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Venezuela canjea con EEUU a 7 presos por sobrinos de Maduro

Frente a la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, en Caracas, Venezuela.
Fotografía de archivo sin fecha y publicada en Twitter el 18 de junio de 2020 por el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, en la que aparecen, de izquierda a derecha, los ejecutivos de la petrolera CITGO José Ángel Pereira, Gustavo Cárdenas, Jorge Toledo, José Luis Zambrano, Tomeu Vadell y Alirio José Zambrano, frente a la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, en Caracas, Venezuela. (Foto publicada en Twitter por el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza/Cancillería venezolana vía AP, Archivo)
(Uncredited / Associated Press)

En una inusual aminoración de las hostilidades, Venezuela excarceló el sábado a siete presos estadounidenses y Estados Unidos a cambio dejó en libertad a dos sobrinos de la esposa del presidente venezolano Nicolás Maduro que estuvieron recluidos durante años por condenas por narcotráfico.

El canje de los estadounidenses, entre los que se encuentran cinco ejecutivos petroleros retenidos durante casi cinco años, es resultado de meses de diplomacia indirecta de parte de altos funcionarios estadounidenses —es decir conversaciones secretas con uno de los principales productores de petróleo y que adquirieron mayor urgencia después de que las sanciones impuestas a Rusia ejercieran presión sobre los precios mundiales de la energía.

El acuerdo constituye un raro gesto de buena voluntad del gobernante socialista Maduro, quien busca reconstruir las relaciones con Estados Unidos tras superar a la mayoría de sus opositores internos. Aunque la Casa Blanca negó que haya modificado su política hacia Venezuela, la excarcelación de los estadounidenses podría crear un espacio político para que el gobierno de Biden relaje las duras sanciones de Washington contra el sector petrolero de Venezuela en caso de que Maduro muestre avances en su diálogo intermitente con la oposición.

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“No puedo creerlo”, dijo a The Associated Press Cristina Vadell, hija de Tomeau Vadell, uno de los estadounidenses liberados.

Mientras contenía las lágrimas de alegría en su cumpleaños 31, Cristina Badell, dijo: “Este es el mejor regalo de cumpleaños que haya recibido. Me siento muy feliz”.

El intercambio tuvo lugar el sábado en la isla caribeña de San Vicente y las Granadinas, gobernada por un aliado de Maduro, dijeron a la AP tres personas en Venezuela enteradas de la operación y que solicitaron el anonimato. Los prisioneros llegaron desde donde se encontraban en aviones separados, de acuerdo con el gobierno de Biden.

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“Estas personas pronto se reunirán con sus familias y volverán a estar en los brazos de sus seres queridos, donde pertenecen”, dijo Biden en un comunicado.

Entre quienes fueron puestos en libertad se encuentran cinco empleados de la empresa Citgo, con sede en Houston —Tomeu Vadell, José Luis Zambrano, Alirio Zambrano, Jorge Toledo y José Pereira— que fueron atraídos a Venezuela justo antes del Día de Acción de Gracias de 2017 para asistir a una reunión en la sede de su empresa matriz, el gigante petrolero estatal PDVSA. Una vez allí, fueron detenidos por agentes de seguridad con los rostros cubiertos, que irrumpieron en una sala de conferencias de Caracas.

Los empleados fueron declarados culpables de desfalco el año pasado en un juicio marcado por demoras e irregularidades en que los recibieron penas de entre ocho y 13 años de prisión debido a una propuesta jamás realizada para refinanciar miles de millones de dólares en bonos de la compañía petrolera.

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También fueron liberados Matthew Heath, un excabo de la Infantería de Marina de Estados Unidos originario de Tennessee y que fue detenido en 2020 en un retén de carretera en Venezuela, así como un hombre de Florida, Osman Khan, arrestado en enero.

El Departamento de Estados señaló que todos ellos fueron detenidos injustamente.

A fin de facilitar el acuerdo, Biden otorgó clemencia a Franqui Flores y su primo Efraín Campo, sobrinos de la “primera combatiente” Cilia Flores, como Maduro llama a su esposa.

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Ambos fueron detenidos en Haití en 2015 durante una operación encubierta de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) y declarados culpables al año siguiente en Nueva York, en un caso muy delicado que atrajo los reflectores a las acusaciones estadounidenses de narcotráfico contra los niveles más altos del gobierno de Maduro.

Tras referirse a ambos sobrinos como “dos jóvenes venezolanos injustamente apresados” en Estados Unidos, el gobierno de Maduro dijo que “saluda el resultado de estas conversaciones y hace votos por la preservación de la paz y la concordia con todas las naciones de nuestra región y el mundo”.

El gobierno de Biden se ha visto presionado para hacer más por traer de vuelta al país a los aproximadamente 60 estadounidenses que cree que están retenidos como rehenes en el extranjero o detenidos injustamente por gobiernos extranjeros hostiles. Aunque gran parte de la atención se centra en Rusia, donde Estados Unidos ha intentado en vano conseguir la liberación de la estrella de la WNBA Brittney Griner y de otro estadounidense, Paul Whelan, Venezuela ha estado reteniendo al mayor número de estadounidenses que se sospecha han sido utilizados como moneda de cambio.

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Al menos otros cuatro estadounidenses permanecen detenidos en Venezuela, incluidos dos ex boinas verdes —Luke Denman y Airan Berry— involucrados en un intento improvisado de derrocar a Maduro en 2019, y otros dos hombres —Eyvin Hernández y Jerrel Kenemore— que, al igual que Khan, fueron detenidos por supuestamente entrar sin autorización legal en el país desde la vecina Colombia.

El canje del sábado tuvo lugar de manera discreta después de varios meses de conversaciones secretas. Roger Carstens, enviado especial del presidente estadounidense para asuntos de rehenes, visitó varias veces Venezuela en el último año para discutir un posible acuerdo y reunirse con los estadounidenses detenidos.

En julio, los funcionarios de Maduro aumentaron sus exigencias durante las reuniones en Caracas con Carstens y el embajador James Story, que preside la Oficina Externa de Estados Unidos para Venezuela en la vecina Colombia. La unidad sustituye la embajada estadounidense que el gobierno de Trump cerró en 2019 en protesta por la reelección de Maduro en lo que fue considerado de manera generalizada como una farsa electoral.

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A cambio de la liberación de Alex Saab, un empresario allegado al gobierno, y los sobrinos de la esposa de Maduro, el mandatario venezolano se mostró dispuesto a excarcelar a todos los estadounidenses, dijo a la AP un funcionario de Estados Unidos enterado de las comunicaciones.

Al final, Saab, al que Venezuela considera un diplomático y los fiscales de Estados Unidos catalogan como un facilitador de un régimen corrupto, jamás fue incluido seriamente en las negociaciones, según el funcionario estadounidense, que insistió en mantener el anonimato al discutir las negociaciones.

A diferencia de los sobrinos, arrestados en una operación encubierta y que estaban casi a la mitad de sus condenas de 18 años, Saab se opuso firmemente a su extradición hacia Estados Unidos desde Cabo Verde, donde fue detenido en 2020 durante una escala en un viaje a Irán. Saab aguarda juicio en una corte federal en Miami acusado de desviar millones de dólares en contratos estatales.

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Sin embargo, se desconoce si el canje de presos contribuirá a un mayor deshielo de las relaciones.

El gobierno de Biden se ha abstenido de asumir un mayor compromiso con Maduro, en especial en el estado de Florida, donde los electores latinos de familias que huyeron de los regímenes autoritarios en Cuba y Venezuela tienen un gran peso electoral.

“Otra conciliación de Biden que resultará en que más dictadores anti-Estados Unidos tomen como rehenes a más estadounidenses inocentes en el futuro”, dijo el senador Marco Rubio, republicano de Florida, en un Twitter sobre el canje efectuado el sábado.

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Aunque Estados Unidos ha concertado acuerdos similares en los últimos seis meses con Rusia, y en fechas más recientes con el Talibán, altos funcionarios del gobierno de Biden minimizaron cualquier insinuación de que estaba cediendo ante secuestradores, y señaló que esos canjes continúan siendo “extraordinariamente inusuales”. El funcionario, que solicito el anonimato a los reporteros en conformidad con las normas del gobierno, también mencionó una orden ejecutiva de este verano para castigar aún más a los países que encarcelen a estadounidenses sin justificación alguna.

Por su parte, muchos partidarios de Maduro mantienen la desconfianza hacia lo que describen como el “Imperio” estadounidense y recordaron la decisión del gobierno de Trump de sancionar a un gobernador venezolano que había negociado la libertad de otro estadounidense, Joshua Holt, en 2018.

Sin embargo, algunos analistas venezolanos dicen confiar en que esta vez será diferente.

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La visita que Juan Gonzalez, el principal asesor del Consejo de Seguridad Nacional sobre América Latina, hizo en marzo a Caracas fue en sí un notable gesto hacia un gobernante al que Estados Unidos considera ilegítimo y al que ha imputado cargos de narcoterrorismo. El gobierno de Biden también se ha comprometido a revisar las sanciones si Maduro propicia un avance en las conversaciones con la oposición realizadas en México a fin de crear condiciones más justas para los comicios presidenciales de 2024.

“El presidente Biden hizo lo correcto”, dijo Caleb McCarry, exasesor republicano que se reunió en fecha reciente con Maduro en un intento para liberar a los estadounidenses y mejorar las relaciones bilaterales. “Esto es diplomacia seria y puede contribuir a la reanudación de las negociaciones en México. Es una victoria para las familias, para el pueblo estadounidense y para el pueblo venezolano”.

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Goodman informó desde Miami.


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