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La derecha nacionalista se encomienda a Trump en la “Super Bowl” republicana

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EFE

Nacionalismo en cada rincón; es lo que se respira en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), la llamada “Super Bowl de los conservadores”, que reúne a un público variado y atípico que pone sus esperanzas en el presidente, Donald Trump.

La comunidad LGTB (Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales) conservadora que reclama su voz, un George Washington nacido en el siglo XX o una mujer danesa de visita que quiere llevar a sus hijos con ella al CPAC de 2019; todos tienen en común un pensamiento: Trump está haciendo a Estados Unidos grande de nuevo.

Sombrero, peluca canosa y hasta capa negra y roja son algunos de los elementos que conforman el trabajado disfraz de James Manship, o George Washington, como prefiere que se refieran a él.

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Este republicano, que se distingue de otros atuendos y de la multitud de gorras de “Hacer a EEUU grande de nuevo”, acude cada año al CPAC, desde 1981, y desde 1997 lo hace vestido como el primer presidente de Estados Unidos.

“Es el mayor encuentro de patriotas del país. Me gusta estar entre patriotas, por eso estoy aquí”, señala a Efe Manship, vecino del estado de Virginia, que considera que Trump y Washington comparten su forma de gobernar el país: “Lo llevan como si fuera un negocio”.

Dos plantas bajo el escenario que alberga a los conferenciantes, grandes figuras nacionales e internacionales de la derecha y la ultraderecha, se encuentra Gregory Angelo, el presidente de Log Cabin Republicans, una asociación conservadora defensora de la comunidad LGTB.

Entre una maraña de chapas, bolígrafos, pegatinas, chocolatinas y gorras, Angelo relata a Efe que su objetivo es mostrar al mundo la presencia de las personas LGTB, “especialmente las conservadoras”.

“Estamos aquí, existimos y que se acostumbren”, aseguró.

El activista, que alaba la posición de Trump sobre los LGTB, destaca que entre sus metas también se encuentra la de reclamar el espacio para la comunidad dentro del Partido Republicano: “Mostrar a los grandes movimientos conservadores que tenemos un valor y un papel que jugar en este país y este mundo”.

Gina Roberts es una republicana “de siempre”, defensora de la segunda enmienda y extiradora de competición que hace seis años decidió someterse a una transformación de sexo.

“Primero fui republicana, mi parte LGTB vino después”, bromea Roberts, militante de California del partido conservador que acude ilusionada por primera vez al evento.

Esta transgénero de 63 años cita el derecho a portar armas entre los aspectos que la identifican como republicana y cree que entre conservadores y libertarios -el público de CPAC- priman las libertades individuales y la igualdad entre personas por encima de las diferencias.

“El Twitter del mundo libre”, es el título del libro que John Warden y su socio han elaborado sobre el perfil de la red social de Donald Trump con objeto de recopilar las publicaciones del mandatario desde que inició su Presidencia.

“Es la única manera que tiene para transmitir su mensaje a los estadounidenses, especialmente cuando los medios tratan de hacerle parecer un villano”, comenta a Efe Warden en una de las innumerables críticas a los medios de comunicación que se escuchan en el lujoso hotel de National Harbor durante la jornada.

Casi año y medio después de que las elecciones dieran la Presidencia a Trump, el público republicano sigue entonando una de las consignas más populares durante la campaña de los comicios: “Encerradla, encerradla”, en referencia a Hillary Clinton.

Entre tenderetes de productos israelíes, universidades y vendedores de libros hay un ámbito que destaca sobre el resto: la defensa del derecho a las armas.

Tan solo una semana después de la matanza en un colegio de Parkland (Florida), y en pleno debate sobre la necesidad de ampliar los controles sobre la venta de armas, un flujo constante de personas se afilian en apenas una hora a la Asociación Nacional del Rifle (NRA).

Al puesto de la NRA se suman otros tantos que tienen como único mensaje ensalzar la necesidad de que cada ciudadano estadounidense pueda defenderse con su propia arma.

Los cientos de conservadores podrán ver mañana viernes a Trump, que afrontará su discurso frente a una audiencia desbordada de ilusión de cara a los tres años de Presidencia que restan al magnate y el efecto que pueda tener su figura en los comicios legislativos de este curso.

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