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Rey Vargas: La figura de don Nacho Beristain me da tranquilidad en mi esquina; enfrenta a Mark Magsayo

Rey Vargas, of Mexico, sits in his corner between rounds during a featherweight boxing match.
(Steve Marcus / Associated Press)

Con más de 160 años de vida entre su padre y su entrenador, Nacho Beristain, el boxeador Rey Vargas dice verse beneficiado por la vasta experiencia de ambos en su esquina, pero también se frustra ante las acaloradas conversaciones entre ellos.

La última vez que Rey Vargas noqueó a un rival fue en 2016 y a pesar de tener toda la confianza en sí mismo, el peleador mexicano tendrá un duro reto ante el también invicto Mark Magsayo.

El combate entre Vargas (35-0, 22 KOs) y el filipino (24-0, 16 KOs) promete mucha acción pues ambos buscan ser los primeros en destruir el récord que presenta cada uno. La velada del 9 de julio (6 p.m. PT, Showtime), que se llevará a cabo en el Alamodome de San Antonio, Texas, tendrá en juego el título de peso pluma del CMB.

El oriundo de Otumba, en el Estado de México, pronostica un duro enfrentamiento y asemeja el estilo de pelea de su rival como uno de los más grandes del boxeo.

“Una pelea fuerte, es un peleador que va para adelante, así como [Manny] Pacquiao”, comparó Vargas. “Los filipinos son macizos, naturalmente fuertes, también son aguerridos, con esa chispita y eso es lo que hace que sea así con los mexicanos… igual va para adelante y busca la pelea”.

Vargas identificó en su rival mucha similitud con ‘Pacman’ y del estilo de pelea que usan los filipinos en la manera de moverse y conectar golpes.

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“Tiene de repente los mismos brincos, para golpear, hace lo mismo, brinca y al estar brincando golpea con esa rapidez”, explicó Vargas. “Es un estilo particular que se impone en ellos desde un principio, que les ayuda a sacar rapidez. De pronto están parados y de la nada tiran y eso les da la rapidez”.

A sus 31 años, Vargas ha iniciado su segunda etapa de su carrera aún bajo la guía de la vasta experiencia en su esquina con el legendario Ignacio Beristain, quien el 31 de julio cumplirá 83 años.

“A su edad sigue estando en el boxeo, es de esas personas que, si le quitas el box, se muere”, dijo Vargas. “Es igual a mi papá, que tiene 85 años, y él sí entrena, sí ‘manoplea’, está con la gobernadora, mueve a los muchachos y pues trabajar con esas cantidades de edades, los sumas son una montaña de experiencia entre los dos”.

La figura de Nacho le da “tranquilidad en la esquina” a Vargas porque sabe que cualquier trabajo a desarrollar, se llevará a cabo de la manera correcta.

“No tiene que hacer mucha más labor conmigo porque sabe que ese trabajo y disciplina están ahí”, explicó el peleador. “Cuando he tenido cortadas, las ha sabido manejar, entonces es un ‘viejo lobo de mar’, siempre se lo he dicho, en lo que hace”.

Cuando hay el momento de la pausa, Vargas logra captar las conversaciones entre su padre y don Nacho. Sin embargo, Vargas explica que más que conversaciones, se dan agitados cambios de ideas con respecto a cómo desarrollar un plan de trabajo.

“Disgustos… más allá de lo que el uno quiere imponer y el otro quiere imponer y pues ya los años de experiencias no los quieren minimizar”, dijo Vargas. “Ahí viene el ego de entrenador, tratando de sobrepasar, pero ya después no es agradable para mí porque quien está en medio soy yo, pero no dejan de ser conversaciones enriquecedoras”.

La relación entre Vargas y don Nacho inició oficialmente en febrero de 2017, pero hacia el final de ese mismo año, surgieron reportes que aseguraban que no continuarían trabajando. Vargas aún no se explica por qué salieron esos rumores.

“No entiendo por qué sacaron ese comentario, de repente a mí me empezaron a preguntar, no solo en una pelea sino como en dos o tres ‘oye y ¿Nacho va a estar?’”, recordó Vargas. “Realmente no lo entiendo o por qué surgió ese comentario, a lo mejor fue un teléfono descompuesto, pero de alguna manera estamos trabajando y si no acude a las peleas por algunas cuestiones particulares, es mi papá. Ahora estará con nosotros”.


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