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El COVID-19 se desploma, por lo que se espera que la reapertura no traerá un nuevo aumento de casos

People walk and bike at The Strand in Hermosa Beach
Una mezcla de personas con cubrebocas y sin cubrebocas en Hermosa Beach el 14 de mayo.
(Jay L. Clendenin / Los Angeles Times)

California reabrirá completamente su economía el próximo martes en condiciones notablemente favorables, con el riesgo del COVID-19 retrocediendo rápidamente y los nuevos casos reportados en los niveles más bajos en 14 meses.

El estado ha registrado durante varios meses una de las tasas de infección por coronavirus más bajas del país, una distinción que se ha mantenido a pesar del fin de muchas restricciones y el aumento de nuevas variantes. Las cifras y la rápida aplicación de las vacunas han dado a los funcionarios de salud pública aún más confianza en que la vida puede volver a algo parecido a la normalidad sin las horribles oleadas que frustraron los dos intentos anteriores de reapertura de California.

La entidad tiene una de las tasas de inoculación más altas del país, con el 56% de los residentes de todas las edades y el 71% de los adultos recibiendo como mínimo una dosis. Trece estados ahora tienen más del 70% de sus adultos vacunados por lo menos parcialmente, logrando un objetivo establecido por el presidente Biden semanas antes de la meta del 4 de julio.

Esa aplicación de vacunas, especialmente en las áreas más pobladas de California, ha ayudado a controlar el COVID-19 y su transmisión. También un factor, especialmente en Los Ángeles, es la inmunidad persistente de muchas personas que sobrevivieron a la enfermedad durante las devastadoras oleadas de los últimos 15 meses.

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En su punto máximo en enero, el estado reportaba 45.000 casos de coronavirus diarios. Ahora, California registra un promedio de menos de 1.000 nuevos contagios por día durante el período más reciente de siete días, según datos compilados por el Times.

La última vez que el recuento de casos estuvo tan bajo fue el 31 de marzo de 2020, cuando la pandemia apenas comenzaba a cobrar vida y las pruebas eran tan limitadas que es probable que muchas infecciones no se detectaran.

Ese no es el caso esta vez. El último promedio de siete días de California, con 990 nuevos casos de coronavirus por día, se produce incluso cuando se realizaron aproximadamente 129.000 pruebas diarias durante ese mismo período, según muestran los datos del Times. A finales de la primavera de 2020, la primera vez que se disponía de datos fiables, solo se realizaban unas 50.000 pruebas diariamente.

Las hospitalizaciones por COVID-19 se encuentran ahora en los niveles más bajos desde que California comenzó a rastrear sistemáticamente esa estadística el 30 de marzo de 2020, cuando 1.617 personas con coronavirus estaban hospitalizadas. Hasta el miércoles, había 1.001 individuos con COVID-19 en los nosocomios de la entidad, según los datos más recientes disponibles; eso es un 95% menos que durante la ola de casi 22.000 internados a principios de enero.

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Ahora se reporta diariamente un promedio de 32 muertes por COVID-19 durante la semana pasada, el número más bajo desde el 4 de abril de 2020. En su punto máximo, California reportó 549 fallecimientos por coronavirus al día durante un período semanal.

“En este momento, a California le está yendo muy bien con respecto al COVID”, señaló esta semana el Dr. Tomás Aragón, funcionario estatal de salud pública y director del Departamento de Salud Pública de la entidad.

Eso no quiere decir que no haya riesgo de futuros brotes, especialmente porque el 44% de los californianos aún no se ha vacunado ni siquiera parcialmente. Aunque tanto los funcionarios como los expertos reconocen que eliminar algunas de las restricciones restantes podría provocar un aumento en la transmisión, existe una creencia creciente de que el COVID-19 será mucho más fácil de controlar ahora porque gran parte de la población está protegida.

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“Reconocemos que pondremos a prueba nuestro sistema porque habrá mucha más movilidad”, comentó Aragón. “Nuestros objetivos durante este período de transición [son] contener la transmisión, controlar las variantes y lograr la inmunidad colectiva al continuar con nuestras vacunas”.

La mayor preocupación ahora para muchos funcionarios es persuadir a las personas que no han sido inoculadas para que se apliquen las inyecciones.

“En todos los aspectos, desde el punto de vista de las vacunas, a California le está yendo bastante bien”, le señaló a los periodistas el miércoles el Dr. Mark Ghaly, secretario de Salud y Servicios Humanos del estado. “Dicho esto, continuamos nuestro trabajo para asegurarnos de que los californianos que desean vacunarse tengan la oportunidad de hacerlo lo antes posible”.

Ese trabajo es aún más esencial ahora, subrayan los funcionarios y los expertos, ya que California sigue por debajo del nivel de cobertura de vacunas, generalmente estimado entre el 70% y el 85%, que se cree necesario para finalmente poner la pandemia en el pasado.

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Solo alrededor del 46% de los residentes en todo el estado están completamente vacunados, lo que significa que han recibido ambas inyecciones de las vacunas de Pfizer-BioNTech o Moderna, o la dosis única requerida de Johnson & Johnson, según muestran los datos del Times.

Un número desconocido de residentes que no están inoculados también pueden estar blindados temporalmente contra el coronavirus porque desarrollaron inmunidad natural después de infectarse.

A fines de mayo, el Departamento de Servicios de Salud de Los Ángeles estimó que el 63% de los residentes estaban protegidos contra el COVID-19, el 38% debido a una infección previa.

“Realmente es fundamental tener en cuenta que, si un estado tuvo un fuerte aumento en el invierno, ciertamente contribuye a la inmunidad natural”, indicó la Dra. Mónica Gandhi, experta en enfermedades infecciosas de UC San Francisco.

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Eso, combinado con la cobertura de inoculaciones, es la razón por la que Gandhi señaló que no cree que California retroceda hacia una ola peor de la pandemia.

“Es un momento completamente diferente porque contamos con vacunas, por lo que tenemos esa inmunidad que hace que no haya aumentos repentinos después de que empecemos a relacionarnos”, explicó.

Todavía existen preocupaciones sobre los brotes localizados en lugares con bajas tasas de vacunación, como las zonas rurales del norte de California y el Valle Central. Un problema potencial podría ser que muy pocos trabajadores agrícolas sean inoculados, un riesgo particular porque viajan mucho por las vastas áreas agrícolas del estado.

También persisten las brechas entre los grupos raciales y étnicos. En Los Ángeles, los jóvenes latinos y negros continúan estando menos vacunados en general que sus homólogos blancos, asiáticos o nativos americanos.

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En caso de que el virus reaparezca en un grupo de personas sin inmunidad a la enfermedad, es posible que se produzcan más brotes.

“Todos hemos trabajado muy duro para lograr que estas tasas de transmisión de la comunidad sean muy bajas, y son mínimas en todos los ámbitos”, señaló la directora de Salud Pública de Los Ángeles, Bárbara Ferrer. “Pero cuando empiezas a ver que, incluso con números bajos, las tasas de casos son más altas en aquellas poblaciones que tienen una cobertura de vacunación más baja, y sabes que no se necesita mucho para crear una brecha significativamente mayor. Asimismo, debido al problema con las variantes, podría pasar de una cantidad relativamente pequeña de casos a unos pocos brotes grandes que conducen a una cifra mucho mayor”.

El ritmo de vacunación de California también se ha desacelerado notablemente últimamente, lo que refleja una tendencia nacional.

Eso no es sorprendente, ya que numerosas personas ya se han inoculado, y es ilustrativo del desafiante camino que aún queda por delante. Muchos de los que estaban ansiosos por vacunarse probablemente ya lo han hecho, dejando una cantidad más pequeña de rezagados que dudan en recibir los antígenos o se han topado con algún tipo de barrera de acceso que les ha impedido hacerlo.

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En el apogeo de la campaña de inoculación, los proveedores de todo el estado administraban alrededor de 400.000 dosis de vacunas por día, según datos compilados por el Times.

Desde entonces, ese promedio ha caído a unas 135.000 dosis diarias.

“Si bien es posible que tengamos una reapertura exitosa incluso con la disminución de las cifras de vacunación, aumentaría en gran medida la confianza que tenemos en nuestra capacidad para mantener bajos los casos si viéramos una mayor aceptación del antígeno”, señaló Ferrer.

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En un intento por tentar a quienes permanecen indecisos, el estado está organizando una lotería por vacunación que otorgará premios en efectivo de $50.000 a 30 californianos. Quince de esos ganadores fueron seleccionados la semana pasada y el resto se determinará el viernes. Los funcionarios el martes seleccionarán a los 10 ganadores del gran premio, cada uno de los cuales se llevará a casa $1.5 millones.

A partir de ese mismo día, California anulará muchas de las restricciones que han sido parte de la vida diaria pandémica para las personas completamente vacunadas.

Las restricciones de capacidad relacionadas con el coronavirus y los requisitos de distanciamiento físico se eliminarán en casi todas las empresas y otras instituciones. Se retirará el sistema de clasificación de los condados en niveles codificados por colores para determinar la cantidad de actividades que pueden reanudarse y qué empresas pueden reabrirse.

Los californianos que estén totalmente inoculados contra COVID-19 también podrán quitarse los cubrebocas en la mayoría de las situaciones. Sin embargo, aquellos que no estén completamente vacunados deberán continuar utilizando su mascarilla en las empresas y otros entornos públicos cerrados. (Es probable que los empleados completamente inoculados deban esperar hasta el 28 de junio para que no se les requiera usar cubierta facial en lugares de trabajo en interiores).

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“Cuando se eliminen los límites de capacidad y los requisitos de distanciamiento la próxima semana, habrá un riesgo muy real para las personas que no estén completamente vacunadas”, indicó Ferrer. “Para estos individuos en particular, una vez que volvamos a abrir, su mejor protección será su mascarilla”.

El redactor del Times, Ben Welsh, contribuyó a este artículo.

Si quiere leer este artículo en inglés, haga clic aquí.


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