- Share via
Aunque se trata de una saga enormemente popular, no es de esperar que quienes se hayan visto expuestos tangencialmente a ella, o incluso sus seguidores menos obsesivos, recuerden los nombres de los actores que se encontraron bajo la piel de sus monstruos extraterrestres.
Esto se debe a que, en la franquicia de “Predator”, los alienígenas señalados (que responden al nombre de yautjas) no han tenido un desarrollo demasiado pronunciado, ya que son mostrados como criaturas aterradoras de fuerza física devastadora que manejan sus propias armas y que, si bien pertenecen a una civilización avanzada, son una suerte de máquina de exterminio desprovistas de sensibilidad.
Esta apreciación podría estar a punto de cambiar gracias a “Predator: Badlands”, la séptima película de la serie, que se estrena hoy y que adopta por primera vez el punto de vista de un Depredador para insertarlo en una historia donde se le otorga un arco dramático que no será probablemente celebrado por los fans más duros del universo creado por los hermanos Jim y John Thomas, pero que resulta sin duda novedoso.
Más allá de lo que se piense de esta variación, en términos cinematográficos, “Badlands” se encuentra avalada por la labor de su director Dan Trachtenberg, quien se había encargado ya en la misma capacidad de las dos entregas anteriores, “Prey” (2022) y “Predator: Killer of Killers” (2025), ampliamente celebradas por los entendidos.
Pero este es el momento adecuado para conocer a Dimitrius Schuster-Koloamatangi, el joven actor neozelandés que promete salir del anonimato con su interpretación de Dek, un integrante de la comunidad yautja que ha sido rechazado por su padre debido a su tamaño, pero que se empeñará en demostrar lo equivocados que están quienes lo minimizan.
En lo que termina siendo un viaje de descubrimiento, Dek conoce a Thia (Elle Fanning), una robot con rasgos humanoides que es mucho más comunicativa que el y que le permitirá acceder a una perspectiva distinta de la vida, vinculada al concepto de solidaridad entre los seres vivos y alejada de los prejuicios tradicionales con los que se ha criado, donde la vulnerabilidad se confunde con debilidad.
En la entrevista con Los Angeles Times en Español que te ofrecemos tanto en una adaptación de texto como en su versión original en video, Schuster-Koloamatangi ofreció detalles de su participación en el film, del modo en que desarrolló al personaje y de su trabajo con Trachtenberg y Fanning.
Dimitrius, sé que Predator es una gran franquicia, así que probablemente estabas muy emocionado cuando fuiste a la audición. Pero en qué momento te dijeron que no solo ibas a participar en una nueva película de la saga, sino que ibas a ser la estrella, acompañado por una historia de fondo bien desarrollada?
Es curioso, porque en las primeras audiciones, no sabía que estaba haciendo pruebas para Predator. Me habían dicho solo que se trataba de una especie de criatura alienígena, y que tenía que inventármelo usando mi propia interpretación. Me dieron una breve descripción. Fui a la segunda audición sin saber todavía para qué personaje estaba haciendo. No fue hasta después cuando descubrí qué franquicia era y para quién estaba haciendo la audición.
Cuando me dijeron por primera vez que iba a interpretar a un personaje tan icónico y que la película lo tendría como protagonista, fue emocionante y abrumador. Solo abrumador porque es una versión nueva y única de una franquicia icónica. No se ha hecho ninguna película como esta en los 40 años que lleva existiendo el personaje.
Como has dicho, esta es una visión diferente del Depredador. Tu personaje es mucho más simpático y empático que los que aparecieron en todas las películas anteriores. A algunas personas les ha gustado este cambio, pero a otras no, si nos atenemos a los primeros comentarios. ¿Sabías que esto iba a ser arriesgado cuando leíste el guión?
Sí, definitivamente. Todo era nuevo, amigo. El depredador es el protagonista. Es el yautja más vulnerable que se haya documentado. Lo acompañamos constantemente en este viaje. Cuando leí el guión por primera vez, pensé: “Esto es increíble”. Pero no sabía cómo sería recibido. Sé que hay muchos fans de la franquicia de Predator, y sé que les gusta que las cosas sean como son.
Pero la idea encajaba perfectamente con el personaje de Dex, que abre su propio camino y asume riesgos. Esa fue la conexión que me emocionó y que hizo que quedara convencido de participar en el proyecto.
Dan Trachtenberg es un director increíble. Lo que fue capaz de hacer con “Prey” y “Killer of Killers” demuestra que sabe cómo contar una historia, cómo hacer que la gente se interese, cómo profundizar en sus personajes y cómo crear tramas jugosas. Así que confiamos en él, que era el capitán del barco. Estoy muy orgulloso de lo que hemos conseguido.
Además de trabajar con Briton Watkins, el lingüista que se encargó de crear el idioma yautja que ya había sido presentado de manera incompleta en las anteriores entregas, ¿cómo desarrollaste el personaje con Dan? ¿Qué quería ver él en ti y qué recomendaciones te dio en ese sentido?
Fue muy bueno, porque Dan es muy colaborador como director. Me transmitió sus amplios conocimientos generales sobre los depredadores. Pero, en gran parte, me dijo que investigara por mi cuenta y confió en que yo pudiera construir el personaje por mí mismo. Obviamente, me corregía cuando era necesario o me daba pequeños consejos aquí y allá, pero siento que me dio mucho espacio para jugar y explorar. Estábamos haciendo algo muy nuevo y él entendía que se trataba de un personaje único.
Creo que esa fue una de las razones por las que me contrató, porque yo era capaz de crear a Dek desde cero. Gran parte de eso consistió en investigar las películas anteriores de Predator, en leer los cómics, en tratar de entender qué hace que este personaje sea tan querido y qué tiene de icónico. Yo buscaba tomar esos elementos y aplicarlos en Dek, especialmente en lo que respecta al aura que tiene el Depredador en las películas anteriores, donde se siente cuando aparece en pantalla: hay una ansiedad y una sensación que lo acompañan cuando entra en escena. Te pone al borde del asiento.
Quería conservar todo eso, porque es lo que le gusta a la gente de este personaje. Ese misterio. Pero también necesitaba añadir mi propio toque y hacer que el personaje fuera interesante, darle defectos y expresar realmente las emociones por las que está pasando, porque nunca hemos visto a un yautja como este. Fue un proceso divertido y desafiante, pero creo que al final lo conseguimos.
Además de todas las influencias que mencionaste, y dado que tu personaje es tan diferente a los de las entregas anteriores, ¿encontraste inspiración en algo inusual?
Fue curioso, porque toda mi investigación se centró únicamente en los cómics y en las películas anteriores. Así que eso fue lo que hice. En gran parte, se trataba simplemente de basarme en experiencias personales del pasado y en abordar al personaje como lo hago con cualquier otro.
Construí el mundo en el que había vivido. Intenté profundizar mucho en sus experiencias y en todo lo que lo ha llevado hasta el primer segundo que aparece en la pantalla. Creé una historia de fondo desde que nació hasta el momento en que lo conoces. A partir de ahí, se trataba solo de llevarlo a la vida y de sumergirse en la cultura yautja.
¿Qué importancia tuvo el aprendizaje del idioma? He oído que está inspirado de algún modo en las lenguas polinesias y, por supuesto, tú eres polinesio, así que supongo que eso fue interesante para ti.
El idioma era complicado. No voy a mentir; al principio me intimidaba un poco, solo por lo extraño que suena. Utiliza sonidos muy parecidos a los que uno se imagina en un extraterrestre. Los chasquidos y el arrastre de las R me resultaban muy poco naturales. Así que tuve que practicar mucho.
Dedicaba prácticamente todo mi tiempo libre, cuando no estaba entrenando para las escenas de acción o trabajando en el guión, a perfeccionar el idioma y acostumbrar mi boca y mi garganta para producir esos sonidos, porque creo que el idioma es una parte muy importante de la cultura y la vida normales. Está arraigado en nosotros. Es nuestra forma de comunicarnos. Es nuestra forma de conectar. Básicamente, no quería hacerlo a medias.
Y no solo por mí, sino por los fans. Les encanta esta franquicia, y esto del lenguaje es algo que añade ese pequeño detalle que realmente aprecian. Lo quieren escuchar. Y cuando lo hablas, hay poder en ello.
Influyó incluso en mi forma de pararme, en la manera en que me enfrentaba a cualquier interacción. Tienes que abrir todo tu cuerpo para poder hablarlo correctamente. Me ayudó mucho a meterme en el personaje.
Ese personaje no estaría completo sin el de Elle Fanning, quien interpreta increíblemente a un robot dañado pero sumamente carismático. ¿Tuviste que llevarla a cuestas todo el tiempo durante el rodaje?
Sí, realmente la llevaba a cuestas. Fue divertido. Teníamos un equipo genial de especialistas. Crearon un montón de artilugios muy elaborados para intentar aliviar un poco el peso. Pero sí, en todas esas escenas que se nos ve atados juntos, estábamos realmente unidos.
La película exigía mucho físicamente, no solo por tener que cargarla, sino también por las peleas con las espadas y todas las coreografías en las que tenía que participar. Fue el trabajo más exigente que he tenido que hacer en términos físicos, pero también fue muy gratificante.
Hice las escenas de lucha llevando el traje. Estaba sudando todo el tiempo. El traje restringía mis movimientos de tal manera que tenía que esforzarme un poco más para conseguir la acentuación adecuada, supongo. Llevaba lentes de contacto que me nublaban la visión. Pasaban muchas cosas. Pero todas estas cosas podían ser usadas en provecho del personaje. Sentí que aportaban mucha información sobre el comportamiento de Dek. Y estaba interpretando a un depredador, por supuesto. Se supone que tiene que ser duro.
Rodaron en Nueva Zelanda, de donde provienes. Eso tuvo que ser un incentivo para ti.
¡Me encanta! Es mi hogar. Es donde he crecido, y poder mostrarlo al mundo con esta película es algo emocionante, más allá de lo emocionante que fue filmar allí. Creo que la película realmente aprecia Nueva Zelanda, y no solo sus paisajes, sino también su gente y su cultura. Contamos con un gran equipo local, y creo que fue una gran experiencia de aprendizaje para algunos de los estadounidenses que vinieron.