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Suele suceder. Más de una vez, la falta de conocimiento hace que los ‘haters’ habituales del mundo virtual arremetan contra una película que no es lo que ellos aseguran que es y que, además, no han visto ni siquiera.
Lo hemos encontrado en los comentarios en línea acerca de “The Running Man”, la nueva cinta de Edgar Wright (“Shaun of the Dead”, “Last Night in Soho”), que, por supuesto, sigue a grandes rasgos el argumento de una cinta del mismo nombre que se estrenó en 1987 y que estuvo protagonizada por Arnold Schwarzenegger, pero que, en realidad, no es un ‘remake’ de dicho título, sino una nueva versión -y una mucho más fiel- de una novela escrita por Stephen King y publicada en 1982.
Pese al curioso carácter de culto que tiene, la producción estelarizada por el ‘Terminator’, dirigida por Paul Michael Glaser (sí, el Starsky de “Starsky & Hutch”) y considerablemente alejada del desarrollo narrativo del libro original tenía un carácter de serie B que no ha envejecido necesariamente bien con el paso del tiempo, mientras que la adaptación de Wright (quien escribió el guión al lado de Michael Bacall, su colaborador en “Scott Pilgrim vs. the World”) se acerca mucho más a la fuente para desarrollar un trabajo de impecable factura que se siente escalofriantemente cercano a lo que se vive actualmente en las calles estadounidenses.
Aquí, Glen Powell (“Top Gun: Maverick”, “Hit Man”) interpreta a Ben Richards, un obrero perteneciente a un futuro cercano pero indeterminado que, ante la enfermedad que sufre su pequeña hija, decide integrarse a un programa televisivo tremendamente exitoso y enormemente cuestionable cuyo premio principal es una auténtica fortuna, pero del que nadie ha salido vivo hasta el momento.
Para conocer lo que lo llevó a emprender este proyecto, saber más de lo que este significa en términos propositivos y obtener detalles de su trabajo con Powell, nos contactamos con el reconocido director, quien nos ofreció la entrevista que ofrecemos a continuación, debidamente editada y condensada. “The Running Man” se estrena este viernes a nivel nacional.
Edgar, tu película se basa principalmente en la novela de Stephen King, pero imagino que te resultó imposible deshacerte por completo de lo que recordabas de la película anterior. De hecho, la tuya tiene un homenaje específico a la original, relacionado a las bailarinas en mallas que aparecían en el programa de TV y que hacían una coreografía súper ochentera.
La inspiración para hacer esta película se dio porque era fan del libro, y el libro es muy diferente a la película de 1987. Pero sí, queríamos hacer un par de guiños a la cinta anterior, y las bailarinas entraron en eso, sin duda.
Al mismo tiempo, ¿cómo enfocaste tu película en términos visuales para no recibir demasiada influencia de la anterior?
Creo que se trató simplemente de volver al libro, que tiene una historia completamente distinta. Eso fue todo lo que usamos como material de referencia. Como lo había leído siendo adolescente, incluso antes de ver la película, me resultaba muy vívido, incluso más que la misma película.
El libro no tiene mucho sentido del humor. Por supuesto, el personaje principal es divertido a su manera; es muy sarcástico. Pero tu versión es mucho más graciosa.
El libro, aunque es oscuro, tiene un gran componente satírico, especialmente en lo que respecta a sus predicciones sobre la televisión y la violencia como formas de entretenimiento. De hecho, fue un regalo poder sacar a relucir parte de eso.
Volví a ver la versión de Schwarzenegger hace unos días, y me di cuenta de que, en ella, aparece María Conchita Alonso llevando un baby doll. En tu versión, tenemos a Glen Powell desnudo. ¿Cuál fue la idea detrás del cambio?
La escena en la que él escapa del edificio es tal y como aparece en el libro. Se trataba simplemente de agregar la idea de que lo atraparan en el peor momento. Está a punto de darse una ducha cuando se da cuenta de que los cazadores lo tienen acorralado.
Glen no es Schwarzenegger en cuanto a musculatura, pero está en muy buena forma física. Y eso también es una diferencia con respecto a la novela, porque, en ella, Richards era un tipo normal. ¿Quisiste mantener el aspecto relativo a los héroes que sigue manejando la audiencia?
Bueno, tuvimos esta idea. Pensamos que él trabaja en la construcción, por lo que ha realizado algunos trabajos peligrosos y se encuentra en forma. Por eso no aparece al principio de la película. Al comienzo, es un padre sin trabajo que tiene la piel dura por todo lo que ha tenido que atravesar. Pero eso no significa que sea un asesino entrenado, un superespía o un héroe de acción ya consolidado. Es un tipo sin trabajo que va al edificio de la cadena televisiva por desesperación, pero también por elección propia.
¿Qué fue lo que te convenció de que él era el actor adecuado para el personaje? ¿Quizás ‘Hitman’?
Me encanta esa película, pero lo había conocido antes de verla. Me pareció increíblemente encantador y carismático, pero creo que lo que más me gustó -y ‘Hitman’ fue una de las cosas que vi que realmente me hicieron pensar que sería perfecto para esto- fue que queríamos que nuestro Ben Richards fuera un hombre común y corriente.
Además, creo que esto le daba a Glen la posibilidad de mostrar un lado más oscuro y enfadado de sí mismo. El Ben Richards de nuestra película es irascible porque tiene mucha furia justificada en su interior. Siente que ha sido castigado por hacer lo correcto, por defender a los demás y por mandar a freír espárragos a los matones. Pero en esta cruel distopía, eso no es algo que te haga avanzar.
Así que es alguien que siente que se le ha frenado; eso lo enfurece mucho y, por desgracia, lo convierte también en el candidato ideal para participar en el programa.
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Glen tenía mucha experiencia en el género de acción, algo que, para ti, no ha sido tan habitual. Sin embargo, hay algunas secuencias geniales por aquí, incluyendo una gran persecución automovilística. ¿Qué tan complicado fue para ti desarrollarlas?
Siempre es complicado y arduo crear secuencias de acción. Las diseñas con un gran equipo. Obviamente, ya había hecho escenas de esta clase en “Baby Driver”, “Hot Fuzz” y “The World’s End”; pero estas fueron más difíciles, porque había mucho trabajo de localización envuelto.
El juego en sí, a diferencia de la adaptación anterior, se desarrolla en el mundo real. Por eso, rodamos en unas 165 localizaciones diferentes, lo cual es bastante ambicioso y fue sin duda la parte más difícil en términos de producción.
¿Hiciste un ‘storyboard’ de todo esto antes de rodar?
Sí. Lo primero que haces después del proceso de escritura del guión es desarrollar el ‘storyboard’, empezando por las escenas más importantes. Al final, hice lo mismo con toda la película, pero empecé con las secuencias de acción, porque hay un elemento de diseño que las acompaña y porque Glen tenía que entrenarse específicamente para convertirse en el centro de ellas. Como él dice, tuvo que volverse a prueba de balas para poder superar la producción.
Las grandes películas de ciencia ficción suelen estar relacionadas con situaciones reales que se están produciendo cuando se estrenan. La novela se desarrollaba en el 2025, y trataba sobre un hombre dispuesto a arriesgar su vida para conseguir asistencia de salud. En tu película, hay soldados enviados por el gobierno en las calles. Sé que estuviste tratando de hacer la adaptación a lo largo de 10 años, pero el resultado se encuentra tan relacionado con los acontecimientos actuales que da miedo.
Creo que la vida real ha empezado a ponerse al día con la ciencia ficción de manera acelerada, y ese fue sin duda el caso mientras estábamos haciendo la película. Empezamos a escribir hace poco más de cuatro años, claro, pero los acontecimientos han estado avanzando hasta el punto en que la parte ficticia empieza a desvanecerse.
Todo está muy polarizado en el mundo actual. ¿Te preocupa que eso cause reacciones adversas ante la película, o te parece que sus cualidades como producto de entretenimiento la llevarán a superar esa clase de discusiones?
Creo que lo mejor de la ficción distópica y del género de la ciencia ficción es que reflejan la realidad como un espejo deformante. Espero que la película sea vista, ante todo, como un thriller de acción entretenido. Pero si te da algo más en qué pensar de camino a casa, me parece genial.
El reparto incluye a Michael Cera, que siempre está increíble; los personajes que suele interpretar son extremadamente divertidos y extraños al mismo tiempo. Aquí, se pone en la piel de un activista revolucionario. Pero aún así, no es presentado como un héroe completo, sino como alguien imperfecto.
Creo que, incluso más que en el libro, es presentado como uno de los héroes, aunque, por desgracia, es también es uno de los grandes lastres de la película, porque tiene planes propios que van a meter a todos en problemas.
¿Qué me puedes decir del acercamiento que tuviste al tema tecnológico? Por supuesto, cuando Stephen King escribió la novela, y cuando hicieron la primera película, no existían las redes sociales ni la inteligencia artificial. Pero encontraste la manera de introducir eso apelando todavía a elementos que ya estaban en el libro, como la manipulación de la información, y sin tener que recurrir a elementos modernos.
Lo que resulta más inquietante para mí es la rapidez con la que la tecnología está avanzando, hasta el punto de que ni siquiera hace falta explicar qué son los ‘deep fakes’ ni mencionarlos en voz alta. Hay una escena en el libro en la que Richards graba una cinta y los productores del programa manipulan sus palabras antes de que el audio salga en televisión.
Llevamos 25 años viendo un tipo de ‘reality shows’ creados por productores que han creado una narrativa definida sobre uno de sus participantes, hasta el punto de que se ha inventado incluso un término, “montaje del villano”, para calificar a quien se ha convertido supuestamente en el malo de la historia. Y eso es muy peligroso, porque la audiencia no se da cuenta de lo que está sucediendo.
La película trata sobre eso; sobre una cadena que quiere controlar la imagen de Ben Richards y retratarlo en la pantalla como alguien que no es. El hecho de que la tecnología en el mundo real esté avanzando rápidamente es algo positivo, porque la ficción distópica debería ser una advertencia.
En algún momento de la escritura, ¿pensaste en usar un medio que no fuera la televisión como parte de la trama? Porque podrías haberlo cambiado por algo perteneciente a las redes sociales, aunque ese hubiera sido un cambio radical.
No tenía intención de cambiarlo. Nos gusta la idea de que en un futuro próximo todo el mundo tenga una pantalla de plasma de 65 pulgadas, y en este caso, todo el mundo la tiene, porque es obligatorio; pero no se puede apagar y, además, te vigila. Es algo que tampoco está muy lejos de la realidad.
¿Trabajaste con Stephen King de un modo directo?
El firmó el contrato para la adaptación. En realidad, probablemente lo más estresante de todo esto fue enviarle lo que habíamos escrito; pero le encantó, y nos dio mucho ánimo, tanto antes de empezar a rodar como cuando vio la película terminada. Ha sido muy expresivo en su apoyo, y eso significa mucho para mí.
Este año, tuvimos otra adaptación de King, “The Long Walk”, que trataba temas similares y que se siente igualmente conectada con la realidad actual; es como si él hubiera sido capaz de predecir el futuro. Algunas personas siguen pensando que es solo un autor de terror, pero no es así.
Eso dice mucho sobre su increíble capacidad. Me refiero a las cuatro adaptaciones cinematográficas de este año [“The Monkey”, “The Life of Chuck”, “The Long Walk” y “The Running Man”], que, en mi opinión, reflejan su amplitud como escritor, ya que todas son muy diferentes entre sí.
Creo que incluso “The Long Walk” y “The Running Man” son muy distintas. Obviamente, comparten temas, pero esto demuestra lo buen escritor que Stephen es. De todos modos, tener la capacidad de prever muchas de las cosas que suceden en sus libros es realmente sorprendente e inquietante.
¿Estás trabajando en algo nuevo ahora mismo? Porque leí por ahí una entrevista en la que decías que, ahora, lo único que quieres es descansar, porque has estado durmiendo muy poco.
Sí. Terminamos la película hace menos de un mes, así que ha sido una locura pasar directamente a la promoción. Una vez que se estrene en la mayoría de países, me tomaré una merecida siesta. Y ya veremos qué pasa después.