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Deportes

¿Por qué siguen muriendo caballos en el hipódromo de Santa Anita?

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Jockeys y caballos entran a la pista para una carrera en el hipódromo de Santa Anita, en abril. (Robert Gauthier / Los Angeles Times)

(Los Angeles Times)

El pasado domingo, otro caballo murió en el hipódromo de Santa Anita en Arcadia, el vigésimo sexto animal que muere en una carrera o entrenamiento en la pista, desde finales de diciembre.

El creciente número de decesos equinos en el hipódromo del sur de California llegó a los titulares nacionales y generó llamamientos de grupos de derechos de los animales para suspender las carreras.

Las corridas en la famosa pista fueron ya interrumpidas durante la mayor parte de marzo por una investigación después de la muerte de 22 caballos en poco más de dos meses, pero se reanudó a finales de mes. Ayer, la senadora Dianne Feinstein, de California, renovó su llamado a una prohibición temporaria de las carreras en Santa Anita.

Entonces, ¿por qué los caballos siguen muriendo en el hipódromo más importante del estado? ¿Y qué significan los decesos y el escrutinio para una industria que está lejos de sus mejores días?

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Un veterano reportero de deportes de Los Angeles Times, John Cherwa, ha cubierto las carreras de caballos durante los últimos cuatro años y escribe un boletín informativo habitual sobre la actividad hípica. Ayer, tomó su teléfono en el sector de prensa que da a la pista en Santa Anita, donde se estaba preparando para cubrir tres grandes corridas.

 

¿Ha ocurrido antes algo como esto?

Sí, sucedió hace un par de años en Del Mar. También ha ocurrido en Aqueduct y en Saratoga, en Nueva York. No quiero decir que estas oleadas son comunes, pero tampoco son terriblemente inusuales.

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¿Hubo una protesta similar en torno a esas muertes anteriores de caballos?

No creo que haya sido tan intenso como aquí. La sociedad estadounidense evolucionó a lo largo de los años, hasta el punto en que los animales ocupan un lugar más alto en el corazón del que tenían en el pasado. Además, hablamos de California, un estado bastante progresista. Cuando esto sucede en Kentucky, no se piensa mucho en ello, porque la gente de allí comprende y acepta el hecho de que los caballos mueren en la pista. En California, no se puede aceptar eso tan fácilmente.

Cuando sucedió en Nueva York, pudieron determinar cuál era el problema. Aquí tienen algunas teorías, pero aún no lo han resuelto.

 

¿Cuáles son las teorías de por qué sigue sucediendo esto en Santa Anita?

Mucha gente sigue mencionando el clima. Hubo más de 20 pulgadas de lluvia en un período muy corto. En un nivel superficial, eso tiene sentido, pero hemos tenido muchas lluvias en California antes, y no sucedió este tipo de cosas. Una consecuencia de la lluvia es que han “sellado la pista”, lo cual esencialmente significa que la presionan muy fuerte para que el agua no pueda filtrarse en el suelo. Pero eso crea una superficie muy dura. Algunos especulan que los animales sufrieron microfracturas mientras corrían en esa superficie tan rígida. Es posible que esas microfracturas no se evidencien de inmediato, pero tal vez dos o tres carreras más adelante se ven repentinamente y se producen los colapsos [“colapso” no significa necesariamente una fatalidad; es un término de la industria hípica que se refiere a “una lesión catastrófica”].

 

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La oficina del fiscal de distrito de Los Ángeles asignó investigadores para trabajar con la Junta de Carreras de Caballos de California en la investigación de estas muertes. Pero, ¿quién supervisa las carreras como una industria en su conjunto?

Ese es uno de los problemas con las carreras de caballos; no hay un organismo [de control] nacional. La actividad se lleva a cabo de estado a estado, y cada uno es diferente. Dentro de la industria hay tres jugadores principales, e incluso ellos no pueden reunirse y ponerse de acuerdo en nada. En este contexto de gran disfunción se lleva a cabo la actividad.

 

¿Cómo se compara California con otros estados en términos de regulaciones?

Actualmente, California es probablemente el estado más fuertemente regulado, porque simplemente implementó muchas normas nuevas sobre los medicamentos. Incluso se explora la idea de eliminar el látigo, que se conoce de manera eufemística como fusta.

 

¿Estas regulaciones hacen que las carreras sean más seguras?

Las medidas que han implementado en realidad no tienen una correlación directa con los colapsos. Tal como eliminar o reducir la cantidad de Lasix [un medicamento común contra el sangrado] que un caballo puede tomar el día de la carrera; realmente no hay evidencia científica que diga que Lasix tiene algo que ver con estas crisis. No hay evidencia de que las fustas o los azotes al caballo tengan alguna correlación con lo que ocurre. En realidad, con lo que realmente están lidiando en este momento es con un problema de percepción pública. ¿La gente quiere que los caballos corran medicados? ¿Quiere ver jinetes golpeando a los animales? La respuesta a esas preguntas es no. Y es por eso que las normas que implementaron están más pensadas para mejorar la percepción pública que para llegar a la raíz del problema.

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Sin que suene insolente, ¿cuántos caballos suelen morir durante una temporada regular? ¿Cuál es un número “normal”?

La métrica que utilizan es en largadas por miles. En las pistas de California generalmente es de alrededor de 1.8 largadas por mil. Es decir, por cada mil caballos que comienzan una carrera, alrededor de 1.8 mueren, o están involucrados en un accidente fatal. El número de decesos se redujo en un 60% en la última década y media.

La razón por la cual se mide de esta manera es porque depende de la cantidad de días de carreras que haya. Si se corriera 12 meses al año, habría un número bastante grande. Si se corriera dos semanas al año [es posible que no hubiera ninguna muerte].

La cuestión es que si hay carreras, los caballos morirán, es inevitable. El objetivo, por supuesto, es llegar a cero decesos. Quizás eso nunca sea posible, como tampoco lo sea cuando se conduce en una carretera, o se vuela en avión o se juega al futbol americano, en realidad. Pero el número es alto.

 

¿Qué tan saludable es la industria de las carreras de caballos hoy en día, en comparación con la de hace una o dos generaciones?

Es una sombra de sí misma. Hubo tiempos, en los años 1950 o 1960, tal vez incluso en la década de 1970, donde en un fin de semana promedio se reunían 40.000 personas en un hipódromo. Ahora, una gran multitud sería de 20.000 personas. Las carreras fueron la única forma legal de apostar durante mucho tiempo. Entonces, quien quería hacerlo, allí es donde iba. Era algo enorme. Pero la industria de las carreras de caballos no pasa por su mejor momento. Cuánto tiempo seguirá existiendo, no lo sé. Si no logran controlar sus problemas de seguridad, no va a ser por todo el tiempo que desean.

 

Probablemente se necesitaría un referéndum para abolir las carreras de caballos en California. ¿Es esa una posibilidad en este momento?

Sería un verdadero desafío. En primer lugar, se necesitan 635.000 firmas, lo cual realmente significa un millón de firmas, porque algunas se descartan. La industria fácilmente pondría entre $50 y $100 millones para oponerse a ese tipo de medida en la boleta electoral. Y no mucha gente realmente tiene una opinión al respecto, o se preocupa por las carreras de caballos. Si no le importa o no sabe algo en una boleta electoral, la naturaleza humana suele votar por el no. Sumado a ello, la comunidad protectora de animales necesitaría de unos cuantos donantes, que deberían reunir mucho dinero para tratar de competir con esto.

La industria de las carreras de caballos está muy asustada acerca de una medida electoral, pero creo que si lo miramos desapasionadamente, comprendemos que es difícil llegar a eso.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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