Flor Amargo debuta en L.A., su nueva casa de libertad y de locura

La cantautora Flor Amargo durante una de sus presentaciones en su lugar de origen.
(Agencia Reforma )
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La artista mexicana Flor Amargo se muestra tal y como es

Si lo único que sabes de Flor Amargo es que participó en dos temporadas del ‘reality’ “La Voz México”, pensarás que se trata simplemente de una figura proveniente del pop comercial. Pero no es así, ya que, sin responder necesariamente a los lineamientos de la escena alternativa, ella es en realidad una artista inclasificable cuya fama actual proviene de sus arriesgadas experimentaciones sonoras y escénicas, efectuadas mayormente en medio de espacios públicos.

En primer lugar, la mujer que responde a este seudónimo se llama Emma Mayte Carballo Hernández, y el apelativo surgió cuando lideraba un grupo musical, antes de volverse solista y, obviamente, mucho antes de su mudanza a Los Ángeles, que se produjo hace pocos días y que, en un primer momento, le servirá para ofrecer este viernes un concierto gratuito en el Levitt Pavilion del Parque MacArthur, a partir de las 7 p.m.

“Hoy conocí mi casita; no hay ni cama todavía, pero ya quiero que esta sea la ciudad desde la que dé a conocer mi música”, fue lo primero que nos dijo la cantante y multi instrumentista al conectarse con nosotros a través del Zoom. “Voy a estar yendo a diferentes ciudades de Estados Unidos, pero esta va a ser mi base”.

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Flor Amargo, que alista el lanzamiento de su nuevo álbum “Reina del Barrio”, se dio a conocer masivamente en las redes gracias a sus impredecibles actuaciones en el metro de la Ciudad de México, lugar en el que creció desde pequeña (ya que nació en Oaxaca), por lo que le preguntamos si piensa hacer algo semejante en las estaciones de L.A., donde las autoridades son particularmente hostiles con este tipo de presentaciones.

“Me encantaría hacerlo, aunque también planeo hacer una gira que va a ser más formal, pero informal al mismo tiempo”, retomó ella, refiriéndose tanto al hecho de que cada uno de sus shows es distinto al anterior como a su deseo de ofrecer lo suyo en parques y plazas públicas.

En busca de la emoción adecuada

Pese a tener una formación clásica (estudió en el Conservatorio Nacional de Música de la capital azteca) y a ser una virtuosa del piano, Flor Amargo incursiona sin cesar en diferentes géneros y estilos. Por su lado, “Reina del Barrio”, que se estrena el 27 del próximo mes, se inclinará por una mezcla de cumbia y ska, como lo ha demostrado el reciente sencillo “Casarme contigo”.

“Yo no nací para encasillarme, para ponerme límites de que yo era nada más la que tocaba el piano y ya, o la que cantaba y ya”, enfatizó. “Al principio, todas las disqueras me rechazaban por lo mismo; me decían que no actuara, y yo me cansé de lo que me decían. Eso hizo que me fuera a la calle, porque en la calle podía ser yo”.

Durante los meses más duros de la pandemia, el Levitt LA, uno de los escenarios más gratos para ver música en vivo sin costo alguno en el Sur de California, apeló a una serie de actividades virtuales y presenciales -pero, en el segundo caso, muy limitadas- que le permitieron mantenerse de algún modo en la mira de los concurrentes habituales a sus solicitados espectáculos veraniegos en el Parque MacArthur.

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“Bailaba desde niña, y mi familia es de puros cómicos. ¿Por qué tenía que hacerle caso a la gente con esquemas? Ayer que estuve en Chicago, se me acercó un señor para decirme ‘gracias por ser tú’, y eso es lo que quiero inyectarle a la gente con este proyecto”, prosiguió la mexicana, para recordar luego que su primer álbum, “Carrusel” (2010), lanzado por una disquera formal, resultó un fracaso comercial, lo que fue inicialmente devastador, pero terminó siendo positivo en su carrera.

Y es que, para ella, el fracaso no existe. “Lo que existe son experiencias que nos enseñan el camino. Me di cuenta de que esa caída había sido mi más grande fortaleza, y sobre eso construí lo que hoy es Flor Amargo”, retomó. “Estoy feliz de ser una artista independiente que se encuentra ahora en Los Ángeles, que acaba de estar en Chicago y que se irá después a Europa. Este es el mejor testimonio de que la actitud es lo más importante”.

En ese sentido, y a pesar de lo que podría indicar la segunda parte de su nombre artístico, nuestra entrevistada hace por lo general canciones rebosantes de optimismo y buena vibra, lo que tiene que ver también sin duda con la satisfacción que produce en muchos de los que la escuchan, más allá de las emociones que puedan generar sus actos extravagantes.

“Flor Amargo es muy alegre, muy feliz, muy ‘dicharachera’ y muy extrovertida, pero también tiene una faceta que es muy depresiva”, explicó. “Aquí la onda es lo que haces con esa tristeza, y cuando Emma Mayte está triste, se pone a ver videos de Flor Amargo y termina risa tras risa. De ahí salen la creatividad y las canciones, porque me gusta transformar las emociones, no dejarme posesionar por ellas”.

Flor Amargo posa para la prensa.
Flor Amargo posa para la prensa.
(Agencia Reforma )

Amores imposibles

En sus versiones más controladas, muchas de las composiciones que ha revelado con el paso del tiempo son particularmente bonitas y sofisticadas, como es el caso de la inspirada “Meteoro”. Pero eso puede cambiar cuando se presentan en vivo, en momentos en que la autora de las mismas piezas parece tocar y cantar de manera mucho más desprolija, mostrando una actitud casi punk que no es del agrado de todos sus oyentes.

“Una de las propuestas que tengo es no juzgarme ni juzgar si lo que hice es loco o es bonito o es feo. Nace espontáneamente”, señaló. “La gente va a hablar y a decir [cosas negativas], pero lo que yo hago es no prestar atención ni a los comentarios buenos ni a los malos. Lo importante es lo que yo haya hecho y lo que yo haya disfrutado. No soy monedita de oro ni un producto hecho. A mí hizo la divinidad, y la divinidad hace cosas diversas”.

Revisar las letras de sus temas sirve para darse cuenta de que muchas de ellas poseen aspectos existencialistas o simbólicos que se salen de la norma, incluso cuando se refugian en temáticas románticas. “A mí me inspira mucho el amor. El amor platónico; ese que nunca se va a dar”, dijo. “Tengo eso del artista que se enamora de cosas que quizás ni existen; de recuerdos, de otras vidas de las que me llegan las melodías. La composición me llega de repente”.

Flor Amargo decidió salir del clóset y utilizó sus redes para revelar que es homosexual.

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A inicios del pasado mes de diciembre, Flor Amargo salió del clóset públicamente y anunció su relación con otra mujer, su representante Lolita, lo que profundizó el amor de sus fanáticos incondicionales y el rechazo de sus detractores. “Mucha gente me decía, ‘¿por qué tienes que decir que eres de la comunidad LGBTQ? ¿Por qué sacas a Lolita, si es tu vida privada?’”, recordó. “Lo es, sí, pero estoy hablando de una comunidad que hasta la fecha sigue siendo vulnerada, que ve cómo en muchos estados de la república mexicana no es aceptado el matrimonio igualitario, que tiene una identidad que sigue siendo vista como un motivo de descalificación”.

“Lo necesito decir como figura pública, porque tengo la responsabilidad de darle esperanza a otras mujeres y a otros hombres de que pueden ser quienes son y hacer sus sueños realidad”, prosiguió. “Además, a mí me hubiera gustado tener un apoyo, una figura que se destapara y que lo dijera, para tener ese aliciente del ‘sí se puede’. Sigue habiendo machismo e ideas retrógradas, porque nos criaron con las películas de Disney; pero yo no quiero ser una princesa, sino una bruja”.

Mente distinta

Debido a sus aventuras en el sistema de transporte capitalino, que despertó toda clase de comentarios, Flor Amargo recibió hace ya tiempo el calificativo de “La Loca del Metro”, lo que puede ser visto como un insulto o como un término curiosamente simpático, dependiendo del usuario. ¿Pero cómo se ve ella misma?

“Yo tengo un tatuaje que dice ‘La Loca’. Me han llamado así desde que era chiquita, y a mí eso me causaba muchísima tristeza; pero después, cuando me puse investigar porqué esa palabra me molestaba tanto, me di cuenta de que la raíz de eso es que siempre fui diferente”, nos respondió.

“La verdad es que, como ser humano, nadie sabe quién es. Tu edad y tu profesión no son lo que eres. Hay todo un misterio envuelto en lo que somos como seres humanos”, añadió. “El día de hoy, si aceptarme a mí misma implica que me llame ‘loca’, bendita sea la locura, porque esa es la que me ha curado. Es la locura que todo lo cura. No quiero ser una cuerda en un mundo como este”.