David Summers mantiene vigentes a sus Hombres G antes del gran debut en el YouTube Theater de L.A.

Una imagen promocional de la banda de pop rock Hombres G.
Una imagen promocional de la banda de pop rock Hombres G.
(Thomas Canet)
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El líder de Hombres G habla del pasado, del presente y del futuro de su celebrada banda

“He dormido fatal”, nos confesó al inicio de la cita telefónica, luego de contar que, tras el larguísimo viaje en avión desde Madrid hasta Los Ángeles, tanto él como sus compañeros habían tenido que subirse a un bus para llegar a San Diego, ciudad en la que se presentarán este viernes, un día antes del debut en el YouTube Theater de Inglewood que se convirtió en la excusa perfecta para este encuentro a la distancia.

En vista de lo dicho, y con el agregado del inevitable ‘jet lag’, era de esperar que la entrevista planteada no lo encontrara con el mejor ánimo. Sin embargo, David Summers, vocalista y bajista de Hombres G, sostuvo con nosotros una larga conversación en la que respondió de buena gana y de manera extensa todo lo que le preguntamos.

“Por suerte, estoy perfectamente de salud, manteniendo el mismo ritmo de casi toda la vida”, nos dijo el músico, que, en esta ocasión, ofrecerá 13 conciertos en un mes, todos dentro de la Unión Americana. “Nos cuidamos mucho más; ya no salimos de fiesta e intentamos ahorrar energías, pero la ilusión permanece intacta. Todos rondamos los 60 años, por lo que hay que dosificarse un poquito y planear mejor las giras para que se puedan hacer con comodidad”.

Summers asegura que, a diferencia de lo que ha pasado con muchos otros músicos famosos, ellos no se involucraron nunca de manera seria con sustancias peligrosas. “Estábamos más concentrados en las jovencitas, en ‘ligar’ con chicas y en pasarla bien, aunque de manera muy sana”, comentó antes de soltar una risa. “No éramos unos santos, pero nunca entramos en las drogas con profundidad ni nada; y eso que vivimos los años ’80, que fueron muy locos”.

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De vueltas y revueltas

En el 2023, la banda que lidera, y que se completa con Rafael Gutiérrez (guitarra), Dani Mezquita (guitarra) y Javi Molina (batería), celebrará por todo lo alto (es decir, con una gira especial, un nuevo disco y una serie de televisión) 40 años de existencia, lo que no es exactamente cierto debido a que tuvo un receso de casi una década (desde el 93 hasta el 2002) durante el cual Summers lanzó cuatro álbumes y -lo que es más importante para nuestro territorio- se aventuró por primera vez en los escenarios de Estados Unidos, lo que le abrió después las puertas a Hombres G, que, desde entonces, goza de un éxito arrollador en este país.

“En los ’80, a pesar de que teníamos un éxito enorme en toda Latinoamérica y en España, no logramos entrar a Estados Unidos, quizás porque en ese momento el público latino no era tan numeroso o no escuchaba mucho rock en español, sino salsa y música tropical”, retomó nuestro entrevistado. “Actualmente, Estados Unidos y México son nuestros mejores mercados, al lado de España, como parte de la herencia dejada por tipos que años atrás eran muy fans de nuestra música y le han traspasado eso a sus hijos”.

En ese sentido, Summers reconoce que L.A. es una plaza en la que siente casi como en México, porque si bien las cifras de asistencia en estos lares no llegan a las del país azteca, han resultado de todos modos impresionantes y les han permitido tocar en el Staples Center y hasta en el Hollywood Bowl, aunque es necesario precisar que el concierto en este último recinto los encontró literalmente al lado del grupo argentino Enanitos Verdes, con el que han establecido desde el 2018 una serie de giras conjuntas en las que los dos conjuntos mezclan a sus integrantes para tocar de manera novedosa sus más grandes ‘hits’.

Esta combinación, cuya efectividad parece no tener fin (pese a que Summers precisa que lo que sucederá en el esperado megafestival Bésame Mucho, que se hará el 3 de diciembre en el Dodger Stadium de L.A., encontrará a las dos bandas por separado), no deja de causar sorpresa debido a la diferencia de orígenes de los artistas involucrados y a sus diferencias musicales de estilo, incluso cuando existe concordancia generacional en lo que se refiere al estallido mayor de sus respectivas popularidades.

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“Es que nuestra amistad tiene mucho tiempo; Marciano [Cantero, vocalista y bajista de Enanitos] y yo somos como hermanos. Habíamos tocado ya muchas veces juntos, y nos queremos y respetamos muchísimo”, precisó. “Esta idea que tuvimos de revolverlo todo, de mezclar las canciones, fue extraordinaria, y entiendo bien que haya sido tan exitosa, porque hay muchas más similitudes entre nosotros de lo que parece, debido a que ellos, igual que nosotros, solo están preocupados por hacer canciones bonitas con melodías bonitas y letras bonitas. Cuando nos presentamos así, todo fluye perfectamente; no hay ningún momento que choque”.

El vocalista y bajista David Summers durante un concierto en tierras aztecas.
(Agencia Reforma)

Huyendo de la nostalgia

Hombres G comparte también con Enanitos el hecho de practicar una escuela musical que coquetea con el pop mucho más de lo que algunos rockeros están dispuestos a tolerar, aunque lo cierto es que, en tiempos como los actuales, cuando el género guitarrero se encuentra en aprietos debido a la popularidad extrema de otras corrientes, lo que hacen puede sonar particularmente contundente, como lo notamos en el citado concierto del Bowl.

“Nunca me ha importado lo que hacían los demás. Nuestras canciones de los ’80 han envejecido muy bien porque incluso en esa época no tratábamos de sonar como un grupo de esa época”, dijo Summers. “No nos gustaba esa moda de los tecladitos y los peinados. No tengo nada en contra del reggaetón, porque es un género que hace felices a muchas personas; pero no es el tipo de música que me gusta. Y tampoco haría flamenco o salsa, pese a que me encantan, porque no me veo en esa posición”.

“He estado casi cuarenta años haciendo canciones inspiradas en los grupos que me han gustado siempre, como los Beatles, los Pretenders y [los que tienen que ver con] la época del punk y del new wave”, agregó. “Los géneros me dan igual, porque siempre han existido y siempre existirán. Lo importante es transmitir, para que la gente llore, ría y baile con tus canciones”.

Por ese lado, sería imposible imaginar un show de Hombres G sin la inclusión de ‘hits’ tan monumentales como “Devuélveme a mi chica”, “Venezia”, “El ataque de las chicas cocodrilo” y “Temblando”. Summers sabe que nada de lo que haga en el presente superará la popularidad de esos temas, pero eso no lo ha llevado a detenerse, porque, en octubre del 2021, el grupo lanzó su decimotercera producción en estudio, “La esquina de Rowland”, grabada en la casa del mismo cantante al lado de sus compañeros, apelando a los protocolos sanitarios correspondientes en vista de lo sucedido con el Covid-19.

“Este es para mí uno de los mejores discos que hemos hecho, y vamos a incluir cuatro o cinco canciones nuevas en el concierto del YouTube Theater; pero soy consciente de que no puedo competir con esos clásicos que son más que canciones, porque representan momentos en la vida de la gente, como declaraciones de amor y situaciones especiales”, comentó. “Sin embargo, no quiero ser un artista de ‘revival’; no quiero que la gente venga a vernos por nostalgia, sino que lo haga para ver a un grupo que intentó y sigue intentando hacer buena música”.

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Madurez y controversia

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Summers parece haber decidido que no vale la pena enfrentarse a composiciones nuevas que traten de reproducir el desbordante sentido del humor de las piezas del pasado, porque las producciones más recientes de Hombres G tienen letras mucho más serias, mientras que el último álbum es mayormente de baladas.

“Cuando escribí aquellas canciones [los ‘hits’ de los ‘80] tenía 17 o 18 años; mi vida entera eran mis amigos, las chicas y las borracheras, y eso era lo que contaba”, recordó. “Siempre estábamos de broma y de risa, y siempre queríamos pasarla bien, como dice la canción”.

“Pero acabo de cumplir 58 años, tengo hijos mayores y otro tipo de vida, y no puedo mantenerme en la misma sintonía; resultaría absolutamente patético”, señaló. “El sentido del humor sigue presente en mi vida, pero lo que me apetece ahora es escribir sobre cosas un poco más profundas, más asentadas y más adultas”.

Fuera de las inevitables temáticas románticas, “La esquina de Rowland” incluye una canción en particular (titulada “No sé cómo le vamos a hacer”) que llama la atención por enarbolar un mensaje referido a la falta de libertad y a la manipulación que posee la suficiente ambigüedad como para poder ser usada tanto por los ‘conspiranoicos’ como por quienes se oponen a ellos.

La banda es extremadamente popular entre los latinos de Estados Unidos.
(Thomas Canet)

“Es una idea que es válida para cualquier país y cualquier sociedad, porque estamos viviendo un momento de máxima manipulación informativa en el que las noticias ‘fake’ están a la orden del día, en el que los políticos nos mienten constantemente; casi todo es mentira”, retomó Summers. “Es algo así como una canción de protesta que sirve no solo para España -donde nos encontramos en una mala situación debido al gobierno que tenemos-, sino que puede generar identificación en los mexicanos, los norteamericanos, los colombianos y quienes estén en cualquier parte del mundo”.

“Ahora se tiende a colectivizar, a hacer grandes bandos que se confrontan, a separarnos en bloques de izquierda, de derecha; hasta se meten con los que son equidistantes por ser equidistantes”, agregó el cantante. “Yo viví los ’80, cuando acabábamos de salir del franquismo, y aunque la cosa era todavía muy tensa, la gente era mucho más tolerante con lo que pensaba el otro, porque deseábamos ser libres, poder decir lo que quisiéramos y que no pasara nada por expresar nuestras opiniones, mientras que actualmente no hay censura, pero sí autocensura, porque eliges no decir algo en las redes o no cantar alguna canción ante la posibilidad de que alguien se ofenda”.

Lo que dijo nos remitió de inmediato a Café Tacvba, cuyos integrantes decidieron hace algún tiempo retirar de su repertorio en vivo el éxito “La ingrata” -que regresó luego a un concierto, pero con la letra radicalmente alterada- debido a sus supuestas connotaciones misóginas.

“Lo que haga Café Tacvba me parece totalmente respetable, además de que es una banda que admiro y que quiero muchísimo; pero yo no pienso cambiar ni una coma en mi repertorio”, precisó Summers. “Cuando hice esas canciones, no pensé nunca en ofender a nadie, en jod.. a ningún grupo o colectivo. Al contrario: lo que intentaba era hacer feliz a la gente, hacerla reír. Las cosas han cambiado, sí, pero las canciones no se pueden cambiar, como tampoco se puede retocar cuadros o prohibir películas porque no están en los parámetros de lo que consideras correcto. Es una estupidez y un error enorme”.

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Equivocaciones y aciertos

Sea como sea, el vocalista y cantante admitió hace ya tiempo que “Matar a Castro” -una canción, incluida en el primer álbum de 1985, donde una niña asesinaba al entonces líder de Cuba- fue “una ingenuidad de juventud”. “Era un ‘chaval’ cuando la hice, y extraje el argumento de una revista donde hablaban de un hipotético atentado contra él”, nos explicó. “En ese momento, no soñaba con grabar un disco, y menos con que el castrismo se iba a enterar de que había hecho esta canción. Veníamos del punk, que era todo el rato provocación”.

“No tenía nada específico contra Fidel Castro, aunque él nunca me ha gustado, porque no me gusta ningún dictador; la canción habría podido ser perfectamente sobre Pinochet o cualquier otro líder autoritario”, aseguró. “Me arrepiento enormemente, porque me trajo un montón de problemas; de hecho, sigo siendo ‘persona non grata’ en Cuba, y el grupo no ha podido tocar allí por hacer la gilipollez de esa historietita ficticia”.

En ese sentido, reconoce que, si pudiera dar marcha atrás, no hubiera compuesto la pieza; pero no por congraciarse con ese régimen, sino porque no ve necesario ofender a nadie. Pese a ello, una rápida búsqueda en el canal de YouTube revela que Hombres G tocó la canción en un concierto del 2008. “Bueno, lo hicimos por petición popular, porque había mucha gente que nos las pedía; pero no la tocamos casi nunca”, dijo.

Durante la emisión reciente de un popular espacio radial en su país, al ser preguntado por lo que debería hacer Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, Summers afirmó: “Debería dimitir”. Sin embargo, afirma que la frase se dio como parte de un cuestionario rápido que exigía una respuesta inmediata. “Lo he pensado muchas veces, y siento que debería haber dicho: ‘Debería reflexionar’”, corrigió ahora. “En realidad, a mí me da igual, porque [los políticos] son todos iguales; los próximos que vengan, que no serán los socialistas sino los otros, serán iguales, una pu… mier…, porque es lo que pasa con la política”.

Otro momento de la banda en vivo.
(Agencia Reforma)

“Yo me he quejado de todos los presidentes que hemos tenido en los últimos veinte o veinticinco años”, aseveró. “Soy una persona completamente liberal. Hay ideas de izquierda que me gustan y otras de derecha que también me interesan. Me parece que no se debe ser un radical. Si eres una buena persona y tienes ganas de ayudar, estás en mi equipo, más allá de la ideología que defiendas”.

En todo caso, el futuro de Hombres G no parece tener nada que ver con estas discusiones. Además de las presentaciones que seguirá ofreciendo alrededor del mundo, el grupo se encuentra plenamente involucrado en “Voy a pasármelo bien”, una película de corte musical producida por Sony Pictures que, tras recorrer los cines, terminará en la plataforma Amazon Prime Video, lo que lo acercará todavía más al público internacional.

Una de las protagonistas de la cinta, que se está filmando en la Madre Patria, será la mexicana Karla Souza, cuya participación viene a reforzar la relación estrecha que tiene esta agrupación con la nación azteca. “Queríamos que México estuviera presente, sí, y además, hay una compañía mexicana que se encuentra también como productora”, detalló Summers.

“Es una película de gran presupuesto, muy ambiciosa, y la idea es que se estrene también en salas en Estados Unidos, además de las de España y México”, precisó. “Va a ser algo muy familiar, que le va a encantar a los niños, a los padres y a toda la familia, y tendrá nuestras canciones arregladas con una orquesta sinfónica. Me tiene enganchadísimo”.