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Internacional

Trump y la impugnación: un espectáculo que Putin parece disfrutar

Russian President Vladimir Putin
El presidente ruso, Vladimir Putin, sonríe durante su reunión con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en Sochi, Rusia, el jueves 12 de septiembre de 2019.
(Shamil Zhumatov / Pool Photo)

Mientras que la investigación por un potencial juicio político al presidente Trump se encamina a su tercera semana, los arrebatos del mandatario se intensificaron: acusó a miembros del Congreso de traición y, en conferencias de prensa, interrumpió a líderes mundiales para entablar acalorados intercambios con periodistas.

Y, por supuesto, están sus tuits. El pasado lunes se jactó por esa red social de su “gran e inigualable sabiduría”.

Mientras tanto, el presidente ruso, Vladimir Putin, parece estar disfrutando del espectáculo.

El camino hacia la impugnación sólo está establecido vagamente en la Constitución. Esto es lo que podría parecer...

En Moscú, la semana pasada, Putin respondió con una burla cuando un periodista de MSNBC le preguntó si el Kremlin planeaba interferir en las elecciones estadounidenses de 2020. “Les diré un secreto…", susurró al micrófono mientras se sentaba en el escenario, en una conferencia de energía. “Sí, definitivamente intervendremos. Pero no se lo digan a nadie”.

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El público estalló de risa. Putin se recostó en su silla y sonrió. Tiene buenas razones para relajarse.

Rusia ha sido un paria geopolítico desde que anexó Crimea, en 2014, y su posición internacional se hundió más cuando se descubrió que había interferido en las elecciones estadounidenses de 2016.

Bajo la presión de los republicanos, el jueves 19 de abril, el Departamento de Justicia envió al Congreso los siete memorandos que abarcan 15 páginas, que el entonces director del FBI, James B.

Ahora el centro de atención está en la némesis de Rusia, Ucrania, cuyo nuevo presidente electo, Volodymyr Zelensky, pareció postrarse ante Trump en una llamada telefónica que está en el centro de la investigación por la destitución.

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En la llamada, del 25 de julio pasado, Zelensky elogió la asistencia de Estados Unidos para reformas políticas y económicas, así como para financiar a sus militares en la lucha contra las milicias separatistas respaldadas por Rusia.

También criticó la cantidad de ayuda que su país había recibido de la Unión Europea (UE), y afirmó que le dijo a la canciller alemana, Angela Merkel, y al presidente francés, Emmanuel Macron, que “no están trabajando tanto como deberían para [apoyar a] Ucrania”.

Hace poco más de una semana, cuando el presidente Trump completó su mini gira mundial, mi investigadora ucraniana me envió un correo electrónico.

Para los líderes europeos, que aún están intentando conocer al nuevo presidente ucraniano, los comentarios podrían interpretarse como palabras desagradecidas. Desde 2014, Ucrania ha recibido casi $16.500 millones en asistencia de la UE y $3.200 millones de Estados Unidos.

Los líderes europeos han seguido imponiendo sanciones contra los rusos. Si ahora reconsideraran su relación con Ucrania, sería una victoria para Putin.

“El escándalo en torno a las negociaciones de Trump con Zelensky está desviando la atención de Rusia, y eso es beneficioso para Moscú", consideró Evgeny Minchenko, consultor político en la capital rusa.

El especialista indicó que los estadounidenses vieron a Rusia como un villano durante años, pero ahora “los principales malvados son los ucranianos”.

El presidente Trump y algunos asesores se enfurecieron este miércoles luego de la filtración de notas confidenciales que informaban al primer mandatario antes de una llamada con su par ruso, Vladimir Putin, de acuerdo con asesores y un colaborador cercano.

Las revelaciones sobre el intento de Trump para que Zelensky investigue al ex vicepresidente Joe Biden y otros demócratas tuvieron un beneficio extra para Rusia: estimularon la renuncia de Kurt Volker de su puesto como enviado especial a Ucrania. “Volker siempre fue un negociador difícil para Rusia”, expuso Tatiana Stanovaya, fundadora de R. Politik, una firma de análisis político con sede en París. Según ella, Rusia veía a Volker como siempre del lado de Ucrania y “por lo tanto, constantemente reticente a todas las ideas rusas”.

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Aún así, cualquier beneficio que Putin obtenga del mayor escándalo político que golpeó a Washington desde el Watergate podría ser de corta duración. “Las batallas políticas en Estados Unidos no traerán beneficios, ni a Rusia ni al resto del mundo”, analizó Yuri Rogulev, profesor de la Universidad Estatal de Moscú y director de su Fundación Franklin Roosevelt para el Estudio de Estados Unidos. “Evitarán que se genere confianza entre los dos países, y tanto en Rusia como en Estados Unidos la confianza ya es muy baja”, resaltó.

Mejorar las relaciones bilaterales con Estados Unidos es importante para el Kremlin. En los últimos tres años, diplomáticos de ambos países han sido expulsados ​​en una lucha a ojo por ojo entre Washington y Moscú.

A pesar de la insistencia del Kremlin de que las sanciones occidentales no perjudicaron al país, el crecimiento económico de Rusia fue inferior al 2% anual. La aprobación de Putin disminuyó a medida que la inflación crece y los ingresos reales pierden fuerza.

El escándalo del juicio político es “el debilitamiento de Trump”, y eso no beneficia a Putin, explicó Stanovaya.

Para el líder ruso, Trump es una barrera entre Rusia y lo que el Kremlin considera como las élites anti-Rusia en la política estadounidense, agregó. “A Putin le gustaría tratar con un Trump que tenga una posición fuerte con estas élites políticas estadounidenses”, dijo. “Es como una especie de protección contra todos los sentimientos antirusos”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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