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Desde sus distintos escondites en las montañas, 'El Chapo' administró su negocio de narcotráfico y supervisó el guión de una película

Desde sus distintos escondites en las montañas, 'El Chapo' administró su negocio de narcotráfico y supervisó el guión de una película
A la izquierda Joaquín "El Chapo" Guzmán, el narcotraficante colombiano Alex Cifuentes y una mujer no identificada aparecen en una foto sin fecha. (Volante)

Uno de los ex jefes del cartel de Sinaloa es ahora testigo en el juicio contra Joaquín "El Chapo" Guzmán. Alex Cifuentes, otro líder de la multimillonaria operación del narcotráfico, pudo ofrecer una visión única de su ex jefe.

Durante dos años, estos hombres fueron compañeros de habitación en las montañas del noroeste de México, en donde Guzmán acostumbraba esconderse.

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Cifuentes, miembro de una poderosa familia de narcotraficantes colombianos que se asoció con Guzmán, testificó el 14 de enero ante una corte federal, que vivió con el capo de la droga en una variedad de "humildes chozas de pino" desde el 2007 hasta el 2009 para poder "garantizar" que Guzmán enviara la cantidad correcta de dinero a Colombia por la cocaína, la heroína y la metanfetamina que le proporcionaban.

Había mucho dinero para enviar: $40 millones al mes, declaró.

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Las modestas chozas, explicó, también estaban equipadas con ventanas polarizadas, televisores de plasma, lavadoras, secadoras, sistemas de comunicación, dos sirvientas y guardias fuertemente armados.

Describiéndose a sí mismo como la "mano derecha de Guzmán y también su mano izquierda", Cifuentes dijo que era esencialmente uno de los "secretarios" de Guzmán con tareas tales como coordinar envíos de toneladas de cocaína y otras drogas a Nueva York, Los Ángeles y Phoenix, así como a Canadá.

Dijo que ganaron "docenas de millones" de dólares solo por el narcotráfico en Canadá. Guzmán quería enviar la droga a Canadá en barcos, a través del lago Champlain. También quería un rancho con una pista de aterrizaje para facilitar los envíos mediante el uso de aviones, testificó Cifuentes, quien describió otra de las tareas que Guzmán le encomendó: matar a Christian Rodríguez, el experto en tecnología que se convirtió en informante del FBI.

Guzmán se enteró de que Rodríguez estaba aprovechando el sistema de comunicaciones cifradas que el mismo había creado para el cártel luego de que el hermano de Cifuentes, Jorge Cifuentes, fue arrestado.

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"Deberíamos buscarlo y matarlo", dijo Guzmán a Cifuentes quien deseaba eliminar a Rodríguez en represalia por su traición.
Posteriormente, Cifuentes recurrió a su propia secretaria para obtener ayuda en la búsqueda de Rodríguez.

Pero Cifuentes tenía un problema, "no sabía el apellido de Christian", dijo. Tampoco lo sabía su secretaria, quien de acuerdo con los mensajes de texto leídos en corte, afirmó que intentaría usar Google o Facebook para encontrarlo. Nunca lo encontraron.

Y hubo un proyecto menos violento en el que Cifuentes trabajó durante casi seis años: escribir un guión para una película y un libro sobre Guzmán, con su total participación. Cifuentes testificó que fue la esposa del Chapo la que le sugirió a Guzmán que hiciera una película y escribiera un libro para ganar dinero con su propia historia. Guzmán planeó dirigir la película él mismo, testificó Cifuentes.

Aunque podían haber estado escondidos en chozas en lo alto de las montañas, aún había tiempo para fiestas. Cifuentes recordó una fiesta de cumpleaños para Guzmán, en la que le dieron un carro blindado blanco, motocicletas y un Hummer de camuflaje, impresos con las iniciales de Guzmán.

Mientras que una incursión del ejército era una amenaza constante en las montañas, Cifuentes declaró que Guzmán siempre estaba tranquilo. Su rutina habitual era despertarse al mediodía, luego devolver llamadas y hacer tratos mientras caminaba entre los árboles en su propiedad. Siempre llevaba puesto un traje de camuflaje "para mezclarse con la vegetación", testificó Cifuentes.

Incluso en una ocasión Guzmán regaño a un guardia por avisarle con demasiado tiempo de anticipación sobre una presunta incursión del ejército. Cifuentes dijo que Guzmán no quería que lo despertaran en medio de la noche, y si tenían que hacerlo, le decía al guardia que solo necesitaba un aviso de cinco minutos. "Incluso si estoy desnudo", dijo, "huiré así".

Para leer este artículo en inglés, haga clic aquí.

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