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El qué y porque desde Washington: Las broncas comerciales con Washington a punto de ebullición

Prohibir la importación de maíz transgénico fue una de las principales demandas del pintor y activista Francisco Toledo.
(Archivo)
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Los productores de maíz de Nebraska están muy enojados con nuestro país, y le están demandando al gobierno del presidente Joe Biden que llegue a un acuerdo lo antes posible con el gobierno de México sobre lo que dicen… “Es la ciencia del maíz genéticamente modificado”.

Son más de 40 mil productores de maíz de Estados Unidos los que respaldan esta exigencia. Dicen que el presidente Andrés Manuel López Obrador claramente violó el pacto comercial entre Estados Unidos y Canadá, lo que en México llamamos T-MEC, al emitir un decreto eliminando gradualmente el maíz transgénico para consumo humano en México para enero de 2024.

Respuesta mexicana

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El presidente López Obrador respondió a esta exigencia reafirmando que México es un país soberano y que soberanas son sus decisiones.

Por un lado, al presidente López Obrador le asiste toda la razón. México es el cliente, es el que paga y como tal decide a quién le compra, a quién no le compra y en qué condiciones compra. México ha sido razonable aclarando que tiene la voluntad de llegar a un acuerdo para eximir anualmente el maíz forrajero estadounidense, pero no se está considerando ningún acuerdo sobre el maíz blanco para el consumo humano directo.

Los agricultores estadounidenses quieren que la oficina de Katherine Tai, la actual Representante Comercial de Estados Unidos, que está encargada del comercio exterior, inicie un caso de aplicación de las reglas del TMEC para que los términos de ese Tratado de Comercio de Norteamérica incluyan a los productos transgénicos. Pero hacerlo representa un pleito seguro sobre el comercio exterior en el que cualquiera que sea el resultado, todos perderían. México no está obligado a comprar lo que no quiere.

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El problema estaría en que en México se quiera convertir un conflicto comercial, en un asunto político, o peor aún en un estandarte ideológico.

Esta situación es muy delicada y merece una solución cuidadosa. México es el mayor cliente de maíz amarillo estadounidense, cada año compra más de 17 mil millones de toneladas, con un costo de más de 3 mil millones de dólares.

Los Productos Transgénicos

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Estos productos desde 1996, han crecido en popularidad y por tanto en producción no solamente en Estados Unidos, sino en todo el planeta.

Los transgénicos son organismos vivos, plantas productoras de frutas, granos y vegetales, genéticamente modificados y cuyas características y composición original han sido transformados, en los laboratorios más avanzados, para alterar uno o varios de sus genes originales, e introduciendo como parte original del producto modificado, uno o varios genes de otras especies.

Por ejemplo, el maíz transgénico que se cultiva en España contiene un gen de la bacteria “Bacillus thuringiensis”.

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Ese bacilo conocido en agricultura como “BT” es una bacteria, no es tóxica para los humanos ni para otros mamíferos, pero sí altamente mortal para ciertos insectos que cuando la ingieren los mata. El “Bacillus thuringiensis” funciona como insecticida, produciendo una proteína en forma de cristal toxina llamada “Cry” que mata específicamente a los insectos que se comerían a la planta en los campos.

Este ejemplo es muy útil para aclarar que esta modificación logró hacer al maíz español mucho más resistente a las plagas.

Usted, como todos, se están preguntando, si los alimentos transgénicos son peligrosos para el consumo humano.

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La respuesta de los científicos es un rotundo no.

Por eso los agricultores de EE. UU. insisten en que las plantas transgénicas están entre los productos sometidos a las pruebas más exhaustivas en la historia de la agricultura. Y como antecedente dicen que los agricultores del mundo entero han cultivado estos productos para su comercialización por más de 26 años.

En el caso de los agricultores del medio oeste americano, incluidos los estados de Illinois, Iowa, Wisconsin, Indiana y Minnesota, el maíz se ha transformado para hacerlo más resistente a los insectos. Se altera a las plantas para evitar usar herbicidas.

Lo mismo están haciendo muchos otros agricultores de Estados Unidos, en Florida y California a los tomates se le inhiben las enzimas para que su descomposición sea más lenta.

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En California, Oregón y el estado de Washington a las uvas les aumentan la resistencia eliminándoles las semillas, para que las plantas resistan su degradación natural y eso es necesario para dar tiempo a que el producto deje los campos y sea distribuido a las tiendas en donde necesita más tiempo esperando por los consumidores.

Otra razón para modificar a los productos con genética, son las sequías y las variaciones del clima.

Esta bronca está subiendo de tono

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Andy Jobman, presidente de la Asociación de Agricultores de Nebraska, escribió una carta a sus miembros sobre el caso de México en la que dice; “Debemos defender lo que es correcto, basado en la ciencia y, en última instancia, la mejor decisión para la economía de los EE. UU. No podemos y no permitiremos que las opiniones triunfen sobre la ciencia”.

En octubre Jobman publicó un artículo de opinión, instando al presidente de México y la embajadora Tai Representante Comercial de EE. UU. “A proteger, apoyar y ampliar el comercio de productos estadounidenses genéticamente modificados, incluido el maíz transgénico”.

Pero, en la realidad diaria, el gobierno de Biden y la misma Representante Comercial han sido muy moderados a la hora de presentar en las discusiones comerciales en el extranjero los razonamientos sobre los productos transgénicos. ¡Imagínese! Los agricultores están trinando contra Biden a quién le llaman “Tibio” y peor aún lo tildan de “Tímido”

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Los productores quisieran que el gobierno de EE. UU. afirmara que el maíz transgénico no solo es seguro, sino también necesario para producir suficientes alimentos y productos agrícolas para un mundo en crecimiento.

La gente en México pagaría más por sus alimentos

Por otro lado, en cuanto a México y su economía, “World Perspectives, Inc.” una firma independiente e imparcial de consultoría y análisis de mercado agrícola con sede en Washington, DC, dice que las consecuencias de no comprar maíz transgénico, a nuestro país, le crearían cargas adicionales por más de $ 5 mil 600 millones de dólares y eso sería solo para mantener la misma cantidad de maíz que consume actualmente.

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El informe de WPI también encuentra que el primer año en que se implementara la prohibición de transgénicos, los precios de la tortilla aumentarían un 30% y un 42% en el segundo año. Esto dice World Perspectives, sería destructivo para la economía mexicana y para sus consumidores. La otra gran duda es, si México podría reemplazar por completo los productos estadounidenses que dejarían de llegar. Además, los costos de forraje usados para la alimentación del ganado subirian sin importar dónde se compre el maíz de reemplazo y eso a su vez aumentaría drásticamente el precio de la carne.

Raquel Buenrostro, secretaria de Economía de México el jueves y viernes pasados en Washington DC., indicó su voluntad de llegar a un acuerdo sobre el maíz forrajero estadounidense, pero dejó muy claro que México no está considerando ninguna concesión sobre el maíz transgénico blanco para consumo humano directo.

Las viejas broncas y las nuevas broncas

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Estados Unidos y México tienen meses intentando resolver las disputas sobre política energética. En julio, EE. UU. exigió conversaciones de resolución afirmando que las políticas mexicanas actuales sobre energía discriminan a las empresas estadounidenses y violan el pacto comercial de América del Norte. Como concesión a Buenrostro, Washington extenderá ahora esas pláticas todo diciembre, aunque Katherine Tai insistió en que urge… “un progreso rápido y significativo”.

Las negociaciones incluirán a Canadá. Los tres necesitan los acuerdos ya planchados para la reunión de los 3 mandatarios de Canadá, México y Estados Unidos el 9 y 10 de enero en la Ciudad de México.

En el amor y la guerra… todo se vale

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Primero hubo desacuerdos sobre energía, ahora debido al maíz, los tres socios parecen encaminarse a una disputa comercial seria. Obviamente a EE. UU. le dolería dejar de venderle maíz a México, porque no podría encontrar otro cliente que le compre tanto producto.

La nueva complicación es que, en aparente represalia, Washington está exigiendo mayor progreso en la “aplicación de las leyes ambientales relacionadas con la pesca” de México. Que es una referencia a las prácticas pesqueras mexicanas que, según EE. UU., ponen en peligro a la vaquita marina, la marsopa más pequeña del mundo, además de representar una amenaza para las tortugas marinas, los delfines y otros animales.

Como usted ve, estas broncas tienen ya tiempo calentándose… solo qué ahora ya están llegando a su punto de ebullición.

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* Por casi tres décadas el periodista Armando Guzmán se ha ganado el reconocimiento en México y Estados Unidos por su cobertura en Washington. Puede seguirlo en los diferentes medios y plataformas, como radio, televisión, prensa escrita e internet.


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