La influencer Jenny69 se llama a sí misma una ‘buchona’. Cómo un estilo inspirado en el narco llegó a dominar las redes sociales

Photo illustration of buchona style.
(Collage por Marylú E. Herrera / Para The Times; fotos de Shutterstock / Getty Images / Unsplash)
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Cuando la influencer de belleza conocida como Jenny69 debutó con su primer sencillo en YouTube a finales de septiembre, inmediatamente se volvió viral, aunque probablemente no por las razones que esperaba. “La 69” presenta una melodía bastante pegadiza: un fraseo evocador de guitarra española sobre un fondo de corrido tumbado para menear la cabeza. En el video, la cantante usa atuendos llamativos que revelan lo que Dios y un buen cirujano plástico le dieron. Pero la ejecución plana de Jenny69, para decirlo amablemente porque no puede cantar, inspiró mucho a los internautas.

En un momento de la melodía, Jenny, quien nació como Jennifer Ruiz en Riverside, saludó al “Inland Empire”. Los espectadores en YouTube respondieron ofreciendo condolencias a Riverside en los comentarios. Las críticas de ninguna manera disuadieron a Ruiz de lanzar un remix muy sexi de la canción para centros nocturnos a fines de la semana pasada.

Su futuro como cantante puede ser limitado, pero Ruiz, no obstante, ha hecho una fuerte declaración con su estilo.

En el video que, al momento de escribir este artículo, tiene más de 9 millones de visitas, aparece con un elegante traje blanco y un sombrero de vaquero blanco igualmente elegante. Sus tacones son altísimos y sus uñas enjoyadas increíblemente largas. Su maquillaje es impecable. Y, por encima de su generoso escote, muestra un collar con un colgante brillante con el contorno de un AK-47. En un gráfico que acompaña al lanzamiento del sencillo, Ruiz sostiene a un resplandeciente gallo.

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Jenny69, “la chingona que salió de Riverside”, como indica una de sus letras, se ha convertido en una embajadora muy visible del look conocido como “buchona”.

A woman in a white suit and white cowboy hat shows off plentiful cleavage while holding a rooster.
Como parte de su cambio de influencer de belleza a cantante, Jenny69 (nacida como Jenny Ruiz) ha adoptado el estilo buchona.
(Jenny69 / Lumbre Music)

Hiperconsumo, hiperpoder

“Buchona” es un término del argot que se popularizó por primera vez en el estado mexicano de Sinaloa como una forma de describir a las extravagantes novias de una generación de narcos del siglo XXI a quienes se hace referencia en masculino como “buchón” o “buchones”.

Sinaloa, por supuesto, es la región costera del Pacífico que alberga al cártel de Sinaloa, una vez dirigido por el infame Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán (que ahora cumple cadena perpetua en Estados Unidos). La esposa de Guzmán, la ex reina de belleza Emma Coronel Aispuro, es la buchona cuyo nombre sale con más facilidad a los labios de todos: la buchona máxima, por así decirlo. Recientemente se declaró culpable de los cargos de conspiración federal en un tribunal federal de EE.UU y está a la espera de sentencia, pero su apariencia y su estilo de vida siguen siendo un tema de apasionado discurso en Internet.

Si en sus inicios “buchona” se refería a la novia de un narco, a lo largo de los años, el término ha adquirido significados adicionales, expandiéndose para incluir mujeres que están vinculadas o tienen roles activos en los cárteles. También puede referirse a mujeres que simplemente adoptan el estilo buchón, mujeres con un gusto por la ropa llamativa que no esconden su amor por la fiesta, el dinero o los hombres.

Buchona Cosmetics, una marca lanzada por la influencer de belleza del sur de Texas, Siomara Tellez, recientemente presentó una imagen en su cuenta de Instagram con la frase “Buchi-Boss”. La definición describe a “una mujer empoderada que patea traseros”.

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A woman wears large sunglasses and a checked jacket cinched tightly at the waist.
Emma Coronel Aispuro, esposa del depuesto líder del cártel de Sinaloa, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, en Nueva York en 2018. Su apariencia cuidadosamente cultivada ha inspirado a otros.
(Mary Altaffer / Associated Press)

La narcocultura ha tenido una forma de infiltrarse durante mucho tiempo en la cultura popular, no sin las preocupaciones análogas sobre la glorificación de los traficantes violentos. La cultura buchona sigue siendo, por el momento, en gran parte un objeto de fascinación, a menudo porque no se centra en la administración del cártel, sino en el estilo físico.

Y, como con cualquier cosa narco, el rasgo definitorio de ese estilo es el exceso: Los senos son grandes, el trasero es redondo, la cintura es muy fina y los labios suaves. El cabello se usa lacio y largo hasta la cintura, y las uñas (también largas) a menudo presentan niveles de decoración barroca. El maquillaje, igualmente, es resistente, centrado en ojos dramáticos delineados con pestañas postizas. La ropa se usa muy ajustada, y no eres una buchona a menos que estés mostrando marcas de lujo, preferiblemente Versace o Louis Vuitton.

Los elementos de la vida rural del norte de México, como los sombreros de vaquero, también se integran en el look, aunque de manera muy glamorosa.

Se trata de “hiperconsumo”, explica Alejandra León Olvera, una teórica mexicana que estudia la narcocultura y está realizando un posdoctorado en la materia en la Universidad de Murcia en España. “No son consumidores conscientes. No se trata de ser ecológico o responsable. Se trata de consumir lo que representa poder”.

Y a través de ese poder, agrega, “se posicionan como hiperpoderosos”.

A man bows his head before a bust of Jesus Malverde in a chapel illuminated by candles.
Un hombre reza en la capilla de Jesús Malverde en Culiacán, Sinaloa, en 2019. La cultura ha sido moldeada por el tráfico de drogas, y Sinaloa es una importante fuente de influencia.
(Gary Coronado / Los Angeles Times)

El estilo Buchona es una estética que Ruiz abraza mucho más allá de su canción “La 69”. En su cuenta de Instagram, @jen_ny69, que tiene 2 millones de seguidores, Ruiz promueve su línea homónima de moda buchona, con conjuntos que abrazan el cuerpo, algunos de los cuales tienen un estilo de bufanda Versace y Hermès. La cuenta de Instagram de la línea de ropa, @jennysixnine (122.000 seguidores) muestra a Ruiz en uno de sus atuendos con un sombrero de vaquero. La leyenda señala: “Buchona, no es para todos”.

El mes pasado, después del debut de su sencillo, Ruiz se materializó para una entrevista con la personalidad de Internet, Pepe Garza, con su traje blanco que revela el escote y su sombrero de vaquero blanco. “Yo no estoy fingiendo el funk, así soy yo”, enfatizó en ‘spanglish’ sobre su estilo buchón cultivado. “Me encanta la mota. Me encanta ser vibra buchona. Me encanta este estilo de vida”.

El audio de esa entrevista se ha vuelto viral, implacablemente ironizado en TikTok.

¿Cómo es que una joven que nació y se crio en Riverside, que se hizo famosa como influencer de belleza (en 2017 apareció en el Times hablando de lápiz labial rosa), llegó a abrazar un estilo relacionado con los narcos?

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Ruiz no respondió a varias preguntas del Times. Pero la respuesta es fácil de encontrar dentro de la cultura popular. Todo lo que tienes que hacer es observar.

Buchonas originales

En la televisión, hay innumerables programas dedicados a los narcos, y uno de los más famosos, la exitosa telenovela de 2011, “La Reina del Sur”, es protagonizada por Kate del Castillo. Su personaje, Teresa Mendoza, fue una de las primeras buchonas de la televisión: Una dama dura y emprendedora que se vestía con sus mejores galas mientras buscaba el amor y construía un imperio en el tráfico de drogas. Otras series han seguido su camino, como “Las Buchonas”, una colaboración de 2018 entre las cadenas Univision y Televisa que cuenta la historia de cuatro hermosas mujeres vinculadas al narcotráfico.

En la música, la figura de la buchona está en todas partes.

La fallecida Jenni Rivera (que provenía de Los Ángeles), a veces adoptaba sus indumentarias estilísticas: En un momento posaba para las fotos con un traje blanco mientras sostenía una pistola (una mirada a la que Jenny69 probablemente rinde homenaje con su propio estilo). Más contemporánea es Ely Quintero, cantante de Sinaloa, quien luce conjuntos glamorosos mientras canta sobre mujeres en el tráfico de drogas. En un dueto reciente con Rosa Pistola, estrella del reguetón, la pareja se puede ver en la capilla de Culiacán dedicada a Jesús Malverde, una figura tipo Robin Hood no canonizada que sirve como el santo patrón de los narcos.

La buchona incluso ha inspirado odas enteras. La animada canción de 2010, “La Buchona”, del cantante de banda Chuy Lizárraga (quien también es oriundo de Sinaloa), es un ejemplo: Ahí viene la buchona vestida a la moda / Sus uñas decoradas, su boca bien pintada.

La pegadiza canción de Lizarraga se emplea habitualmente como banda sonora en TikTok.

Y eso es solo una parte del gigante de la cultura pop buchona.

La vida de las buchonas, sus estilos extravagantes y su gusto por la cirugía plástica se relatan regularmente en los medios de comunicación en español. Los “vloggers” hacen dedicatorias a las mejores buchonas. E internacionalmente, la gente ha adoptado el estilo, tanto irónicamente como no.

Un tema popular en las redes sociales son las “fiestas buchonas” o “buchifiestas”, donde los asistentes visten camisas brillantes y posan ante elaborados fondos negros y dorados, a veces con pistolas. (Algunas obviamente son falsas; otras son difíciles de identificar). Las redes sociales se incendiaron el mes pasado con el video de una de esas fiestas para una niña de 8 años.

Inserte la palabra “buchona” en cualquier buscador de comercio electrónico y encontrará vastas colecciones de moda buchona. Y TikTok, YouTube e Instagram están repletos de tutoriales de maquillaje que prometen el estilo de buchona.

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Recientemente, me encontré absorto en un video instructivo de 18 minutos de la agradable influencer de belleza mexicana Yoshi Meza (más de 755.000 suscriptores de YouTube y 3 millones de seguidores en Facebook), quien utiliza sus pinceles de maquillaje con un toque diestro. “Es un tema que tienes que manejar con pinzas”, indica mientras inicia su tutorial, “porque es un poco delicado”.

Transversalizando la narcocultura

Si alguna vez hubo un deseo en Latinoamérica de crear una distancia entre la narcocultura y el mainstream, ese deseo casi se ha evaporado.

“El narco ha salido del armario”, comenta la fotógrafa mexicana Mayra Martell, quien ha hecho una crónica de varios aspectos del narcotráfico, incluidas las buchonas, como parte de su trabajo. “Tenemos esta idea del narco como algo muy marginal, cuando no es eso. Es una nueva clase social”.

Y es un fenómeno que no se limita a México. En 2011, José Rodrigo Aréchiga Gamboa, un asesino de alto rango del cártel de Sinaloa conocido con el sobrenombre de ‘El Chino Antráx’, fue fotografiado en un encuentro de box en Las Vegas, en un acogedor abrazo con Paris Hilton.

A snapshot-style images shows a masked man with a mustache next to a woman in sunglasses in a low-cut tank top.
Mayra Martell captura el jolgorio de una fiesta de Halloween en Culiacán para su próximo libro “Gore”, que incluye aspectos de la cultura buchona.
(Mayra Martell)

Como mucha jerga, los orígenes exactos del término “buchón” son inciertos.

Algunos lo han relacionado con la palabra “buche”, por el buche de un pájaro, un espacio en la garganta del animal donde puede almacenar comida, lo que le da al animal una apariencia hinchada. Otros relacionan la palabra con la popularidad del whisky Buchanan entre las clases de narco en Sinaloa. (En “La 69”, se puede ver a Ruiz sosteniendo una botella de la reserva especial de 18 años de Buchanan).

Cualquiera que sea su origen, la estética del buchón y la buchona surge como parte de una confluencia de factores sociales a mediados de la década de 2000, explica León Olvera, quien estudió a buchonas como parte de su doctorado en El Colegio de la Frontera Norte en Tijuana.

Está el surgimiento del Movimiento Alterado, un movimiento musical (con conexiones con Los Ángeles) que hace poco por ocultar sus vínculos con el tráfico de drogas y cuyas letras de canciones a menudo se basan en la hiperviolencia. La moda y los gustos musicales también están moldeados por un mayor intercambio entre los cárteles mexicanos y colombianos, asimismo, el reguetón y el hip-hop se unen al norteño, junto con la banda, como estilos musicales favoritos en áreas como Sinaloa. Junto con la música viene la moda, incluidas gorras de béisbol deslumbrantes y camisas de Ed Hardy, que se agregan a una paleta de estilos que durante mucho tiempo se centró en jeans ajustados y botas de vaquero.

Esos elementos rurales son importantes. Si las generaciones anteriores de narcos habían aspirado a la respetabilidad de la clase alta, la estética del buchón lo rechaza.

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“No son las fresas de la Ciudad de México con sus polos”, señala Carolyn Castaño, una pintora colombiana-estadounidense de Los Ángeles que ha investigado durante mucho tiempo la narcocultura en su trabajo. “Están adoptando una cultura rural con dinero”.

El momento marca un cambio en los roles de género para las mujeres.

El arquetipo de la esposa pasiva de la mafia, que dice no saber cómo su hombre gana dinero, da paso a una mujer que es más dueña de sí misma y abraza el mundo de donde proviene. Es posible que las buchonas todavía estén jugando un papel secundario frente a los hombres, pero hablan duro, disparan armas, hacen alarde de su sexualidad y se jactan de su capacidad para festejar. Es un ideal que aparece regularmente en letras de cantantes como Rivera, Quintero y Melissa Plancarte, conocida como “La Barby Grupera” (e hija de un verdadero traficante).

Tradicionalmente, dentro de la cultura latinoamericana, que una mujer admita que bebió demasiado sería invitar a un escrutinio negativo, detalla León Olvera. Entre las buchonas, es una insignia de honor. “Es decir ‘estoy ocupando su espacio’, refiriéndose a los hombres”.

Naturalmente, el Internet y las redes sociales han alimentado el fenómeno.

“No se trata de lucir como las viejas narcoesposas”, enfatiza Castaño, quien produjo una serie de obras proféticas inspiradas en las esposas y novias de los líderes de los cárteles a fines de la década de 2000. “Se trata de parecerse a Kim Kardashian y ser influencer”.

Portraits in bright colors, and laced with glitter, show two prominent figures affiliated with Mexican narcotrafficking.
Carolyn Castaño explora la narcocultura en obras como este díptico de 2009 que muestra a la ex reina de belleza de Sinaloa, Laura Zuñiga, y al hombre con quien estaba vinculada sentimentalmente: Ángel García Urquiza, del cártel de Juárez.
(Amy Tierney, Thrive Images / Carolyn Castaño, Walter Maciel Gallery)

La sensual Claudia Ochoa Félix, quien estaba vinculada a un escuadrón de asesinatos dentro del cártel de Sinaloa, y que con frecuencia se le comparaba con Kim Kardashian por su estilo voluptuoso, tenía una cuenta de Instagram tremendamente popular en la que documentaba su apariencia y su estilo jet set. (A raíz de su muerte, resultado de una sobredosis en 2019, las cuentas de tributo de Instagram florecieron).

Coronel Aispuro es tratada en las redes sociales, así como en los medios habituales, como un ícono de la moda. Y, de hecho, una cuenta en Instagram lleva su nombre, @therealemmacoronel, junto con una codiciada marca de verificación de identidad azul. (Instagram no respondió a una solicitud de comentarios sobre si la cuenta es real y cómo se verifican exactamente las redes sociales de la esposa de un líder del cártel).

Las buchonas abundan en las redes sociales, por lo que, cuando Martell comenzó su proyecto fotográfico en Sinaloa, pudo rastrearlas siguiendo los lugares que etiquetaban en Instagram. “Señalaban: ‘Estoy en X spa’, así que yo iba a ese spa y solicitaba un tratamiento”, narra Martell. “O dirían que estaban en un restaurante, así que yo iría a ese local. Y así fue como comencé a conocerlos”. De esta manera, incluso pudo conocer y fotografiar a Ochoa Félix.

“Lo increíble es que las mujeres de Sinaloa se están enriqueciendo”, señala Martell. “Tienen todos estos mercados de fajas y productos de belleza”.

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Su papel como íconos de la moda y la belleza les da un nivel de influencia pública que a menudo se les niega a los hombres.

Martell ha hecho una crónica de la narcocultura durante años, comenzando con la violencia que ha asolado su ciudad natal de Juárez durante décadas. Está compilando parte de su trabajo en una serie de seis libros, entre ellos, “Chuladas”, “Culichitown” y “Gore”, que espera publicar el próximo año.

Las buchonas, en particular, representan una mezcla embriagadora de glamur y autoridad.

“Tienes estas mujeres poderosas”, agrega. “No es una mujer mexicana sumisa, sin dinero. Ella usa Chanel, Gucci, Swarovski. Es una búsqueda de una identidad de poder”.

Two book covers in gold for "Chulada" and "Culichitown" feature their titles in red, cursive script.
La fotógrafa mexicana Mayra Martell explora la narcocultura en varios libros próximos, entre ellos “Chulada”, sobre buchonas, y “Culichitown”, que captura la vida alrededor de Culiacán, Sinaloa.
(Mayra Martell)

Lo que explica por qué una influencer de belleza como Jenny69 se vería tentada a hacer suya la marca buchona.

En su entrevista con Pepe Garza, Ruiz tenía todos los significantes bajo control: las curvas exageradas de reloj de arena, la ropa reveladora, el maquillaje glamuroso. Habló de amar el whisky de Buchanan y de que le hicieran un arma. Dejó caer una referencia a “buchona s---”.

En un momento, Garza le pregunta si ha estado en México. Ruiz indica que sus padres solían llevarla todo el tiempo cuando era niña, pero eso ha cambiado desde entonces. “Ahora no me dejan ir porque les da miedo”.

Si en la cultura popular la estética buchona parece estar a punto de volverse kitsch, en el mundo real, su entorno tiene consecuencias que pueden significar vida o muerte.

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