Michel Franco nos lleva ahora al cálido Acapulco, pero sin tapar el sol con un dedo

El director Michel Franco (der.) al lado del actor Tim Roth en el set de “Sundown”.
(Bleecker Street Films)
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Se estrena ‘Sundown’, el reencuentro entre el mexicano Michel Franco y el inglés Tim Roth

Luego del furor causado por “Nuevo Orden”, cinta de temática ficticia sobre un sangriento levantamiento popular en México, Michel Franco regresa a las salas estadounidense a partir de mañana con “Sundown”, un largometraje que se estrena de manera limitada y que lo reúne con Tim Roth, el actor británico con el que trabajó ya en la íntima “Chronic”.

A diferencia de “Chronic”, donde Roth encarnó a un enfermero a domicilio de los Estados Unidos, “Sundown” traslada al memorable intérprete de “Reservoir Dogs” y “Pulp Fiction” a Acapulco, el balneario azteca que sigue siendo un destino turístico privilegiado pero que, por otro lado, se encuentra cada vez más inmerso en la violencia del ‘narco’, lo que queda plasmado en una historia sin respuestas fáciles ni intentos vanos de esperanza, como suele ocurrir en las obras de Franco.

Aquí, Roth interpreta a Neil, un taciturno hombre británico que se encuentra de vacaciones en el lugar al lado de su hermana Alice (Charlotte Chainsbourg) y que, ante la inesperada noticia de una emergencia familiar en su lugar de origen, decide quedarse con engaños en la misma zona de playas, disfrutando aparentemente de los placeres que se le ofrecen, pero enfrentado también a situaciones cada vez más peligrosas que tienen que ver con diferentes formas de delincuencia.

En la entrevista por Zoom que ofreció a Los Angeles Times en Español y que puedes ver también más abajo en su versión de video, Franco habla de lo que lo llevó a crear esta nueva historia, de la elección del escenario en el que se desarrolla, de la conexión que busca establecer con la audiencia pese a no hacer películas comerciales, de sus propias experiencias con la inseguridad que se vive en tierras mexicanas y, por supuesto, de su trabajo con Roth y Gainsbourg.

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Hola, Michel. “Sundown” es tu segunda colaboración con Tim Roth; y a pesar de que su nombre, que en español sería “Puesta de sol”, sumado a su tema de vacaciones de verano, podría insinuar que nos encontramos ante una propuesta festiva, el asunto va por un lado completamente distinto, acorde con tu estilo. Pero es también una historia muy original, como las que sueles hacer.

Hacer algo que ya vimos muchas veces no tiene caso. Siempre que se me ocurre algo, pienso que tiene que sorprender. Lo que me interesa más del cine no es contar historias, sino buscar sensaciones, llevar al público a extremos; que sea una experiencia.

Pensé que la mezcla de Acapulco, que es un lugar muy particular, con el momento en que se encuentra el personaje de Tim Roth, donde reflejo una crisis personal que yo mismo estaba viviendo, iba a resultar atractiva. Nos tardamos mucho como espectadores en entender qué es exactamente [lo que le pasa al protagonista], y eso también me gusta, porque se vuelve estimulante.

Como sucedía en ‘Chronic’, Roth logra aquí expresar mucho en el plano dramático sin tener que decir demasiado.

Es un actor que, al igual que otros grandes actores, no ha sido bien aprovechado. Ha hecho grandes películas, pero siempre he pensado que es capaz de profundizar mucho más y que los directores con los que trabaja no lo están empujando en esa dirección.

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Tim Roth al lado de la actriz mexicana Iazua Larios.
(Bleecker Street Films)

De algún modo, él y yo producimos juntos [las películas]; por lo general, le digo que se me ocurrió algo, y él me responde que está bien, pero que debería llevarlo más lejos. Siempre estamos probando los límites como director y como actor, algo que no es común en el cine, porque normalmente los proyectos llegan ya muy desarrollados hasta los actores.

Mis directores favoritos, como [Ingmar] Bergman y [John] Cassavettes, trabajaban muy de cerca con los actores, y sacaron lo mejor de ellos. Nadie trabajó con Gena Rowlands como Cassavetes; y aunque Roth no es mi esposa [risas], logramos intimar mucho y empujar por ese lado. Por ejemplo, él trata siempre de hacer que los diálogos sean incluso menos de los que yo planteo originalmente.

Esa limitación de palabras y la falta permanente de banda sonoras en tus películas son ya parte de tu estilo. Me imagino que se trata de una decisión consciente, pero también de algo que puede ser complicado de realizar.

Me gusta la idea de hacer mucho con pocos recursos. Poca música o ninguna, pocos diálogos, pocos movimientos de cámara. Tim es un buen cómplice en ese sentido, y Charlotte Gainsbourg entendió lo que estábamos buscando. Claro que el chiste es que eso sea estimulante para el público, que lo intrigue. El cine que aburre no me interesa.

Tim Roth interpreta a un hombre rico de vacaciones con su familia en Acapulco en “Sundown” de Michel Franco

Esa es una perspectiva llamativa, porque tu cine no es precisamente ‘mainstream’.

Creo que “Nuevo Orden” fue un buen ejemplo [de lo que busco], porque llegó al gran público, sobre todo por plataformas o distribuidores locales debido a lo que significó el año de pandemia. Pese a la situación, fue vista en salas de México por medio millón de personas, algo que no pasa con el cine de arte. Es por eso que no me gusta esa etiqueta; parece un pretexto para que nadie vea tu película.

“Nuevo Orden” tuvo muy buenas críticas, pero generó también mucha polémica. E imagino que “Sundown” despertará también toda clase de comentarios debido al modo en que presenta al Acapulco actual, aunque yo siento que hay un balance, porque no todo lo que se muestra es malo.

Disfruto de empujar al espectador en la experiencia, porque cuando voy al cine o leo un libro, me gusta justamente eso. De hecho, en mis películas la violencia se da casi siempre fuera de cuadro o se ve solo parcialmente. No muestro aquí el mejor lado de Acapulco, pero la verdad es que no pasa nunca un mes sin que sucedan esta clase de cosas en su zona turística.

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Dicho esto, se trata del lugar de México que más he visitado en mi vida, sobre todo en mi infancia y mi adolescencia, y el rodaje fue un placer; fue muy seguro, la pasamos muy bien y recibimos muchísimo apoyo de toda la gente local, que no son actores. Pero no se puede tapar el sol con un dedo; se vive allí una realidad muy violenta que se mezcla con el turismo.

Charlotte Gainsbourg en otra escena de la cinta.
(Bleecker Street Films)

Para mejorar como país, como sociedad y como individuos, hay que aceptar lo que no funciona, lo que hacemos mal, y la pantalla sirve para eso. Habrá gente que se ofenda, pero yo pienso que, cuando tienes un aprecio por tu entorno, le entras a fondo a lo que es bueno y no tan bueno.

¿Por qué presentas la historia desde la perspectiva de este personaje blanco proveniente de otro lugar? ¿Te sientes a veces como un extranjero en tu propio país?

No, para nada. Disfruto mucho de mi país, de su cultura, y solo me siento en casa cuando estoy ahí. Paso mucho tiempo en otros lugares por trabajo y siempre tengo ganas de volver a México. Es un país muy complejo, con muchas caras, y eso lo vuelve muy interesante para un guionista.

En este caso, elegir a un personaje como este tenía que ver con muchas cosas, empezando por las ganas de trabajar con Tim y Charlotte en México, de ponerlos en un entorno donde fueran extranjeros. Yo creo en realidad que el personaje de Tim se siente igual cuando está en casa, en Inglaterra, porque es un tipo que siempre ha estado encerrado en sí mismo.

También es interesante la presencia de la mexicana Iazua Larios, que interpreta a Berenice, la vendedora con la que el protagonista establece una relación. ¿Ella tampoco era una actriz formal?

No, ella sí es una actriz, y con experiencia. No podía ser de otro modo, por todo el tiempo que pasa con Tim y lo que hace con él.

En las notas de prensa de la película, recuerdas haber tenido una mala experiencia en Acapulco que podría haber inspirado esta historia.

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Estaba manejando con una novia extranjera en el 2017 o por ahí, y unos federales con armas largas nos detuvieron, por molestar nada más. Buscaban extorsionarnos, supongo, y le preguntaban a la chica si se sentía segura, si yo la estaba secuestrando; una estupidez. Me exigieron que me bajara del coche, pero les dije que no había hecho nada malo y que me iba a regresar al hotel. Me persiguieron, amenazando con que iban a disparar.

Yo estaba más o menos calmado pero mi novia estaba histérica, porque no entendía cómo le estaba haciendo eso a unos policías medio militares. Toda la gente en la calle me gritaba: “¡Por allá, por allá, güero!” “¡Pin… policías!”, muy en la situación.

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Leí que “Sundown” se hizo prácticamente en secreto. ¿Se filmó además durante la pandemia?

No; el rodaje concluyó el 4 de marzo del 2020. Hubiera sido imposible hacerla en pandemia. Y no la rodé en secreto; lo que pasa es que nunca platico de lo que voy a filmar, porque no veo la necesidad de comunicar algo que todavía no se ha hecho. No me estaba escondiendo, pero no hago un escándalo cuando no hay necesidad.

¿Has hecho entonces algo durante los últimos meses?

Hemos producido tres películas desde el inicio de la pandemia: la segunda de David Zonana, que se va a llamar “Heroico”; “La Civil”, de Teodora Ana Mihai, y una que se me olvida ahora. Ni modo. Es como todo; como las escuelas y los aeropuertos. Hay que acostumbrarse y seguir adelante. Estoy escribiendo y analizando [para lo que sería su siguiente proyecto como director]. Haré algo pronto, porque no me busca estar desocupado; pero todavía no está claro.

No eres de los cineastas que buscan dar mensajes; ¿pero qué te gustaría generar con “Sundown”?

Desde preguntas existenciales hasta sensoriales. Existenciales, desde las más esenciales, sobre qué significa la vida y la manera en que uno puede elegir cómo pasar sus distintas etapas de vida; y sensoriales, lo que tiene que ver con la playa, el sol, el mar, el amor, la familia. También está lo del extranjero que está en medio de una crisis en un lugar que está también en crisis. Cuando hago una película, lanzo muchas preguntas, y evidentemente, no doy respuestas, porque eso le corresponde al diálogo que establece cada espectador con la historia.