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María Fatal regresa para recordarnos que el ‘boom’ del rock en español de Los Ángeles no fue un espejismo

Los integrantes de la banda de rock María Fatal
Los integrantes de la banda de rock María Fatal, Ernesto Ramírez (guitarra), Fernando Ramírez (voz), Gabriel Ramírez (batería) y Pepe Alonso (bajo), durante un descanso de su ensayo en Soundbite Studios en Los Ángeles, el 26 de noviembre del 2025.
(Allen J. Schaben/Los Angeles Times)
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Es probable que el nombre de María Fatal no tenga mayor significado para las generaciones más jóvenes de latinos que viven en los Estados Unidos, incluso en el caso de quienes tienen afición por el rock en nuestro idioma.

Sin embargo, aunque el hecho pueda resultar completamente sorpresivo para ellos y para ellas, a mediados de los ‘90 e inicios de los 2000, existía una efervescente escena del género en la ciudad de Los Ángeles; y uno de sus exponentes más renombrados era justamente la banda que llevaba este nombre.

María Fatal llegó a grabar tres álbumes en estudio en los que figuraban composiciones cuya creatividad no tenía nada que envidiarle a la que se encontraba presente en las agrupaciones latinoamericanas más renombradas, y que contaban además con una gran calidad de sonido.

Los tres discos -“María Fatal” (1995); “Pasiones, torturas y otros misterios” (1997) y “Dermis” (2001)- se encuentran disponibles en Spotify, lo que los coloca al alcance inmediato de cualquier interesado; pero si te provoca escucharlos en vivo, tendrás la oportunidad de hacerlo en los próximos días, porque el mismo grupo, que no se encuentra plenamente activo desde hace al menos una década, ofrecerá una presentación especial el viernes 12 de diciembre en el club Don Quixote, acompañado por Curanderos, otra agrupación emblemática de aquellos tiempos.

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Desde sus inicios, el núcleo de la banda se ha encontrado en tres hermanos de origen capitalino: Fernando Ramírez (voz), Ernesto Ramírez (guitarra) y Gabriel Ramírez (batería). Con el paso del tiempo, se sumaron y se retiraron algunos músicos adicionales, aunque la formación actual -y hasta cierto punto la más distintiva- es la que se completa con Pepe Alonso (bajo).

Los Ramírez emigraron a Los Ángeles (más precisamente, al ‘Sur Central’, cerca de Watts) a fines de los ‘80, y poco después, formaron un grupo que se presentaba en salones de fiesta y que, en teoría, tocaba cumbias norteñas, pero interpretadas con sonoridades propias de rockeros ‘pesados’ como Motörhead, Led Zeppelin y Deep Purple.

Todo esto cambió cuando alguien le prestó a Gabriel un disco de Caifanes, y después de darse cuenta de que el interés por el público local en la escena del rock en español era una realidad, el baterista habló con sus compañeros (y familiares) para darle vida a un proyecto que fuera mucho más propositivo y original.

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Portándose bien

Tras lanzar un primer demo, María Fatal firmó con Aztlan Records, un sello disquero independiente de San Francisco, y presentó su primer álbum, integrado en buena medida por canciones que se inclinaban hacia el ska, es decir, un género que desapareció prácticamente en sus siguientes producciones, mucho más orientadas hacia sonoridades oscuras.

“Lo que se hizo en el primer trabajo fue como un collage de todas las influencias previas, pero poco a poco se empezó a desarrollar algo más centrado, más sensato y más pensado, en lo que no se trataba ya de meter los estilos a la fuerza”, nos dijo Pepe durante una entrevista realizada al lado de los demás integrantes del combo.

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Pese a que la declaración del bajista parece insinuar que, en el primer trabajo, María Fatal era todavía un grupo precario, lo cierto es que el mismo disco tiene una vitalidad contagiosa y una intensidad discursiva que lo llevó a trascender fronteras, ya que empezó a ser difundido en las radioemisoras guatemaltecas, llegando incluso a colarse en los primeros puestos de los rankings de una de ellas.

Los miembros de la banda no saben exactamente cómo llegó su música hasta allá, pero han escuchado explicaciones que pueden o no ser ciertas. “En esos momentos, estaba en pleno auge la Proposición 187, con la que deportaron a muchos inmigrantes; y alguien me dijo que varias personas que fueron enviadas de regreso a Guatemala llevaban consigo unos demos que nosotros habíamos grabado”, contó Gabriel.

Cualquiera que sea el motivo, la popularidad de María Fatal en la nación centroamericana llegó a tal punto que, hasta la actualidad, muchas personas de la misma región siguen pensando que la banda es catracha, como lo demuestran los comentarios que se encuentran debajo de sus videos en YouTube.

La canción que más pegó en Honduras fue “Por ella”, cuya letra parece ser una declaración de amor para una mujer pero que, como lo dicen los músicos angelinos, se refiere a algo mucho más grande.

“No queríamos ser tan abiertos ni arriesgarnos tanto, pero la política siempre ha estado en nuestras canciones”, dijo Fernando. “No íbamos a decir ‘la causa’, por lo que dijimos: ‘Por ella, aguantamos el abuso; por ella, regresaré y resistiré’”.

Si la letra no resultaba evidente, el video que se hizo para la canción sí lo era, porque contenía imágenes de la masacre de Tlatelolco de 1988, de la marcha con motivo de la Moratoria Chicana de 1970 y de las protestas que se llevaban a cabo en esos momentos contra las medidas anti inmigrantes emprendidas por el gobernador republicano Pete Wilson.

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“No éramos la única banda local [en español] que hablaba de lo que estábamos viviendo como inmigrantes, porque también lo hacían Los Olvidados y Ley de Hielo, entre otros”, dijo Gabriel. “Era inevitable, porque la manera de escribir de Fernando se enfoca mucho en las vivencias personales, y nosotros somos inmigrantes que estábamos viviendo en carne propia todo lo que estaba pasando”.

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En todo caso, si hablamos de mensajes explícitos, tenemos que considerar a “Ojotas y suecos”, una canción del mismo disco que se refiere directamente a los inmigrantes latinoamericanos que llegan a los Estados Unidos buscando una mejor vida y que son estigmatizados por su procedencia.

“La letra lo dice todo: ‘Venimos a trabajar y nos culpan de ser consumidores o de ser proveedores de droga’; ‘Venimos a servir al país y aún así les causa coraje’”, parafraseó Fernando. “Pero siempre se puede apelar a las metáforas, que, para mí, son la mejor manera de escribir en la música de rock, porque hacen que se prenda tu imaginación”.

Maria Fatal rock band singer Fernando Ramirez
El vocalista Fernando Ramírez en pleno ensayo.
(Allen J. Schaben/Los Angeles Times)
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La mutación

“Pasiones, torturas y otros misterios” (1996), el siguiente álbum, mostró una clara evolución en términos de propuesta musical y de producción, favorecida por el empleo de arreglos y tonalidades novedosas.

La fuerte inclinación de la placa hacia terrenos más ‘dark’ tuvo sin duda que ver con el papel jugado por sus productores, Jim Mankey y Johnette Napolitano, integrantes de Concrete Blonde, la mítica banda californiana que había coqueteado ya con la escuela gótica y con el post punk.

“Trabajamos con un equipo mucho más amplio, y tener al lado a Mankey, que tiene un ladito oscuro, influyó bastante en la dirección del proyecto”, manifestó Ernesto. “No somos realmente góticos, pero siempre hemos tenido cercanía con esa escena”

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La oscuridad se plasmó también en las letras, que asumieron tonalidades mucho más siniestras. Pero lo interesante es que, sin que lo supiera necesariamente el oyente, la inspiración por ese lado provenía igualmente de cuestiones ideológicas.

“Lo más siniestro vino de la política”, dijo Pepe. Y es que, aunque “Poetas con fusil” -evidentemente dedicada a los zapatistas- parecía ser a simple vista el único corte marcado por la ideología, hablar con Fernando lleva a darse cuenta de que incluso las piezas más ‘inocentes’ poseían una carga similar.

Maria Fatal
Una imagen antigua de la banda.
(Archivo de María Fatal)

Es el caso de “El Diablo”, un contundente tema que alude a una suerte de entidad maléfica. “Esa es para [Carlos Salinas de] Gortari”, nos explicó el vocalista, mientras mencionaba a quien gobernó la nación azteca entre 1988 y 1994. “Dice: ‘Busca 501 almas para cometer mil pecados’, en referencia a los miembros del Congreso - de 500 diputados y senadores- y a él mismo. Siempre hemos criticado al gobierno mexicano”.

“También hay una canción llamada ‘Antes que’ en la que imaginamos lo que sintió el Che Guevara en el momento de la emboscada [que acabó con su vida]”, agregó. “¿En qué habrá pensado? ¿En su mujer? Es una mezcla de pasión, amor y política”.

Lo que también se afianzó en esta producción fue el manejo de la voz principal, que, pasara lo que pasara con la instrumentación, se mantenía siempre melódica y cristalina, convirtiéndose con ello en un sello distintivo del grupo.

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“No ha habido un plan específico por ese lado; ha provenido básicamente de Fernando, quien ha tenido el tacto y la inteligencia de cantar sin caer en lo monótono”, expresó Pepe. “Siempre encuentra la manera de decir lo que quiere, sin importar si la estrofa que le presentamos es larga o pequeña”.

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Cuestión de piel

“Pasiones, torturas y otros misterios” tendría que haber llevado a María Fatal a la fama masiva. En lugar de eso, los desacuerdos con Aztlan Records hicieron que tuvieran que pasar cinco años antes de que se lanzara un nuevo trabajo, “Dermis” (2001), esta vez de manera independiente.

“Lamentablemente, el sello no quiso apoyarnos cuando Johnette nos propuso hacer una gira nacional a su lado”, dijo Gabriel. “Lo único que ella pedía era promoción, pero no quisieron. Y al poco tiempo, no sé porqué, Aztlan se deshizo”.

“Dermis” marcó una evolución adicional, pero una que, esta vez, se conectaba directamente con los estilos impuestos en la placa anterior, aunque los teclados -interpretados por Ernesto tras la salida del encargado anterior del instrumento, César Hernández- ganaron una presencia mucho mayor.

“Es por eso que el disco terminó sonando un poco más suave, pese a que la creatividad, la energía y la capacidad que teníamos para producirnos siguió siendo la misma”, afirmó el guitarrista.

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Para dejar en claro su admiración por The Cure, la banda incluyó una adaptación de “10:15”, y de manera paralela, incrementó su adhesión al dark, plasmada sobre todo en cortes como “El alacrán” y “El pecado original”.

La propuesta política encubierta llegó de la mano de “Elige”, una composición con pinceladas alternativas que, en medio de la ambigüedad intencional de su mensaje, iba supuestamente por ese lado, porque apelaba a la necesidad de votar correctamente cuando se trata de escoger a un funcionario público.

“Fue contra [Arnold] Schwarzenegger, que se estaba presentando como candidato a la gobernación de California”, comentó Fernando. “Yo no era partidario de él, claro, aunque no estaba integrado a ninguna campaña”.

Sin embargo, el tema favorito del cantante en lo que respecta a esta producción es “Ahora que no habitas aquí”, una oda al duelo que, ahora mismo, lo sobrecoge todavía más en vista de una circunstancia cercana.

“Se nos acaba de ir nuestra madre”, manifestó con tristeza. “Es una canción que habla del dolor que se experimenta [ante algo así], de las ganas de sedarse y quitarse la piel para ya no sentir”.

Maria Fatal rock band members
Otra imagen de la banda en la actualidad.
(Allen J. Schaben/Los Angeles Times)

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Lo que falta

La espera para la siguiente producción fue incluso más prolongada, porque tuvieron que pasar ocho años para que viera la luz “Déjà vu” (2009), un trabajo en vivo que ha sido el momento la última grabación del conjunto, y que salió en un momento en el que era ya completamente claro que la escena encabezada por ellos mismos y agrupaciones como Pastilla, Viva Malpache, Ley de hielo, Los Olvidados y Curanderos no iba a llegar más lejos.

“En México y en Sudamérica, hay una infraestructura más organizada, con estaciones de radio dedicadas al rock en su idioma, mientras que, aquí siempre tuvimos que batallar con la falta de canalización de la música, pese a que había muchas bandas”, precisó Ernesto.

Asumir que el siguiente paso no iba a darse fue un proceso doloroso para una banda que, en su apogeo, llenaba los clubes donde se presentaba y sonaba tanto en México como en Puerto Rico.

“Te aferras a la esperanza y esperas que todo cambie de repente, sobre todo cuando ves que los ‘antros’ más chicos ya no tienen capacidad suficiente para tu público”, recordó el guitarrista. “La lógica te dice que te vas a volver grande”.

“Además, nos esmerábamos mucho cada vez que grababamos, encerrándonos 12 horas diarias en el estudio durante un mes para lograr los mejores resultados”, precisó. “Pulíamos mucho todo el material”.

Pero eso no quiere decir que María Fatal tenga los días contados ni que haya decidido convertirse en un simple acto de nostalgia. Más allá de la presentación del 12 de diciembre, sus integrantes planean hacer un concierto especial para celebrar los treinta años de su disco de debut; y eso no es todo, porque se encuentran trabajando en un nuevo álbum inédito, que podría ser antecedido por el lanzamiento de varios sencillos.

“El fallecimiento de nuestra madre nos motivó a retomar ese proyecto, que estaba ya muy avanzado pero que habíamos dejado de lado”, dijo Gabriel. “Es algo que necesitamos hacer. Y ya no por las ganas de ser famosos, sino porque es algo personal”.

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