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Internacional

¿Qué tesoros podrían perderse en Irán si sucede lo peor?

The Iranian cities of Isfahan, Mashhad and Bam in 1998.
Las ciudades iraníes de Isfahan, Mashhad, Mashhad nuevamente y Bam, de izquierda a derecha, en 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)

Después de la semana que se ha vivido, no se sabe qué vendrá después en Irán, no tenemos el conocimiento exacto de lo qué tienen en mente los líderes de Irán o los nuestros. Pero puedo decirle sobre lo que he estado pensando: dos semanas extrañas y maravillosas en 1998, cuando pude explorar ese país, cámara en mano, durante una breve mejora en las relaciones entre Irán y Estados Unidos.

Junto con innumerables vidas, los tesoros que vi en ese momento son lo que está en juego ahora.

The Amir Chakhmaq Mosque, completed in the 15th century, Yazd, Iran, 1998.
La mezquita Amir Chakhmaq, terminada en el siglo XV, Yazd, Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)
Doorman, Homa Hotel, Mashhad, Iran, 1998.
Portero, Hotel Homa, Mashhad, Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)
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Así que saqué estas diapositivas de la parte trasera del garaje y las escaneé digitalmente. Muestran vislumbres del vasto legado cultural de Irán, especialmente la arquitectura del siglo XVII en Isfahan, y revelan cuán esperanzados estábamos por un corto período hace una generación. También me recuerdan las grandes distancias, en palabras y hechos, que pueden separar a los líderes de una nación y su gente.

“Abajo Estados Unidos” decían los letreros de un pie de altura en la entrada de nuestro hotel Homa controlado por el gobierno en Mashhad, un mensaje que se hizo eco de los viejos tiempos de 1979, cuando los fundamentalistas musulmanes chiítas expulsaron al shah (que había sido más o menos apoyado por EE.UU), y se hicieron cargo de Irán, tomaron a 52 rehenes estadounidenses y los retuvieron durante 444 días.

Ping-pong players in a park, Shiraz, Iran, 1998.
Observé a estos chicos jugar al ping-pong durante un tiempo en un parque público, y luego les pregunté si podía unirme. Me invitaron a entrar, me superaron en el juego y luego se reunieron para esta foto. Shiraz, Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)
At a carpet vendor’s shop in Isfahan, we took tea. At right, you can see the salesman talking. Iran, 1998.
En la tienda de un vendedor de alfombras en Isfahan, tomamos té. A la derecha, se puede ver al vendedor hablando. Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)

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Debajo de ese mensaje había un conserje frente a nuestro grupo, que incluía a siete turistas estadounidenses, dos reporteros, un guía de EE.UU y uno con sede en Irán. Éramos ocho hombres y tres mujeres, que se habían cubierto con pañoletas en consideración a la costumbre musulmana.

Long known as the Shah Mosque, this landmark in Isfahan was built in the early 17th century. Since the revolution of 1979, many call it Imam Mosque. It’s a UNESCO World Heritage site. Iran, 1998.
Conocida desde hace tiempo como la Mezquita del Sha, este hito de Isfahán fue construido a principios del siglo XVII. Desde la revolución de 1979, muchos la llaman Mezquita del Imán. Es un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)

Me pregunté, dado el letrero, qué podría decir nuestro anfitrión.

Shah or Imam Mosque, Isfahan, Iran, 1998.
Mezquita Shah o Imán, Isfahán, Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)

“Buenas tardes, señor”, dijo en inglés, sonriendo ampliamente. “Por favor, por aquí".

En el mostrador de recepción, debajo de un retrato ceñudo del difunto ayatolá Ruhollah Khomeini, un empleado dijo: “Bienvenido, señor, por favor” y nos ofreció otra sonrisa alentadora.

Persepolis, the Persian Empire’s seat of power until Alexander the Great arrived in 330 BC
Persépolis, sede del poder del Imperio Persa hasta la llegada de Alejandro Magno en el año 330 a.C., incluye representaciones en bajorrelieve de etíopes, libios, árabes, armenios, toros, carneros, leones y camellos. Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)
Detail, Persepolis, Iran, 1998.
Detalle, Persépolis, Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)
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In the adobe Citadel of Bam, we had steep steps to descend. Iran, 1998.
En la Ciudadela de adobe de Bam, teníamos que descender por unos empinados escalones. Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)
This Isfahan bridge, commonly known as Si-O-Se Pol, has 33 arches and was completed in the earliest years of the 17th century.
Este puente de Ispahán, comúnmente conocido como Si-O-Se Pol, tiene 33 arcos y fue completado en los primeros años del siglo XVII. Se extiende a lo largo del Río Zayande y resultó ser un buen lugar para descansar y pasar alrededor de un narguile. Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)
The 17th-century Khaju Bridge in Isfahan, Iran.
El puente Khaju del siglo XVII es otro tramo histórico sobre el río Zayande en Isfahan. (Hay varios.) Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)

Eran sólo dos entre docenas de iraníes en Mashhad, Teherán, Shiraz, Isfahan y más allá que nos darían de comer, responderían preguntas, contarían chistes, explicarían la poesía de Rumi y el imperio de Ciro el Grande, señalarían las sutilezas de la arquitectura de la mezquita y nos recordarían la vida o muerte en la hospitalidad del desierto.

Twin minarets rise above the unusual three-story facade of the Amir Chakhmaq Mosque in Yazd. It was completed in 1438. Iran, 1998.
Dos minaretes gemelos se elevan sobre la inusual fachada de tres pisos de la mezquita del emir Chakhmaq en Yazd. Se terminó de construir en 1438. Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)

No vimos todos los sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO en el país, hay 22 o 24, dependiendo de cómo cuente, pero lo observamos.

Naqsh-e Jahan Square, also known as Imam Square, Isfahan
La plaza Naqsh-e Jahan, también conocida como Plaza del Imán, Isfahan, fue construida en el siglo XVII por el Shah Abbas I. Está en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)
In Isfahan, the 17th-century Vank Cathedral is an Armenian church and centerpiece to the city’s Armenian Quarter, known as New Julfa. Iran, 1998.
En Isfahan, la Catedral de Vank, del siglo XVII, es una iglesia armenia y el centro del barrio armenio de la ciudad, conocido como Nueva Julfa. Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)
Schoolgirls greeted us south of Mashhad, bearing poppies. Iran, 1998.
Colegialas nos saludaron al sur de Mashhad, con amapolas. La visitante estadounidense June Berger colocó algunas de ellas en el pelo de la segunda niña. Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)
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The royal tombs of Naqsh-e-Rustam, carved into stony mountains, go back to Achaemenid Dynasty, as much as 2,500 years ago.
Las tumbas reales de Naqsh-e-Rustam, talladas en montañas de piedra, se remontan a la dinastía aqueménida, hace tanto como 2.500 años. Se cree que se construyeron cuatro tumbas para los reyes Artajerjes, Darío I, Darío II y Jerjes. Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)
The Nasir-ol-Mulk Mosque in Shiraz, also known as the Pink Mosque
La mezquita Nasir-ol-Mulk en Shiraz, también conocida como la Mezquita Rosa, es joven para los estándares iraníes. Fue terminada en la década de 1880 y los expertos dicen que sus azulejos de colores brillantes muestran signos de influencia europea. Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)

Quién viajó y por qué

¿Qué tipo de turista estadounidense iba a Irán en 1998? El tipo curioso y rico, como escribí en mi historia en ese momento. Tres eran médicos, uno un analista de defensa retirado, otro un diseñador gráfico. Dos eran judíos, uno afroamericano. Las edades oscilaban entre los 50 y los 78 años. Sentí ver, comprobando nombres esta semana, que la mayoría de los siete habían muerto. Lo mismo que Hooman Aprin, nuestro guía nacido en Irán y que vivía en EE.UU.

Shah or Imam Mosque,  Isfahan, Iran, 1998.
Mezquita Shah o Imán, Isfahán, Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)

Conocida durante mucho tiempo como la Mezquita Shah, este tesoro en Isfahan fue construido a principios del siglo XVII. Desde la revolución de 1979, muchos la llaman Mezquita Imam. Es un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Irán, 1998.

Henry Morton Stanley, the globe-trotting reporter for the New York Herald who found Dr. David Livingstone in what is now Tanzania in 1871, was in Persepolis a year earlier. And he made sure that everyone would know it. Iran, 1998.
Henry Morton Stanley, el reportero trotamundos del New York Herald que encontró al Dr. David Livingstone en lo que hoy es Tanzania en 1871, estaba en Persépolis un año antes. Y se aseguró de que todo el mundo lo supiera. Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)
The Tomb of Khaje Rabi, a major landmark in Mashhad. Iran, 1998.
La Tumba de Khaje Rabi, un hito importante en Mashhad, está rodeada de jardines y un cementerio que incluye muchos muertos de la guerra entre Irán e Irak de la década de 1980. Irán, 1998.
(Christopher Reynolds / Los Angeles Times)

Viajando principalmente en un autobús alquilado a través de quizá 2.000 millas del país, recorrimos las ruinas de Persépolis, un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO fundado por Darío I en 518 a. C. y lleno de grandes edificios y esculturas exigentes.

Hicimos lo mismo en las ruinas de adobe notablemente intactas de Bam, una parada clave de la ruta comercial de los siglos VII al XI. Bam es también un sitio de la UNESCO. Pero ahora se ve diferente. Cinco años después de nuestra visita, un terremoto en 2003 mató a más de 26.000 personas y destruyó la mayor parte de la antigua ciudadela. (Ha habido algo de reconstrucción desde entonces).

Fuimos a través de un mausoleo de Mashhad en honor a los muertos de la guerra Irán-Iraq. Tomamos un sorbo de té bajo la elegante arquitectura de Isfahan, regateamos en los bazares, jugamos al tenis de mesa con los lugareños en un parque público en Shiraz, inspeccionamos una torre de silencio Zoroastriana en Yazd, y obtuvimos sólo una fugaz sensación del dinamismo urbano moderno y extenso de Teherán (que no es del todo diferente al de Los Ángeles).

Había muchos kebabs pero no alcohol.

Excepto por el sepulturero que nos llamó desde la distancia y gritó un burlón "¡Heil Hitler!”, recibimos una calurosa bienvenida en casi todas partes. (Uno de nuestros guías inmediatamente corrió para hablar con el sepulturero).

He escuchado informes similares de muchos otros viajeros estadounidenses, que se han desanimado pero no se les ha prohibido viajar al Irán posterior a 1979. Al contrario, un puñado de operadores turísticos han hecho de Irán su especialidad, incluidos Distant Horizons en Long Beach y Geo Ex en San Francisco, que operó mi viaje hace mucho tiempo.

Viajes

“Se encontraban entre las personas más amigables y acogedoras que he experimentado en cualquier lugar, y fue específicamente porque éramos estadounidenses”, dijo Jean-Paul Tennant, director ejecutivo de Geo Ex, que visitó Irán en 2013. “Nos decían, ‘El pueblo de Irán es diferente del gobierno de Irán. ¡Y tenemos primos en Los Ángeles!’”

Cuando estalló la crisis actual, manifestó Tennant, la agencia Geo Ex tenía alrededor de 20 personas programadas para ir a Irán en la primavera. Ahora, señaló, “Estamos a la espera”.

El consejo oficial del Departamento de Estado de Estados Unidos: “No viaje a Irán debido al riesgo de secuestro y el arresto y detención arbitraria de ciudadanos estadounidenses”. El gobierno de Estados Unidos considera a Irán como el peor patrocinador estatal del terrorismo. El líder supremo de Irán, Ali Khamenei, que reemplazó a Ruhollah Khomeini en 1989, todavía está a cargo, a sus casi 81 años.

Mientras tanto, el presidente Trump ha cambiado de rumbo sobre la cuestión de si nuestro ejército podría atacar sitios culturales iraníes, causando que muchos en todo el mundo se preocupen por los 80 millones de civiles de Irán y los sitios que pertenecen al Patrimonio Mundial.

Uno de ellos es Jason Rezaian, el corresponsal del Washington Post que fue capturado por las autoridades iraníes en julio de 2014, condenado por espionaje y encarcelado hasta su liberación en enero de 2016. Su libro “Prisionero: Mis 544 días en una prisión iraní", detalla la terrible experiencia, incluido el encarcelamiento de 72 días de su esposa, Yeganeh, quien nació y creció en Irán.

“La administración [de Trump] adora afirmar que está comprometida con un Irán libre y próspero y que se preocupa profundamente por el destino del pueblo iraní", escribió Rezaian en el Post del 7 de enero. “Sin embargo, la voluntad de Trump de atacar la cultura iraní hacen que esas afirmaciones suenen a una mentira”.

Los Rezaian viven ahora en el área de Washington, D.C., y están vetados en Irán. Si alguna vez regresan, o lo hago yo, o si algún día van allí por primera vez, ¿cuántas de las maravillas que se ven aquí permanecerán?

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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