Anuncio

Cientos de refugiados sirios vuelven a casa ante una creciente hostilidad en Líbano

Una refugiada siria carga a su hijo en brazos mientras se prepara para volver a su país
Una refugiada siria carga a su hijo en brazos mientras se prepara para volver a su país dentro de una operación de regreso voluntario, en la localidad fronteriza de Arsal, en el este de Líbano, el martes 14 de mayo de 2024.
(Hussein Malla / Associated Press)
Share

Más de 300 refugiados sirios regresaban a su país en un convoy el martes desde dos remotas localidades en el nordeste de Líbano, un país golpeado por crisis sucesivas y donde el sentimiento contra los refugiados ha crecido en los últimos meses.

Hace tiempo que las autoridades libanesas instan a la comunidad internacional a reubicar a los refugiados en otros países o ayudarles a regresar a Siria. En los últimos meses, partidos políticos libaneses importantes se han vuelto cada vez más enérgicos al reclamar que los refugiados vuelvan a Siria.

Líbano, un pequeño país mediterráneo de unos 6 millones de habitantes, acoge a casi 780.000 refugiados sirios registrados y a cientos de miles de personas no registradas, la tasa de refugiados per capita más alta del mundo.

Anuncio

En la localidad nororiental de Arsal, refugiados sirios amontonaban sus pertenencias sobre camionetas y autos mientras agentes de seguridad libaneses recogían sus tarjetas de la agencia de refugiados de la ONU y otros documentos antes de autorizar su marcha.

Los refugiados agitaban las manos para despedirse de amigos y familiares que se quedaban atrás, mientras los camiones se alejaban camino de un futuro incierto en Siria.

Ahmad al-Rifai, que se dirigía a las montañas Qalamoun tras más de una década en Líbano, dijo que sea cual sea la situación en Siria, “es mejor vivir en una casa que en una carpa”.

Las fuerzas de seguridad libanesas incrementaron este año las deportaciones de sirios, aunque sin llegar la nivel al que se amenazó hace dos años, cuando el gobierno libanés anunció un plan para deportar a unos 15.000 sirios al mes a lo que describió como “zonas seguras” en cooperación con el gobierno en Damasco.

El convoy del martes desde las poblaciones montañosas de Arsal y Qaa consistía en apenas 330 refugiados que solicitaron la repatriación, el primer “regreso voluntario” organizado por las fuerzas de seguridad libanesas desde finales de 2022.

“Nadie puede no estar contento de regresar a su hogar”, dijo a The Associated Press Ahmad Durro mientras esperaba en su camioneta. “Me apunté hace un año para estar en el convoy”.

Pero muchos otros sirios —en especial hombres jóvenes que enfrentan un servicio militar obligatorio o opositores políticos al gobierno del presidente, Bashar Assad— dicen que volver no es seguro.

Otros no ven futuro en Siria, donde los combates pueden haber remitido en muchas zonas, pero la crisis económica ha hundido a millones de personas en la pobreza.

Cada vez más refugiados en Líbano se han hecho a la mar en un intento de llegar a Europa.

ACNUR ha señalado que sólo respalda los regresos voluntarios de sirios basados en un consentimiento informado, mientras que las organizaciones de derechos humanos han mantenido su escepticismo sobre la naturaleza voluntaria de esos viajes dada la hostilidad hacia los refugiados en Líbano.

Organizaciones como Amnistía Internacional han documentado casos de refugiados que eran detenidos y torturados por agencias de seguridad sirias a su regreso.

ACNUR dice que nueve de cada 10 refugiados sirios en Líbano viven en una pobreza extrema y necesitan ayuda humanitaria para sobrevivir. Esa ayuda ha declinado ante la fatiga de los donantes conforme la atención internacional se desviaba hacia otras crisis.

Muchos libaneses que se ven cada vez más empobrecidos han acusado a los refugiados sirios de beneficiarse de la ayuda al tiempo que arrebatan empleos a los libaneses al aceptar salarios más bajos.

Muchos en Líbano afirman que los sirios se quedan allí por motivos económicos mientras la guerra, que ya está en su 13er año, languidece en su país. Uno de los que ha hecho esa acusación es Hassan Nasrallah, líder de la milicia libanesa Hezbollah, aliada de Assad.

“Tienen dólares y están enviando esos dólares a parientes en Siria”, dijo Nasrallah en un discurso el lunes.

En las últimas semanas, los agentes de seguridad libaneses han asaltado comercios y otros negocios donde trabajan sirios sin permiso de residencia y los han cerrado.

La Unión Europea anunció este mes un paquete de ayuda por valor de 1.000 millones de euros —unos 1.060 millones de dólares— de los que unos 200 millones de euros irían a seguridad y control de fronteras, en un aparente intento de frenar la migración desde Líbano a Chipre, Italia y otras naciones europeas.

Aunque el primer ministro interino de Líbano, Najib Mikati, celebró la ayuda, otros funcionarios lo describieron como un soborno para que la pequeña Líbano se quedara a los refugiados.

El parlamento tenía previsto debatir el plan de la UE el miércoles, y se espera que legisladores de todo el espectro político avivaran el sentimiento contra los refugiados y pidieran más regresos y operaciones policiales.

___

Chehayeb informó desde Beirut.

Anuncio