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EEUU

Las visas de trabajadores invitados están siendo negadas a un ritmo récord

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Las tasas de negación de visas para trabajadores altamente calificados se han cuadruplicado desde 2015, una tendencia que hace mucho más difícil para las compañías que dependen de estos empleos encontrar y retener talento.

Según datos de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos, las tasas de rechazo para los solicitantes de visas H-1B por primera vez aumentaron del 6 por ciento al 24 por ciento entre los años fiscales 2015 y 2018. Y la tendencia está creciendo.

Durante la primera mitad del año fiscal 2019, el USCIS negó el 33 por ciento de las solicitudes iniciales de visa H-1B, muestran los datos.

A los inmigrantes que dependen de la asistencia social para comida, vivienda y atención médica se les podrían negar las tarjetas verdes (de residencia), según las nuevas normas presentadas por la administración Trump, el 22 de septiembre, que de hecho limitarían la “migración en cadena” de las familias, tal como lo llama el presidente.

Las visas H-1B son visas de trabajo muy solicitadas para trabajadores altamente calificados como ingenieros informáticos y programadores. Cada abril, el USCIS recibe alrededor de 200 mil solicitudes para sólo 85 mil visas. Hay dos tipos de visas H-1B - solicitudes iniciales para nuevos empleados y peticiones continuas para renovaciones o empleados que cambian de trabajo.

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La razón detrás de esta tendencia son las nuevas políticas que la administración Trump introdujo para proteger a los trabajadores estadounidenses mediante la prevención del fraude. Estas nuevas políticas colocaron un mayor escrutinio en las solicitudes y elevaron los estándares para otorgar y renovar las visas de trabajadores extranjeros, según la Fundación Nacional para la Política Americana, una organización no partidista sin fines de lucro que recientemente analizó los propios datos del USCIS.

Cuando María Capdevilla, maestra de Toll Middle School, tomó un permiso prolongado de su clase, sus estudiantes comenzaron a cuestionarse: ¿Había sido deportada?

“Habíamos estado escuchando que las empresas habían experimentado más negativas, pero hasta que no se sumaron las cifras, se hizo evidente la magnitud del cambio de política que se había producido y el impacto que estaba teniendo”, dijo Stuart Anderson, director ejecutivo de la Fundación Nacional para la Política Estadounidense (National Foundation for American Policy).

Anderson dijo que las negaciones perjudican a las empresas de dos maneras. En primer lugar, limita el crecimiento porque las compañías no pueden contratar a nuevos empleados. En segundo lugar, pone en peligro el control de calidad porque los empleados experimentados a los que se les niega la renovación de su visa tienen que dejar de trabajar.

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“Y, a nivel personal, puede tener un impacto negativo en una organización el perder a personas que han estado trabajando allí durante muchos años”, agregó.

Algunas de las compañías más rentables y conocidas del país han tenido más solicitudes de visa H-1B denegadas.

Microsoft, IBM, Deloitte, Ernst & Young, Wal-Mart, Google, Amazon y Facebook tuvieron un aumento en sus tasas de denegación de visas de trabajo entre 2015 y la primera mitad de 2019, según datos del USCIS.

Las dos firmas de contabilidad vieron que sus tasas de negación aumentaron en un 40 por ciento en ese periódo de tiempo. IBM experimentó un aumento del 30 por ciento, JP Morgan Chase del 13 por ciento, y tanto Wal-Mart como Microsoft experimentaron un aumento del 12 por ciento en las tasas de rechazo.

Google, Facebook y Apple también experimentaron un aumento, aunque menos dramático. Sus tasas de negación pasaron de uno por ciento en 2015 a cerca de cinco por ciento en 2019, muestran los datos.

Ron Hira, un profesor de la Universidad Howard que ha estado observando el programa de visas H-1B durante años, dice que es la primera vez desde que el esquema comenzó hace 30 años que el gobierno está haciendo cumplir las normas.

Hira señaló un escándalo en 2015, en el que los trabajadores de tecnología informática de Southern Cal Edison fueron despedidos y se les pidió que capacitaran a los empleados con visa H-1B que tomaron sus puestos de trabajo, un ejemplo de cómo el programa necesita ser reformado.

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“El programa H-1B está plagado de abusos y explotación, pero las administraciones anteriores —tanto las republicanas como las demócratas— básicamente aprobaron las peticiones”, dijo. “Estoy seguro de que a los empleadores no les gusta el aumento del escrutinio, pero eso no significa que el gobierno esté haciendo algo malo”.

En San Diego, a Qualcomm se le negaron 17 visas de trabajador invitado en 2019. Eso es más de lo que a la compañía se le había negado entre 2009 y 2017, muestran los datos. Qualcomm es uno de los mayores empleadores de trabajadores H-1B en California. La empresa emplea rutinariamente a cientos de trabajadores extranjeros al año. Por lo tanto, las tasas de negación, si bien aumentan, son muy inferiores a la media nacional.

La empresa no respondió a una solicitud de comentarios. Qualcomm ha apoyado históricamente el aumento del límite de visas de trabajo, establecido en la década de 1990.

Las compañías de tecnología más pequeñas de San Diego experimentaron tasas de denegación significativamente más altas. En cuanto a la empresa consultora de informática, Vastek, se le rechazaron 29 solicitudes en 2019 y no se aprobó ninguna.

Otras compañías locales como Sydata, Ellianse y Sysintelli tenían tasas de denegación superiores al 50 por ciento. Ninguna de estas empresas respondió a una solicitud de comentario.

El abogado de inmigración Jacob Sapochnick, con sede en San Diego, ha visto la tendencia de primera mano durante los últimos dos años.

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“Definitivamente hemos visto más negativas para las pequeñas empresas”, dijo Sapochnick. “No sólo en San Diego, sino en todos los estados”.

Específicamente, las empresas consultoras de informática parecen estar recibiendo un mayor escrutinio en sus aplicaciones, agregó Sapochnick.

El USCIS cuestionará si la compañía tiene suficiente trabajo para justificar la contratación o si los empleos que se ofrecen son lo suficientemente complejos como para calificar bajo ocupaciones especializadas. Sapochnick también ha escuchado a clientes que reciben visitas de agentes del USCIS haciendo preguntas sobre quién está trabajando allí, cuál es su cargo y cuánto dinero ganan.

En febrero de 2018, el USCIS publicó un memorándum de política en el que se esbozaban normas más estrictas específicamente para las empresas que contratan para “lugares de trabajo de terceros”, como las empresas de consultoría de tecnología de la información.

“Basado en la experiencia de la agencia administrando el programa H-1B, USCIS reconoce que violaciones significativas del empleador — tales como pagar menos del salario requerido, poner a los empleados en un banco (no pagarles el salario requerido mientras esperan por proyectos o trabajo) y hacer que realicen labores no especializadas— puede ser más probable que ocurra cuando los peticionarios colocan a los empleados en lugares de trabajo de terceros”, dice el memo.

Sapochnick dice que cada negación tiene consecuencias en el mundo real.

A un cliente se le negó recientemente una solicitud continua de H-1B. Había estado con la misma compañía en San Diego durante ocho años, pero tuvo que regresar a Bangladesh después de que se le negara la renovación.

Afortunadamente, su empleador le ayudó a solicitar la tarjeta verde para que pudiera regresar después de un año, agregó Sapochnick.


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