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Partidarios de las escuelas charter gastan millones para elegir a Antonio Villaraigosa como gobernador

Antonio Villaraigosa

Los votantes de California han visto un aluvión de anuncios de televisión en las últimas semanas, promocionando el historial del exalcalde de Los Ángeles Antonio Villaraigosa en finanzas, delito y educación, patrocinado por Families & Teachers for Antonio Villaraigosa for Governor 2018 (familias y maestros por Antonio Villaraigosa para gobernador en 2018).

Pero, de hecho, el grupo está financiado en gran parte por un puñado de adinerados patrocinadores de las escuelas charter. Juntos han gastado más de $13 millones de dólares en menos de un mes para aumentar las posibilidades de Villaraigosa en las primarias del 5 de junio, en un momento en que sus cifras de recaudación de fondos y de encuestas lo muestran retrasado. Reed Hastings, el fundador de Netflix, puso en marcha el grupo con un cheque por $7 millones, la mayor donación para apoyar a cualquier candidato en la elección.

Sus intentos son parte de una guerra de poder más amplia de los demócratas entre los sindicatos de docentes -incondicionales del partido desde hace mucho tiempo- y aquellos que argumentan que los grupos le han fallado a los estudiantes de minorías y de bajos ingresos.

Gary Borden, vicepresidente sénior de la Asociación de Escuelas Charter de California, responsable del grupo de financiación independiente a favor de Villaraigosa, dijo que respalda a Villaraigosa por su historial de desafiar el statu quo en educación como alcalde de Los Ángeles, incluyendo sus intentos para hacerse cargo de las escuelas de la ciudad y su lucha contra los sindicatos de docentes. “No necesitaba hacer las cosas que hizo”, afirmó Borden. “Parte de esto se remonta históricamente, solo a cuán fuerte ha sido Antonio en la educación pública y nuestra confianza de que así será como gobernador”.

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La iniciativa de su grupo de presión recaudó casi $14 millones de 11 donantes para el comité de gastos independientes de Families & Teachers, de acuerdo con los documentos de financiación de campaña presentados en la oficina del secretario de Estado. Dichos grupos no pueden coordinarse legalmente con las campañas, pero pueden aceptar donaciones ilimitadas.

Los mayores contribuyentes son Hastings, el filántropo Eli Broad, quien donó $2.5 millones, y el exalcalde de la ciudad de Nueva York, Michael Bloomberg, que aportó $1.5 millones.

Ninguno de los donantes respondió a las solicitudes de comentarios.

Un portavoz de Villaraigosa puso reparos cuando se le preguntó sobre la iniciativa de las escuelas autónomas en su apoyo.

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“El enfoque del alcalde Villaraigosa es cómo unir a los californianos para llevar a más familias a la clase media y mantenerlos en ella”, aseveró el portavoz Luis Vizcaíno. “Esta campaña no se va a distraer de esa misión por esfuerzos externos a favor o en contra de nosotros”.

Un vocero del principal rival demócrata y primer candidato en la contienda, el vicegobernador Gavin Newsom, buscó vincular a los patrocinadores charter de Villaraigosa con la administración del presidente Trump, en particular con la secretaria de Educación, Betsy DeVos, una multimillonaria que tuvo un muy pobre desempeño durante sus audiencias de confirmación en el cargo, no tiene experiencia previa en el gobierno o la educación pública, e intentó que el dinero público fluya a escuelas privadas y religiosas.

Newsom “no es garantía para ningún grupo, especialmente aquellos que se alinean con Betsy DeVos. Y a diferencia de Antonio Villaraigosa, nunca presumiría de llevar ‘una guerra santa’ en favor de los maestros”, aseguró el director de campaña de Newsom, Addisu Demissie, refiriéndose a una declaración que Villaraigosa hizo a la junta editorial de The Times sobre el sindicato de maestros de la ciudad mientras buscaba tomar el control del distrito escolar de Los Ángeles.

El intento de los partidarios de las charter es parte de un movimiento más amplio que tiene como objetivo revisar cómo se manejan las escuelas públicas. Los defensores de las charter frecuentemente se han enfrentado con los sindicatos de maestros por cuestiones como el pago por mérito, la antigüedad, el uso de exámenes estandarizados para evaluar a los educadores y la elección de la escuela.

Si bien muchas decisiones educativas se toman a nivel del distrito escolar local, el estado tiene un poder notable sobre algunos de estos temas. El gobernador tiene una influencia significativa por su visibilidad, debido a la capacidad de hacer citas con la Junta de Educación del estado y de impactar el proceso legislativo. Muchos esperan que el próximo gobernador de California juegue un papel importante en la política que podría restructurar las escuelas públicas del estado.

“Tenemos algo así como un entorno similar al del salvaje y lejano oeste”, afirmó John Rogers, director del Institute for Democracy, Education and Access, de UCLA. “Probablemente serán necesarias nuevas leyes [que regulen la autorización y supervisión de las escuelas charter]. No quedará claro para todos a medida que avancemos; la pregunta es cómo se redactarán estas nuevas leyes y quién las va a hacer, y quién tendrá influencia sobre ellas”.

La educación es una de las pocas áreas en las que Villaraigosa y Newsom no están de acuerdo.

Los exalcaldes de dos grandes ciudades, Los Ángeles y San Francisco respectivamente, tomaron caminos divergentes sobre el tema. Cuando Newsom se presentó por primera vez a la alcaldía, promocionó las escuelas charter como lugares “para explorar nuevas y mejores formas de llegar y educar a nuestros jóvenes”. Pero cuando se postuló para gobernador, le dijo a la Asociación de Maestros de California que no creía que el número de charter en el estado debía aumentar, de acuerdo con el Sacramento Bee. Un portavoz declaró al periódico que Newsom pensaba que no debían autorizarse más instituciones del estilo hasta contar con mayor supervisión.

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Villaraigosa comenzó su carrera como organizador sindical, y la fuerza de trabajo reforzó sus campañas, donando millones de dólares y enviando a sus miembros para atraer votantes. Pero como alcalde, se convirtió en el demócrata más prominente de California en criticar a los grupos de maestros, y llegó a considerar al sindicato de Los Ángeles como “el obstáculo más grande para la creación de escuelas de calidad”. También intentó sin éxito tomar el control del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD), argumentando que las escuelas debían renovarse radicalmente porque le fallaban a los estudiantes más necesitados. Eventualmente se hizo cargo de más de una docena de campus con dificultades a través de una organización sin fines de lucro que él mismo fundó.

La cruzada de Villaraigosa continuó después de dejar el cargo. Se puso del lado de los alumnos en una demanda en la cual argumentó que sus derechos constitucionales estatales eran violados por las normas que regulan las cesantías, los despidos y la efectivización de los maestros. Los estudiantes inicialmente triunfaron, pero la decisión fue luego revocada.

Borden dijo que su grupo se alarmó ante los informes de que Newsom poner un límite a la cantidad de escuelas charter en el estado, que actualmente ascienden a 1,275 y reciben a unos 630,000 alumnos. “No apoyaríamos a nadie que se oponga abiertamente a algo que claramente trabaja en nombre de los niños de California”, aseguró.

Sin embargo, el grupo charter no se ha centrado exclusivamente en Newsom. La mayor parte de sus anuncios televisivos han promovido a Villaraigosa, mientras que un número menor critican al candidato republicano John Cox, que según las encuestas es la competencia principal de Villaraigosa por el segundo lugar en las primarias principales de junio.

El anuncio anti Cox pinta al adinerado empresario de Rancho Santa Fé como un “carpetbagger” (aventurero político) de Chicago, que fracasó en múltiples esfuerzos para postularse para un cargo electo en Illinois y para poner iniciativas en la boleta en California. Cox autofinancia efectivamente su campaña, donando $4 millones hasta la fecha.

El gerente de campaña de Cox, Tim Rosales, criticó la iniciativa. “Si están dispuestos a atacar a alguien con una historia de 30 años de apoyo a las charter y la elección de escuela, no entiendo por qué un candidato, republicano o demócrata, volvería a arriesgarse por esas personas”, afirmó.

Los patrocinadores de las charter también publicaron un anuncio que critica a Newsom, aunque no por su nombre. La publicidad remarca que mientras el crimen violento aumentaba en San Francisco, Villaraigosa ponía más policías en las calles de Los Ángeles, lo cual llevó a una reducción drástica del delito.

Newsom es el líder en la recaudación de fondos, pero también cuenta con el apoyo de grupos de gastos independientes bien financiados, en particular un comité del trabajo que recibió $2.8 millones en donaciones de los sindicatos durante tres días en mayo. Además, fue respaldado por la Asociación de Maestros de California (CTA, por sus siglas en inglés), una de las fuerzas más poderosas en la política del estado. Si bien el sindicato no ha informado que haya gastado dinero para mantener su campaña, envió correos electrónicos a los votantes de California la semana pasada, diciendo que los multimillonarios están tratando de “comprar las elecciones” para Villaraigosa y Marshall Tuck, un candidato a superintendente estatal de instrucción pública, “para privatizar las escuelas de California y quitarle los derechos a los maestros y estudiantes”.

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Eric Heins, el presidente de la CTA, se negó a decir cuánto gastaría el gremio para impulsar a Newsom. Pero señaló el intento de Villaraigosa de tomar el control de las escuelas de Los Ángeles mientras era alcalde, así como a los multimillonarios que lo respaldan, para explicar por qué apoyan a Newsom. “Se puede decir quién compró a Antonio por el sitio de dónde proviene su dinero”, dijo Heins. “Estas no son personas que creen en la educación pública. Creen en los vales y las charter no reguladas. Estas son políticas que fallan para nuestros estudiantes”.

La lucha entre el sindicato de maestros y el movimiento de reforma educativa se produce en un momento de cambio de la dinámica política para ambos grupos.

La CTA ha sido durante mucho tiempo una de las fuerzas más poderosas en California, una gran influencia en la política demócrata. Gastó más de $53 millones para bloquear una serie de medidas propuestas por el entonces gobernador Arnold Schwarzenegger en 2005, lo que llevó a una reprimenda electoral que reformuló su cargo de gobernador. Pero el sindicato enfrenta desafíos, en particular una decisión de la Corte Suprema que se espera en junio, que evitaría que los sindicatos de empleados públicos en California y otros estados cobren cuotas a sus agremiados. 

Mientras tanto, los patrocinadores de las escuelas charter están cada vez más activos en California, y gastaron decenas de millones de dólares en elecciones en los últimos años, con diferentes niveles de éxito.

En 2014, gastaron más de $10 millones en un intento infructuoso de elegir a Tuck, un demócrata y antiguo líder de escuelas charter cercano a Villaraigosa, como el jefe de las escuelas del estado. La CTA gastó $12 millones para derrotarlo. Pero el año pasado ganaron su primera mayoría en la junta que supervisa el amplio sistema escolar de Los Ángeles.

La política nacional también es un factor importante. Los inovadores de la educación estuvieron en auge durante la administración de Obama, cuando algunos líderes demócratas prominentes cuestionaban públicamente las prioridades de los gremios docentes. Pero ahora son vinculados con la administración de Trump, principalmente con DeVos, execrable en los círculos demócratas.

Mientras tanto, en California, el mayor enfoque del gobernador Jerry Brown en la educación fue cambiar la fórmula de financiamiento escolar para generar más dólares en las escuelas K-12 de las comunidades desfavorecidas. Pero en gran medida se mantuvo al margen en el debate entre los sindicatos de maestros y los patrocinadores de las charter, en parte para evitar la fragmentación de la coalición que respaldaba la revisión de sus fondos escolares.

El próximo gobernador probablemente deberá abordar más enérgicamente la división entre los sindicatos y los que se oponen a sus poderes.

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