CRÍTICAS. Un superhéroe asiático de lujo, una Cenicienta latina y más estrenos de cine

Simu Lui y Awkafina en una escena de “Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings”.
(Marvel)
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Esto es lo que puedes esperar de ‘Shang-Chi’, ‘Cinderella’ y otros lanzamientos en salas y ‘streaming’

La temporada veraniega que llega pronto a su fin nos presenta su última superproducción, disponible solo en salas; pero los lanzamientos que revisamos en esta ocasión incluyen también títulos accesibles en plataformas y Video On Demand, configurando un panorama fílmico que, en este caso, muestra una saludable diversidad.

SHANG-CHI AND THE LEGEND OF THE TEN RINGS

Director: Destin Daniel Cretton

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Reparto: Simu Liu, Awkafina, Tony Leung

Género: Superhéroes / Acción / Fantasía

Las grandes producciones de Hollywood han empezado a dar pasos acelerados para saldar las numerosas deudas que tienen con las comunidades que antes ignoraban, y se piense lo que se piense de esta decisión, lo cierto es que la misma viene produciendo resultados ciertamente interesantes, como es el caso de “Shang-Chi and the Legend Of The Ten Rings”, que se estrena exclusivamente en salas y que, 45 días después, podrá verse a través de Disney+.

Debo admitir por mi lado que el desconocimiento no proviene únicamente de un grupo cultural hacia otro (u otros), ya que, como latino que soy, antes de ver esto, no sabía de la existencia de este superhéroe asiático creado por Marvel en los ‘70, por lo que comparar la presente película con los cómics no es algo que se encuentre a mi alcance en estos momentos.

Pero lo que sí puedo decir es que, a pesar de sentirse mucho más como una historia de fantasía que una de superhéroes, y a su cercanía a veces excesiva con el espíritu de Disney (porque sabes que Disney compró Marvel, ¿verdad?), la película tiene la suficiente garra y sofisticación visual como para complacer a los amantes de la acción de alto vuelo (lo que va desde una temprana escena de combate cuerpo a cuerpo en un bus de la ciudad de San Francisco hasta las luchas finales que se desarrollan en el territorio ficticio de Ta-Lo, donde se inmiscuyen interesantes técnicas de danza).

La cinta, que no está libre de aspectos emotivos y familiares, es también una excelente carta de presentación internacional para su protagonista Simu Liu, un actor chino criado en Canadá que había participado ya en series televisivas y que posee el carisma y el talento necesarios para asumir la responsabilidad; y además de darle una nueva oportunidad de lucimiento a la asiático-americana Awkwafina (de excelente desempeño en “The Farewell”), nos presenta a un villano complejo y multidimensional (Wenwu-The Mandarin, brillantemente encarnado por Tony Leung), lo que no sucede siempre en esta clase de propuestas y le debe probablemente mucho a la elección como director y coguionista de Destin Daniel Cretton, el cineasta hawaiano de ascendencia japonesa que nos impresionó ya hace algunos años con la contundente “Short Term 12”.

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CINDERELLA

Directora: Kay Cannon

Reparto: Camila Cabello, Idina Menzel, Minnie Driver

Género: Musical / Romance

¿Necesitaba alguien una nueva versión cinematográfica o televisiva del cuento de la Cenicienta, fuera de los ejecutivos de la industria a los que no les molesta precisamente sumar unos cuantos milloncitos a sus modestas cuentas bancarias? Si se lo preguntáramos, ellos mismos nos dirían que sí, porque la que proponen ahora es supuestamente diferente. Para empezar, es un musical. Y en lugar de tener al frente a una rubia, nos ofrece a una latina.

En ese sentido, la nueva “Cinderella” (disponible directamente en Amazon Prime tras haber tenido que abandonar sus pretensiones de verse en las salas debido a la pandemia) llama efectivamente la atención por los numerosos momentos en los que los diálogos hablados se vuelven cantados y por el rol estelar de la cubano-americana Camila Cabello, aunque la música suena demasiado complaciente y apegada a las reglas del ‘mainstream’ y la elección de la intérprete (que es una conocida cantante y debuta aquí como actriz) desafía evidentemente la verosimilitud histórica, más allá de que ella sea indudablemente encantadora.

Sin embargo, el problema principal en esta versión es su superficialidad. Sabemos que se trata de un trabajo destinado a las grandes audiencias, y es encomiable que se introduzcan elementos de empoderamiento femenino (Cenicienta quiere ser una diseñadora de vestidos y no una princesa; la directora y guionista es una mujer, Kay Cannon) y de apertura hacia sectores normalmente discriminados (el hada madrina se transforma en un ‘hado’ gay y afroamericano); pero, en este caso, los toques progresistas se sienten mucho más forzados que en otros títulos, sobre todo porque los cambios positivos que terminan produciéndose terminan dependiendo de la buena voluntad de hombres poderosos.

Sea como sea, con su mezcla de versiones de canciones famosas y nuevas, sus vistosos efectos especiales, su estética a medio camino entre lo contemporáneo y lo ‘retro’ y sus impresionantes vestuarios, la película promete hacerle pasar un buen rato a quienes la vean en casa sin esperar maravillas… o sin pretender que el famoso zapatito de cristal se convierta de pronto en el símbolo de una gran revolución contra la opresión feudal.

YAKUZA PRINCESS

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Director: Vicente Amorim

Reparto: Masumi, Jonathan Rhys Meyers, Tsuyoshi Ihara

Género: Acción / Artes marciales

No es motivo de extrañeza poder contar con una nueva producción fílmica dedicada a los yakuza, la organización criminal japonesa cuya lamentable trascendencia internacional se ha prestado a toda clase de dramatizaciones. Pero la nueva cinta “Yakuza Princess”, disponible desde este viernes en salas y On Demand, logra encontrarle un giro fascinante al tema al desarrollarse en la capital de Brasil, sin que ello la lleve a abandonar la esencia de lo que podría ser descrito como una escuela dramática.

Como se explica al inicio del filme -que es de hecho brasileño y se inspira en una novela gráfica igualmente brasileña-, Sao Paulo alberga a la comunidad nipona más grande en el extranjero, lo que da pie a una historia hablada mayormente en inglés y en japonés que incluye a un personaje principal de origen anglosajón (Shiro, un tipo con evidentes habilidades para la lucha encarnizada que despierta en un hospital con amnesia y que es interpretado por el irlandés Jonathan Rhys Meyers), pero tiene como estrella a Akemi, una muchacha aparentemente inofensiva que, ante las circunstancias que se le presentan, demuestra talentos igualmente implacables para la pelea (y que es interpretada por la sorprendente Masumi).

Evidentemente, hay mucho más en el pasado de Akemi de lo que ella imagina, lo que la pone súbitamente a la merced de toda clase de rufianes a los que se enfrenta básicamente a patadas y con el uso de espadas, aunque no faltan por aquí los balazos. Pese a que el conjunto entero tiene un indudable aroma a serie B, lleno de violencia y de ‘gore’, el director Vicente Amorim eleva todo con su vibrante puesta en escena.

ISABELLA

Director: Matías Piñeiro

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Reparto: María Villar, Agustina Muñoz, Pablo Sigal

Género: Drama

La alternativa latinoamericana de esta semana llega de la mano de una cinta argentina que, además de tener un origen distinto al habitual en lo que respecta a los estrenos que se dan en los Estados Unidos, maneja un estilo decididamente independiente y exigente que no sintonizará ni por asomo con los seguidores de las tendencias comerciales, pero que debería llamar la atención de los espectadores adeptos a las corrientes más independientes y artísticas.

En ese sentido, “Isabella” (disponible desde el viernes en el Laemmle Royale de Santa Mónica) no es el primer largometraje que su director y guionista Matías Piñeiro genera bajo inspiración de las obras de Shakespeare, pero en contextos contemporáneos y con una libertad creativa que se sale permanentemente de la narrativa convencional mientras desafía los finales tradicionales, además de prescindir de bandas sonoras.

Eso no quiere decir que la cinta sea inaccesible. En ella, asistimos básicamente al proceso íntimo de Mariel (María Villar), una actriz que intenta ser contratada para encargarse del papel principal de una nueva puesta en escena teatral de “Medida por medida”, pero que establece una curiosa relación de amistad y competencia con Luciana (Agustina Muñoz), quien es también una intérprete de las tablas.

Más allá de la ambigüedad de los hechos y de que se generan muchas más preguntas que respuestas, el filme sobresale por su esmerada estética (el uso del color es esencial) y por el brillante desempeño de sus protagonistas, quienes logran para mantener el tono naturalista de la interpretación en medio de una propuesta que no tiene nada de convencional.