Son hermanos, y está claro que se llevan bien. Al menos en términos laborales, porque, de otro modo, no se entendería lo lograda que ha sido su colaboración más reciente, plasmada en “Yo soy Frankelda” (“I Am Frankelda”), el primer largometraje mexicano de ‘stop motion’, que se lanza este fin de semana en Netflix luego de haber sido estrenado en salas de México, Guatemala y Panamá.
No es la primera vez que se unen con fines artísticos, por supuesto. De hecho, la presente producción es una suerte de precuela de “Los Sustos Ocultos de Frankelda” (“Frankelda’s Book of Spooks”), la exitosa serie del 2021 que se difundió a través de HBO Max y que tenía ya al frente al atemorizante y divertido fantasma de una joven escritora mexicana del siglo XIX.
Si el citado show televisivo era ya un prodigio, la flamante cinta lo supera en muchos aspectos, no solo porque maneja una historia de mayor complejidad, sino porque su duración, mucho más extensa (se extiende por cerca de 100 minutos), requería desde su concepción misma de unos esfuerzos superlativos.
“Es muy positivo para nosotros trabajar juntos, porque dirigir ‘stop motion’ es un reto muy grande”, nos dijo Arturo Ambriz durante una reciente entrevista que lo encontró al lado de Roy. “Sin ir más lejos, en ‘Yo soy Frankelda’, el proceso de animación duró dos años y medio; y hubo días en los que llegamos a tener hasta 20 tomas que estaban siendo animadas al mismo tiempo”.
Según los mismos entrevistados, la colaboración fue sumamente estrecha, porque se dividieron las responsabilidades de manera equitativa, y esto incluye la escritura del guión, que llega firmado por los dos y que surgió de un estrecho intercambio de ideas.