Los Ángeles 2028.
Brol sufrió algo similar, pues su padre, Fernando Brol, falleció en 2014 mientras buscaba la clasificación a Río 2016 en una competencia en España. Brol no logró clasificar a Río 2016, pero meses después ganó su primera medalla mundial en la capital brasileña, compitiendo contra los mismos atletas que sí asistieron a esos Juegos.
Su padre, un apasionado tirador deportivo y exrepresentante de Guatemala en la misma disciplina, fue su modelo a seguir desde niño y quien le inculcó el amor por el tiro, dijo Brol.
“Hasta la fecha lo sigo extrañando”, confesó Brol, y agregó que sus hermanos siguen siendo parte de su equipo de tiro, una cercanía familiar con el deporte que considera una ventaja a lo largo de su carrera.
‘Guatemala no solo tiene noticias negativas’
Brol, campeón de Centroamérica y del Caribe en Mayagüez 2010, asegura que la presea no cambió quién es como persona, pero sí transformó la manera en que su país lo ve.
“Me conocen más en mi país, me reconocen más, voy caminando y me saludan más las personas”, contó Brol.
Brol, con más de dos décadas en el deporte del tiro, dijo sentir una responsabilidad que va más allá del ámbito deportivo y que busca mejorar la imagen de Guatemala a nivel internacional.
“Siempre he creído que el deporte le hace bien a Guatemala. Somos portadores de buenas noticias”, afirmó Brol, quien tiene como deseo volver a competir en Los Ángeles 202
El camino, advirtió, no será sencillo. Clasificar a unos Juegos Olímpicos en tiro exige regularidad en el circuito internacional, sumar puntos, subir al podio o ganar una competencia de peso como una Copa del Mundo, el campeonato mundial de noviembre, o un torneo continental.
“No es fácil asistir a los Juegos Olímpicos en tiro. Tengo que ganar un evento importante, un evento grande”, explicó Brol, quien señaló que solo clasificar ya es “un gran logro, una recompensa”, y lograr medalla después de eso es todavía más difícil.
Consultado sobre su temple sereno que demuestra en las entrevistas y conferencias de prensa, Brol explicó que el control emocional es fundamental en su disciplina. Tanto la frustración por un mal tiro como el exceso de euforia por uno bueno pueden costarle la competencia. Comparó esa exigencia con la de otros deportes:
“En el box, si te descuidas, te noquean; en el fútbol, si te descuidas, le metes la plancha al otro jugador y te enojas”, dijo Brol. En el tiro, dijo, enojarse por un fallo puede arruinar varios disparos seguidos y sacarlo de la competencia.
Con la mirada puesta en Los Ángeles 2028, Brol y Ruano confían en el proceso y en la planificación para volver a subir al podio olímpico y seguir inspirando a su gente.
El Festival Chapín de Los Ángeles, en su décimo aniversario, se extiende a lo largo de siete cuadras en el corazón de la comunidad guatemalteca en Lafayette Park. Se trata de un evento comunitario de dos días, abierto a todo el público y sin costo alguno.