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Uno de cada tres residentes del condado de L.A. se ha contagiado de coronavirus

Snaking rows of taillights are seen after dark in a parking lot.
Automovilistas hacen fila para efectuarse una prueba de coronavirus en el estacionamiento del Dodger Stadium, el 4 de enero.
(Ringo H.W. Chiu / Associated Press)

Uno de cada tres residentes del condado de Los Ángeles fue infectado con coronavirus, según nuevas estimaciones de los científicos locales, una señal asombrosa de la rapidez con que el patógeno se propaga en la muy afectada región.

La estimación, basada en modelos científicos, significa que según las autoridades más de tres millones de los 10 millones de residentes del condado de Los Ángeles han sido infectados con coronavirus, incluidas las casi 13.000 personas que han muerto.

El número es más del triple de la cantidad acumulada de casos confirmados mediante pruebas. Los funcionarios han creído durante mucho tiempo que los exámenes solo captan un cierto porcentaje de los infectados porque muchos de quienes contraen el virus son asintomáticos o sufren solo molestias leves.

El creciente número de personas infectadas en realidad desaceleró el ritmo de transmisión, a medida que el virus entra cada vez más en contacto con individuos que han sobrevivido a la infección y probablemente desarrollaron inmunidad.

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“Por desgracia, todavía estamos adoptando comportamientos que facilitan la propagación del patógeno, por lo cual aún podemos encontrar muchas personas susceptibles a la infección”, comentó el Dr. Roger Lewis, director de modelos de demanda hospitalaria de COVID-19 para el Departamento de Servicios de Salud del Condado de Los Ángeles.

Aproximadamente el 75% de la población del condado necesitará ser inmune al virus mediante vacunaciones generalizadas para ralentizar drásticamente su propagación, estimó Lewis. Incluso si la mitad de los residentes fueran inmunes, “y aún así suponemos que no debemos tomar precauciones, tendríamos una pandemia muy, muy devastadora”.

El condado de Los Ángeles promedió más de 15.000 nuevos casos de coronavirus por día durante la semana pasada, una de las tasas más altas observadas hasta ahora.

Superar los 15.000 nuevos casos de coronavirus por jornada lleva al condado a un nivel que, según los funcionarios, puede generar en los abrumados hospitales del condado de Los Ángeles una catástrofe peor, agotar los recursos y estirar el personal hasta un punto en el que los médicos deban elegir qué pacientes reciben la atención crítica de enfermeros y terapeutas respiratorios y tienen acceso a respiradores, y cuáles son tratados solo con cuidados paliativos.

Las autoridades instaron a los residentes a tomar aún más precauciones para evitar enfermarse. Al salir de casa para acceder a los servicios esenciales, enfatizó la directora de salud pública del condado de Los Ángeles, Bárbara Ferrer, se debe llevar toallitas desinfectantes para higienizar teléfonos celulares, llaves del auto, estaciones de trabajo y picaportes, así como cualquier cosa que se pueda tocar y que otros también hayan tocado. Los funcionarios de salud sugirieron asimismo evitar comer o beber con alguien que no sea del propio hogar, lavarse o desinfectarse las manos cada hora si se está cerca de otros y poner una pausa en las compras que no son de primera necesidad.

Además, emitieron una nueva recomendación: quienes viven con residentes ancianos o con personas con una afección médica subyacente y deben salir de sus hogares, tienen que usar mascarilla también dentro de la casa al regresar.

Más de 1.600 muertes en una semana

Más de 1.600 personas en el condado de Los Ángeles han fallecido a causa del COVID-19 en la última semana, una cifra que Ferrer calificó como “trágica, inquietante y, francamente, abrumadora”, y una señal de peligro extraordinario a medida que la cepa posiblemente más contagiosa del virus comienza a propagarse en California.

Siga las precauciones contra el patógeno “como si su vida o la vida de un ser querido dependiera de ello”, enfatizó la funcionaria durante una sesión informativa el miércoles, “porque es posible que así sea”.

Durante el período de una semana que terminó este miércoles, un promedio de 232 personas murieron diariamente por COVID-19 en todo el condado, según datos compilados por The Times. En comparación, el número de decesos confirmado en el terremoto de Northridge, que afectó el sur del estado hace casi 27 años, fue de 57.

Solo en los últimos siete días, el condado marcó y luego empató su récord diario de nuevas muertes relacionadas con el coronavirus, con 318.

La reciente semana representa una aceleración, aunque no una aberración. Un total de 2.904 residentes del condado murieron por COVID-19 en los últimos 14 días, cifra que representa casi una cuarta parte de la cantidad acumulada de decesos del condado, de poco menos de 13.000.

“Su infección podría provocar docenas de otras en solo unos pocos días, y alguien a lo largo de esa vía de transmisión podría morir de COVID-19”, añadió Ferrer. “Estos no son tiempos normales, por lo cual no podemos salir y seguir actuando como si nada ocurriera”.

La funcionaria no descartó emitir restricciones adicionales.

“Estamos considerando todas las opciones en este momento”, agregó el miércoles, sin dar más detalles sobre cómo serían los nuevos pedidos. “Estamos muy, muy preocupados por el alto número continuo de casos aquí", destacó, “y siento que realmente no hay una gran manera para controlar este pico”.

Las hospitalizaciones por COVID-19 se estabilizan, pero a una tasa alta

En el condado de L.A., las nuevas hospitalizaciones por COVID-19 se han estabilizado por ahora, incluso con indicios de una ligera disminución. Pero los hospitales siguen sobrecargados y la cantidad de personas internadas es extraordinariamente alta; la unidad de cuidados intensivos (UCI) del Memorial Hospital of Gardena, por ejemplo, tiene un 320% de ocupación.

En las últimas semanas, un promedio de 700 a 850 nuevos pacientes por día con infecciones por coronavirus fueron ingresados en hospitales en el condado de Los Ángeles, una cantidad que llevó a los sanatorios a prepararse para la necesidad de racionar la atención. “Esto es tres veces más alto de lo que se vio antes en la pandemia”, comentó la Dra. Christina Ghaly, directora de servicios de salud del condado de Los Ángeles.

Aunque las cifras estables son buenas noticias, probablemente representen una estabilización en la transmisión que tuvo lugar después del Día de Acción de Gracias —cuando los funcionarios del condado de Los Ángeles y California emitieron órdenes de quedarse en casa— pero antes de Navidad, detalló Ghaly.

Resta ver el efecto de las reuniones de Navidad y Año Nuevo en las hospitalizaciones, agregó Ghaly: “Simplemente no tenemos la información disponible en este momento para determinar si ese aumento ocurrió o no y, de ser así, cuánto esos números subirán”.

Si hubiera un gran aumento en la transmisión del virus durante las vacaciones, “esto sería absolutamente devastador para nuestros hospitales”, remarcó. El solo hecho de mantener los niveles actuales de hospitalizaciones por COVID-19 pone en peligro la atención de futuros pacientes afectados por coronavirus y de otras personas que experimentan enfermedades y emergencias no relacionadas con el COVID, como accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos.

“Para que haya un alivio significativo para los proveedores de atención médica, necesitamos una disminución rápida e importante de las hospitalizaciones durante un período de uno a dos meses, como mínimo”, consideró Ghaly. “Por favor, no permita que la cantidad actual de internaciones diarias le parezca normal solo porque se ha estancado... Esto no tiene precedentes en el curso de esta pandemia en el condado de Los Ángeles, y todos deberían seguir preocupados por lo que podría ocurrir si las hospitalizaciones nuevamente comienzan a escalar”.

Incluso si la transmisión hubiese estado relativamente controlada durante Navidad y Año Nuevo, y, en promedio, cada persona infectada transmitiera el virus a otra, expuso Ghaly, “aún anticipamos una demanda continua muy alta de servicios hospitalarios con un suministro limitado constante de camas de hospital, en particular de camas de UCI, durante las próximas cuatro semanas”.

Las morgues de los hospitales están saturadas

En todo el sur de California, los sanatorios están abarrotados como no se había visto antes en la historia moderna. En el condado de Ventura, el martes había un total de 1.002 pacientes hospitalizados, 448 de ellos infectados con coronavirus. “No sé si alguna vez hemos tenido tantos pacientes internados al mismo tiempo en nuestro condado”, comentó Steve Carroll, administrador de servicios médicos de emergencia del condado de Ventura.

“Desafortunadamente, esto no parece estar mejorando”, remarcó Carroll a la Junta de Supervisores del Condado de Ventura. “Todos los hospitales están sobrecargados en todo momento”.

La leve disminución en las hospitalizaciones por COVID-19 notadas por los funcionarios estatales no ocurrió en el condado de Ventura, donde están en niveles récord, agregó el Dr. Robert Levin, funcionario de salud. “Esta semana es crítica. Y creo que sabremos durante los próximos cinco días, al ver el censo de nuestro hospital, hacia dónde nos dirigimos con esto”.

En algunos hospitales las morgues están llenas, y los sanatorios tienen retrasos de hasta tres días para sacar a los fallecidos de sus criptas y trasladarlos a la morgue. En ciertos casos, las funerarias pueden manejar solo cuatro embalsamamientos al día y rápidamente enfrentarse a una acumulación si reciben más de cuatro cuerpos al día. Una casa mortuoria detalló que normalmente se ocupaba de siete a ocho familias por semana; ahora trata con 50, resaltó Carroll.

El condado de Ventura registró 388 muertes por COVID-19 acumuladas; casi la mitad de ellas, 189, ocurrieron desde mediados de diciembre. “Muchos de nosotros vimos lo que sucedió en Nueva York e Italia; unas escenas horribles. Y ahora nos estamos acercando”, expresó la supervisora del condado de Ventura, Carmen Ramírez.

Los abuelos están muriendo

En el condado de Riverside, ha habido días en los que 10 de sus hospitales emplean el 100% -más de su capacidad total autorizada- de camas, comentó Bruce Barton, director de manejo de emergencias del condado de Riverside.

En el condado de Orange, el COVID-19 está causando estragos en las familias. El Dr. Clayton Chau, director de la Agencia de Salud del área, relató la historia de unos abuelos que estaban en proceso de adoptar a su nieta, en octavo grado, cuya madre murió de cáncer hace pocos años. “Y ahora acaban de morir de COVID; ambos”, contó Chau en una reunión de la Junta de Supervisores, el martes, con la voz quebrada. “Necesitamos hacer algo rápido en esta comunidad. Reabrir nuestra economía no es lo único importante; también lo es cuidar a nuestra comunidad vulnerable. Nuestros adultos mayores están muriendo”.

La redactora de planta de The Times Dakota Smith contribuyó con este artículo, así como Paul Sisson, Jonathan Wosen y Lori Weisberg, del San Diego Union-Tribune.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


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