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La pandemia empujó a más familias a la educación en casa. Muchos continuarán así

Karen Mozian home schools her sixth-grade son, Elijah, 11, at their home in Redondo Beach.
Fotografía. Karen Mozian educa en casa a su hijo de sexto grado, Elijah, de 11 años, en Redondo Beach. Ella comenta que el chico no estaba recibiendo el tipo de ayuda que necesitaba en la escuela.
(Carolyn Cole / Los Angeles Times)

Durante la pandemia, un número creciente de familias ha optado por educar a sus hijos en casa, con un aumento especialmente grande del número de negros que educan en casa.

Antes de la pandemia, Karen Mozian tenía una visión concreta de la educación K-12 de su hijo: Iría a la escuela pública, tal como lo había hecho ella.

Pero luego las escuelas cerraron en marzo de 2020 y Mozian vio a Elijah, de 9 años en ese entonces, pegado a Zoom en la mesa de la cocina, luchando por pronunciar sus propias palabras. El niño tartamudea y el aprendizaje a distancia lo empeoró. Apenas si participaba, soñando despierto durante sus clases.

Elijah fue diagnosticado con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en el verano de 2021, justo antes de ingresar a sexto grado. Regresó al campus y su escuela le otorgó adaptaciones, como tiempos adicionales en exámenes y ayuda con las tareas incompletas, pero Mozian notó que se esperaba que su hijo se valiera por sí mismo, y no quería recibir un trato diferente. Sus calificaciones empeoraron radicalmente.

Aunado a lo que percibió como un ambiente estresante de restricciones por el COVID-19, Mozian se dio cuenta de que la escuela no estaba funcionando para su hijo. Fue doloroso verlo esforzarse tanto. Entonces lo sacó de las clases y comenzó a enseñarle ella misma en casa.

“Decir que estoy educando a mi hijo en casa son palabras que nunca pensé que cruzarían mis labios”, comentó Mozian, quien es propietaria de un negocio para el bienestar e hija de un docente de colegio estatal. “Pero me di cuenta de que hay otras formas de aprender, y que tengo mucha fe en el sistema de escuelas públicas”.

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En sus descansos del estudio, Elijah Mozian disfruta andar en patineta y practicar la batería.
En sus descansos del estudio, Elijah Mozian disfruta andar en patineta y practicar la batería.
(Carolyn Cole / Los Angeles Times)

Durante la pandemia, un número creciente de familias en California y en Estados Unidos han optado por educar a sus hijos en casa. Las razones para hacerlo son diversas, complejas y abarcan aspectos socioeconómicos y políticos: Las escuelas implementan demasiados protocolos de seguridad ante el COVID-19, o muy pocos. A eso se suma la postura polarizada sobre la teoría crítica de la raza, niños neurodivergentes que luchan con la instrucción virtual y una creciente desconfianza general en el sistema de escuelas públicas.

Lo que todos estos padres tienen en común es el deseo de tomar el control de la educación de sus hijos en un momento en que dominar aspectos de la vida es difícil de alcanzar para muchas personas. En un esfuerzo por comprender esta tendencia, The Times entrevistó a 10 familias en el sur de California que fueron presionadas por el COVID-19 para comenzar la enseñanza en casa. Si bien queda por ver cuántas continuarán después de la pandemia, la mayoría indicó que no volverán a las escuelas físicas ahora que han experimentado los beneficios y la flexibilidad de impartir lecciones en el hogar.

Elijah Mozian sale a andar en patineta durante uno de sus descansos.
(Carolyn Cole / Los Angeles Times)

La proporción de familias estadounidenses que educan en casa a por lo menos un hijo aumentó del 5.4%, en la primavera de 2020, al 11.1% en el otoño de 2021, según un análisis de la Oficina del Censo de Estados Unidos. El número de familias negras que optaron por la educación en el hogar se quintuplicó durante ese tiempo, del 3.3% al 16.1%.

En California, casi 35.000 familias presentaron una declaración jurada ante el estado para abrir una escuela privada en casa para cinco o menos estudiantes durante el ciclo escolar 2020-2021, más del doble de las declaraciones juradas en 2018-2019.

La pandemia permitió a los padres presenciar realmente por primera vez cómo y qué estaban aprendiendo sus hijos, aunque en un momento en que los educadores luchaban por adaptar las lecciones a un espacio virtual. Muchos no estaban contentos con lo que vieron, señaló Martin Whitehead, portavoz de Homeschool Association de California

“Hay insatisfacción con la forma en que se enseña y se trata a la gente en las escuelas”, detalló Whitehead.

Tal frustración a menudo es anterior a la pandemia, pero se vio exacerbada por ella, y es una de las razones por las que más familias negras están cambiando a una educación dirigida por los padres, señaló Khadijah Z. Ali-Coleman, coeditora del libro “Homeschooling Black Children in the U.S.”.

Los padres negros ya sabían que sus hijos tienen muchas más probabilidades que de ser castigados y suspendidos a diferencia de los estudiantes blancos, informó Ali-Coleman. Estaban enterados, por supuesto, sobre el camino de la escuela a la prisión y el hecho de que sus chicos no se verán a sí mismos en la mayoría de los planes de estudio convencionales, fuera del Mes de la Historia Negra. Pero ver esas realidades en tiempo real fue aleccionador y motivador.

“Vieron cómo los docentes hablaban con los niños, el tono de su voz”, comenta Ali-Coleman. “Más padres negros comenzaron a tener conversaciones y camaradería sobre esto: ya que no está bien”. Aunque se debe tener en cuenta, agregó, que las familias afroamericanas no son un monolito y sus razones para la educación en el hogar son diversas, así como estratificadas.

Crista Maldonado-Dunn works with her daughter, Kaia Dunn, 5, during a home schooling class in El Segundo.
Crista Maldonado-Dunn trabaja con su hija, Kaia Dunn, de 5 años, durante una clase en casa en El Segundo.
(Francine Orr / Los Angeles Times)

Crista Maldonado-Dunn se interesó por la educación alternativa antes del COVID-19. Pero cuando el preescolar de su hijo cerró en marzo de 2020, comenzó a hablar con sus amigos cercanos, todas familias de color, sobre “construir un entorno para que nuestros hijos exploren y amen quiénes son, así como de dónde vienen”.

Formaron una pequeña cooperativa (llamada cariñosamente su “tribu”) y comenzaron a reunirse en el patio trasero de Maldonado-Dunn en El Segundo. Los padres se turnaron para dar lecciones, muchas de las cuales se centraron en sus propias identidades e historias culturales. Los niños pudieron aprender más sobre su herencia apache, samoana, africana, española y portuguesa. Las personas mayores de la familia fueron invitadas a dar clases.

“¿Cómo preparas a un niño para un futuro incierto?”, preguntó Maldonado-Dunn, quien dejó su carrera como consultora de entretenimiento para enfocarse en su familia. “Solo estamos tratando de darles tantas herramientas como sea posible y un fuerte sentido de sí mismos. Cada día es diferente, como una universidad para gente pequeña”. Sus hijos, que ahora tienen 3 y 5 años, están aprendiendo jiu-jitsu, español y caminan semanalmente con un grupo de otros educadores en casa.

El Segundo resident Crista Maldonado-Dunn is home schooling her children.
Crista Maldonado-Dunn, residente de El Segundo, está educando a sus hijos en casa.
(Francine Orr / Los Angeles Times)

“La pandemia nos obligó a observar realmente lo que apreciamos y priorizar esos valores”, señaló.

Otros padres están abandonando las escuelas públicas porque no quieren que sus hijos estén expuestos a la teoría crítica de la raza. La postura, que se convirtió en un tema candente entre los republicanos el año pasado, examina cómo el racismo está históricamente arraigado en los sistemas legales, las políticas y las instituciones en Estados Unidos y generalmente no se enseña a los alumnos de K-12.

Karen Golden, directora de Creative Learning Place, un centro educativo especializado en Palms, indicó que al menos cuatro de las 85 familias a las que atiende y que educan en casa sacaron a sus hijos de las escuelas públicas debido a la teoría crítica de la raza.

Los profesionales que brindan apoyo a los educadores en el hogar también vieron una ola de interés en el otoño cuando el gobernador Gavin Newsom anunció que los niños en escuelas públicas y privadas deberían vacunarse contra el COVID-19 para el próximo año escolar.

“He recibido muchas llamadas telefónicas de padres que temen el mandato de inoculación pero que no tienen idea de cómo educar en casa”, explicó Golden. “Están entrando en pánico”.

Karen Mozian home schools her sixth-grade son, Elijah, 9, at their home in Redondo Beach.
Karen Mozian educa en casa a su hijo de sexto grado, Elijah, de 11 años, en Redondo Beach.
(Carolyn Cole / Los Angeles Times)

Mozian, la madre en Redondo Beach, comentó que el inminente mandato de vacunación también influyó en su decisión de continuar educando a Elijah en casa. Ella y sus hijos no están inoculados, detalló, porque le preocupan los posibles efectos a largo plazo de la vacuna.

“Muchos amigos me han dicho: ‘Yo también haré lo que tú estás haciendo pronto, si estos mandatos se implementan’”, mencionó.

Varias familias en Creative Learning Place comenzaron la educación en casa porque sus hijos estaban muy ansiosos y deprimidos después de un año de aislamiento. “Se están desmoronando y las escuelas no pueden soportar ese nivel de necesidad de salud mental”, explicó Golden.

Si bien la elección de la enseñanza en el hogar históricamente ha sido ideológica, y a menudo todavía lo es, un segmento creciente de “la clase media mayoritaria, bien educada y que no está en ningún extremo político, se ha sentido muy desilusionada con la respuesta de las escuelas públicas a la pandemia”, subrayó James Dwyer, profesor de la Facultad de Derecho William and Mary y coautor de “Educación en casa: La historia y la filosofía de una práctica controvertida”.

“Ahora se trata más de competencia”, mencionó Dwyer. “Pero queda por ver qué tan duradera es esa motivación”. Anticipa que muchos padres regresarán a las escuelas públicas por las mismas razones por las que inscribieron a sus hijos en primer lugar: El cuidado de los niños durante la jornada laboral, el entorno social y las actividades extracurriculares, y el hecho de que es un servicio por el que ya han pagado.

Mozian aseguró que educará en casa a Elijah al menos hasta la secundaria. Su curiosidad natural da forma a lo que aprende; Mozian y Elijah, a quien le encanta la playa, han investigado las corrientes y las mareas del océano, asimismo, él está tomando una clase de astronomía a través de Outschool. Madre e hijo visitaron el Observatorio Griffith recientemente para hacer el tema más tangible y divertido. Ella ahora trabaja a tiempo parcial para adaptarse a la educación en el hogar, lo que ha puesto a prueba las finanzas de la familia.

Sin embargo, supo que valió la pena cuando Elijah le comentó después de dormir hasta pasadas las 7 a. m. un día de semana: “Es genial no estar tan estresado y apurado todo el tiempo”.

“Hizo que mi corazón se derritiera un poco”, mencionó.

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