El viernes por la noche, Bronco llenó el YouTube Theater, un logro que incluso figuras como Alicia Villarreal no habían logrado recientemente
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Cuarenta y seis años después de que José Guadalupe “Lupe” Esparza fundara Grupo Bronco junto a sus amigos de secundaria y popularizara las cumbias norteñas, el nacido en Galeana, Durango, pero adoptado por Apodaca, Monterrey, mantiene intacto su lugar en la memoria musical mexicana.
A sus 71 años, y acompañado por sus hijos en el escenario, el legendario bajista y vocalista encabeza una agrupación que, sin renunciar a su esencia, sigue convocando multitudes. Y la gira “Dejando Huella” lo confirma.
El viernes por la noche, Bronco llenó el YouTube Theater, un logro que incluso figuras como Alicia Villarreal no habían logrado recientemente. La audiencia sorprendió por su diversidad, al estar compuesta por seguidores de antaño mezclados con jóvenes que celebraron con entusiasmo la música grupera, a pesar de tener esa misma noche una fuerte competencia, pues Cristian Nodal se presentaba paralelamente en el Intuit Dome.
En entrevistas recientes, al hablar del excelente estado físico que exhibe a su edad, Esparza ha contado que alguna vez quiso ser maestro de educación física y que su presencia siempre fue su sello. Fue boxeador, basquetbolista y, ya entrados los 60 años, maratonista. Esa disciplina se refleja hoy en su condición y en la energía que despliega en el escenario, lo cual es un verdadero regalo para los amantes de la música grupera de los ’80 y ’90.
La gira “Dejando Huella” comenzó el 5 de abril en Austin, Texas, y, después de pasar por Los Ángeles y San Diego, continúa por Wisconsin, Illinois, Ohio, Oaxaca, Guadalajara y otras ciudades. Bronco, fundado en 1979, conserva a Lupe Esparza como el único miembro de la agrupación original. Hoy sus compañeros de trabajo son sus hijos René (bajo) y José Adán (guitarra), además de Javier Cantú (batería) y Arsenio Guajardo (teclados).
Antes del inicio del concierto se proyectaron videos recientes como “Tequilazo”, “1000 Likes” y “Bienvenido dolor”, lo que muestra que, a diferencia de otras agrupaciones de su generación, Bronco mantiene una producción constante de material nuevo.
La noche arrancó con “Amigo Bronco”, un éxito de 1990, que levantó de sus asientos a los presentes. Esparza conserva la potencia vocal en temas que la exigen, como “Naila”, y se apoya en sus hijos en algunos pasajes, aunque las versiones en vivo se mantienen fieles a los arreglos originales. Todo ello, acompañado de una producción visual sólida, con gráficas vibrantes en las pantallas gigantes, en las que predomina el tema de un viaje por todo el mundo, hace que la producción sea muy profesional, algo que Esparza ha atribuido a sus hijos.
El repertorio avanzó con “Oro”, coreado por el público, y “El golpe traidor”, un homenaje al grupo Los Saylor’s, incluido en el exitoso disco “Homenaje a los Grandes Grupos” de 1996.
El público bailó con la misma entrega en canciones juguetonas como “Los castigados” y “La pata coja” y, por supuesto, “Sergio El Bailador”. Luego, se dejó llevar por clásicos como “Quiéreme como te quiero”, “Pastillas de amnesia” y “Que te han visto llorar”, mientras el juego de luces en el YouTube Theater acompañaba piezas como “Corazón duro”.
El recorrido musical se cerró con “Adoro” y, por supuesto, “Que no quede huella”, quizá el tema más emblemático de Bronco, incluido en el álbum “A todo galope”, de 1989.
Durante el concierto, el grupo evitó hablar de temas políticos, aunque reconoció la inestabilidad que ha existido en México y que aún se vive en estos días.
“Estamos pasando por situaciones de mucha violencia. Pareciera que el amor se tomó unas vacaciones”, dijo Esparza en cierto momento. “Habrá quien piense que el amor no existe, pero nosotros nos rehusamos a creer eso”.
La velada concluyó con “No nos vamos a olvidar”, tema con el que todos los integrantes se reunieron al frente del escenario para despedirse de la audiencia.
Tras 46 años de trayectoria, Grupo Bronco no ha tenido una transición fácil con sus nuevos músicos, pero ha logrado un capítulo en el que la gente ha aceptado a esta nueva versión, con sangre nueva pero sonidos originales.
La gira “Dejando Huella” es un fiel homenaje a lo que un día fue este gigante de la música grupera en Latinoamérica, y Lupe Esparza, como su capitán y líder, ha demostrado con hechos su pasión por la música en cada noche que brinda un concierto.