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¿Los saqueos están cubiertos por el seguro? Depende del negocio

People board up a business in downtown Los Angeles.
Empresas que fueron destrozadas y saqueadas en el centro de Los Ángeles el viernes pasado, durante las protestas por el asesinato de George Floyd.
(Irfan Khan / Los Angeles Times)

Las pérdidas de las cadenas nacionales están cubiertas por grandes pólizas de seguro. Pero el impacto financiero en las pequeñas empresas varía mucho.

Sean Wotherspoon pasó la noche del sábado en su casa, en Los Ángeles, viendo en vivo cómo destruían sus negocios. Observó cómo las cámaras de seguridad mostraban que la gente rompía los escaparates vidriados de su tienda, Round Two, en North Fairfax, y salía con más de $250.000 en ropa de alta gama. También los vio salir con una gran cantidad de artículos de su tienda de al lado, de prendas vintage. Miraba todo mientras el otro local de Round Two, al otro lado del país, en Richmond, Virginia, se hundía en el fuego. “Me habían robado antes, pero nada como esto”, expresó Wotherspoon.

Las protestas por el asesinato a manos de la policía de George Floyd, en Minneapolis, continuaron en ciudades de todo el país el domingo por la noche, y miles de angelinos salieron a las calles para expresar su indignación ante la aparente impunidad de los oficiales, que matan o tratan con crueldad a los estadounidenses negros.

Corrección:

6:12 AM, Jun. 02, 2020An earlier version of this article included an incorrect address for a Round Two store. It is located on Melrose Avenue, not North Fairfax.

Los saqueos han acompañado algunas de las protestas. Entre los primeros negocios robados hubo un Target de Minneapolis, cerca del destacamento del oficial Derek Chauvin, quien fue acusado de homicidio culposo en tercer grado después de matar a Floyd al arrodillarse sobre su cuello mientras éste luchaba por respirar. En los días posteriores, tanto cadenas a nivel nacional como empresas locales sufrieron robos, incluidas algunas en el centro de Los Ángeles, el distrito de Fairfax, Beverly Hills y la zona comercial frente a la playa de Santa Mónica.

Muchos negocios ya estaban luchando con los recortes de ingresos y las sombrías perspectivas de ganancias, azotadas por la duradera pandemia de COVID-19.

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Pero cómo se recuperarán de los escaparates rotos, las mercancías robadas y los edificios incendiados depende de un factor: sus pólizas de seguro.

Mientras Wotherspoon pasaba el domingo evaluando las pérdidas en sus tiendas, admitió que no tenía plena certeza de que su póliza proteja contra este tipo de daños. “Tenemos seguro, pero no sé qué contempla e ignoro si estamos cubiertos ante un disturbio civil”, afirmó. “Puede que no lo sepamos durante una semana aproximadamente”.

El seguro comercial es similar al del automóvil: muchos propietarios (aunque no todos) exigen responsabilidad básica en un contrato de arrendamiento, opción que protege a los dueños en caso de que se enfrenten a demandas de clientes que resultan lesionados en sus tiendas, entre otros reclamos judiciales. Pero puede depender de los comerciantes individuales decidir si cubren su inventario y equipo por casos de robo, incendio y otros escenarios, y por cuánto.

Las grandes cadenas, como Target, Starbucks y Apple, usan su fuerte poder económico para comprar pólizas sofisticadas, que cubren a toda la cadena por pérdidas que se extienden a millones de dólares, según Janet Ruiz, directora de comunicación estratégica en Insurance Information Institute.

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Pero para los negocios más pequeños, la cobertura puede variar ampliamente en términos de deducibles y límites en dólares, según el tipo de empresa, el valor del inventario y el tamaño del bolsillo del dueño. Como no todos los propietarios de los locales exigen que las empresas aseguren su inventario y equipo contra pérdidas, algunos comerciantes tendrán que cubrir todas las pérdidas y los costos de reparación por su cuenta.

Para quienes están asegurados, un costo general estimado es de aproximadamente $1.200 al año para una pequeña empresa con hasta 100 empleados e ingresos de $5 millones, detalló Ruiz, y agregó que “depende de cuánto estén dispuestos a gastar si tienen una pérdida”.

Los restaurantes, cuyas cocinas presentan riesgos de incendio, pueden tener que pagar un seguro que cubra sus equipos a una tasa más alta que las tiendas minoristas donde los clientes revisan los estantes de ropa, por ejemplo.

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Las pérdidas sufridas por los negocios debido a la pandemia están excluidas de las pólizas comerciales típicas, aunque algunos operadores comenzaron a ofrecerlas luego de la epidemia de SARS en 2003, comentó. “Hubo compañías que las crearon y no las vendieron”, comentó Ruiz al respecto. “Son caras”.

Fraser Ross, propietario de la cadena de ropa y boutiques de regalos Kitson, en Robertson Boulevard, West Hollywood, grabó un video desde el otro lado de la calle, cuando la gente pasó de robar en la cercana MedMen a romper los cristales de su tienda para sacar de allí ropa, accesorios y el efectivo que había en la caja registradora. Ross estima que se llevaron mercancías por un valor de $300.000, pero cree que todo estará cubierto por su seguro, aunque aún debe consultar con su abogado.

“En 2002, nos robaron a punta de pistola y se llevaron relojes por un valor de $35.000”, recordó. “Todo estaba cubierto”.

Después de que el bloqueo por el coronavirus en toda la ciudad lo obligó a cerrar sus puertas, a fines de marzo, comentó Ross, los únicos gastos que siguió pagando fueron los de su tienda en línea Shopify, los servicios públicos básicos y su póliza de seguro. Sin embargo, teme que algunos de sus vecinos en el distrito comercial hayan cancelado sus pólizas durante el período de inactividad.

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Ross asegura que, en circunstancias normales, no estaría dispuesto a reemplazar los vidrios de los escaparates: muchas compañías de seguros ofrecen cobertura de cristales planos como una cláusula adicional en sus pólizas. Pero dado que técnicamente estaba renegociando el contrato con su arrendador, Ross probablemente tendrá que pagar las reparaciones.

Pocas millas al este de Kitson, la multitud rompió las puertas y ventanas de Chi Spacca, el exclusivo restaurante italiano que funcionaba con la opción Mozza to Go -de comida para llevar- durante el bloqueo.

Una vez dentro, se llevaron todo el vino del restaurante, los productos electrónicos, una caja registradora vacía y algunos cuchillos de chef; arrojaron platos y encendieron líquido para encendedores que arrojaron en el suelo. Al lado de Osteria Mozza, los saqueadores tomaron un tercio de las bebidas del bar y un poco de champán de alta gama, según Kate Greenberg, directora de operaciones del grupo de restaurantes. “Espero que todo esté cubierto” por el seguro, expresó. “No veo por qué no sería así".

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El personal de Mozza pasó todo el domingo fotografiando los daños, y planea tomar una imagen en 3D el lunes para mostrar a los peritos de seguros el nivel del daño causado por el incendio. “Así sea una ensalada arrojada al piso, estamos tomando fotos de todo”, añadió.

Ahora, para tratar de evitar más daños, los dueños de negocios de toda la ciudad están tapiando sus escaparates y retirando la mayor cantidad de inventario posible. Ross cubrió sus tiendas Kitson el domingo, además de un local emergente en Beverly Hills, y cargó su automóvil. “No sabía qué llevar, así que sólo tomé las cosas más valiosas, como joyas y gafas de sol”, comentó.

Las grandes compañías también se prepararon para potenciales daños extra, el domingo. Target cerró o ajustó las horas de atención de 175 ubicaciones en todo el país en respuesta a las protestas, incluidas 49 tiendas en California. Las sucursales de Whole Foods en Los Ángeles, Minneapolis y Chicago y sus alrededores permanecieron cerradas ese día, y Walmart y Apple anunciaron que muchas de sus tiendas cerrarían sus puertas en todo el país.

Hasta este fin de semana, los dos disturbios civiles con mayores pérdidas materiales en el país habían ocurrido en Watts, en 1965, y en Los Ángeles en 1992, luego de la absolución de cuatro policías por la paliza al automovilista afroamericano Rodney King.

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La revuelta de 1992 fue la más costosa en la historia estadounidense, con daños estimados a la propiedad por 1.400 millones en dólares de hoy, según el proveedor de análisis de datos Verisk Analytics y el Insurance Information Institute. Los disturbios de Watts generaron daños por $357 millones, también ajustados por inflación.

El costo de los disturbios de esta semana aún no se ha contabilizado, pero es posible que en muchos casos las aseguradoras se hagan responsables de las facturas.

El comisionado de seguros de California, Ricardo Lara, pidió a las aseguradoras que actúen rápido para ayudar a las empresas afectadas a recuperarse de los disturbios. “El comisionado Lara espera que los peritos trabajen en el asunto lo antes posible para asistir a los negocios saqueados y que puedan acceder rápidamente a sus beneficios”, enfatizó Michael Soller, portavoz del departamento de seguros del estado.

Lara también decidirá si emite una declaración de emergencia que permita a las aseguradoras usar ajustadores de otros estados para acelerar el proceso, remarcó. Esto se hizo en 2018 después de los incendios de Camp y Woolsey, cuando la magnitud de los daños abrumaba a las aseguradoras.

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Debido a la crisis de COVID-19, Lara ordenó a las compañías de seguros que reembolsaran una parte de las primas comerciales para las empresas afectadas por la pandemia hasta mayo y solicitó que extendieran los períodos de gracia para pagarlas hasta mediados de julio.

Las empresas afectadas por el saqueo deben comunicarse con sus compañías de seguro para saber más sobre los períodos de gracia y las rebajas de las primas. Debido a las acciones del comisionado, deberían tener más tiempo para pagar las primas y pueden calificar para tener tarifas más bajas.

Para recibir asistencia en la presentación de reclamos, o si tienen preguntas sobre su cobertura, pueden ponerse en contacto con el Departamento de Seguros.

La editora de Cocina de The Times, Genevieve Ko, contribuyó con este artículo.

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Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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