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Los científicos de San Diego trabajan en una vacuna contra todos los coronavirus

A simulated view of the novel coronavirus, SARS-CoV-2.
Una vista simulada del nuevo coronavirus, SARS-CoV-2, que muestra las proteínas de la superficie que el virus utiliza para introducirse en las células humanas.
(Lorenzo Casalino / Amaro Lab, UCSD)

SARS. MERS. COVID-19. Los coronavirus causaron las tres enfermedades, y los científicos apuestan por que otros miembros de esta familia viral causarán nuevos brotes.

Pero, ¿qué pasaría si una única vacuna funcionara contra todos los coronavirus, pasados, presentes y futuros?

Investigadores desde San Diego hasta Boston se apresuran a convertir esa posibilidad en realidad, y acaban de recibir una ayuda importante. El Instituto de Inmunología de La Jolla anunció el jueves que Erica Ollmann Saphire, presidenta de la organización, obtuvo una subvención de tres años y 2.6 millones de dólares de los Institutos Nacionales de la Salud para desarrollar la llamada vacuna contra los pancoronavirus.

“Es una clase de virus que sabemos que puede causar pandemias globales. Y es algo para lo que tenemos que estar preparados”, dijo Saphire. “Estamos tratando de prevenir la próxima pandemia”.

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Saphire forma parte de un esfuerzo más amplio dirigido por el Brigham and Women’s Hospital de Boston y al que se han unido investigadores del MIT, el Hospital General de Massachusetts y la Universidad de Boston. Los científicos de Boston están estudiando a personas que han sido vacunadas o que se han recuperado de COVID-19, en busca de respuestas inmunitarias con potencial para combatir una amplia gama de coronavirus.

Para que esta estrategia funcione, los investigadores deben identificar las partes de la superficie viral que no cambian de un coronavirus a otro y entrenar al sistema inmunitario para que vaya tras estas regiones compartidas.

El equipo de Saphire se encargará del diseño propio de la vacuna. Su grupo ha descubierto cómo fabricar una versión de la proteína del coronavirus -la proteína que se adhiere a las células y permite que el virus se deslice dentro de ellas- que imita fielmente la forma de la espiga del virus real.

Esto es clave porque, para las proteínas, la forma lo es todo. Las millones de proteínas de cada una de las células se pliegan en intrincadas estructuras tridimensionales, un poco como obras de origami. Esas formas controlan lo que hace cada proteína, e incluso ligeros cambios afectan a su funcionamiento.

“Si la proteína está mejor estructurada, mejor plegada y más estable, permanecerá más tiempo y estimulará el sistema inmunitario durante un lapso mayor”, explica Saphire.

La subvención completa tiene una duración de cinco años, y la financiación adicional llegará en el cuarto año. Para entonces, Saphire espera tener una idea más clara de cómo debe administrarse una vacuna contra el pancoronavirus. Eso significa saber cuántas dosis necesita la gente, el tiempo qué que deben espaciarse las inyecciones y si la vacuna debe utilizar proteínas, ARN (como las inyecciones de Pfizer y Moderna) o algún otro enfoque para desarrollar la inmunidad.

Muchos otros investigadores persiguen el mismo objetivo. A 10 minutos en auto del laboratorio de Saphire, los científicos del Scripps Research también están trabajando en una vacuna contra el coronavirus en colaboración con la Fundación Gates. El inmunólogo Dennis Burton es uno de ellos, y está empleando la misma estrategia que su equipo ha utilizado para estudiar el VIH durante décadas, examinando de cerca las respuestas de los anticuerpos en busca de pistas sobre cómo diseñar una vacuna que pueda provocar una protección amplia y duradera.

Burton cree que una vacuna que realmente funcione contra todos los coronavirus será una tarea difícil, y Saphire está de acuerdo.

Pero dice que una vacuna contra los virus responsables del SARS y el COVID-19 es más factible, dado que los investigadores ya han encontrado algunos anticuerpos en las personas que se adhieren a los virus causantes de ambas enfermedades. Además, hay pruebas de que la exposición previa a los cuatro coronavirus estacionales que pueden causar el resfriado común ayuda contra el COVID-19, lo que sugiere que también es posible una vacuna contra estos virus y el nuevo coronavirus.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


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