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Nathy Peluso y el Grupo Niche compartieron la pasión por la salsa en una noche sin competencia

Nathy Peluso al lado del Grupo Niche durante el concierto del 15 de julio del 2026 en el Hollywood Bowl de California.
(Farah Sosa)
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En esta cancha, de un modo u otro, iban a participar tanto exponentes de Argentina como de Colombia y de España, pero a diferencia de la Copa Mundial que se desarrollaba de manera simultánea, lo que se iba a apreciar no era una competencia, sino un acto de estrecha colaboración.

De hecho, ni siquiera la artista central de la velada, Nathy Peluso, que nació en la Provincia de Buenos Aires pero vive desde que tenía 9 años en la Madre Patria (primero en Alicante, luego en Murcia, después en Madrid y ahora en Barcelona), y que podría haber hecho alusión al tema pelotero debido a que los dos países que representa serán justamente los que jugarán la final del Mundial de este domingo, hizo mención al asunto, quizás por temor a que sus palabras provocaran desacuerdos.

Al inicio del show realizado el miércoles pasado en el Hollywood Bowl, la cantante, que ha admitido haber tenido romances con jugadores de este deporte y ser hincha de Boca Juniors, saludó a unas muchachas que llevaban la camiseta del seleccionado albiceleste, y cerca del final, al recibir una de esas prendas de vestir, se paseó con ella por la pasarela que se encuentra un tanto alejada del escenario; pero no se enfrascó nunca en una conversación específicamente destinada al tópico.

Lo que sí hizo, en cambio, fue compartir directamente la tarima con la formación completa del Grupo Niche, que acababa de ofrecer un set propio y que ni siquiera tuvo que retirarse o apelar a una ‘pausa de hidratación’ para seguir tocando, porque la transición entre los dos actos se produjo de manera ininterrumpida.

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La protagonista

En lo que a ella respecta, se trató de una presentación relativamente breve, lo que tenía sentido en vista de que estamos hablando, sí, de una artista con cerca de una década de trayectoria profesional, pero también de una que ha estado mayormente dedicada al hip-hip y a la fusión experimental, aunque, de manera sorpresiva, su álbum del 2024, “Grasa”, incluyó un tema plenamente salsero, “La presa”.

Y es que, aunque todavía no lo hemos señalado, la velada llevaba como nombre “Salsa Spectacular” y era, evidentemente, un evento completamente dedicado a ese género afroantillano, por lo que, dejando completamente de lado las grabaciones que ha realizado en otros estilos, Peluso se abocó a los que tienen que ver con esta vertiente, y que más allá de “La presa”, se extienden a los seis cortes de “Malportada”, el vistoso EP que lanzó en octubre del 2025.

Fue una decisión bastante osada, claro está, porque, a pesar de que actuó en los dos fines de semana consecutivos del Festival de Coachella del 2022, lo hizo con su material anterior, que le ha dado varios reconocimientos internacionales (entre ellos, cinco Latin Grammys y dos nominaciones al Grammy), pero que no la ha convertido necesariamente en una superestrella dentro de los Estados Unidos.

De hecho, en el Bowl, una buena parte de la audiencia parecía estar constituida por esa clase de anglosajones mayores que tienen suscripciones a temporadas completas y que muchas veces no conocen a los artistas que se ponen ante sus ojos, aunque vimos muchos rostros latinos, cuyos dueños, aparentemente, habían asistido en su mayoría para ver a Niche, porque una vez que se acabó el turno de la agrupación, se produjo una deserción que, sin ser masiva, resultó notable.

Peluso en otro momento del show.
(Johann Campo)

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Con potencia

Sea como sea, Peluso hizo lo suyo con una energía contagiosa y una voz que no alcanza la amplitud de las mejores representantes del género (nuevamente, su origen es rapero), pero que alcanza registros realmente altos, mientras aprovechaba su físico impresionante para bailar con los cuatro cantantes del combo colombiano, que le hacían los coros y que intervinieron ocasionalmente de manera individual (como sucedió en el tema “Como en el idilio”, que ella misma grabó recientemente al lado de Marc Anthony y que se lanzó como sencillo).

Pese a que lo que hace en estos terrenos ha sido catalogado a veces como “salsa romántica”, la argentina-española maneja una propuesta que, ante nuestros oídos, se inclina más hacia la vertiente “dura” del género, y eso fue particularmente evidente durante este concierto, porque el sonido que brotaba de los instrumentistas fue considerablemente más fuerte que el que ellos mismos habían presentado durante el set de Niche.

Además, en consonancia con sus raíces musicales de tinte callejero, Peluso emplea letras contundentes y desafiantes que la posicionan como una mujer definitivamente empoderada, como lo probó desde el inicio al entonar “Mafiosa”. Por su lado, “La presa”, que sonó poco después, recurrió al doble sentido para referirse a una dama que mata a un hombre, pero de amor, mientras se refugiaba en una intensidad propia de la vieja escuela.

“A caballo” fue más allá y se sintió más contemporánea, al incorporar fraseos marcadamente urbanos sin romper por ello la clave; y “Que lluevan flores”, que suelta una que otra mala palabra y le rinde tributo directo a “Juanito Alimaña”, se sintió como una creativa oda a la marihuana, lo que resulta incluso más claro cuando se ve el respectivo videoclip.

Antes del cierre, convenientemente dedicado a “Malportada”, que es el tema mas ‘prendido’ del EP y es también una proclama de desafío, Peluso le dio espacio a una de las piezas más sonadas de Niche, “Sin sentimientos”, que no ha grabado por cuenta propia, pero que no sonó fuera de lugar dentro de su repertorio.

El Grupo Niche en la tarima del Bowl.
(Farah Sosa)

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La institución

Como lo hemos señalado, los mismos colombianos contaron con su propio acto, justo después de la participación del DJ El Marchante, quien abrió fuegos secundado por un grupo de bailarines. Pese a que el inicio de su actuación no contó con la potencia que se esperaba, la energía de todos los involucrados fue aumentando de manera progresiva a medida que el ambiente se calentaba.

La apreciación depende también del gusto que cada quien tenga por las diferentes etapas del conjunto sudamericano, claro, porque la primera parte de la presentación se inclinó hacia lo romántico, dándole el protagonismo a piezas como “Gotas de lluvia” y “Hagamos lo que diga el corazón”.

Más adelante, las cosas mejoraron en términos de contundencia musical y de expresión vocal con la interpretación de “Ana Milé” (una excelente salsa con un marcado trasfondo social y grandes arreglos), que le abrió paso a la memorable “La Canoa Ranchá” (que es una cumbia, aunque fue compuesta por Jairo Varela, el mítico y ya fallecido fundador de la orquesta).

Lidiando con una audiencia que se mostraba mucho más animada en los asientos traseros, pero que permanecía mayormente sentada en los delanteros, como si estuviera consciente de que era muy temprano en la semana para festejar, los 15 integrantes del combo hicieron lo posible para animar a los presentes, y lo lograron realmente ya para el cierre, puesto en las manos de su éxito más grande, “Cali pachanguero”.

Sucede también que el Bowl es un auditorio encantador al aire libre que se presta perfectamente para lidiar con los calores del verano, pero también un inmueble que, al estar dividido en cajas ciertamente estrechas en lo que respecta a sus mejores asientos, es capaz de quitarle a muchos las ganas de bailar debido a las limitaciones de movimiento derivadas de esta misma disposición. Pero esa no es una excusa suficiente para quien quiere ponerse en movimiento.

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