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Internacional

Una explicación de los acontecimientos en Bolivia

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Partidarios del ex presidente boliviano Evo Morales sostienen banderas whipalas, de los pueblos originarios, en La Paz. La presidenta interina de Bolivia afirmó el domingo que convocará a nuevas elecciones pronto, mientras el país lucha con violentos disturbios una semana después de la renuncia de Evo Morales. (AIZAR RALDES / AFP / Getty Images)
(AIZAR RALDES / AFP /Getty Images)

La nación andina de Bolivia, hogar de 11 millones de personas, se vio envuelta en una agitación política desde las controvertidas elecciones celebradas el mes pasado. El ex presidente Evo Morales está ahora exiliado en México.

A continuación, algunas preguntas y respuestas sobre la crisis boliviana:

¿Quién es Evo Morales?

Morales, de 60 años, fue elegido presidente en 2005 por una plataforma socialista, y fue el primer mandatario oriundo de la comunidad indígena, históricamente marginada en Bolivia. Su ascenso fue significativo en una nación dirigida por una élite mayoritariamente blanca y de raza mixta, con estrechos vínculos con Estados Unidos y las corporaciones multinacionales. Morales se ha convertido en un ícono de la izquierda internacional.

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¿Cuál es el trasfondo de Morales?

Morales proviene de orígenes humildes: antes de postularse para un cargo público había sido pastor de llamas, albañil, cortador de caña de azúcar, trompetista en una banda itinerante y jefe de la federación que representa a los cultivadores de la hoja de coca, de donde deriva la cocaína. Ese último cargo impulsó a Morales a la prominencia nacional, y los muchos cocaleros del país siguen siendo sus aliados cruciales.

¿Qué ocurrió en las elecciones bolivianas?

Morales afirma que ganó la reelección de forma genuina, en la votación del 20 de octubre. Pero miles de personas salieron a las calles, alegando que los resultados habían sido manipulados. Morales finalmente acordó una nueva votación después de que un equipo de la Organización de Estados Americanos (OEA) encontró irregularidades generalizadas.

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¿Cuándo dejó Morales el cargo?

Morales renunció el 10 de noviembre pasado, junto con su vicepresidente y otros aliados políticos, ante lo que calificó como presión por parte de los militares. Desde entonces se autodenomina víctima de un “golpe” y de una “conspiración política y económica” lanzada desde Washington.

¿Cómo ve el gobierno de EE.UU a Morales?

Mal. Las administraciones estadounidenses han tenido relaciones difíciles con Morales, el último en pie de la “marea rosa” de líderes izquierdistas que asumieron las presidencias en América del Sur hace más de una década. Morales denuncia regularmente al “imperialismo” estadounidense y ha sido un fuerte aliado de los gobiernos de izquierda en Venezuela, Cuba y Nicaragua, todos atacados por la administración Trump. La campaña de Morales se comprometió en 2005 a eliminar los esfuerzos de erradicación de la hoja de coca, lo cual enojó a Washington. Como mandatario, Morales expulsó a la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) de Bolivia. La administración Trump consideró la partida de Morales como un paso adelante para la democracia.

¿Fue exitosa la administración de Morales?

Las políticas de Morales durante casi 14 años en el cargo ayudaron a reducir la pobreza y elevar el nivel de vida en lo que durante mucho tiempo fue una de las naciones más pobres de América del Sur. Un país con una larga historia de disturbios sociales y golpes militares permaneció, mayormente, estable. A pesar de sus ardientes pronunciamientos socialistas, Morales era conocido por sus decisiones económicas pragmáticas. Los ingresos del gas natural, la principal exportación del país, se canalizaron a programas sociales. Bolivia sigue siendo extremadamente pobre, pero la desigualdad se ha reducido. Millones de personas le dan crédito a Morales y lo veneran.

¿Qué dicen sus detractores?

Los críticos señalan que Morales ha mostrado tendencias cada vez más autocráticas y un aparente deseo de perpetuarse en el cargo. El expresidente se negó a acatar un referéndum nacional de 2016, en el que los bolivianos eligieron mantener en vigor los límites a los mandatos presidenciales, alegando que “la gente” lo instó a volver a postularse. Un fallo de un tribunal que, según los críticos, estaba lleno de partidarios de Morales le allanó el camino para intentar un cuarto mandato, este año.

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¿Qué tiene que ver México con la revuelta en Bolivia?

Morales recibió asilo político en ese país, y llegó a Ciudad de México el martes pasado. El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, el primer líder izquierdista declarado del país en una generación, es admirador de Morales. El canciller de México calificó el derrocamiento del boliviano como un golpe de estado. Desde entonces, los medios de comunicación mexicanos han reportado ver a Morales en medio de grandes despliegues de seguridad, en un exclusivo restaurante y spa en la capital. El exmandatario boliviano continuó con su activismo político desde México, pidiendo un “diálogo nacional” e insinuando que estaría dispuesto a regresar a Bolivia si se lo pidieran. La administración boliviana interina lo acusó de “incitar” el caos desde el extranjero y le pidió a México que silenciara al líder exiliado, un paso que las autoridades mexicanas se negaron a dar.

¿Quién es Jeanine Añez?

La partida de Morales y la salida de su vicepresidente y otros sucesores constitucionalmente designados dejaron un vacío de poder en Bolivia. Una senadora conservadora de la oposición, Jeanine Añez, se declaró líder del Senado y presidenta interina en una sesión legislativa sin quórum legal y sin legisladores del partido Movimiento al Socialismo (MAS), de Morales, que tiene mayoría en ambas cámaras del Congreso. La autoproclamada líder interina llevó una Biblia de gran tamaño al palacio presidencial, en fuerte oposición a la preferencia de Morales por los símbolos religiosos indígenas en una nación donde gran parte de la población sigue siendo católica romana. Añez está aliada con activistas de derecha de la ciudad oriental de Santa Cruz, durante mucho tiempo un bastión del sentimiento anti-Morales.

¿Cuál es el plan de Añez para Bolivia?

Añez está trabajando para restaurar la paz y organizar nuevas elecciones. Parece tener el respaldo crucial de las fuerzas militares y policiales de la nación, al menos por ahora. Desde México, Morales atacó su asunción como un “asalto ilegítimo al poder del pueblo” y pidió un diálogo respaldado por las Naciones Unidas para sofocar la crisis y evitar más derramamiento de sangre. Estados Unidos reconoció el gobierno de Añez. La mandataria interina afirmó que Morales sería excluido como candidato en futuras elecciones, y que debería ser procesado por fraude electoral si regresara a Bolivia.

¿Añez ha cambiado la política exterior de Bolivia?

Añez alineó abruptamente a su país con la agenda latinoamericana de Washington, trabajando para deshacer la orientación internacional izquierdista de Morales. Se movió rápidamente para expulsar a cientos de cubanos, muchos de ellos doctores y personal médico, y prometió romper los lazos con el presidente venezolano, Nicolás Maduro, a quien Morales apoyó durante mucho tiempo, a la vez que alió a Bolivia con otro autodeclarado jefe de Estado sudamericano: Juan Guaidó, reconocido por Estados Unidos y sus aliados como el líder legal de Venezuela.

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¿Cuál es la situación en Bolivia?

Muy endeble. Los manifestantes pro Morales bloquean las carreteras y solicitan su reincorporación al poder. Las autoridades se preocupan por la escasez de gasolina y alimentos a raíz de esa situación. Los periodistas han sido atacados en las calles y, en el incidente más violento hasta la fecha en la crisis, nueve personas murieron y decenas resultaron heridas el viernes pasado, cuando las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra los manifestantes pro Morales, incluidos muchos cocaleros, en las afueras de la ciudad de Cochabamba. Ese incidente llevó la cuenta de víctimas fatales a al menos 23 personas desde las elecciones del mes pasado, según los observadores de derechos. Michelle Bachelet, Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU y ex presidenta de Chile, expresó su preocupación de que la violencia en Bolivia pueda “salirse de control”.

Cecilia Sánchez, de la corresponsalía de The Times en Ciudad de México, contribuyó con este artículo.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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