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Un presupuesto de $350 millones, mil trabajadores, 500 mil pruebas a la semana; así es la campaña de control del LAUSD

A nurse swabs a first-grader for a coronavirus test
La enfermera Cindy Bayasgalan realiza un frotis a la alumna de primer grado Alyssa Ponce para detectar una infección por coronavirus, en un centro de pruebas móvil, en la escuela primaria Telfair de Pacoima, la semana pasada.
(Myung J. Chun / Los Angeles Times)

A medida que más de 1.000 escuelas reabren sus puertas en medio de un creciente número de casos, el esfuerzo masivo de pruebas de coronavirus del distrito es fundamental para mantener la seguridad en las escuelas.

La escena en Telfair Elementary, en los días previos a la apertura del año escolar, el lunes, reflejó lo que será la nueva normalidad en todo el distrito escolar de Los Ángeles: estudiantes, maestros y personal en línea, para efectuarse la prueba de coronavirus.

Emilio Mendoza, de siete años, sostenía un avión de juguete mientras hacía fila junto con sus padres. En la mesa de recepción, Emilio se puso desinfectante en las palmas de las manos y se las frotó. La técnica le mostró el hisopo y le explicó cómo funcionaba el proceso. Ella contó en voz alta hasta 15 mientras Emilio la acompañaba con los dedos, y luego todo acabó. En 24 horas, los padres de Emilio recibieron un mensaje de texto con el resultado: negativo.

“No está vacunado, por lo cual para nosotros siempre va a haber un poco de preocupación, incertidumbre, especialmente si hay brotes”, comentó su madre, Liliana Curioca, quien también es maestra de Telfair. “Pero las pruebas ayudarán”.

La prueba de frotis nasal de Emilio es un punto de partida en el colosal esfuerzo del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) para evaluar a cada estudiante, maestro y empleado -más de medio millón de personas- una vez a la semana, en el futuro previsible.

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Por primera vez, el programa de evaluación del distrito escolar, más ambicioso de la nación, se está poniendo a prueba con la apertura de más de 1.000 escuelas en todo el amplio sistema. Se espera que el LAUSD sea la fuente más grande de pruebas de coronavirus en el condado, y los expertos en salud pública remarcaron que servirá como un estudio de caso sobre la eficacia con la que se puede controlar la transmisión en los campus donde todos se examinan con regularidad.

El proceso se desarrolla mientras hay una creciente urgencia entre los distritos escolares para garantizar un regreso seguro a las aulas, en medio de un rápido aumento en los casos de coronavirus debido a la variante Delta, altamente infecciosa. Las pruebas son obligatorias y los números son sorprendentes: 500.000 pruebas a la semana, un costo de 350 millones de dólares, 1.000 técnicos de la salud, 30 trabajadores de laboratorio que realizan rápidamente los exámenes e incluso dos viajes en avión al día para entregar las muestras a un laboratorio del norte de California.

“Desde el comienzo de la pandemia, el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles realmente intentó asumir un papel de liderazgo al decir que, cuando los estudiantes regresaran a la instrucción en persona, había que tener los más altos estándares de seguridad para garantizar a los padres que se hace todo lo posible para que los niños estén a salvo”, comentó el consultor del LAUSD Jim Morris, un antiguo administrador sénior que está ayudando al sheriff en los esfuerzos de reapertura.

El requisito de la prueba es adicional a la orden del viernes de LAUSD que exige vacunas para todos los maestros y el resto del personal. El requerimiento del distrito, de vacunas y pruebas semanales, hace que su política sea más estricta que las normas generales de California. La semana pasada, el gobernador, Gavin Newsom, ordenó que todo el personal escolar se vacunase o se sometiera a pruebas semanales de coronavirus. De lo contrario, las pautas recomiendan -pero no exigen- la realización de pruebas de coronavirus en la escuela para todos en el campus, y los distritos escolares son responsables de determinar a quién evaluar y con qué frecuencia.

Cómo funciona

La primera ronda de pruebas de referencia se llevó a cabo del 2 al 14 de agosto. No se permitirá a nadie en el campus el lunes sin muestra de un examen negativo. Pero el primer día de clases se harán esfuerzos para proporcionar a los estudiantes pruebas de antígenos de lectura rápida al llegar a la puerta de las escuelas, dijeron las autoridades. Estas pruebas generalmente pueden detectar si un alumno es especialmente contagioso, pero son menos efectivas que el examen de PCR estándar -que necesita de un laboratorio- para detectar infecciones asintomáticas, que aún representan un riesgo. El LAUSD no tiene planes de divulgar sus datos de referencia al público, anticipó un portavoz. El distrito también se negó a divulgar datos sobre cuántos estudiantes habían realizado una prueba de referencia para el viernes.

El miércoles, la fila en Northridge Middle School llegaba hasta la acera y alcanzaba el final de la cuadra. Algunas familias esperaron hasta una hora, comentó el director, Richard Ramos. “Todos los días, sin parar”, afirmó él, mientras las familias entraban a una sala de usos múltiples que se ha transformado en una estación de registro, escucho una y otra vez: “Quiero que mi hijo regrese a la escuela”.

Students and their parents wait in line for coronavirus tests.
Los niños y los padres aguardan en fila para que les realicen las pruebas de coronavirus a los estudiantes, en Northridge Middle School, la semana pasada.
(Genaro Molina / Los Angeles Times)

Cuando comiencen las clases, los equipos desplegados en camionetas móviles realizarán pruebas en cada campus, generalmente una vez a la semana.

Los trabajadores de la salud con licencia -casi mil de ellos-, apostados en todas las escuelas, ofrecerán la opción entre un hisopado nasal o una prueba de saliva. Dos veces al día, las muestras de pruebas se transportarán en camión a una pista en Van Nuys, se cargarán en un avión y viajarán hasta un laboratorio de Palo Alto, encargado de entregar los resultados al distrito en 24 a 36 horas.

Según el LAUSD, $82 millones del costo proyectado del programa -un total de $350 millones- serán reembolsados por la Oficina de Educación del Condado de L.A.; el distrito está buscando fondos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias para el resto. El pasado ciclo lectivo, el distrito gastó $106 millones en pruebas, pero el programa no pudo recibir a los estudiantes en los campus antes, ya que los distritos no realizaban las pruebas. El LAUSD no volvió a abrir hasta mediados de abril, después de que los maestros y otros empleados escolares pudieron estar completamente vacunados.

La iniciativa de pruebas es uno de los principales legados del ex superintendente escolar Austin Beutner, quien renunció el 30 de junio pasado. Al comienzo de la pandemia, Beutner usó sus poderes de emergencia para aumentar el programa de pruebas internas sin ninguna garantía de que el sistema escolar fuera reembolsado por ello. Los poderes le permitieron omitir la tradicional licitación de contratos, lo cual inicialmente suscitó algunas preocupaciones internas.

El LAUSD contrató a SummerBio, una empresa nueva de laboratorio con sede en Menlo Park, para los hisopados nasales, que se espera que representen el 90% de las pruebas, y UCLA SwabSeq para las pruebas de saliva. Infiniti Health y AMI Expeditionary Healthcare proporcionarán personal de recolección de muestras para su procesamiento. Todos estos técnicos deben ser trabajadores de la salud con licencia y estar capacitados para realizar las pruebas, según el distrito.

Twin girls swap their noses for a coronavirus test
Las gemelas Aniyah Kelly, izquierda, y Amiyah, de 15 años, que ingresarán al décimo grado en Northridge Middle School, se efectúan la prueba de coronavirus.
(Genaro Molina / Los Angeles Times)

Los expertos en salud pública afirmaron que la frecuencia y la escala de las pruebas del LAUSD son apropiadas dada la amenaza de la variante Delta. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan que los distritos en áreas de transmisión moderada a alta ofrezcan pruebas al menos una vez por semana a los estudiantes que no estén completamente vacunados.

Por ahora, eso incluye a la mayoría de los alumnos en el nivel K-12, puesto que las vacunas aún no están aprobadas para su uso en menores de 12 años. Y, según los datos del condado de Los Ángeles, poco más de la mitad de los adolescentes de 12 a 15 años tienen una dosis, mientras que aproximadamente seis de cada 10 jóvenes de 16 años o más siguen sin vacunarse.

Incluso las pruebas semanales del LAUSD no detectan todas las infecciones, advirtieron los expertos. Un niño puede ser examinado el martes y dar un resultado negativo, infectarse el miércoles y transmitir el virus a sus compañeros de clase antes de la próxima prueba programada.

Pero los exámenes regulares, junto con el modelo de cohorte del LAUSD, que requiere que los estudiantes permanezcan en un solo salón de clases con el mismo grupo de estudiantes tanto como sea posible, pueden evitar que un niño infeccioso propague el virus al resto de la escuela, comentó el Dr. Robert Kim-Farley, epidemiólogo médico y experto en condiciones infecciosas de la Facultad de Salud Pública Fielding, de UCLA. “Les permitirá tener una impresión de cuál es el nivel actual de enfermedad que está ocurriendo en los niños en edad escolar de la comunidad”, señaló Kim-Farley. “Eso podría determinar cuáles serán sus políticas en el futuro; se puede ajustar las pruebas de acuerdo con lo que se observa”.

Mantener grupos pequeños de niños juntos es factible en la primaria, pero habrá estudiantes que cambiarán de clases en los niveles medio y de preparatoria. En los grados superiores, los horarios se han modificado para que haya menos alumnos fluyendo entre las aulas.

Acción veloz ante un resultado positivo

La política del distrito exige que los estudiantes y maestros que den positivo en la prueba se queden en casa durante 10 días después de comenzados los síntomas, y por lo menos 24 horas después de haber tenido fiebre por última vez. Es posible que los compañeros de trabajo y de clase que hayan estado en contacto cercano con la persona infectada también deban ponerse en cuarentena.

El Dr. Ilan Shapiro, médico y portavoz de la Academia Estadounidense de Pediatría, enfatizó que las pruebas son solo una parte de un enfoque en capas para prevenir brotes. Los mandatos de uso de mascarilla, los exámenes de salud, el refuerzo de saneamiento, el lavado de manos frecuente y la ventilación son todos parte de los protocolos de seguridad del LAUSD que deberían tranquilizar a los padres. “Será incómodo, pero creo que hemos hecho otras cosas peores, y este tipo de pruebas puede marcar una gran diferencia para todos”, remarcó Shapiro.

Los distritos de California eligieron una variedad de estrategias de evaluación, que incluyen pruebas voluntarias y aleatorias de un cierto porcentaje del personal y los estudiantes.

Pero muchos de esos planes probablemente evolucionarán en las próximas semanas. El gobernador Gavin Newsom anunció el miércoles pasado que todos los empleados de las escuelas de California deben vacunarse contra el COVID-19 o someterse a una prueba semanal que demuestre que no están infectados.

El Distrito Unificado de San Diego, el segundo distrito escolar más grande del estado después del LAUSD, exigirá pruebas semanales a los atletas y proporcionará exámenes semanales opcionales para los estudiantes no vacunados. El personal y los alumnos vacunados tendrán acceso a las pruebas si presentan síntomas.

El Distrito Escolar Unificado de San Francisco recomienda que los estudiantes y el personal se hagan pruebas si tienen síntomas, aunque no las exigirán. El Distrito Escolar Unificado de San José requiere que todo el personal y los maestros se vacunen o acepten hacerse la prueba dos veces por semana, más allá del nuevo mandato estatal, aunque el distrito no evaluará a los alumnos.

El Distrito Escolar Unificado de El Rancho, que funcionó totalmente en línea durante el año escolar 2020-2021, exige que todo el personal se someta a pruebas de COVID-19 obligatorias cada 10 días, explicó la superintendente Frances Esparza. El distrito solicitó a los padres que realicen una evaluación previa de los síntomas de sus hijos todos los días, antes de la hora de clases.

Qué dicen los padres

Para muchos padres y estudiantes del LAUSD, la perspectiva de las pruebas semanales es un pequeño precio a pagar por una garantía adicional. Otros están nerviosos porque saben que, a pesar de ello, sus hijos siguen siendo vulnerables al virus.

A mother swabs inside her son's nose. He grimaces
Raizah Touch realiza un hisopado a su hijo Skyzell Touch, de seis años, para la prueba de coronavirus en Northridge Middle School, el 11 de agosto pasado.
(Genaro Molina / Los Angeles Times)

En Northridge Middle School, el miércoles pasado, Raizah Touch sostuvo un paraguas negro para darle sombra a su hijo de seis años, Skyzell, mientras esperaban la prueba. Ella había debatido si enviar a Skyzell nuevamente a la escuela apenas vio que los casos aumentaban, debido a la variante Delta.

“Vamos a intentarlo, tal vez durante las dos primeras semanas”, dijo Touch mientras la línea avanzaba.

Como Skyzell no tiene la edad suficiente para vacunarse, la prueba es una precaución crucial para su madre, más allá de mantener al niño en casa. El pequeño, comentó, aún podría contraer el virus y propagarlo. “Las pruebas de COVID son buenas”, señaló Touch, “pero todavía existe esa incertidumbre”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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