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EEUU

Death Valley es un imán para los aficionados a los aviones de combate

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Los fotógrafos dirigen sus cámaras hacia un avión de combate F-18 de la Estación Aérea Naval de Lemoore, California, que vuela en Rainbow Canyon. Los aviones de combate de la Fuerza Aérea y la Marina practican en Rainbow Canyon, conocido por muchos como “Star Wars Canyon”, cerca del borde occidental del Death Valley National Park. (Irfan Khan / Los Angeles Times)

(Los Angeles Times)

El avión de combate volaba bajo sobre el valle del desierto cuando se inclinó y se zambulló en un barranco. Entre las antiguas murallas, retumbaba como una gigantesca canica rodeando un suelo de madera.

El ruido, un marcado contraste con la tranquilidad del desierto, es parte del atractivo para los veteranos militares, entusiastas de la aviación y fotógrafos que se reúnen en la parte superior de “Star Wars Canyon” en el extremo oeste del Death Valley National Park.

Pero lo que realmente buscan es echar un vistazo a los pájaros mecánicos que rompen el cielo, y a los pilotos de la Fuerza Aérea y de la Marina de Estados Unidos que los maniobran como los cazas ficticios de X-Wing Starfighters.

Al escuchar el estruendo, Evert Van Koningsveld agarró su cámara y corrió hacia una barandilla en el borde del cañón. Siguió el avión con su Canon 80D, capturando 14 fotos en segundos. Se detuvo, bajó la cámara y observó cómo desaparecía el avión en una banda de nubes que se extendía como una hilera de bolas de algodón. El cielo ‘rugió’.

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Después del vuelo de alta velocidad, Koningsveld revisó cada disparo con una mirada de disgusto en su rostro.

Las fotos eran vívidas y nítidas, pero ninguna de ellas había sido tomada desde un ángulo que enfatizara el elegante cuerpo del Super Hornet F / A 18: sus alas trapezoidales, su cabina, sus alas o su cola. No había rastros de condensación en las puntas de las alas o incandescencias para transmitir la maniobrabilidad y la potencia de una aeronave que es capaz de viajar más rápido que la velocidad del sonido.

“Esto es una fotografía de aviación para ti”, dijo. “Nunca sabes lo que obtendrás”.

Koningsveld regresó a su auto, se sentó cerca del borde de la cajuela abierta y colocó la cámara a su lado. Miró al cielo y esperó, esperanzado por otra oportunidad.

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El cañón -de más de 5 millas de largo y hasta 5.000 pies de ancho- se encuentra a unas tres horas en auto al noreste de Los Ángeles, saliendo de la Ruta Estatal 190. Es conocido como Rainbow Canyon debido a sus estratos gris, naranja y rojo. La Fuerza Aérea de Estados Unidos se refiere al cañón como el “Jedi Transition”, pero casi todos los demás se refieren a el como “Star Wars Canyon”.

Para los primeros que lo visitan, puede parecer un lugar extraño para detenerse. El paisaje desolado ofrece poco más allá de las colinas escarpadas, rocas y mechones de flora frágil que parece que un mes de lluvia nunca podría revivirlos.

Pero el cañón es parte de un espacio aéreo militar restringido llamado Complejo R-2508, utilizado para entrenamiento de combate aéreo, pruebas de vuelo supersónicas y otras operaciones militares, ha sido además un imán para los observadores de aviones durante varios años.

Sólo hay un requisito para ser miembro de estos entusiastas: “tienes que estar ‘loco’ por la aviación”, dice Koningsveld.

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(Los Angeles Times)

Los observadores de aviones que fueron entrevistados en el transcurso de dos días, en marzo pasado, hablaron sobre la potencia y la velocidad de hasta 500 mph de los jets. Ese breve momento en el tiempo en que las proezas de ingeniería borran cualquier noción previa sobre las aeronaves y la gravedad. Cuando un avión de combate trasciende su papel y se convierte en un testimonio de los logros tecnológicos de la humanidad.

Con un sombrero naranja con solapa en la espalda, Candace “Candy” Campbell de Pacific Grove, California, trató de recuperar el aliento mientras explicaba la emoción que siente al verlo.

“Es pura, pura emoción”, dijo. “Su poder... esos pilotos son hábiles y tienen coraje”.

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Algunos de los pilotos se zambulleron justo al inicio del desfiladero, los dispositivos de poscombustión ardían. Otros cambian de rumbo en medio del cañón, volando a la altura de los ojos de los espectadores antes de caer. Algunos pilotos vuelan en línea recta como una bala.

“Algunas veces bajan y giran para que puedas ver su cara y puedas tomarles una foto”, dijo Campbell, de 68 años. “Hemos visto a uno entrar, balancearse y pasar por encima de nosotros”. En algunas de las imágenes en las redes sociales parece como si los pilotos fueran realmente conscientes de su audiencia mientras mostraban un cartel con el pulgar hacia arriba o la señal de rock ‘n’ roll.

Campbell y su esposo habían establecido un campamento en un punto llamado Father Crowley Overlook, llamado así por un sacerdote católico (el Padre John C. Crowley) que trabajó en el área del desierto durante los años 20 y 30. Hay al menos otros dos puntos de observación cercanos, pero Crowley es el lugar de avistamiento más popular de los aviones.

Para Campbell, cada vuelo es diferente del siguiente. Además de los aviones de combate, ha observado helicópteros volando en el mismo espacio, y una vez vio a un C-17, un avión de carga militar con cuatro motores, que se dejó caer en el cañón como un resorte y luego, como lo describió un espectador, ‘pasearse’ sobre el suelo del desierto.

“Simplemente se mueve de lado a lado con tanta gracia”, dijo. “Es como el ballet. Es espectacular”.

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Richard, de 71 años, y Candy Campbell, de 68 años, de Pacific Grove, California, buscan aviones militares con los ojos bien abiertos y la atención bien enfocada en las conversaciones sobre el vuelo provenientes de dos escáneres que cuelgan de su camper. (Irfan Khan / Los Angeles Times)

(Los Angeles Times)

La Fuerza Aérea y la Marina han utilizado “Star Wars Canyon” como área de entrenamiento desde la Segunda Guerra Mundial, mucho antes de que se convirtiera en parte del parque nacional en 1994, según Patrick Taylor, del Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos.

La mayoría de los aviones provienen de bases cercanas, como la Naval Air Weapons Station China Lake, Naval Air Station Lemoore, Edwards Air Force Base, Fresno Air National Guard Base y la Nellis Air Force Base en Nevada. Las fuerzas aliadas extranjeras también son conocidas por hacer sobrevuelos.

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A lo largo de los años, Taylor dijo que el número de observadores de aviones ha aumentado, en parte debido a las redes sociales. En 2010, el Servicio de Parques Nacionales instaló un estacionamiento, una barandilla a lo largo del borde del cañón y un baño en Crowley Overlook para dar cabida al creciente número de visitantes.

Larry Grace, un ex veterano de la Fuerza Aérea y presidente de la Sociedad Internacional de Fotografía de Aviación, dijo que el Mach Loop en el Reino Unido y el “Star Wars Canyon” en el Parque Nacional del Valle de la Muerte son dos de las áreas de avistamiento de aviones más publicitadas del mundo.

“A medida que las imágenes empezaron a darse a conocer”, dijo, “la gente preguntaba dónde se tomaron, y así es como esas áreas se hicieron populares”.

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Un T-38 Talon con base, vuela hacia Rainbow Canyon en la Base de la Fuerza Aérea Edwards. (Irfan Khan / Los Angeles Times)

(Los Angeles Times)

Hace diez años, Koningsveld condujo hasta el cañón y esperó media hora con la esperanza de ver un avión.

El holandés de voz grave, que se obsesionó con los aviones cuando era niño, no tuvo éxito en su búsqueda. Pero él y su esposa, José (pronunciado Josae), ya eran visitantes frecuentes de Estados Unidos, asistían a espectáculos aéreos anuales en Nevada y California, cuando hace cuatro años, Koningsveld, de 61 años, decidió probar de otra manera el “Star Wars Canyon”. Esta vez, vio un avión de combate, y desde entonces, él y su esposa hicieron viajes anuales al desierto.

“Ahora soy un poco más paciente, puedo quedarme todo el día aquí, envejeciendo”, dijo, riendo.

El éxito al visitar “Star Wars Canyon” es frecuentemente debido a la suerte. Algunos días, lo único que puedes ver en vuelo son los cuervos (o como lo llaman algunas de las personas que han venido con frecuencia: “B1-RD”), y luego están esos días sagrados en que aparecen decenas de aviones militares.

Los observadores experimentados (muchos de los cuales son fotógrafos profesionales) vienen preparados. Traen comida, descargan su equipo, despliegan sus sillas, se ponen bloqueador solar y mantienen sus ojos en el cielo.

“Si estás hablando con alguien o buscando en otro lugar, podrías perdértelo”, dijo Koningsveld.

Koningsveld y su familia vivían en la ciudad de Zeist, no lejos de una base de la Real Fuerza Aérea de los Países Bajos en el centro del país. Era un niño pequeño cuando su padre lo llevó a su primer espectáculo aéreo y lo introdujo en el mundo de la aviación. Con el tiempo, Koningsveld canalizó su interés en los aviones militares hacia una carrera de fotografía independiente. A principios de la década de los 90, volaba con escuadrones de demostración de vuelo como el Royal Air Force Aerobatic Team del Reino Unido, conocido como Red Arrows, y un escuadrón de vuelo de la Royal Canadian Air Force, llamado Snowbirds.

Mientras esperaba en el mirador por donde pasaría el siguiente avión, Koningsveld dijo que esperaba ver su avión favorito, un F-15 Strike Eagle, y lo hizo, al día siguiente. “Se ve bien y es sumamente poderoso”, dijo Koningsveld.

Su esposa lucía una blusa de mezclilla con la imagen de un F-15, una sugerencia, tal vez, de un entusiasmo compartido.

“Ella está casada conmigo, así que su afición ya es por defecto”, dijo Koningsveld, riendo. Jose sonrió y se quedó tan silenciosa como el desierto.

 Los orígenes del apodo del cañón están sujetos a debate. Algunos entusiastas de la aviación hablan de escenas del desierto en la franquicia de la película “Star Wars” que se filmó en Death Valley. Las rocas expuestas en las paredes del cañón les recuerdan a Tatooine, el planeta hogar de Anakin y Luke Skywalker.

Otros sugieren que los pilotos que vuelan en el cañón se sienten como si estuvieran cayendo en la zanja de la Empire’s Death Star, evitando el fuego de los cañones láser, al igual que Luke en “A New Hope”.

Pero el apodo de la zona no era un tema candente entre los observadores de aviones, fotógrafos de aviación europeos, chicos militares, veteranos y Campbell, estacionados a lo largo del borde del cañón en un ventoso día de marzo. Su enfoque estaba en otra parte.

Pasaron las horas, la gente dormía, una mujer se bronceaba, algunos de los visitantes platicaban, deteniéndose a mitad de la frase cada vez que escuchaban el crujido de un escáner de radio. Algunos de ellos saltaron con sus cámaras en el momento en que escucharon un estruendo.

Varios veteranos sugirieron que la experiencia en “Star Wars Canyon” es análoga a la pesca: esperas y observas, y esperas ver algo bueno.

Algunos han visto un F-15 Strike Eagle, un A-10 Thunderbolt II (apodado el “Warthog”), un F-16 Fighting Falcon, o aviones de transporte como el C-17 o el C-130. En ocasiones, alguien tiene la suerte de observar un avión raro como el F-117 Nighthawk, un avión de ataque furtivo que se retiró en 2008.

La multitud incluía a unos pocos turistas que visitaban el Death Valley National Park, obligados a detenerse en el mirador después de ver las filas de trípodes y cámaras. ¿Qué están esperando todos?, preguntaban. A veces, un avión de combate aparecería en el horizonte como respuesta.

Estos encuentros aleatorios pueden llevar a un nuevo pasatiempo y, en el caso de unos pocos, a una adicción.

De hecho, así sucedió con Campbell, una ex fotógrafa de paisajes, y su esposo de 71 años, Richard.

La pareja había sido atraída por el Death Valley y el paisaje desértico. Comenzaron a visitar el parque con sus hijos en la década de 1970, pero sólo eran vagamente conscientes de que aviones militares volaban en el área. Hace unos cuatro años, se detuvieron por casualidad en el estacionamiento de Father Crowley Outlook. Los Campbell bebían té dentro de la Dodge Caravan 2001 cuando vieron que un avión de combate giraba por el cañón.

Richard y Candy estaban a la altura de los pilotos y fue amor a primera vista.

Ahora hacen el viaje de ocho horas desde la costa central de California hasta el cañón cada año, dedicando una semana al avistamiento de aviones. Al igual que otros viejos visitantes, esperan que “vibren”, un término que se usa para describir lo que sucede cuando un avión de combate vuela bajo con sus dispositivos encendidos.

En un correo electrónico que envió a sus hijos el año pasado, Campbell describió un momento como este, que involucra a un Super Hornet F / A-18.

“El avión ruge sobre mi cabeza”, escribió ella, “y cuando digo sobre mi cabeza, estoy diciendo que volaba bajo ... el cielo estaba cubierto por el cuerpo del avión. Estaba tan cerca que parecía que si me hubiera estirado podría tocarlo”.

Los Campbell se sentaron en sillas plegables en el mirador; un diario que utilizan para registrar sus avistamientos se colocó en una pequeña mesa gris entre ellos. Cerca de allí, los escáneres de radio rompieron el silencio, mientras los pilotos se comunicaban con sus torres. Los Campbell esperaban escuchar palabras como “Jedi”, “Sidewinder” y “Charlie”, cualquier cosa que les diera una advertencia anticipada de que un avión estaba solicitando permiso para volar a través del cañón.

A lo largo de los años, los visitantes habituales han aprendido a depender de Campbell, quien se ha convertido en un escáner humano. Ella parece detectar los aviones mucho antes que nadie más.

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(Los Angeles Times)

Mike Price, de 66 años, y su esposa, Shelley, de 61 años, de Portland, Oregon, estaban visitando el Death Valley cuando decidieron detenerse en el mirador. Eran como las 2 de la tarde y Campbell alertó a todos para que se prepararan, un jet se acercó, pero el momento terminó demasiado rápido. Price, quien no pudo obtener una foto porque presionó el botón equivocado mientras intentaba encender su cámara, expresó una queja que se ha vuelto familiar.

“Sucedió demasiado rápido”.

 Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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