Ha pasado mucha agua bajo el puente desde que lanzó su primer EP, “More Obsessed”, 11 años atrás. Y no solo en términos cronológicos, sino también en lo que respecta a la maduración de un sonido que, sin dejar de tener deudas con el que impuso en sus primeros trabajos, ha alcanzado un eclecticismo y un poderío que no se percibían del todo en sus primeros esfuerzos discográficos.
En todo caso, “A través del espejo”, el más reciente álbum de Ali Stone, que acaba de brindarle una cuarta nominación al Latin Grammy a la cantautora colombiana, sí se conecta directamente con su anterior producción, “Pandora”, en el sentido de que funciona como una suerte de secuela de dicha placa, que era altamente experimental.
Sentada a nuestro lado en su pequeño pero acogedor departamento de Brentwood, que sirve a la vez como estudio de grabación, y en el que conviven de manera inesperadamente cordial instrumentos musicales de todo tipo y sofisticadas herramientas sonoras de trabajo, la joven colombiana nacida con el nombre de Alicia Gómez aseguró que lo que puede lucir como una ruptura es en realidad un retorno a su esencia original: ella mismo se inició en la adolescencia como una competente guitarrista que grababa para diferentes bandas y que participaba en conciertos.
“Eso fue desde los 13 hasta los 17 años; yo era super alternativa y decía que quería ser como Joe Satriani”, nos dijo la artista, en alusión al virtuoso e influyente músico estadounidense que se ha hecho famoso por sus interpretaciones instrumentales. “Después entré en la música electrónica, pero, cuando empecé a hacer remixes en vivo, mantenía siempre ese elemento medio rockero, tocando incluso solos de guitarra y de batería”.
El regreso a las raíces surgió en un momento en el que se había retirado prácticamente de la creación de obras propias para dedicarse sin descanso a unas labores de producción en provecho de otros artistas que, como descubrió súbitamente de manera amarga, terminaron afectando seriamente su salud.
“Estaba poniendo cero atención en mí misma; hubo un proyecto que no me dejó dormir más de tres horas por noche”, manifestó la bogotana, que fue diagnosticada en cierto momento con un severo caso de bruxismo que llegó a exponer las raíces de sus dientes. “Tuve que someterme a una cirugía de la boca muy invasiva cuya recuperación duró como tres meses; no podía casi ni hablar, ni cantar, ni trabajar, ni hacer ejercicio”.
Tras superar el difícil reto, Ali decidió grabar “Pandora”, un trabajo que, en sus palabras, estaba destinado a mostrar lo que realmente era, con mezcladas osadas de géneros que iban desde sus ya habituales incursiones en la electrónica hasta pasajes psicodélicos y explosiones metaleras, y que, pese a su rareza, obtuvo tres nominaciones al Latin Grammy en las categorías de Mejor Álbum Alternativo, Mejor Canción de Rock y Mejor Canción de Pop Rock.
Aunque había decidido tomarse un periodo de descanso en la elaboración de composiciones propias, el éxito de “Pandora” la llevó a involucrarse casi de inmediato en el desarrollo de “A través del espejo”, otro trabajo conceptual que expandía el carácter introspectivo de su antecesor para terminar de cruzar el umbral. “Estoy construyendo mi propia saga, armando el universo de lo que soy, pero conectando a la vez todo”, afirmó la muchacha.
“Me parece fascinante que el arte pueda hacer por un momento que te salgas de la realidad para entrar en un mundo fantástico; me encantan los discos, las obras de artes visuales y los libros que te invitan a imaginar tu propio mundo”, agregó. “Si ‘Pandora’ había sido ya bastante alternativo, ecléctico y mágico, decidí que ‘A través del espejo’ lo superara con creces”.