Una década después de la etapa de su vida que la encontró viviendo entre Los Ángeles (desde el 2016 hasta el 2020) y México (desde el 2021 hasta el 2024), Francisca Valenzuela está radicada en Chile, donde, hace un año y ocho meses, nació su primer bebé.
La mención de la criatura, que lleva el nombre de Roma, resulta relevante porque su existencia se encuentra íntimamente ligada a la de “Maldita”, el nuevo álbum de la cantante y compositora nacida en San Francisco, California, que salió el pasado 30 de julio y que podría ser considerado un trabajo conceptual porque alude mayormente a lo que pasó con ella misma a consecuencia de la maternidad.
“No sé si califica, porque tiene temáticas distintas”, nos dijo recientemente Valenzuela a través de una conexión virtual establecida con su hogar en Santiago. “No es algo que me propuse hacer, sino que necesité hacer, porque la idea original era crear algo distinto; pero estaba en la etapa de posparto y, de repente, me di cuenta de que tenía que escribir acerca de eso”.
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“Entonces, sí maneja una línea cohesiva que tiene que ver con la maternidad y sus secuelas, pero siento que va más allá de eso, porque tiene temáticas que son más globales”, agregó. “Al final, tiene que ver con encontrarse en un momento de destrucción, de estar derrumbándose bajo la presión y sintiéndose derrotada, y con aceptar ese fracaso y esa crisis”.
“Maldita” es una palabra muy fuerte que no remite necesariamente a la maternidad, pero lo curioso es que el disco pudo haberse llamado también “Soy una mierda”, una frase que se emplea directamente en “SOS”, una de las canciones más distintivas de la flamante producción.
“‘Maldita’ tiene que ver con el momento en que dices, ¿por qué me siento mal aunque tengo tanto?”, nos dijo la entrevistada. “En mi caso, tuve una maternidad muy privilegiada, porque la elegí, tengo una pareja y tengo estabilidad; pero aún así, estaba sufriendo, lo que me llevó a pensar que había algo dañado en ti, algo inadecuado”.
Valenzuela asegura que, cuando empezó a explorar estas temáticas, se dio cuenta de lo subversivo que era atravesar la oscuridad para visibilizar el terror de un posparto, y no solamente la ternura y la belleza que se identifican con el hecho de dar a luz. “También tiene que ver con esa idea de las mujeres disruptivas, esas brujas, esas mujeres que alzaban la voz”, proclamó.
Aunque la artista no fue diagnosticada con una depresión posparto, se sintió embargada por una profunda ansiedad que requirió de un tratamiento psiquiátrico, ya que los estados negativos se estaban prolongando más de lo aconsejable. “Es por eso que siempre ha habido historias de mujeres que hacen locuras, porque, en el fondo, se gatilla de una manera muy dramática tu susceptibilidad”, apuntó.
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En esos instantes, empezó a escribir textos que la ayudaban a lidiar con sus emociones y que no estaban inicialmente destinados a convertirse en canciones, lo que explica la existencia de composiciones como “Debería tomar más agua”, una suerte de monólogo respaldado por un piano minimalista e inquietante.
“Me ayudó muchísimo conectarme con mujeres que habían atravesado trances similares a través de un mundo de literatura que nunca había explorado”, dijo. “Leí, por ejemplo, ‘Línea Nigra’, de Jazmina Barrera; ‘Outline’, de Rachel Cusk; ‘Matrescence’, de Lucy Jones, y ‘Of Women Born’, de Adrienne Rich”.
La cantante llegó incluso a establecer contacto con la británica Jones, quien respondió un mensaje que le envió por las redes sociales y con la que logró una comunicación realmente productiva.
“Explorar el proceso que atravesaba de manera musical y artística ha sido una catarsis y una sanación, porque le dio una forma, un relato y una coherencia que me permitieron comprender mejor lo que viví”, nos explicó. “Yo siempre escribo para pertenecer, para entender lo que me pasa, ya sea algo profundo o algo más mundano”.
Otra foto de la artista de ascendencia chilena.
(Francisco Finat)
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Un proceso distinto
Por esencia, la temática se prestaba para resultados musicales muy íntimos; y si bien estos asumen diferentes formas (como la descrita en “Debería tomar más agua”), también hay incursiones en ritmos mucho más movidos, como sucede en “Soy tu fan”, que tiene una impronta aparentemente despreocupada y definitivamente bailable.
“Las condiciones de este disco fueron muy limitadas, porque lo hicimos en mi casa, en esta pieza, con colchones a los costados, en medio de los biberones, los pañales y las siestas”, detalló nuestra interlocutora. “Mi productor [Francisco Victoria] tuvo que quedarse conmigo, porque yo no tenía un horario fijo, y había que robar tiempo de un lado y del otro”.
“Fue una cosa totalmente distinta a lo que estaba acostumbrada, mucho más bruta y cruda”, aseveró. “Las canciones fueron evolucionando, pero el álbum partió con una personalidad energética y rabiosa”.
Para ella, “Soy tu fan” es una composición sexy, pero también “un poco histérica”, porque tiene que ver con esa idea de que, al convertirse en madres, las mujeres pierden uno de los aspectos esenciales de su feminidad.
Por su lado, “Extracción’, que es también inquietante y habla de la abrumadora rutina de la lactancia, contiene unos gritos que Valenzuela no suele practicar usualmente, pero que pueden tener sentido cuando nos dice que, entre muchas otras influencias (como Wendy Carlos, Tori Amos, Laurie Anderson y Clairo), ha estado escuchando a Nine Inch Nails (específicamente, su colaboración con el DJ alemán Boys Noize).
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“Bueno, de hecho, ahí estuve referenciando a Jorge González”, precisó nuestra entrevistada, en alusión al mítico líder de la emblemática banda de rock chilena Los Prisioneros y, específicamente, a “Cuánto aguanta un niño”, una pieza experimental de su etapa como solista.
La cantante, ya embarazada, en el festival mexicano HERA HSBC, el 24 de agosto del 2024.
(Aurea Del Rosario/AP)
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Momento de liberación
“No te aburras de mí”, que se encuentra entre lo más pop del trabajo, es otra de las piezas que se apartan de las experiencias generadas directamente por la llegada de Roma para sumergirse en el espectro romántico.
“En el fondo, la segunda mitad del disco es el lado más bendito; ‘No te aburras de mí’ reconoce que I’m a f… mess, pero pide por favor no me dejes porque soy un f… mess, ¿me cachai?”, apuntó Valenzuela, quien es completamente bilingüe e inserta ocasionalmente el inglés en sus composiciones. “Y ‘Nací necesitandote’ también tiene que ver con esta noción del amor, de aprender a ser mamá y aprender a ser yo misma con la bebé en brazos”.
En sus palabras, los sentimientos positivos se prolongan en “Año Uno”, basada en un texto que escribió con su pareja (el periodista Daniel Matamala) cuando Roma cumplió los 365 días de existencia y que tiene que ver todavía con la ambivalencia y la tensión, pero también con la sensación de que le va a resultar triste que la niña crezca y cambie.
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“Finalmente, ‘Komorebi’, que cierra el álbum, es como una caminata bajo los árboles, porque, al igual que ese término japonés, que describe el efecto producido por la luz solar que se filtra entre las hojas, ofrece una especie de imagen cinematográfica sanadora, pero a lo Leonard Cohen, es decir, sin aires victoriosos ni triunfantes”, describió la artista.
Por su esencia misma, el disco no resultaba propicio para la incorporación de esos tópicos sociales que sí han formado parte de otras producciones de Valenzuela, como es el caso de “Los poderosos”, una pieza de su primer disco, “Muérdete la lengua” (2007), que cuestionaba a los sectores dominantes.
Pero eso no quiere decir que resultara gratuito pedirle su opinión sobre lo que viene sucediendo actualmente en Chile (donde, el pasado 11 de marzo, asumió el poder José Antonio Kast Rist, un político firmemente inclinado hacia tendencias que ella no aprecia) y, por lo general, en Sudamérica (que se está viendo súbitamente gobernada por mandatarios similares).
“Estamos frente a un problema grave, porque el costo de la promesa de seguridad y estabilidad está yendo en desmedro de los derechos y el progreso”, aseguró Valenzuela. “Y hoy en día, esa promesa está generalmente en manos de personas que son muy conservadoras y que tienen visiones del mundo antidemocráticas y antihumanistas”.
“De todos modos, creo que, al visibilizar aquellas partes que son oscuras y que la sociedad no quiere ver en las mujeres, este álbum asumió de manera inconsciente un tono político”, añadió. “Y también hay algo político en relación a que el feminismo tiene que ver con reivindicar los derechos y la dignidad de las mujeres en todos los aspectos reproductivos, desde un aborto seguro y libre hasta una maternidad cuidada y elegida”.
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La artista de ascendencia sudamericana reconoce que, al momento de escribir, necesita partir de lo personal. “Pero creo que eso mismo puede resonar en el colectivo de una manera que también tiene un valor y un impacto”, señaló, antes de referirse al festival interdisciplinario que fundó en el 2016, que se enfoca en el talento femenino y que se lleva a cabo en diferentes países. “Después, también puedo usar otros mecanismos y plataformas para ser más concreta en ciertos activismos, como lo puede ser Ruidosa”.
La cantante puertorriqueña iLe se dedicará a cantar boleros tradicionales durante su próxima presentación en el Ford de Los Ángeles
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Con las cosas claras
Lo dicho no quiere decir que Valenzuela, quien ofrecerá un concierto en el Roxy Theatre de West Hollywood el próximo 14 de noviembre, haya dejado de decir lo que piensa durante sus presentaciones. En medio de un concierto efectuado hace varios meses en Chile, antes de interpretar “Los poderosos”, habló justamente de Kast, quien era todavía un candidato presidencial, para criticar unas propuestas de campaña que, bajo su concepto, atentaban contra “la democracia, la dignidad y los derechos” de las mujeres y la comunidad LGBTQ+.
Las reacciones al video, que vimos en una cuenta de Facebook que no es suya, generaron diversos comentarios de usuarios disgustados que le exigían que se dedicara solo a cantar, como sucede frecuentemente con los artistas que deciden expresarse sobre asuntos que trascienden supuestamente los ámbitos del simple entretenimiento.
“Me pasa todo el tiempo, y eso que la manera en que lo hago tiende a ser propositiva”, retomó la cantante. “O sea, me gusta hacer un punto y me gusta alzar la voz por las causas que me importan, pero me gusta también, dentro de lo posible, contribuir con algo que ayude a lograr una solución. Es por eso que existe Ruidosa, ¿verdad?”
“Es complicado meterse en las cosas más políticas; creo que, en mi caso, lo que más me importan son las causas”, precisó. “Pero, claro, de ninguna manera voy a apoyar a alguien de ultraderecha, porque esas personas tienden a tener una mirada muy conservadora que va en contra de muchas de las cosas que me parecen importantes, naturales y fundamentales”.
Escribe artículos de entretenimiento en Los Angeles Times en Español y lo hizo anteriormente en todas las ediciones impresas de HOY Los Ángeles. Previamente, trabajó como colaborador con el diario La Opinión. Inició su carrera periodística como redactor y luego editor del suplemento de entretenimiento “Visto & Bueno”, publicado por el diario El Comercio de Lima, donde hacía también críticas de cine.