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Ozuna levantó el nivel de una primera fecha del Calibash que no tuvo sorpresas

Ozuna durante su acto en el Calibash, el 22 de enero de 2023.
Ozuna durante su acto en el Calibash, el 22 de enero de 2023.
(Raul Roa/Los Angeles Times)
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Los organizadores del Calibash decidieron cambiar las cosas en la edición de este año. El festival más reconocido del género urbano en la Costa Oeste, que tuvo que tomar un descanso en 2021 debido a la pandemia del COVID-19, regresó con más fuerza que nunca en 2022, a través de una edición de tres días que contó con una cantidad considerable de artistas; pero, para su celebración actual, las dimensiones se vieron reducidas.

Y es que el evento que se desarrolla este fin de semana en Crypto.como Arena se redujo a dos días -el sábado y el domingo- y presenta a menos actos musicales en cada jornada, lo que, en palabras de la promotora Alessandra Alarcón, directora de SBS Entertainment, responde al deseo de darle sets más largos a los artistas principales del espectáculo.

Pese a seguir contando con una enorme popularidad, el Calibash ha tenido altas y bajas a través del tiempo; en 2016, puso en su tarima a Snoop Dogg y Justin Bieber, en medio de diversas estrellas latinas, y hace solo dos años, poco antes de que todo el mundo tuviera que quedarse en casa, presentó a Bad Bunny, Rosalía y Karol G, una suerte de trinidad perfecta -y aparentemente irrepetible- del género.

En ese sentido, el cartel de la primera noche para 2023 -conformado por Ozuna, Chencho Corleone, Myke Towers, Arcángel, Ivy Queen, Jhayco, Nio Garcia & BRESH- no fue todo lo atractivo que podía esperarse, debido sobre todo a que, más allá de sus cualidades individuales, ninguno de estos exponentes se encuentra ya (o todavía) en la cima del género.

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Lo mejor de la noche

Eso aplica incluso para Ozuna, quien hace algunos años arrasaba en los rankings musicales con cada lanzamiento que hacía y que ha vendido cerca de 15 millones de discos -algo que nadie podrá quitarle-, pero cuya influencia ha disminuido considerablemente, hasta el punto de que sus propios fans reconocen en las redes sociales que no se encuentra en su mejor momento, más allá de la invitación que recibió para cantar durante la ceremonia de clausura de la Copa Mundial 2022 y de su reciente dueto con Shakira.

De todos modos, en el coloso angelino, el puertorriqueño con ascendencia dominicana, que estuvo también presente en el Calibash 2022, demostró que puede seducir todavía a la audiencia con el empleo del arsenal de ‘hits’ que fabricó en su etapa más gloriosa, entre los que se encontraron “El farsante”, “Caramelo”, “Baila baila baila” y, por supuesto, “Monotonía”, el tema que hizo recientemente con Shakira (y cuya interpretación fue acompañada en las pantallas gigantes por imágenes de la estrella colombiana).

Para ser sinceros, el “negrito de ojos claros” -como también se le llama- brindó no solo un show increíblemente competente y decididamente profesional, sino que elevó de manera decisiva el nivel de producción del concierto entero, no solo porque su voz -con ecos de Romeo Santos- se escuchó fuerte y convincente, sino porque el nivel de producción de su acto fue claramente superior al de los músicos que lo antecedieron, empezando por el hecho de que tuvo a una banda en vivo, a diferencia de lo que sucedió con la mayoría de los otros participantes.

Además, su set fue el más diverso y original, porque, gracias a la presencia de un baterista real, se alejó del típico denbow para mostrar ritmos diversos mientras recorría terrenos propios de la bachata, el pop y el reggae.

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Myke Towers en otro momento del show.
Myke Towers en otro momento del show.
(Raul Roa/Los Angeles Times)

Sin conejo, pero con muchos boricuas

La mayor expectativa de la noche se encontraba en la posibilidad de que Bad Bunny, quien fue visto un día antes en el mismo auditorio durante un partido de los Lakers, apareciera súbitamente en el tabladillo; y no solo porque los comentarios generales en las redes sociales lo predecían, sino porque los animadores del festival, Omar Velasco y Argelia Atilano, lo insinuaron casi al inicio de la velada, que empezó después de las 8 y 30 de la noche. Algunos pronosticaban que aparecería para colaborar con Ozuna o hasta que tendría su propio set; pero nada de eso pasó.

Ozuna estuvo antecedido por el neoyorquino de ascendencia dominicana Arcángel, quien, a pesar de exhibir dotes vocales sumamente limitadas -tuvo incluso a un segundo vocalista permanente-, despertó la euforia de la audiencia y exhibió una predilección por el trap que le dio una identidad mucho más callejera.

Antes, Chencho Corleone, exintegrante del exitoso dúo Plan B, hizo igualmente gala de una voz sin matices que tampoco parecía molestar al público, el mismo que coreó en más de una ocasión sus interpretaciones. No faltó en su repertorio “Me porto bonito”, que grabó al lado de (¿quién más?) Bad Bunny.

Myke Towers, cuya carrera discográfica formal se inició hace solo dos años, y que procede también de la Isla del Encanto, quiso probar que tiene sensibilidad romántica al pedirle a los asistentes que prendieran las linternas de sus celulares cuando le tocó el turno a “Diosa”, una pieza llena de halagos para una mujer. Tampoco dejó de lado a “La curiosidad”, que grabó con Jay Wheeler y Rauw Alejandro.

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Ivy Queen en la primera fecha del evento.
Ivy Queen en la primera fecha del evento.
(Raul Roa/Los Angeles Times)

La reina escondida

Aunque no fue colocada en un horario estelar y tuvo una participación breve, lo más destacado del evento en lo que respecta al plano directamente artístico fue la intervención de Ivy Queen, pionera indiscutible del género, impulsora original del empoderamiento femenino y única mujer que tomó el micrófono principal -y cualquier micrófono de voz durante la sesión del sábado-.

La precursora del reggaetón, quien lanzó su primera placa como solista a mediados de los ‘90, hizo gala de una fortaleza de garganta que nadie más pudo alcanzar mientras interpretaba piezas como “Que lloren” y “Yo quiero bailar”. Pese a que sigue ocupando posiciones secundarias en esta clase de festivales masivos, es significativo que se le esté dando al menos cabida en ellos, a diferencia de lo que ocurre con colegas generacionales tan relevantes como Tego Calderón y, sobre todo, Vico C, a quien no hemos visto nunca en el Sur de California.

Uno de los primeros en presentarse fue Jhayco, a quien conocíamos bajo el nombre de Jhay Cortez, y que se insertó durante los últimos dos años en la prensa de chismes debido a una relación sentimental con la ex estrella del porno Mia Khalifa que parece haber terminado.

Sorprendentemente, en vista de su falta de experiencia relativa, fue el único artista aparte de Ozuna que recurrió a una banda en vivo, lo que le dio realce a un repertorio que aludió al “Conejo Malo” durante la interpretación de “DÁKITI”, la composición que el mismo Cortez grabó con el gran ausente de la fiesta y que se convirtió en un éxito arrollador a nivel mundial.

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La segunda jornada del Calibash 2023 se efectuará este domingo en el mismo lugar y presentará a Karol G, Farruko, Becky G, Zio & Lennox, Sech, Feid y Blessd.

Las bailarinas de Checho Corleone en movimiento.
(Raul Roa/Los Angeles Times)
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