Advertisement

Un estudiante de California rompió una lámpara en sus vacaciones en Japón. Nueve meses después, sigue en la cárcel

Un estudiante de California rompió una lámpara en sus vacaciones en Japón. Nueve meses después, sigue en la cárcel
Julián Adame y su amiga Kate Emmons son estudiantes de la Universidad de Redlands. (Kate Emmons) (Los Angeles Times)

Después de varios meses de estudiar religión en Bali, Julián Adame estaba deseando ver más del mundo.

El estudiante de 22 años de la Universidad de Redlands se dirigió a Japón en mayo y tenía previsto reunirse con un amigo en Tailandia unos días después. Pero cuando no se presentó, su compañera de estudios Kate Emmons se preocupó.

Advertisement

Después de numerosas llamadas y mensajes a embajadas en diferentes países, Emmons se enteró de que su amigo había sido encarcelado en Shibuya, Japón, después de que las autoridades dijeron que se resistió al arresto.

Nueve meses después, Adame todavía está en el extranjero, ahora en un centro de detención de Tokio. Su próxima aparición en la corte está programada para mediados de febrero.

Advertisement

Emmons, de 22 años, también estudiante de último año en la Universidad de Redlands, ha estado recolectando donaciones para ayudar con el regreso de Adame a Estados Unidos, coordinar visitas y mantenerse en contacto con funcionarios gubernamentales.

Autoridades de la Universidad de Redlands han estado en contacto con agencias locales e internacionales, dijo un portavoz de la universidad, y algunos de los profesores de Adame han escrito a las autoridades japonesas, dando testimonio de su buen comportamiento.

El Departamento de Estado de EE.UU. dijo que los oficiales consulares están ayudando a Adame y que los funcionarios lo visitan regularmente en el centro de detención de Tokio.

La dura experiencia de Adame comenzó como una salida nocturna con personas que había conocido en su albergue, relató Emmons. La noche en que fue arrestado, Adame tomó unas cuantas cervezas y se quedó dormido en un bar.

Advertisement

Sus nuevos compañeros se fueron y los policías japoneses lo despertaron, pero Adame desconfiaba de los hombres, según comentó Emmons.

Sus amigos le habían advertido antes de que salieran del albergue de tener cuidado con los pandilleros japoneses que se visten como policías y extorsionan o secuestran a los viajeros. Así que cuando los agentes le dijeron a Adame que debía $ 900 por romper una lámpara, expuso Emmosn, su amigo no les creyó.

"Estaba convencido de que eran miembros de pandillas", dijo.

Adame fue llevado primero a un cuartel de la policía de la comunidad y luego lo llevaron a su albergue para recoger su pasaporte.

Según Emmons, un video presentado como evidencia muestra que Adame repetidamente les dice a los oficiales: "Me matarán", llamó al 911 más de una docena de veces durante su confrontación con los oficiales japoneses, dijo.

Cuando Adame recuperó su pasaporte, los oficiales comenzaron a esposarlo, según describió Emmons.

"Estaba realmente sorprendido por esto, así que se dio la vuelta y raspó accidentalmente una de las barbillas de los oficiales", dijo, lo que condujo a un cargo de "obstrucción del desempeño de los deberes oficiales".

Emmons conoció lentamente la serie de eventos después de reunir información de los funcionarios de la embajada de los Estados Unidos en Tokio, cartas de Adame y una conversación de cinco minutos durante una visita que realizó a la cárcel de Shibuya en mayo.

Advertisement

La madre de Adame, Leah Smith, de Sacramento, dijo que no sabía de inmediato que su hijo estaba desaparecido porque habían estado separados y no habían hablado durante dos años.

Cuando se enteró de su encarcelamiento por las publicaciones de Emmons en las redes sociales, Smith dijo que pasó por una 'montaña rusa' de emociones.

"Primero, desapareció; luego fue encontrado, luego estuvo en la cárcel. Fue, literalmente, el peor día de mi vida", confesó. "Mi hijo nunca se había metido en problemas con la ley".

Smith dijo que la terrible experiencia de su hijo ha reavivado su relación, y ella espera que una vez que se libere, puedan recuperar el tiempo perdido.

Mientras tanto, después de meses de retrasos y de audiencias judiciales pospuestas, Emmons está tratando de recaudar $ 6,000 a través de una campaña de GoFundMe en preparación para la liberación de Adame.

"No creo que haya llorado tanto como en los últimos meses", dijo. "Ha sido este ciclo realmente desgarrador de decepciones. Imaginarlo estando solo en una celda durante tantos meses me llena de una profunda pena".

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.

Advertisement
Advertisement