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EEUU da fuerte envión a las energías renovables

Turbinas de viento que generan energía eólica en Livermore (California),
Turbinas de viento que generan energía eólica en Livermore (California), en foto del 10 de agosto del 2022. Las energías renovables recibirán un gran impulso en una ley a punto de ser aprobada por el Congreso de EEUU.
(Godofredo A. Vásquez / Associated Press)

Luego de décadas de cruzarse de barzos ante el aumento de los desastres naturales y un sostenido calentamiento global, el Congreso de Estados Unidos espera hacer que la energía limpia resulte tan barata que será finalmente una propuesta irresistible.

La Cámara de Representantes se apresta a aprobar el viernes una ley transformadora que asignará la suma más alta jamás reservada para combatir el cambio climático de un solo plumazo.

La iniciativa llega 34 años después de que un prominente científico acaparase titulares al advertir al Congreso acerca de los peligros del calentamiento global. Desde entonces hubo 308 desastres climáticos que le costaron al país al menos mil millones de dólares, el récord del año más caluroso cayó diez veces y los incendios forestales quemaron un área más grande que Texas.

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El proyecto, impulsado exclusivamente por los demócratas, busca usar incentivos para alentar a los inversionistas a que aceleren la expansión de la energía “limpia”, como la eólica y la solar, haciendo a un lado el petróleo, el carbón y el gas, que son los principales causantes del cambio climático.

Estados Unidos ha lanzado la mayor cantidad de gases que atrapan el calor y quemado más combustibles “sucios” baratos que ningún otro país. Pero los casi 375.000 millones de dólares en incentivos que contiene la Ley de Reducción de la Inflación están pensados para bajar más todavía el costo de las energías renovables, ya de por sí baratas, en las casas, las fábricas y las carreteras.

Esto podría ayudar a reducir las emisiones de carbono dos quintas partes para el 2030 y recortaría las emisiones generadas por la electricidad hasta un 80%.

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Los expertos dicen que eso no basta, pero que es un gran avance.

“Esta legislación va a cambiar todo. Va a generar empleos, reducir costos, aumentar la competitividad del país, reducir la contaminación del aire”, dijo el ex vicepresidente Al Gore, quien organizó la primera cumbre mundial sobre el calentamiento global hace 40 años.

Las medidas de Estados Unidos podrían empujar a otras naciones a hacer más, sobre todo a China y la India, los principales emisores de carbono junto con Estados Unidos. A su vez, se podrían bajar los precios de las energías renovables, se acuerdo con los expertos.

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Luego de arduas negociaciones, se llegó a un acuerdo en torno a una legislación que solo contiene consideraciones presupuestarias y no regula las emisiones de gases con efecto invernadero. Se enfoca mayormente en los gastos, a través de créditos fiscales y reembolsos para la industria, los consumidores y los servicios públicos.

Lea Stokes, profesora de políticas ambientales de la Universidad de California (en Santa Bárbara), dice que la ley generará grandes inversiones del sector privado.

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“Ahí es donde va a transformar todo”, afirmó.

El proyecto promueve tecnologías vitales como el almacenamiento de baterías. La producción de energías limpias también recibe un gran impulso. Habrá créditos fiscales para que los vehículos eléctricos sean más baratos y para ayudar a las personas de bajos ingresos a modernizar sus fuentes de energía, así como incentivos para instalar paneles de energía solar en los techos y bombas de calor.

Hay además incentivos para la energía nuclear y los proyectos que buscan capturar y eliminar el carbono de la atmósfera.

“No llega tan lejos como hubiera deseado, pero es más de lo que jamás hicimos hasta ahora”, comentó el senador demócrata Brian Schatz, quien preside el bloque de la cámara alta abocado al clima. “Jamás nos aproximamos siquiera a una reducción del 40% en las emisiones”.

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La iniciativa no cumple el objetivo que se había fijado Estados Unidos de reducir la contaminación con carbono a la mitad para el 2030 y alcanzar emisiones netas de carbono cero en la economía para el 2050.

No todo el mundo está satisfecho.

“Esta ley es grande para Estados Unidos, pero en términos globales, es algo que debió haber llegado hace tiempo”, manifestó Niklas Hohne, cofundador del Instituto del Nuevo Clima en Alemania. “Estados Unidos tiene mucho que hacer todavía en relación con el cambio climático, su nivel de emisiones es muy, muy alto”.

Cuando se toman en cuenta las emisiones históricas de carbono, la inversión de Estados Unidos es inferior a las de Italia, Francia, Corea del Sur, Japón y Canadá, según Brian O’Callaghan, el principal investigador del Proyecto de Recuperación Económica de la Universidad de Oxford. Señaló que el proyecto no hace nada por cumplir las viejas promesas de Estados Unidos de ayudar a las naciones pobres a combatir el cambio climático.

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Mucha gente puede sentirse decepcionada. Los estadounidenses que quieran comprar un auto eléctrico, por ejemplo, podrían encontrarse con que no se ofrecerán reembolsos a muchos modelos hasta que no tengan más componentes fabricados en el país. Algunos expertos pronostican grandes peleas para atraer los nuevos proyectos de energía renovable, las cuales podrían tomar tiempo.

Los republicanos, que se opusieron en bloque al proyecto en el Senado, dijeron que aumentará el costo de la energía para los consumidores.

Larsen, de Rhodium, sin embargo, estudió los números y pronosticó que los consumidores se ahorrarán 112 dólares al año.

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El proyecto, de 755 páginas, gasta dinero sin meterse con los combustibles fósiles, lo que decepcionó a muchos en la izquierda.

Gore dijo que los ejecutivos de ese sector libraron por décadas “una campaña muy falta de ética para engañar a la gente”, generando dudas sobre la ciencia detrás del cambio climático.

A pesar de sus defectos, “el resultado innegable de esto será una expansión real de la energía eólica y solar”, opinó Harrison Fell, profesor de la Universidad Estatal de Carolina del Norte especializado en políticas energéticas.

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En 1988, en un caluroso día de verano, un científico de la NASA, Jim Hansen, llamó por primera vez la atención sobre el calentamiento global al decirle al Congreso que el dióxido de carbono estaba calentando el planeta.

“Es una vergüenza que a nuestro sistema político le haya tomado tanto tiempo reaccionar”, declaró Bill McKibben, un activista climático, quien se quejó que el proyecto le deja demasiado poder al sector de los combustibles fósiles.

De todos modos, agregó, “este proyecto ayuda a movilizar al resto del mundo. Es una declaración de que los hidrocarburos están en retirada y de que llegó la hora de la energía limpia”.


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