La formación actual se completa con Geoff Downes, quien, si hablamos del pasado más o menos remoto, estuvo en Yes solo por un año, desde 1980 hasta 1981, aunque regresó en el 2011 y goza de una fama merecida debido al rol sobresaliente que tuvo en Asia, el supergrupo en el que también militaba Howe y que produjo varios éxitos radiales.
Todo esto nos sirve a decir que, más allá de cualquier crítica válida en términos de legitimidad histórica, el grupo que escuchamos en el recinto de Inglewood tocó impecablemente, tanto en lo que respecta a la interpretación grupal como a lo que se relaciona a la ‘performance’ individual, dando como resultado un concierto en el que las célebres composiciones que se presentaron sonaron como debían sonar.
Eso no quiere decir que todo se haya sentido como lo hubiera hecho hace 40 años, por supuesto. A los 78 años, Howe no tiene, naturalmente, la destreza manual que tenía en esa época, y sus solos no fluyen del mismo modo; pero, además de que nunca fue un ‘guitar hero’ (por lo que no se le puede juzgar en esos términos), por cada supuesto error en el que incurrió, se sacó de la manga varias genialidades, como sucedió durante la interpretación de “Mood for a Day”, una encantadora pieza acústica que combina elementos del flamenco y de la música clásica para ofrecer resultados que le ponen la carne de gallina a cualquiera.
Ya es momento de mencionar que el tour actual se encuentra dedicado a “Fragile”, el álbum de 1971, que, por ello, está siendo tocado en su integridad, con la suma de 10 piezas adicionales procedentes de distintos discos. Esta simple circunstancia fue motivo de algarabía para los fans que asistieron al YouTube Theater, quienes, a pesar de mantenerse casi siempre sentados (estamos hablando de gente que, en su mayoría, no es precisamente joven), manifestaron a viva voz el entusiasmo que sentían en más de una ocasión.
“Fragile”, el cuarto álbum de Yes, fue el que catapultó finalmente al grupo al estrellato internacional y el que definió en todo su esplendor la propuesta de rock progresivo con incursiones en la ciencia ficción y la fantasía que terminó distinguiéndolo.
Y lo más interesante es que, a pesar de que no se trataba precisamente de un trabajo comercial, logró entrar a las radios con versiones abreviadas de sus canciones, debido a los ganchos pegajosos que algunas de estas tenían.