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Thomas Vinterberg habla de ‘Another Round’

“Esta película va sobre vivir en lugar de solo existir”, dijo el director de títulos como “The Celebration” (1998) o “The Hunt” (2012).

Una bebida con mucho alcohol pero sobre todo llena de vida. Eso sirve el danés Thomas Vinterberg en “Another Round”, uno de los cócteles más astutos y excitantes de los Óscar de la pandemia y un brindis apasionante y desinhibido al “carpe diem”.

“Esta película va sobre vivir en lugar de solo existir”, dijo a Efe el director de títulos como “The Celebration” (1998) o “The Hunt” (2012).

Curtido en el movimiento Dogma 95 junto a otros provocadores como Lars von Trier, Vinterberg culminará en los Óscar el etílico y triunfal viaje de “Another Round” con dos nominaciones bajo el brazo: mejor dirección y mejor cinta internacional (por Dinamarca), nominación que repite tras la lograda por “The Hunt”.

El cineasta ha arrasado con esta tragicómica historia de cuatro profesores a la deriva que se conjuran para revertir su hastío con una cantidad constante y diaria de 0,5 de alcohol en sus venas.

De la mano de un magistral Mads Mikkelsen y su inolvidable baile como colofón, “Another Round” culminó con sonrisa y copa en la mano lo que para Vinterberg comenzó con un terrible golpe familiar: Ida, su hija de 19 años, falleció en un accidente días antes de empezar el rodaje de esta película en la que iba a debutar como actriz.

TRAGOS DE LIBERACIÓN

Pregunta: ¿Qué bebió para celebrar sus dos nominaciones en los Óscar?

Respuesta: Un whisky sour realmente fantástico. Y también un poco de champán.

Las burbujas del champán son una herramienta importante si te quieres emborrachar de la manera correcta (sonríe). Cuando tienes más de 50 años, necesitas tener cuidado para no ponerte perezoso o adormilado así que el champán y el whisky sour funcionan muy bien.

P: El experimento de “Another Round” explora el poder liberador del alcohol. Pero, ¿no pasa eso con muchas drogas? ¿Qué hace diferente al alcohol?

R: Extrañamente, siento que esta película no va tanto sobre el alcohol (...). Sé que inicialmente queríamos hacer una película sobre el alcohol y los personajes beben mucho en este experimento, pero espero que esta película se haya convertido en un canto a la vida: una película sobre vivir en lugar de solo existir.

Esta película también elogia lo incontrolable.

A mi esposa, que es mucho más lista que yo, le pedí un ejemplo de lo incontrolable y me respondió “enamorarse”. Ahí pierdes el control. Encuentras algo que no puedes comprar en internet, y que no puedes planear ni estudiar en la universidad, que se llama amor.

Cuando pones una botella en tus labios, supongo que abres la puerta a lo incontrolable. Todo puede suceder. Tu conversación puede descarrilar o puede convertirse en algo más interesante. De repente, hay cosas en riesgo.

P: Ustedes no estaban borrachos durante el rodaje, pero sí hicieron su propio experimento como preparación.

R: Tuvimos un periodo de ensayos donde le di alcohol a los actores y se filmaron con diferentes grados de intoxicación.

Hacían de profesores y enseñaban los unos a los otros para que pudiéramos evaluar lo que estaba sucediendo (...). Creamos como una biblia para cada personaje y para cada nivel de borrachera.

Y, ¿sabes? Actuar tiene que ver mucho con ocultar.

Cuando estás borracho intentas fingir que no lo estás, intentas parecer tan sobrio como sea posible. Te abotonas la camisa, mides tus movimientos, ralentizas tu manera de hablar para no cometer errores y tratas de ocultar lo que te está pasando.

Pero por encima de cierto nivel de borrachera, para el actor se trata de caerse y de perder el control físicamente, algo que puede parecer ridículo fácilmente. Eso fue difícil y lo tuvimos que practicar una y otra vez. Incluso tuvimos que traer especialistas de acción porque tenían que caerse sin protegerse la cara.

P: ¿Recurrió al alcohol para convencer a Mads Mikkelsen de hacer el baile final?

R: (Risas) En realidad tuve que hablar mucho con él para convencerle. Pero también tuve que convencerme a mí mismo.

Los dos estábamos nerviosos por esa escena porque tener a un maestro de escuela terminar de repente con esta parte musical podía haber sido ridículo.

Pero supongo que la escena era tan importante para mí que seguí insistiendo.

Esta escena va de Mads convirtiéndose en alguien ingrávido, en alguien joven de nuevo. Va de perder el control, o al menos desprenderse del control.

Baila un poco y luego retrocede, baila un poco más y finalmente se deja llevar por completo. Eso es algo que también toca la película: el elemento de perdonarse y dejarse llevar. Mads tuvo que hacer eso y me pareció muy valiente.

SIN MORALISMOS

P: El alcoholismo es un problema grave en países como Dinamarca o España. ¿Cómo encontró el humor dentro de un asunto que ha destrozado tantas vidas?

R: (Piensa un segundo) El guionista Tobias Lindholm y yo decidimos desde el principio que no queríamos que esta película fuera moralista y que tampoco queríamos hacer publicidad del alcohol. Queríamos hacer un estudio justo en la mitad, para lo bueno y para lo malo.

Queríamos reconocer que el alcohol puede elevar las conversaciones y las actuaciones de la gente (...). Casi siempre el alcohol ha estado involucrado cuando dos personas se conocen y luego llegan a casarse. No sé tú, pero yo no sé de muchas parejas que se hayan conocido sobrias (sonríe).

Pero al mismo tiempo, el alcohol mata y destruye familias. Queríamos las dos cosas en esta película, queríamos abrazar la historia completa de la bebida.

P: Después de su tragedia familiar, ¿cómo conservó esta mirada optimista y esperanzada a la vida que se ve en “Another Round”?

R: Perder a mi hija me destrozó. Y supongo que, de alguna forma, esta película me mantuvo alejado de la locura.

La ambición de hacer un canto a la vida que ya estaba incrustada en el guion se convirtió de repente en algo muy importante, se convirtió en la única razón para hacerla: elogiar esta vida que es tan vulnerable y que podemos perder tan fácilmente.

Además, a mi hija le encantaba el guion (...). Así que decidimos hacerla para ella. Decidimos que no tenía que ser solo una película boba sobre la bebida sino que debía ser una película sobre la vida para que fuera un monumento apropiado para mi hija.

P: Termino la entrevista como la empecé: ¿qué bebería si finalmente ganara un Óscar?

R: Desde luego debería tomar un sazerac, que es una bebida clave en la cinta. Se supone que fue creada por músicos en Nueva Orleans para que pareciera un cóctel inocente, pero tiene una cantidad intoxicante de alcohol (risas).