Este coordinador de peleas de Hollywood sobrevivió a un brutal accidente. Ahora vive una batalla por la tutela

Former Hollywood trainer, boxer and fight sequencer Nigel Hudson poses on a couch.
Nigel Hudson, que en su día fue un exitoso entrenador de estrellas y coordinador de escenas de lucha en el cine, se enfrenta ahora al antiguo curador que se encargó de sus finanzas tras un devastador accidente de coche
(Wally Skalij / Los Angeles Times)
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Nigel Hudson estaba en la cima de su carrera. Boxeador profesional, instruido en artes marciales, se había hecho un hueco de éxito en Hollywood entrenando a actores y estrellas del rock, además de coreografiar secuencias de lucha para películas como “Sr. y Sra. Smith”, cuando su vida se vino abajo en un devastador accidente en Sunset Boulevard.

Hudson se dirigía a Malibú con dos amigos la mañana del 7 de enero de 2007. Mientras estaba detenido en un semáforo, un camión chocó por detrás a su Lincoln Navigator.

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Hudson, que entonces tenía 38 años, sufrió un traumatismo craneoencefálico, una fractura de cuello y otras numerosas lesiones que requerirían múltiples cirugías y tratamientos médicos. Tras años de litigio por el accidente, en 2011 se le concedió un acuerdo de 13.863.000 dólares. Más de la mitad del dinero se destinó a pagar a los abogados de Hudson y sus gastos médicos iniciales y de otro tipo. El resto le dejó un importante colchón financiero para su sustento y futuros gastos médicos.

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Pero entonces comenzó el calvario de Hudson.

En la primavera de 2012, Hudson aceptó que su viejo amigo, Lucas Foster, fuera nombrado curador general de su patrimonio. El acuerdo legal dio a Foster, un productor de cine con un largo currículum en películas como “Ford contra Ferrari” y “Bad Boys”, un amplio control sobre las finanzas de Hudson.

En los archivos judiciales, Hudson alegó que Foster, a quien consideraba su “hermano”, se aprovechó de su posición y robó dinero de su patrimonio, extendiendo cheques a él mismo y a sus propias compañías cinematográficas como “reembolso” de gastos que nunca hizo.

Netflix aseguró que “The Squid Game” (“El Juego del Calamar”) es el mejor estreno de la historia de la plataforma al sumar 111 millones de espectadores en sus primeros 28 días de emisión.

Foster declined requests to be interviewed. In a statement, his publicist, Howard Bragman, said: “This is a classic tale of letting no good deed go unpunished. ... It’s clear that Lucas Foster acted honorably and in his former friend’s best interests at all times. Mr. Foster and his team are confident that the claims, made by Mr. Hudson in the court of law, will continue to be resolved in Mr. Foster’s favor, which is where he will be making his case, vs. in the media.”

Foster’s handling of Hudson’s money eventually erupted into a long legal battle, one that highlights the immense power conservators wield and raises questions about the potential for abuse in a legal system that was set up to protect against exploitation, legal experts say.

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Hudson sostiene que descubrió el presunto fraude cuatro años después de que la tutela terminara en 2014, mucho después de que un juez de sucesiones de Los Ángeles y el tutor ad litem designado por el tribunal firmaran la contabilidad final de Foster.

“Confiaba en él”, expresó Hudson. “Robar a alguien que se está recuperando de una lesión cerebral… eres el encargado de todas sus finanzas y le hurtas en sus narices: eso es repugnante”.

A principios de septiembre, el Tribunal de Apelación del 2º Distrito de California falló en contra de la sentencia de un tribunal inferior que denegó la moción de Hudson para anular la aprobación por parte del tribunal de la contabilidad financiera de la tutela de Foster.

El tribunal de apelación determinó que el tribunal testamentario se equivocó al imponer una carga demasiado alta a Hudson para determinar el fraude.

Michael Augustine, abogado de Foster, declinó hacer comentarios para este artículo.

“El Sr. Hudson y su abogado han hecho un montón de acusaciones sin fundamento y están intentando ahora utilizar la prensa para servir a sus intereses. Dado que hay un litigio en curso, el Sr. Foster abordará las imputaciones en el tribunal, no en la prensa, y confía en que todas las reclamaciones se resolverán a su favor”, comentó Alan S. Gutman, un abogado que representó a Foster en una acción civil separada, en una declaración a The Times.

Netflix ha suspendido a tres empleados que irrumpieron en un encuentro virtual entre los ejecutivos de la compañía como protesta por la emisión de “The Closer”, una cinta del cómico Dave Chappelle cuyos comentarios sobre las personas trasngénero han causado controversia.

En los últimos meses, la intensa batalla legal de Britney Spears’ para poner fin a su controvertida tutela de 13 años y arrebatarle a su padre el control de su vida, así como de sus finanzas ha puesto en la mira el tema de las tutelas y ha dado lugar a peticiones de reforma legislativa. Mientras que un caso de tan alto perfil acapara los titulares, muchos otros pocas veces merecen el escrutinio público.

Ya en 2005, una investigación del Times sobre el sistema de tutela informó de los abusos generalizados, descubriendo que “la supervisión es errática y superficial” y que “los jueces rara vez toman medidas contra los curadores”. Un año más tarde, la Legislatura del Estado de California aprobó una amplia revisión del sistema, pero muchas de las reformas no se financiaron tras la recesión de 2008.

Adam Streisand, un abogado al que Spears intentó contratar en 2008 al principio de su tutela describió a los tribunales testamentarios que tramitan y supervisan las tutelas como sobrecargados de trabajo y sin recursos.

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“Lamentablemente, la razón por la que existen las tutelas es porque hay individuos que son propensos a la manipulación y a que se aprovechen de ellas”, explicó. “Es difícil defender a las personas vulnerables de la gente que se supone que las protegen”.

Producer Lucas Foster smiles at a film premiere.
El productor Lucas Foster llega al estreno de “Law Abiding Citizen” en el Grauman’s Chinese Theatre de Hollywood el 6 de octubre de 2009.
(Gabriel Bouys / AFP via Getty Images)

Hudson tenía 26 años cuando llegó a Los Ángeles, era un boxeador entrenado procedente de Taunton, Inglaterra, conocida por su monasterio del siglo X. Sin dinero y sin conocer a nadie, aterrizó en el Wild Card Boxing de Santa Mónica, donde dijo que, durante un tiempo, durmió en el ring de boxeo. “Era el lugar más cómodo del gimnasio”.

También le abrió la puerta a la industria del entretenimiento a Hudson. Entrenó a Orlando Bloom y Michael Peña para la película de 2004 “The Calcium Kid”. Un encuentro con Arthur Fogel, presidente de giras mundiales de Live Nation Entertainment, le puso en contacto con Madonna, a la que, según indicó, se unió en 2006 en una gira como preparador físico.

En el gimnasio conoció a Foster y a su mujer, que tomaban clases allí.

“Empezamos como clientes y luego nos hicimos amigos”, señaló Hudson.

Según Hudson, Foster organizó una reunión entre él y Doug Liman, que estaba dirigiendo “Sr. y Sra. Smith”. Además de coreografiar las escenas de lucha, Hudson entrenó a Brad Pitt para su película de 2005.

El accidente puso fin a todo eso. Tal y como describen los archivos judiciales, Hudson quedó deprimido, enfadado, se distrae fácilmente y se aísla. Se separó de su mujer. También estuvo entrando y saliendo de la atención médica, incluyendo casi un año en un centro cerebral en Bakersfield. Se ha sometido a múltiples operaciones en la espalda y el cuello y recientemente le han colocado una placa metálica en el brazo izquierdo; tendrá que operarse del tobillo izquierdo y también le pondrán una placa metálica en el brazo derecho.

“Siempre me duele algo”, menciona.

El accidente también le dejó un trastorno de movimiento involuntario. Como resultado, ha tenido que reconstruirse la boca dos veces. “Me rechinan los dientes hasta la encía”.

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Hudson comentó que en el momento de su accidente había estado fuera de contacto con Foster. “Nunca fue a verme al centro de lesiones cerebrales. Ni siquiera me visitó inicialmente mientras estaba en casa”, recordó Hudson.

Foster, dijo, apareció justo antes de que se le concediera la indemnización y empezó a hablar con abogados especializados en lesiones personales.

“Estaba drogado todo el tiempo por los medicamentos. Es decir, no estaba allí", señaló Hudson. “Lucas siempre me preguntaba: '¿Confías en ellos?’ refiriéndose a sus abogados. Y luego me decía: ‘Te tengo’, y yo decía: ‘Gracias’”.

“Y entonces fue a mis abogados y les dijo: ‘Oye, [Hudson] quiere una tutela’. Yo ni siquiera sabía lo que era la tutela. Acepté una tutela voluntaria, pero no fui yo quien la inició". Hudson hizo una afirmación similar en una declaración judicial.

Foster afirmó lo contrario, diciendo que el tutor ad litem designado por el tribunal de Hudson, Robert C. Eroen, solicitó una tutela voluntaria en enero de 2012 en nombre de Hudson a petición suya, según los registros judiciales. Eroen no respondió a las solicitudes de comentarios.

Además, Foster argumentó que, junto con Hudson, desarrollaron un plan para sus gastos de vida y otros asuntos. Con el “consentimiento” de Hudson, dijo Foster, abrió una cuenta bancaria para la tutela a la que Hudson tenía acceso. Foster indicó en los archivos del tribunal que no cobró ningún honorario por ser su tutor.

En diciembre de 2011, varios meses antes de que se instituyera la tutela, Hudson fue sometido a una evaluación psiquiátrica por el Dr. James E. Spar, profesor del Departamento de Psiquiatría y Ciencias Bioconductuales de la Facultad de Medicina David Geffen de la UCLA.

Aunque Spar señaló que Hudson mantenía su capacidad para tomar decisiones, gestionar sus finanzas y resistirse al fraude, también descubrió que su distracción “podía afectar negativamente a su capacidad para seguir y gestionar sus gastos e ingresos”.

El exboxeador dijo que Foster tomó varias decisiones financieras importantes en nombre de Hudson que éste no tenía la capacidad de comprender plenamente, incluida la compra de una casa de 1.39 millones de dólares en las colinas de Hollywood.

En el proceso judicial, Foster explicó que financió la casa, tomando un préstamo del vendedor. Más tarde, Hudson alegó que esto era innecesario, dada la cantidad de dinero que quedaba en su patrimonio.

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Una vez finalizada la tutela, Hudson dijo que pasó varios años luchando para que el título de propiedad se pusiera a su nombre. Los registros de propiedad revisados por The Times muestran que se presentaron cuatro documentos de transferencia de la casa entre 2012 y 2017 que involucraban a Foster, antes de que fuera transferida en 2017 a “Nigel Hudson, como fiduciario del fideicomiso en vida de Nigel Hudson.”

“Quería recuperar mi vida”, subrayó.

En sus archivos legales, Foster indicó que la decisión fue mutua, añadiendo que “estaban de acuerdo en que la tutela debía ser terminada, además Hudson debía continuar la gestión de sus propios asuntos sin la asistencia de Foster”.

Foster solicitó al tribunal la terminación de la tutela en diciembre de 2013. El abogado de Foster se encargó de preparar la contabilidad financiera. Todas las partes, los abogados, el tutor ad litem y Hudson la firmaron, y se presentó al tribunal en marzo de 2014. Un mes después, el tribunal la aprobó.

Brad Pitt y Angelina Jolie en la película "Sr. y Sra. Smith", para la que Nigel Hudson coreografió escenas de lucha.
(Stephen Vaughan / 20th Century Fox)

Sin embargo, el enredo financiero entre ambos no terminó. Hudson alegó en los archivos judiciales que Foster acudió a él en varias ocasiones con “problemas financieros” personales, diciendo que tenía “trabajos en camino, pero necesitaba dinero para asegurarse de que el trabajo potencial se convirtiera en dinero”.

“Confié en él”, dijo Hudson. “Por eso le presté el dinero, porque me contó que podía perder su casa”.

Entre enero de 2016 y febrero de 2017, Hudson señaló que le prestó a Foster 400.000 dólares, según los documentos judiciales.

Pero Hudson se enfadó cada vez más por lo que consideraba “promesas vacías de Foster de pagarme”, alegó.

Varios intercambios de textos y correos electrónicos entre los dos hombres, cuyas copias fueron revisadas por The Times e incluidas en los archivos legales, detallan la creciente desilusión de Hudson.

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En marzo de 2017, Hudson expresó su frustración, diciendo: “Has usado mi amistad y mi situación en tu beneficio, y no tienes la intención de pagarme”.

“No tengo nada nuevo que decirte”, le respondió Foster, añadiendo que “enviarme correos electrónicos no va a hacer que las cosas vayan más rápido”.

Y continuó: “Agradezco lo que has hecho en mi favor. Pero parece que no te acuerdas de las cosas que yo hice en tu nombre. O eso parece por tu tono”.

Mientras Hudson disputaba con Foster la devolución del préstamo, dijo que descubrió que Foster había falseado el pago de una de sus facturas médicas dos años después de que terminara su tutela. Se enteró de la discrepancia cuando su contador, que estaba preparando las declaraciones de impuestos atrasadas de 2013, le pidió sus gastos médicos, según el abogado de Hudson, Martin Horwitz.

Uno de los gastos era una factura de 60.000 dólares de UCLA que Hudson creía que Foster había pagado en su nombre. Sin embargo, cuando solicitó el comprobante de pago para sus declaraciones de impuestos, descubrió que, sin saberlo, Foster había negociado la factura a 54.704.64 dólares y se había quedado con los casi 5.500 dólares de diferencia, según los documentos judiciales.

A medida que las tensiones aumentaban, el 26 de abril de 2017, Hudson presentó una demanda civil en el Tribunal Superior de Los Ángeles contra Foster y sus empresas, incluida Warp Films, para obligarle a devolver el dinero prestado y recuperar la diferencia de la cantidad pagada a UCLA.

Foster negó las acusaciones de Hudson.

En varias horas de declaraciones en vídeo tomadas en julio de 2018 y revisadas por The Times, Foster dijo que los 400.000 dólares no eran un préstamo, sino una inversión que Hudson hizo en Warp Films.

Tras un juicio sin jurado en noviembre de 2019, el juez falló a favor de Hudson en tres cargos que incluían el incumplimiento de un contrato verbal y el robo, pero no falló a su favor en dos cargos que implicaban el incumplimiento del deber fiduciario y el fraude. Las partes negociaron un acuerdo de 700.000 dólares que se pagarían a Hudson, incluidos los honorarios de los abogados y los intereses. El dinero se pagó en cuatro plazos.

Pero mientras Hudson luchaba contra Foster por sus préstamos no pagados, se abrió otro frente legal con el productor.

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En abril de 2018, el Centro de Cirugía Ambulatoria Miracle Mile, que había tratado a Hudson tras el accidente, presentó una moción contra Foster en su antiguo papel de tutor, buscando la ejecución de un pago de 10.000 dólares ordenado por el tribunal.

Un abogado que representa a Miracle Mile envió a Foster dos cartas en 2016 y 2018 diciendo que no había recibido el pago de su factura.

El abogado de Hudson, Horwitz, citó los documentos bancarios de la tutela, incluyendo imágenes de cheques.

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Nigel Hudson y su abogado alegaron que un cheque de 10.000 dólares que figuraba como pagado para cubrir una de sus facturas médicas se hizo a una empresa cinematográfica propiedad de su curador, Lucas Foster.
(Courtesy of Nigel Hudson)

Cuando compararon los cheques cancelados con las anotaciones de Foster en el calendario de pagos presentado al tribunal, alegaron que un cheque de 10.000 dólares que figuraba como pagado a Miracle Mile era en realidad a nombre de una de las empresas de Foster, Warp Media Development.

Además, alegaron que 28 cheques por un total de 558.169.47 dólares que aparecían como pagados a terceros, como Miracle Mile, fueron saldados a Foster o a una de sus empresas.

Además, Hudson alegó que después de que Foster fuera destituido de su papel de tutor y el tribunal aprobara la contabilidad final, Foster había emitido cuatro cheques por un total de más de 60.000 dólares para sí mismo o para sus empresas.

El 30 de agosto de 2018, Hudson presentó una moción en el tribunal testamentario para anular la orden de aprobación de la cuenta final del curador, que, de ser aprobada, podría llevar a una auditoría forense completa de cómo se gastó el dinero.

Por su parte, Foster dijo en documentos judiciales que la demanda fue “presentada de mala fe” y que tanto Hudson como su tutor ad litem habían firmado la contabilidad. Alegó que había “adelantado cientos de miles de dólares para comprar bienes y servicios en beneficio de Hudson”.

Foster negó haber defraudado a su antiguo amigo, explicando que Hudson sabía que gastaba fondos a través de sus diversas empresas y “aprobó este plan”.

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Si Foster no impugna la sentencia del tribunal de apelación, volverá al tribunal testamentario para una vista.

“Quiero que vaya a la cárcel”, indicó Hudson.

El año pasado, Horwitz señaló que se puso en contacto con la oficina del fiscal del condado de Los Ángeles, pero en julio se negaron a presentar cargos penales contra Foster, diciendo que no había pruebas suficientes para demostrar un delito más allá de una duda razonable, según un correo electrónico revisado por el Times.

Foster sigue produciendo películas. El año pasado, fue noticia por realizar una reedición de “Los chicos del maíz” bajo los protocolos COVID-19 en Australia. Su productora ANVL Entertainment tiene 11 proyectos en desarrollo y uno en producción, “Morbius”, protagonizado por Jared Leto, en su página web.

Hudson vive actualmente con un amigo y está en proceso de vender la casa de Hollywood Hills que Foster compró bajo la tutela para pagar sus gastos médicos y legales. “Lo dejaría todo”, subrayó. “No me importa nada más. Solo deseo recuperar mi vida”.

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