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OPINIÓN: Estados Unidos podría estar en el umbral de un histórico retroceso electoral

El presidente Donald Trump llega a dar un mensaje en la Casa Blanca el jueves 5 de noviembre de 2020
El presidente Donald Trump llega a dar un mensaje en la Casa Blanca el jueves 5 de noviembre de 2020, en Washington.
(ASSOCIATED PRESS)

En una intensa guerra contra la verdad, el tiempo y la historia, el expresidente Donald Trump continúa encabezando la conspiración que desde 2020, trató ilegalmente de mantenerlo en el poder mediante un golpe de estado, apoyado por más del 70% de senadores, congresistas, gobernadores y legislaturas estatales republicanas, altos jefes militares retirados, policías, activos y retirados, grupos ultraconservadores, nacionalistas blancos, supremacistas, milicias y un importante grupo de multimillonarios.

Todos actuaron de acuerdo con una amplia estrategia, revelada recientemente en las docenas de mensajes de texto enviados por Donald Trump Jr. a Mark Meadows, jefe de gabinete del expresidente, en los que decía “tenemos múltiples caminos, y controlamos todos”.

En sus mensajes el hijo de Trump pedía a Meadows “Hacer todo lo que se necesita hacer y compartirlo con todos los que necesitan saber” porque “no estaba seguro de que lo harían”.

La estrategia incluyó todas las acciones -legales e ilegales- realizadas por el equipo de Trump, desde el término de la elección de 2020, como la presentación de 80 demandas pidiendo la nulidad de la elección, que fueron rechazadas, inclusive por la Suprema Corte; recuento de votos en estados como Arizona, Pensilvania, Nuevo México, Michigan, Wisconsin, que no demostraron fraude alguno; presión a estados gobernados por republicanos para revocar la victoria electoral de Joe Biden, sustituyendo a los delegados legítimos al Colegio Electoral por otros ilegales, ya aleccionados para que votaran por Trump.

“Tenemos control operacional al máximo nivel”, aseguraba Trump Jr. en esos mensajes, diciendo tener “alto nivel moral para que el expresidente comenzara un segundo término sin problemas”.

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La situación actual muestra que Trump Jr. estaba totalmente equivocado y no contó con el apoyo de patriotas republicanos y demócratas, que se negaron a seguir el juego de Trump.

La pregunta es, ¿seguirán apoyándolo millones, mientras prepara ahora un aparato burocrático de gente subordinada a él y no a la Constitución?

“Donald Trump y sus conspiradores, como sus abogados John Eastman, Rudy Giuliani, Sidney Powell y otros, lanzaron una campaña sin precedentes para revocar una elección democráticamente legitima y convocando a un golpe de estado”, según dictaminó el juez federal David Carter.

Otro magistrado federal, Amit Mehta, quien en una opinión de 112 páginas rechazó que Trump tuviera derecho a esconder documentos de su administración, bajo el argumento de “privilegio ejecutivo”, dijo que Trump carece de “inmunidad absoluta como afirma y que pueden proceder juicios en su contra”.

Aunque muchos republicanos, en privado no están de acuerdo con Trump, son cobardes e incapaces de enfrentarlo.

Por lo pronto, la conspiración MAGA continúa.

Su primer objetivo es el control de las 2 cámaras del Congreso, en la elección intermedia de noviembre próximo, para iniciar un histórico retroceso, eliminando los derechos de aborto, igualdad racial, control de armas de fuego, protección ambiental, derecho al voto de las minorías, leyes que hicieron de Estados Unidos ejemplo y el líder mundial en la defensa de la democracia, el respeto a los derechos humanos, laborales, libertad de género e igualdad de oportunidades.

Trump y seguidores confían en que el éxito de su campaña contra el presidente Biden les permitirá recuperar la mayoría en el Congreso, bloquear las acciones de Biden y trabajar en aras de recuperar la Casa Blanca en 2024.

En su campaña por revertir los grandes avances logrados por esta superpotencia, los republicanos confían en la mayoría de una Suprema Corte de Justicia de la Nación más conservadora y activista.

La conspiración MAGA, tristemente embauca a muchos latinos y afroamericanos mal. Esa conspiración considera que la migración es “negativa” y se opone a que su país sea un “perol de culturas” en el que, dicen, “han perdido la identidad,” buscando regresar a un pasado en donde el control esté en manos de los blancos.

El Comité Selecto del Congreso conoce ahora, a través de miles de documentos, testimonios y otras evidencias, la participación de Trump en la planeación, organización y coordinación de múltiples intentos de golpe de Estado, tratando de revocar el resultado de la votación que perdió, convirtiéndose en el primer presidente en más de 250 años que interrumpe la transferencia pacífica del poder, vital para la democracia.

En contraste con la celeridad de ese Comité, el Procurador de Justicia de la Nación, Merrick Garland, en lugar de ocupar el papel que le corresponde en la historia, parece atemorizado y aunque asegura que investiga la posible consignación de Trump, parece decidido a permitir la impunidad.

Trump sigue convencido de que “si hubiera convencido a Brian Kemp, gobernador de Georgia, podría haber conseguido un efecto dominó, tras recibir garantías de funcionarios de Michigan y Pensilvania, que “se unirían a la demanda”, para revocar la victoria de Biden, de acuerdo con los periodistas.

Trump estaba ansioso por comunicar su plan a Mitch McConnell y otros líderes republicanos, a los que llamó telefónicamente a principios de diciembre de 2020, asegurándoles tener la seguridad de que esos estados le ayudarían a mantenerse en el poder, a pesar de haber sido derrotado”.

Por todas estas razones, el Departamento de Justicia jugará un papel clave, en la defensa de las violaciones constitucionales, acciones criminales, insubordinación y traición de Trump y algunos republicanos, llevándolo ante la justicia, antes de que su impunidad genere amenazas más serias para la seguridad nacional y el fin de la democracia como la conocemos.


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