El día anterior a la final del Mundial, miles de personas se reunieron en las instalaciones de Pershing Square con la finalidad de asistir al Rockero Fest, un evento masivo dedicado al rock en español que logró calmar en buena medida la sequía que atraviesa esta escena en lo que respecta a los espectáculos de grandes dimensiones realizados en la ciudad de Los Ángeles.
A lo largo de la jornada, que se inició durante las primeras horas de la tarde y concluyó cerca de las 11 de la noche, los asistentes disfrutaron de una extensa actividad cuyas entradas para la zona general eran gratuitas, lo que era un clarísimo aliciente para muchos de ellos, más allá de que, si querías estar cerca del escenario, tenías que desembolsar cerca de 100 dólares (que nosotros no pagamos por tener acreditaciones de prensa), sin contar los descomunales precios de las bebidas (las cervezas de 12 onzas costaban 17 dólares).
El fin de fiesta se produjo con Inspector, la banda regiomontana que ocupó merecidamente el puesto principal debido al profesionalismo de su presentación y al buen sonido que ofreció en medio de un espectáculo cuyas condiciones acústicas no fueron siempre las mejores, sobre todo en lo que respecta a las agrupaciones iniciales.
Luciendo un impecable traje que se perfila como una evolución creativa del típico atuendo ‘rudeboy’, el vocalista ‘Big Javy’ encabezó un generoso repertorio que dio cuenta de la profunda fidelidad que tiene su grupo con el 2 Tone (el subgénero británico que combina ska, reggae y punk), pero que en el que resultan también evidentes las influencias latinoamericanas, sobre todo en lo que respecta al mismo cantante, cuyos fraseos profundos lo conectan con la destreza de los grandes boleristas.
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En el mismo sentido, aunque tiene una gran sección de metales y una habilidad instrumental que le permite incursionar en los complicados terrenos del jazz, Inspector incluye con gusto referencias directas a artistas de nuestra comunidad, como sucedió esa noche durante la interpretación de sus adaptaciones de “Te he prometido” (original del ‘nuevaolero’ argentino Leo Dan) y “Me estoy enamorando” (popularizada inicialmente por el grupo tex-mex La Mafia).
Inspector, que no dejó de interpretar sus animados éxitos “Amnesia” y “Amargo adiós”, fue el único combo presente que desató realmente escenas de ‘slam’ a lo largo de la velada, no solo en la zona VIP en la que nos encontrábamos, sino también en el área general, donde, en cierto momento, detectamos hasta tres círculos en los que se practicaba el baile de contacto, y en los que participaban varias féminas en vista de que estos no eran agresivos.
En la entrevista al paso que nos ofreció esa misma tarde, ‘Big Javy’ confirmó el orgullo que siente por la escuela específica que practica desde hace treinta años. “México ahorita es la capital del ska”, dijo, sin falsa modestia. “Los festivales a los que vamos son de 30 mil, 40 personas. Está muy sano el género por allá”.
Cuando le comentamos que ese tipo de audiencias eran impensables en nuestras costas, se limitó a comentar que todavía vale la pena visitar esta ciudad (a la que viene frecuentemente) porque “el ska anda bien cabrón, tanto allá como en Estados Unidos”. “Es un ritmo que está dando con todo”, agregó.
Luis Humberto Navejas, vocalista de Enjambre, en otro momento del festival.
(My Happy Group)
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2
De aquí para allá
Mientras el sol caía, la tarima fue cedida a Enjambre, un cuarteto de indie rock que tiene una profunda relación con L.A. en el sentido de que fue aquí donde se fundó y donde grabó su primer álbum, “Consuelo en domingo” (2005).
Sin embargo, luego de algunos años, el mismo grupo decidió regresar a su México de origen, pero instalándose esta vez en la capital y no en Fresnillo, Zacatecas, donde nacieron sus fundadores; y fue allí donde despegó realmente una carrera que lo ha llevado a publicar nueve discos largos y a tocar la misma cantidad de veces en el prestigioso festival Vive Latino.
“La idea del sueño americano es cierta y es muy linda, pero hay otros espacios donde se puede crecer, como la Ciudad de México, que es un lugar lleno de oportunidades”, nos dijo el vocalista Luis Humberto Navejas en el ‘backstage’. “Aquí falta mucho en cuanto a la escena, aunque la situación ha mejorado bastante y hemos tenido muy buenas giras”.
Navejas precisa que ni él ni su hermano Rafael (bajo y coros) llegaron a Estados Unidos para dedicarse a la música, sino que fueron traídos por su familia y que empezaron a hacer canciones mientras estudiaban.
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“La gente viene para buscar trabajo y para darle de comer a sus familias, lo que es muy noble; esa fue la razón por la que nuestros padres lo hicieron”, precisó el ‘frontman’. “Pero cuando vimos que había potencial con el grupo, decidimos volver a México, donde hay más aforo para este tipo de música, como lo prueban los artistas de España y de Sudamérica que van a probar su suerte por allá”.
En su celebrado set del sábado pasado, Navejas remarcó desde el comienzo el cariño que le tiene a nuestra urbe al decirle a la audiencia que “Los Ángeles es como nuestro segundo hogar”, antes de darle pie a “Desfases”, una pieza de su más reciente álbum, “Daños luz” (publicado en marzo de este año), que recuerda ocasionalmente a los Beatles.
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Después, la agrupación retrocedió más de una década para presentar “Visita”, una canción con las mismas reminiscencias de The Strokes que tiene “Divergencia”, una composición lanzada diez años después y que se escuchó también en el concierto.
Claro que, a diferencia de los ídolos neoyorquinos, y con la ayuda de unos teclados y sintes realmente inspirados, Enjambre se sumerge frecuentemente en aguas psicodélicas, como lo demostró durante las interpretaciones de “Desfases”, “Vida en el espectro” y “Angustias”, realzadas con un creativo juego de videos; y no le faltan los detalles directamente latinoamericanos, como se notó mientras tocaba “Cobarde” (que, en medio de su esencia guitarrera, parece haberse inspirado en el bolero) y “Vida en el espejo” (cuya rendición vocal remite al célebre baladista José José).
Todo esto tiene sentido en vista de que el penúltimo álbum de la banda, “Noches de salón” (2023), estaba enteramente compuesto por piezas previas de su repertorio que fueron sido sometidas a versiones en plan de bolero, son cubano y danzón.
“Cuando empezamos a probar suerte en la Ciudad de México, me dijeron que yo tenía una presencia escénica tipo ‘crooner’ latinoamericano; y no me extraña, porque era la música que escuchamos en casa”, nos dijo Navejas. “Por ese lado, en lugar de hacer melodías semejantes a Little Richard o Buddy Holly, se trata de algo más parecido a lo mexicano”.
Durante la actuación aquí descrita, el vocalista dejó pronto de lado la guitarra para abocarse por completo a la interpretación vocal y bailar incluso un poco, lo que indica claramente que ha atravesado una evolución artística destinada a otorgarle un rol más distintivo sobre las tarimas.
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“A la hora de estar tan expuesto, empecé a explorar el escenario; pero nunca ha habido una búsqueda consciente de ser como otro”, afirmó. “Me gustan muchos cantantes, pero no busco ser como uno en particular”.
“Escucho muchos tipos de música, y eso va desde los Creedence [Clearwater Revival], los Rolling Stones y los Beatles hasta la música ranchera de José Alfredo Jiménez y Pedro Infante”, enumeró. “También me gusta mucho la presencia escénica de los solistas, y si me parezco a alguien, es porque eso se encuentra posiblemente en mi ADN”.
En relación a esta presencia, llama la atención el modo en que Navejas luce en vivo, ostentando una apariencia que no puede dejar de recordar la que tenía el icónico Germán Valdés “Tin Tan”.
“Cuando hicimos el disco acústico de boleros rancheros, ‘Noches de Salón’, me corté el pelo y me dejé el bigote”, señaló. “Después de eso, me lo quité, pero un día, una de mis hijas hizo una votación en la que participó el resto de la familia, y todos levantaron la mano cuando preguntó: ‘¿Quién vota para que no se vuelva a quitar el bigote?’”.
“Me siento más raro ya sin bigote”, confesó. “Creo también que, si tienes más de 40 años, debes llevar algún tipo de vello facial, porque si no, pareces una señora”.
Comisario Pantera en el escenario del evento.
(My Happy Group)
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3
Los primeros
Los trámites se iniciaron más temprano, con la presentación de Pastilla, la banda local de mayor repercusión en estas lides; lamentablemente, no pudimos apreciarla, porque su acto se cruzaba con el partido entre Francia e Inglaterra, que, como lo saben bien quienes lo vieron, se puso más interesante que la mismísima final.
Llegamos a tiempo para el segundo tiempo del concierto, encomendado a Comisario Pantera -banda originaria de Milpa Alta, Ciudad de México-, que, una vez que nos colocamos frente al tabladillo, arremetía con “Fallaste” (un tema de tendencia pop, pero con una fuerte presencia de las guitarras), que fue seguido por “Perfecta” (una composición de amor en la que las revoluciones bajaron considerablemente para asumir la cadencia del vals).
Las melodías pegajosas regresaron con “Lo que nadie supo dar”, que prescindió de los vientos presentes en la grabación en estudio pero que, en contraparte, fue coronada por un interesante intercambio entre las dos guitarras.
El cierre llegó con “Amiga”, que se encontró entre lo más melódico del set, y que es uno de los éxitos más grandes de una banda que cuenta ya con 15 años de carrera profesional, pero que sigue luchando por alcanzar un verdadero reconocimiento en Estados Unidos.
En ese sentido, hay que destacar la labor desarrollada por Darío Vital, quien se mudó al Este de Los Angeles hace un par de años y que, actualmente, es uno de los dueños de La Bufadora, un bar instalado en la misma área que abrió sus puertas recientemente.
Pese a que Comisario Pantera se había presentado ya dos veces en L.A. y a que obtuvo incluso una nominación al Latin Grammy en el 2018, el ‘frontman’ es consciente de que la agrupación que lidera tiene todavía un amplio camino que recorrer por aquí y que las cosas no van a ser necesariamente fáciles en estos predios, como lo demostró el hecho de que tuvo que presentarse con una alineación alternativa en vista de que los demás integrantes del conjunto no pudieron asistir a la cita debido a la falta de visas y/o de dinero.
“Como yo ya estoy aquí, la idea es lograr que se pueda traer a todos, y en ese sentido, este show era imperdible”, nos dijo. “Me parece que aquí hay mucha necesidad de escuchar nueva música, aunque no existen los canales adecuados”.
“Hay mucha música que se repite, muchas bandas de tributo”, advirtió, al referirse a la escena angelina. “Tenemos que ser muy buenos para romper esa barrera y para que no se quiera escuchar solamente a Caifanes, que hicieron grandes canciones, por supuesto”.
Pese a que Comisario Pantera se sale del cliché de la fusión folclórica al manejar referentes esencialmente anglosajones, Vital considera que la influencia latinoamericana es inevitable en su quehacer musical.
“No podemos negar la esencia del rock’n’roll, pero nuestra lengua no es el inglés, y nos sentimos conectados con Juan Gabriel, José José y José Alfredo Jiménez”, concluyó.
Escribe artículos de entretenimiento en Los Angeles Times en Español y lo hizo anteriormente en todas las ediciones impresas de HOY Los Ángeles. Previamente, trabajó como colaborador con el diario La Opinión. Inició su carrera periodística como redactor y luego editor del suplemento de entretenimiento “Visto & Bueno”, publicado por el diario El Comercio de Lima, donde hacía también críticas de cine.